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Nacionales - 28-09-2022 / 10:09
EL PLAN B PARA INTENTAR EVITAR LA FRACTURA SI SE SUSPENDEN LAS PRIMARIAS

En pánico total, el PRO sale a rechazar la eliminación de las PASO, dice que es una locura

En pánico total, el PRO sale a rechazar la eliminación de las PASO, dice que es una locura
El PRO entró en pánico total por la posibilidad de que el Frente de Todos logre eliminar las primarias y salió a calificar la maniobra como una "locura" y una "trampa". Luego de días de indecisión, el bloque del PRO marcó posición sobre el proyecto del oficialismo para suspender las PASO, mientras algunos sugerían esperar la posición de Javier Milei.
El diputado de Juntos Somos Río Negro, Luis Di Giácomo, habitual aliado del Gobierno nacional, anunció que presentará un proyecto de ley para pedir la eliminación de las primarias abiertas y obligatorias, como reclaman los gobernadores peronistas y Sergio Massa. "En ningún momento las primarias han cumplido la función para que fueron creadas. No es un sistema que satisface una cuestión electoral", afirmó el rionegrino.
 
Inmediatamente el PRO entró en pánico total por la posibilidad de que el Frente de Todos logre eliminar las primarias y salió a calificar la maniobra como una "locura" y una "trampa". Luego de días de indecisión, el bloque del PRO marcó posición sobre el proyecto del oficialismo para suspender las PASO, mientras algunos sugerían esperar la posición de Javier Milei.
 
El temor del PRO es cómo resolver la interna que tiene como mínimo a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich como candidatos, si es que Mauricio Macri decide no competir, en un escenario en el que la UCR podría hacer valer su aparato en todas las provincias.
 
El PRO nunca terminó de desarrollar una base de afiliados y se apalancó justamente en la UCR para conseguir la estructura necesaria para ganar elecciones a nivel nacional y después convertir a la UCR en un "furgón de cola", sin voz ni voto.
 
"Nosotros vamos a internas igual en todo el país", dijeron altas fuentes dirigentes de la UCR. La postura desafiante de la UCR es lógica: si no hay primarias buscarán hacer pesar su estructura partidaria para derrotar a los candidatos del PRO que están mejor en las encuestas.
 
En Juntos por el Cambio recuerdan la interna de Fernando de la Rúa contra Graciela Fernández Meijide como un caso testigo de lo que puede suceder si el peronismo consigue eliminar las primarias obligatorias. En esa interna la UCR le tiró el aparato encima al Frepaso.
 
"Nos ganan de acá a Júpiter", se lamentó un alto dirigente del PRO en referencia a la potencia partidaria de los radicales. Y en el larretismo tienen una preocupación extra: que la bolsonarista Patricia Bullrich se corte sola y compita por afuera. Por eso hablan de un escenario como el de 2003 con la torta electoral repartida en cinco pedazos.
 
La Opinión Popular
 

 
ELECCIONES 2023
 
PASO: el plan B de JxC para evitar la fractura si se suspenden las primarias
  
Sin detalles, la oposición empezó a difundir una alternativa ante la presunta suspensión de las PASO para evitar el barro interno, contener posibles filtraciones y tranquilizar al electorado al garantizar la unidad.
 
Por Carla Pelliza
 
Mientras haya plan A, no habrá plan B. Mientras haya PASO, Juntos por el Cambio apostará por esa herramienta y hará lo posible para mantenerla vigente para las elecciones del año que viene. En caso de suspenderse, un escenario que irrumpió en las últimas semanas, la definición buscará concretarse dentro del marco de la unidad con la posibilidad de unas internas partidarias o de alianza, aún no debatida en detalle.
 
Su uso dependerá de los consensos dentro de la coalición para establecer reglas de juego claras, y su anticipada presentación en sociedad buscó llevarle tranquilidad al electorado propio. Pero también para contener posibles fugas.
 
Ubicado en el entorno de Facundo Manes, Federico Storani blanqueó la existencia de "contactos, conversaciones" con distintos actores de la política para conformar una nueva fuerza por fuera de los dos polos existentes, en caso de darse la oportunidad.
 
Eso colocaría al neurocientífico en latitudes extra Juntos por el Cambio, siempre y cuando las PASO quedaran formalmente suspendidas para el 2023. Sin posibilidad de competencia interna, el actual diputado no descuida sus relaciones con otros sectores, incluso peronistas, para, sea como sea, competir el año que viene por la Presidencia de la Nación.
 
"Si se mantienen las reglas de juego (PASO), uno no tiene por qué señalarlo, pero no quiere decir que no existan contactos, conversaciones y demás para conformar un espacio que es necesario para la Argentina, que se ubique fuera de los extremos de la grieta", reconoció el histórico dirigente radical en la AM 530.
 
La posible ruptura de Manes está en el centro de la mesa hace, al menos, un mes. El disparador fue su disidencia a la hora de acompañar el pedido de juicio político contra Alberto Fernández por unas declaraciones televisivas. Él se opuso y empezaron los rumores que terminó de confirmar Storani. Con Buenos Aires tachada, el actual diputado tiene la intención de pegar el salto grande y llegar a la Casa Rosada sin recorrido Ejecutivo, algo que hace ruido incluso dentro del espacio.
 
