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“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero, muera barrendero”. Contraalmirante Arturo Rial.
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Nacionales - 27-09-2022 / 08:09
QUIEREN IMPONER UN RÉGIMEN DE FACTO QUE NO ES REPRESENTATIVO NI REPUBLICANO NI FEDERAL

El alegato de Cristina, el poder judicial pro macrista y las acechanzas a la democracia

El alegato de Cristina, el poder judicial pro macrista y las acechanzas a la democracia
La falta de pruebas que caracteriza la acusación contra Cristina y de señalamientos al carácter anticonstitucional e ilegal del modo en que se tramitó la causa, tiene un significado político muy importante para el futuro de nuestro país: la vigencia del sistema republicano, representativo y federal en nuestro país está siendo sometida a un desafío muy difícil de enfrentar. Existe la amenaza de que el orden democrático argentino sea destruido sin necesidad de una interrupción autoritaria de su vigencia.
El alegato de Cristina ante el tribunal que la juzga fue una clase magistral sobre el régimen legal y constitucional del país. Al que escribe le hubiera gustado escucharla cuando cursaba "Introducción al derecho", allá por el año setenta del siglo pasado. Y no es que recuerde mal al excelente grupo de profesores que tuve entonces: la cuestión es que el discurso de la ex presidenta no se limitó a establecer cuáles son los principios teóricos del orden jurídico, sino que estableció el modo en que esas reglas generales se expresan -o se violan- en la práctica política.
 
Es decir, no habló solamente del deber ser del orden jurídico sino de su ser, el modo en que funcionan los principios (o no funcionan en la realidad). Convirtió su propia experiencia, como víctima para mostrar la burla de ese orden constitucional, de modo sistemático y políticamente guiado, por segmentos decisivos de la estructura del poder judicial.
 
Ninguna de las referencias a las escandalosas conductas de sus fiscales resulta una novedad ni sorprende a los sectores políticamente activos que vienen oponiéndose al lawfare y a la descarada intervención de la potencia imperial en su accionar. Al fin y al cabo, los rasgos característicos de este operativo de cooptación de la estructura judicial para intereses que no son los que proclaman nuestra constitución y nuestras leyes fueron expresamente reconocidos por el ex embajador de Estados Unidos, Prado.
 
El diplomático, apenas llegó al país, en los primeros tiempos del gobierno de Macri y antes de asumir sus funciones, avisó que la tarea que tenía era "ayudar a mejorar" el servicio de justicia en el país. Por si faltara claridad en el aviso, agregó que ese "fortalecimiento" del poder judicial era una necesidad de su país para mejorar el comercio entre su país y el nuestro. A veces no es sinceridad lo que falta en el servicio exterior del país del norte...
 
Abundante en referencias a la falta de pruebas que caracteriza la acusación contra ella y de señalamientos al carácter anticonstitucional e ilegal del modo en que se tramitó la causa, el alegato tiene un significado político muy importante para el futuro de nuestro país. Podría formularse así: la vigencia del sistema republicano, representativo y federal en nuestro país está siendo sometida a un desafío muy difícil de enfrentar; se lo podría mencionar así: existe la amenaza de que el orden democrático argentino sea destruido sin necesidad de una interrupción autoritaria de su vigencia. 
 

 
La estructura actual del poder judicial y su funcionamiento real permiten la posibilidad de instalar un régimen de facto cuyos órganos no sean los que el pueblo elige periódicamente sino determinados poderes fácticos que no necesitan validación electoral.
 
Una vez más recordamos en esta página la experiencia del "paper" que circuló en el país en plena crisis de fines del año 2001, redactado por sesudos economistas (de diferentes países, pero de un único sello ideológico) que decía entre otras cosas, lo siguiente: "Argentina debe resignar la soberanía de su administración monetaria, fiscal y regulatoria, por un período determinado [...]. Se decía, entonces, que todo esto tenía que empezar por el hecho de que el país se declarara "en quiebra".
 
La propuesta no funcionó. En su lugar hubo elecciones en 2003, se formó un gobierno soberano y el país fue recuperando en unos pocos años su normalidad institucional y encarando políticas de reparación social y autonomía en la toma de decisiones.
 
