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“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero, muera barrendero”. Contraalmirante Arturo Rial.
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Nacionales - 25-09-2022 / 07:09
TODAVÍA NO SE CONSIGUIÓ RECUPERAR LA PÉRDIDA DE INGRESOS DE LOS SALARIOS CONSOLIDADA DURANTE EL MACRISMO

El desafío urgente: cómo mejorar los ingresos de los sectores populares

El desafío urgente: cómo mejorar los ingresos de los sectores populares
Existe la posibilidad de conseguir empleo, pero con condiciones de ingresos que en muchos casos no cubren o bordean la canasta de pobreza. Luego, que buena parte del empleo sean trabajos de mala calidad limita las posibilidades de rotación, de desplazarse hacia trabajos de mayor calidad e ingresos. El resultado general de estos procesos es un mar de fondo de descontento social.
La economía local tiene problemas, pero el más urgente puesto nuevamente en evidencia esta semana con los datos de empleo, es especialmente doloroso: la actual administración no consiguió todavía recuperar la pérdida de ingresos de los asalariados consolidada durante el macrismo. Son hechos exógenos con impacto interno que existió una pandemia global y que la OTAN está en guerra en el este de Europa, pero también que se presentan verdaderas paradojas como, por ejemplo, una baja sostenida del desempleo en el marco de recuperación del producto, aunque en los últimos meses se haya frenado, pero con un poder adquisitivo del salario que continúa deteriorándose.
 
¿Por qué es una paradoja? Porque en teoría cuando aumenta el empleo aumenta la capacidad de negociación de los trabajadores, lo que en el marco de la puja distributiva habilitaría a una recomposición tendencial de ingresos. La paradoja lleva a la siguiente pregunta ¿por qué la recomposición de ingresos no se produce? La respuesta seguramente la viven muchos lectores en su piel, la recuperación no se produce porque la economía se encuentra bajo un régimen de alta inflación y los mecanismos tradicionales de recomposición de salarios, las paritarias, las negociaciones colectivas entre trabajadores y empleadores, no funcionan, se quedan cortas y no alcanzan a todos los asalariados.
 
Ello es así porque se suma un componente adicional, los cambios en la naturaleza del empleo en los últimos lustros, que fueron marcados por un peso creciente de la informalidad y los trabajos de mala calidad. Existe la posibilidad de conseguir empleo, pero con condiciones de ingresos que en muchos casos no cubren o bordean la canasta de pobreza.
 
Luego, que buena parte del empleo sean trabajos de mala calidad limita las posibilidades de rotación, de desplazarse hacia trabajos de mayor calidad e ingresos. El resultado general de estos procesos es un mar de fondo de descontento social cuyos efectos a corto y mediano plazos son realmente impredecibles, pero que preanuncian potenciales transformaciones en la representación política.
 
La pregunta de la hora, entonces, es cómo hacer para recuperar el poder adquisitivo de los salarios en un plazo lo suficientemente corto como para que no se aborte el proceso político en curso. Dicho de manera rápida, cómo evitar perder las elecciones y que se produzca una nueva recaída neoliberal y el consiguiente nuevo retroceso en los ingresos de los trabajadores ¿O es que acaso alguien cree que un cambio de signo de gobierno no sería hacia una radicalización de derecha, socialmente insustentable por definición?
 

 
A grandes rasgos, el nivel de ingresos medios de una economía como la local está determinado por el nivel de productividad y la disponibilidad de divisas. Si quiero aumentar salarios en el largo plazo la magia no existe, se debe aumentar la productividad y las exportaciones. Decir esto no significa negar que siempre existe una puja por la apropiación del excedente, que en determinados momentos los salarios pueden aumentar por arriba o por debajo de la productividad, pero lo que sí sabemos es que los salarios no pueden aumentar permanentemente por encima de la productividad y de la disponibilidad de divisas, más concretamente, no pueden hacerlo sin que la economía se quede sin stocks acumulados o en su defecto se endeude, un problema que no existe en el presente, en tanto la economía está sobre endeudada y sin stocks.
 