Pero ese todo o nada lo llevaría a competir en la boleta nacional sin lugar a discusión, ya sea dentro de una interna cambiemita o fuera de ella. Hasta ahora, el potencial quiebre no generó temores grandilocuentes en los aliados porque, se entiende, no lograría un arrastre masivo de dirigentes por tratarse de una aventura casi suicida. Incluso, pese a las idas y vueltas, todavía se cree que no habrá fisuras porque la unidad es uno de los factores que la alianza puede manejar, conservar y acordar mantener.
 
Si bien aún no se vislumbró un escenario de suspensión de PASO, obviamente empezaron a circular las alternativas para, por un lado, no tener que meterse en el barro de la decisión a dedo; por otro, mantener la coalición al permitir la competencia libre y evitar rupturas; finalmente, para decirle a la sociedad que la ausencia de Primarias no generará conflicto porque Juntos por el Cambio tiene un plan B que mantendrá la unidad y tendrá, como base, un plan común para el que gane. Sea quien sea.
 
Varios dirigentes blanquearon la posibilidad de apostar por internas abiertas. En los últimos días, lo plantearon Federico Pinedo, del equipo de Patricia Bullrich, y el propio ex presidente, Mauricio Macri. Los dos hicieron foco en lo "molesto" o "trabajoso" de una aventura de ese tamaño pero, al mismo tiempo, ponderaron lo sano de la competencia de candidatos para llegar con una fórmula sólida a las generales del 2023. Lo cierto es que, por el momento, no hubo una propuesta concreta, estudiada, trabajada y, mucho menos, aprobada por la mesa nacional de Cambiemos para disputar unas Primarias Abiertas y Simultáneas del principal espacio opositor.
 
Hasta ahora, casi como una coreografía, la dirigencia de la alianza se propuso defender las PASO y acusar al gobierno de querer "cambiar las reglas de juego" muy cerca del acto eleccionario. Las versiones de una interna propia están en las conversaciones de todas las tribus pero aún nadie decidió apostar por ella porque, hacerlo, implicaría resignar a mantener las obligatorias por ley. La divulgación del plan B, entonces, buscaría otra cosa: calmar a un electorado bastante difícil de interpretar.
 
La herramienta ya había sido discutida por la oposición. En junio, por ejemplo, hubo una reunión de la dirigencia PRO para abordar cuestiones administrativas del partido y uno de los temas centrales giró en torno a definir qué hacer en aquéllas provincias sin PASO. En ese entonces, se barajó la posibilidad de una PAS (que no son obligatorias) con la participación de los afiliados partidarios más independientes, algo que podría facilitar la Justicia electoral pero, siempre, con algunos riesgos, como que haya intervención de electores peronistas para inclinar la balanza para uno u otro lado.
 
A nivel país, el mecanismo debería ser definido por la conducción nacional después de un pormenorizado análisis de las propuestas y las probabilidades, que cada una aporte, de ganar. Podría ser una gran elección interna entre candidatos radicales, del PRO, de la Coalición Cívica y de Peronismo Republicano o podría agotarse solo a aquellas fuerzas que no logren dirimir, puertas adentro, la puja.
 
La dispersión del PRO, incluso, podría generar desorden en otros partidos de la alianza. Si los amarillos llevan varios candidatos, por qué no el resto. Tampoco se definió si sería una interna entre fórmulas o solo candidatos presidenciales para, después, optar por el compañero de boleta. Si se diera esta opción, el escenario sería muy similar al que planteó el radicalismo, en el Congreso, con un proyecto de ley para modificar las PASO. En el texto, se propusieron Primarias solo entre candidatos al sillón de Rivadavia para, luego, elegir al segundo de entre el bolsón de los perdedores.
 
En ese escenario, la presencia de Mauricio Macri aún es difusa. Son varios los que creen que no se presentará en las elecciones y que la posibilidad de ruptura, por su participación, es casi nula. El ex presidente apareció para ordenar el discurso hacia el extremo pero también desordenó el tablero electoral. No solo porque impulsó más candidatos de los establecidos en la línea de partida sino porque sembró algunas dudas en torno a la misión de un posible Gobierno de JxC, porque condicionó a los suyos y porque se dedicó a enfrentar al radicalismo. A diferencia de otros dirigentes, está poco extendida la creencia de un cambio en los modos de Mauricio. Ahora, nadie permitirá un retroceso al 2015, periodo de inconsulta casi total en la actual coalición opositora.
 
La discusión se mostró tan en pañales que los consensos se mostraron inciertos. "Espero que sí", le dijo una figura importante de la oposición a El Destape ante la consulta de si habría acuerdo generalizado para priorizar la competencia interna por sobre la elección a dedo. Más allá de las especulaciones según el proyecto, la defensa de la PASO se planteó indiscutible por la simple e importante razón de ser una herramienta ordenadora en una coalición al borde de la ruptura constante. Si eso no ocurrió, fue porque la unidad es un factor que la dirigencia decidió priorizar.
 
Fuente: El Destape
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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