Daría la impresión, por los últimos reportajes en los que participó, que el ex presidente Macri se va proponiendo como mandatario "legal" de un régimen que de la democracia no guardaría más que una apariencia muy superficial y sería lisa y llanamente un gobierno de, por y para los poderosos.
 
¿Son importantes la constitución, las leyes, los códigos para un proceso que se oriente a la soberanía política, la independencia económica y la justicia social? En algunos recodos del debate popular parece haber recobrado fuerza una suerte de "materialismo cínico", según el cual lo único que sería capaz de recuperar un rumbo popular sería una drástica transformación de la distribución del ingreso.
 
Está muy claro lo problemático que sería -y amenaza ser- que la fuerza hoy gobernante llegue al día previo a la elección sin algún tipo de mejora en los ingresos populares. El problema se presenta cuando, en nombre del "materialismo cínico" se sigue que la cuestión es "la única" y que los reclamos políticos -como el de una profunda reestructuración de la justicia- deben pasar a segundo plano "porque a la gente no les interesan".
 
Ese "cualunquismo popular" no termina de entender algo que la historia del país de los últimos más de cuarenta años ilustra con aplastante claridad: sin el funcionamiento pleno de las instituciones democráticas no tiene anclaje duradero un programa de reformas populares.
 
Como la intervención de Cristina acaba de demostrar de modo contundente, el debilitamiento institucional (hoy particularmente pero no solamente de la institución judicial) es la palanca decisiva para desarmar al pueblo de todo recurso defensivo frente a la prepotencia de aquellos a los que Maquiavelo llamaba "los grandes" (hoy lo llamamos "el gran capital concentrado").
 
La pregunta es ¿cómo se hace para sostener un salario digno si el mejoramiento de nuestro poder judicial pasa, según los consejeros gringos, por debilitar el derecho laboral, reducir el rol del Estado en la regulación de la actividad económica, afianzar el peso del mercado monopólico en cuestiones tales como la energía, la minería, las aguas y otros de los insumos que, administrados democráticamente, (es decir por órganos estrictamente constitucionales y no por grupos de aventureros, lavadores de dinero y mafiosos de toda laya) podrían ser la base de una sólida y duradera recuperación nacional?.
 
El "materialismo cínico" no tiene gran cosa que decir al respecto. Y lo más grave es que el abandono de ese terreno principal de la lucha específicamente política se propone como receta para el campo popular en el mismo momento en que la cuestión de la defensa de la vida de la principal líder de ese espacio ha pasado a ocupar el rol excluyente como de eje articulador del conflicto político.
 
Ahora que los sectores más rancios de la derecha (para nada minoritarios hoy en su interior) han dejado de vender globos y prometer que no se iban a meter con ninguno de los derechos de la Argentina peronista y avisan que van por una contrarrevolución tan profunda como "legal", sostenida en la capacidad casi absoluta del sistema judicial en frenar (por "inconstitucional") cualquier reforma  por mínima que sea, capaz de mejorar la vida de los trabajadores y la gente sencilla: el "secuestro" pedido por el grupo Clarín y ejecutado por el sistema judicial de la declaración de interés público de las tecnologías de la información y la comunicación resuelta por el actual gobierno es un claro ejemplo, pero no el único.
 
El sistema judicial es hoy un punto clave de la puja distributiva (o lucha de clases como se decía antes). Pero no solamente por sus fallos en temáticas económicas y sociales como acabamos de ejemplificar. Hoy lo es también y principalmente por la aptitud alcanzada (que ninguna ley entendida en el sentido constitucional autoriza) para someter al sistema político a un "control constitucional" que sistemáticamente organiza sus decisiones con arreglo al interés de los sectores más poderosos de la economía y de la sociedad en su conjunto.
 
Hace unos años decíamos que la derecha argentina había construido una herramienta electoral competitiva, la que ungió a Macri como presidente. De ese modo se suplantó la larga experiencia de golpes militares y/o cooptación oligárquica de alguna de las dos fuerzas políticas populares por la puesta en marcha de una coalición política con pretensiones de gobierno "legal".
 
Hoy la novedad es otra: la coalición de derecha en el país ya no recurre ni a cortinas de humo, ni a inocentes globos voladores. Ahora se siente con el poder de avisar, de adelantar lo que piensan hacer si ganan la próxima elección.
 
El menú incluye reprivatización de las AFJP, desaparición de la línea aérea nacional, reforma laboral, que es un santo y seña para presentar la absoluta desregulación del mercado laboral (virtual regreso "legalizado" de las condiciones de trabajo anteriores a la emergencia del peronismo). Y no es muy oportuna la afirmación de que esta desregulación ya está en marcha. Aunque así fuera, esto no puede usarse para la resignación al estado de cosas que nos quieren imponer.
 
El alegato de Cristina puede leerse en clave de reivindicación del estado de derecho en Argentina. Y en puesta al día de los riesgos enormes y cercanos de cierta "agonía" que hoy padece, desde que en algunos círculos de "países amigos" se sienten en el caso de imponernos (o de "ayudarnos a tener") un régimen de facto que no es representativo ni republicano ni federal. Aunque pudiera tener la fachada de tal.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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25-02-2024 / 07:02
"No hay recursos. Faltan designaciones. La mitad del ministerio está paralizada. Así el Estado no funciona", reclamó un ministro en el momento más álgido de una reunión de gabinete que había subido de tono. Durante la mayor parte de esos encuentros, Javier "el Loco" Milei escucha en silencio. Muchas veces pierde la atención en la pantalla de su celular.
 
En su lugar contesta Santiago Caputo: "¿Cuál es el problema de que el Estado no funcione? Nosotros no queremos que funcione el Estado, queremos destruirlo. El Estado es nuestro enemigo". El presidente levantó la vista del teléfono y sonrió, encantado con la respuesta. La anécdota, que tiene algo más de quince días, la escribió esta semana el periodista Mariano Obarrio y la confirmaron dos testigos presenciales.
 
En menos de tres meses de gobierno Milei se convirtió en un peligro para la integridad nacional. El rumbo que tomó no tiene antecedentes. Más allá de las nomenclaturas ideológicas (neoliberal, neoconservador, neofascista, anarcocapitalista, libertario, aceleracionista), la característica distintiva de su gobierno reside en un profundo espíritu antiargentino que contamina cada una de sus decisiones y sus actos.
 
La motosierra que blande desde Olivos no poda tan sólo páginas en el presupuesto. También, o debería decir fundamentalmente, cercena las capacidades y responsabilidades fundamentales del Estado nacional: proveer servicios básicos, consolidar la soberanía territorial, acuñar su moneda y representar los intereses comunes ante otros países y ante las provincias.
 
La idea misma de Nación parece ajena a sus designios. Sus ínfulas místicas, que le dictan una misión divina infundida en pretensiones fundacionales, están atadas a una ideología, no a un país. Milei se percibe como economista de la escuela austríaca antes que como argentino. Su afán de trascendencia se desprende de esa lógica.
 
No es una oscura conspiración a espaldas del pueblo sino la regla que guía, en forma transparente, cada acto de su gestión. La visita del secretario de Estado yanqui, Antony Blinken, al balcón de la Casa Rosada, es el ejemplo perfecto de esa perversión de los atributos nacionales, aunque no el único. Se trata de la misma pulsión que rige la enloquecida pelea sin cuartel de Milei contra los gobernadores y contra el Congreso. Y que diseña su agenda internacional.
 
A esta altura es difícil encontrar alguien que niegue lo evidente: Milei no está apto para conducir los destinos de este país que no comprende, ni quiere, ni respeta. La pregunta del millón desde el 10 de diciembre es cuánto puede durar semejante experimento y en los últimos días comenzó a encontrar respuestas.
 
Incluso antes del principio de marzo, que era la fecha prevista en casi todos los pronósticos para un recrudecimiento de las tensiones, esta semana la agenda ya adoptó el ritmo de un país en conflicto: miércoles paro de transporte, jueves paro de sanidad, viernes corte de rutas y avenidas, lunes paro de docentes. El peronismo comenzó a acelerar los pasos de su recomposición política. Macri le bajó el pulgar al mandatario y activó su plan B. Los acontecimientos se precipitan.
 

24-02-2024 / 12:02
La disputa entre el Interior Federal y el puerto de Buenos Aires, con los gobernadores provinciales de todos los signos políticos sublevados, tuvo un nuevo y escandaloso capítulo ayer, con visos de ruptura. El puntapié lo dio el gobernador de Chubut, Ignacio "Nacho" Torres, quien atacó duramente a Javier "el Loco" Milei por la retención de $3000 millones por día de la coparticipación federal, en represalia por el reclamo por el subsidio al transporte y amenazó con "cerrar la válvula" que permite que la producción petrolera que genera esta provincia llegue al resto del país.
 
Se desató así una escalada de declaraciones y amenazas entre el gobierno nacional y el gobernador de Chubut, hasta ayer aliados, que ha puesto en evidencia la tremenda debilidad del gobierno de confundido Milei tras la derrota de la ley ómnibus en el Congreso nacional. A estas declaraciones de guerra de Torres y Milei se han sumado los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, exigiendo la devolución de los fondos para subsidiar el transporte bajo amenaza de cortar el petróleo y el gas.
 
"Si para el miércoles no nos quitan la pata de encima, no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina", había lanzado Torres. Y en el documento firmado también por los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Claudio Vidal (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro), expresaron: "Hoy la provincia de Chubut está padeciendo las represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Ómnibus. En febrero, el Ministerio de Economía nos retuvo ilegalmente $13.500 millones, más de un tercio de nuestra coparticipación mensual", denunciaron.
 
El gobernador Axel Kicillof, sumó su apoyo a la misiva, al igual que Martín Llaryora, de Córdoba; Gerardo Zamora, de Santiago del Estero; Gildo Insfrán de Formosa; Ricardo Quintela, de La Rioja. Pero lo que más ruido provocó fue el texto conjunto de los gobernadores de Juntos por el Cambio: "el Gobierno Nacional debe cumplir con la Constitución y enviar urgentemente los recursos coparticipables que le pertenecen a la provincia (de Chubut)". Lleva la firma de Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).
 
Además, la consistencia política del Gobierno se empantanó por el fracaso la eventual fusión con Mauricio Macri que era presentada como la posibilidad de aumentar el "volumen político" y parlamentario de Milei; luego del fracaso de la Ley Ómnibus que abrió una crisis y un enfrentamiento en el seno del gabinete (hasta se acusan de espiarse con los servicios de inteligencia); el Decreto de Necesidad y Urgencia está trabado en la Justicia y Milei se encarga de dinamitar todos los puentes con gobernadores y con la oposición colaboracionista que no sabe cómo hacer porque no la dejan colaborar. El radical De Loredo hasta se puso a llorar porque el gobierno del anarco capitalista "no se deja ayudar".
 
Esta crisis, por la rebelión de los gobernadores, abre la posibilidad de que se desarrolle un aprieto de gobernabilidad, con un Milei violento que ataca a los gobernadores, a los docentes, a los estatales, impone tarifazos y ajuste fiscal, recesión, todo a la vez.
 
La Opinión Popular
 

24-02-2024 / 09:02
Javier "el Loco" Milei liberó el precio de los alimentos que aumentaron hasta más del 400 por ciento y suspendió los envíos a 44 mil comedores populares. Es lo más parecido a sacarles el paracaídas a cientos de miles de argentinos y lanzarlos al vacío. Este gobierno llevó a la mayoría de los argentinos a la pobreza y los trató como vagos que no trabajan y viven del Estado.
 
La desesperación en los barrios humildes hizo que aumentaran los necesitados y desbordaran los comedores que aún funcionan, pero sólo pueden dar una comida y no todos los días a base de donaciones y de un enorme esfuerzo solidario. Otra vez la Argentina solidaria del pueblo frente a un gobierno empobrecedor y de los poderosos.
 
La catástrofe logró que se unieran los movimientos sociales de todos los colores, independientes, peronistas, trotskistas o autonomistas y marcharan en distintas ciudades del país. En CABA manifestaron hacia el Ministerio de Capital Humano entre forcejeos y gas pimienta con el que miles de policías de la Ciudad trataron infructuosamente de impedir que la multitud cortara el tránsito.
 
"¿Sabés cuánto vale un kilo de carne?". "No, porque yo no hago las compras", respondía el candidato Milei al periodista de Crónica en octubre del año pasado. "¿Sabés cuánto vale un boleto mínimo?", mirada perdida, trata de inventar y desiste: "No" responde Milei. El periodista insistió con el kilo de pan y la jubilación mínima y la respuesta fue la misma.
 
El tipo no sabía un pepino de la vida los argentinos de a pie, muchos de los cuales lo votaron para que les solucione esos problemas de los que el personaje no tenía la menor idea. "Porque yo miro los números agregados", trató de explicar.
 
Resulta un poco violento el encuadre entre el que votó al boleo y el candidato que no sabía los problemas de la gente. Cuando este tipo habla de libertad o de problemas se refiere a la libertad y los problemas de las corporaciones y no de la gente. Los pobres, o sea el 58 por ciento de los argentinos, no son "gente de bien", son vagos que prefieren no trabajar, según la cosmovisión de estos personajes.
 
Si cuando era candidato, el precio de la carne o del colectivo no estaba en su agenda de problemas, no resulta extraño que ahora no tenga la más mínima idea del infierno al que arrastró a la mayoría de los habitantes de este país.
 
Los recontraoficialistas de TN lo entrevistaron esta semana. Le señalaron que el aumento a los jubilados, de 27,18 por ciento, está muy por debajo del 60 o 70 por ciento de la inflación del trimestre. Este Presidente nefasto le repreguntó: "¿Cuál es el sector etario que tiene menos pobres, en proporción?" El abatatado periodista le contestó: "los jubilados".
 
Estos tipos viven en Narnia. El 49 por ciento de los jubilados cobra el haber mínimo, el 16 por ciento más de uno y menos de dos. Otro 10 por ciento cobra dos haberes mínimos. Todos esos están por debajo de la línea de pobreza y muchos del resto, que perciben más de las dos mínimas, también lo están.
 
Nadie puede predecir en qué momento el humor social llegará a su punto de hervor. Pero este gobierno está haciendo todo lo posible para que sea lo antes posible. La sociedad está sufriendo y la paciencia tiene un límite. Cualquiera lo sabe. Después de felicitarlo, la número dos del FMI, Gita Gopinath, le expresó esa preocupación a Milei.
 

23-02-2024 / 08:02
Organizaciones sociales y piqueteras realizarán este viernes una jornada nacional de protesta con 500 cortes en todo el país a fin de reclamarle el Gobierno nacional alimentos para los comedores populares. A través de una conferencia de prensa que brindaron en el Obelisco porteño, movimientos sociales de izquierda y peronistas sellaron la unidad para impulsar juntos una movilización que busca visibilizar los recortes que están sufriendo los 44 mil comedores comunitarios.
 
Esta medida de fuerza es la primera desde la asunción del presidente, Javier "el Loco" Milei, donde van a confluir organizaciones sociales ligadas al Peronismo, como la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC); y las que se identifican con la izquierda, como es el caso del Polo Obrero (PO).
 
"Vamos a ir a reclamar con una enorme delegación de compañeras que realizan la tarea de los merenderos y va a haber cortes en todo el conurbano", expresó el dirigente del PO, Eduardo Belliboni. "De una punta a la otra del movimiento piquetero y de desocupados de todas las organizaciones sociales nos unimos en una acción sin precedentes. Salimos a luchar para que le devuelvan la comida a los pibes de los comedores populares", agregó.
 
Mediante un comunicado, las agrupaciones denunciaron que no reciben "ni un kilo de alimentos" y que la falta de "diálogo" con el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello ha llevado al "desabastecimiento" de los comedores comunitarios.
 
"Con un índice de pobreza de casi el 60 por ciento, una inflación del 20,6 por ciento en enero y una interanual del 254,2 por ciento, el Gobierno decide eliminar la última barrera de contención que tienen las familias más empobrecidas, la asistencia alimentaria", manifestaron las organizaciones sociales.
 
La protesta contará con concentraciones en distintos puntos de acceso a la ciudad y en el interior del país, pero el epicentro será el edificio de Juncal y Carlos Pellegrini, lugar donde la ineficiente ministra Pettovello tiene sus oficinas. Esta aseguró que no recibiría a "referentes" de organizaciones, pero sí a "los que tienen hambre". Al día siguiente, no recibió a ninguna de las personas que hicieron 27 cuadras de fila.
 
Con lo que quedó demostrado que no les molesta la intermediación, les molesta la organización y el poder popular y el de la clase obrera. Les molesta la justicia social y la lucha por las reivindicaciones populares, conjuntamente con los trabajadores de los sindicatos. Solo favorecen a los ricos, a los de arriba, a la especulación financiera, a los grandes grupos empresariales que son los ganadores del modelo anarco capitalista de Milei. Pero no les tiembla el pulso para sacarle la comida del plato a millones de familias.
 
También formarán parte de la convocatoria la Organización Libres del Sur, la Corriente Clasista y Combativa (CCC); el Frente Nacional Territorial (FeNat CTA-A); la Coordinadora por el Cambio Social; el Frente Barrial CTA-T, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), entre otros.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2024 / 07:02
No fueron todas buenas noticias para Javier "el Loco" Milei. El Presidente recibió a la subdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, y se llevó la sorpresa de que la visitante mostró serios reparos en la sostenibilidad del plan de ajuste, con "licuadora" y "motosierra". Con lenguaje diplomático, la número dos del FMI elogió el resultado fiscal, pero le pidió que atienda a los más vulnerables y a los jubilados. El propio Milei hizo luego declaraciones televisivas en las que señaló que el superávit financiero logrado en enero había generado "fuerte admiración" en Gopinath.
 
Sin embargo, no todas fueron rosas. "Gopinath se mostró preocupada e hizo planteos por la falta de pagos o diferimiento de ellos por parte del Estado, la falta de aumentos a los jubilados y a los salarios, la demora de pagos a proveedores y no transferir alimentos para los sectores vulnerables", señalaron fuentes de la Presidencia.
 
Lo mismo había expresado Gopinath el miércoles último en la reunión con el ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, que tampoco hizo comunicación del encuentro. En ese encuentro participaron el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el representante argentino ante el Fondo, Leo Madcur.
 
Según aseguraron fuentes oficiales, la verdadera preocupación del Fondo es la consecuencia social y la ingobernabilidad del ajuste: considera que Milei hizo un ajuste fiscal demasiado ortodoxo, con una devaluación del 118%, la liberación de los precios de los combustibles, los alimentos, las prepagas y las tarifas, casi al mismo tiempo. La inflación trepó de 12% en noviembre a 25,5% en diciembre y a 20,6% en enero y se estima un 15 en febrero.
 
Pero al mismo tiempo mantuvo pisados o congelados los sueldos, las jubilaciones y los ingresos del sector privado. Muchos economistas liberales aseguran que el ajuste, a modo de "licuadora", aumentando la inflación al máximo, para generar una recaudación extraordinaria, y congelando los gastos, no es sostenible en el tiempo. También podría provocar una fuerte recesión, desempleo y caída de consumo, además de un desahorro de familias y Pymes, que usan sus ahorros en dólares para pagar gastos corrientes.
 
En el sector pasivo, millones de jubilados quedaron con sus ingresos demasiado atrasados y solo se anunciaron aumentos para marzo del 27% y un bono de 70.000 pesos, cuando la inflación acumulada en diciembre y enero es de 51% y todavía está por verse la de febrero, que rondaría 15%.
 
Por otra parte, la número dos del FMI conoce que la mayoría de los trabajadores registrados en la Argentina perforó la línea de la pobreza porque ganan menos de 600 mil pesos, el piso de ingresos para no ser pobre. Además, Gita Gopinath trajo el mandato de staff del Fondo de examinar el ánimo en la oposición, los sindicalistas y los empresarios y economistas porque en Washington preocupa la gobernabilidad de Milei. El fracaso de la Ley Ómnibus, de desregulación de la economía, y del DNU 70, que tiene dificultades en el Congreso y en la Justicia, también encendieron las alarmas. Preocupa el estilo y la falta de gobernabilidad de Milei.
 

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