Por ejemplo, cualquiera que se sienta próximo a las ideas básicas del postkeynesianismo sabe que, si se expande la demanda agregada el Producto crece. La demanda agregada es la suma del consumo, la inversión, el gasto y el neto del balance comercial (las exportaciones empujan y las importaciones retraen). Es una ley universal, si se promueve en cualquier economía del planeta cualquiera de los componentes de la demanda, la economía se expande, pero cuando esto sucede también se ponen en marcha otros procesos, el más evidente, ya en el caso de la economía argentina, es que aumentan las importaciones y aparece la restricción externa, la escasez relativa de dólares.
 
Si la economía no tiene dólares y no puede endeudarse quiere decir que no se puede expandir la demanda a voluntad. No alcanza con decir, por ejemplo, que se aumenta el Consumo por decreto y listo. Las restricciones reales existen. No se puede aumentar el gasto en pesos a voluntad sin que esto se transforme, por distintas vías, en un aumento de la demanda de divisas que termine en una devaluación.
 
Creer que no se puede tener cualquier déficit, que no es el caso local, no significa ser fiscalista, significa no caer en ideologismos. Luego está el pensamiento mágico, la creencia de que existen las alquimias financieras que permiten hacer desaparecer las restricciones reales. Hacemos aquí referencia a la idea de que siempre existe una tasa de interés lo suficientemente positiva en moneda propia que puede neutralizar cualquier déficit, cualquier expectativa de devaluación en contextos de alta inflación y, por lo tanto, cualquier demanda de dólares (1).
 
Es obvio que en la economía local existe un consenso generalizado y muy negativo en que las tasas bajas son siempre deseables, lo que llevó a que en las últimas décadas las tasas de referencia en pesos sean casi todo el tiempo "reales negativas", lo que funcionó como un gran aliciente a la dolarización de los excedentes, la mal llamada "fuga". Está claro que en economías como la local las tasas reales positivas son una condición sine qua non para la reconstrucción de la moneda, pero al igual que ocurre con los déficits fiscales, no se debe caer en ideologismos. Así como no es posible sostener cualquier déficit, tampoco se puede sostener cualquier nivel de tasas. Para la teoría económica el laboratorio siempre es la historia. Sin ir muy lejos, allí están las súper tasas de Guido Sandleris en el ocaso del macrismo, las que no evitaron la dolarización de los excedentes. De nuevo, las restricciones reales existen y, salvo durante períodos acotados y a un costo altísimo, no se pueden hacer desparecer por la vía de las alquimias financieras.
 
  No sólo la tasa de ganancia máxima es un límite a la tasa de referencia, sino algo más pedestre, la disponibilidad de divisas. Imaginemos capitales del exterior que ingresan para hacer "carry trade", es decir para aprovechar un diferencial de tasas positivo ¿Qué estarán mirando siempre esos inversores para decidir la continuidad o no de su permanencia en el mercado local? Obviamente la disponibilidad real de divisas de la economía.
 
  Una segunda idea mágica es que, sin endeudarse y consumirse stocks, se puede mantener apreciado a voluntad el tipo de cambio (2), el precio del dólar, siempre vía tasas súper positivas. El tipo de cambio es efectivamente una variable distributiva. Cuanto más apreciado mejores salarios y viceversa. Además, la economía local es tomadora de precios en los mercados globales, lo que elimina la necesidad de tener un tipo de cambio "competitivo", es decir devaluado y contractivo. Pero otra vez, mantenerlo apreciado significa tener con qué y recordemos que es difícil imaginar un flujo de ingreso de capitales atraído por un diferencial de tasas positivo en una economía sospechada de haber alterado los números del Indec para pagar menos intereses, que hace apenas tres años entró en cesación de pagos de su deuda en pesos, que entra en cesación de pagos cada diez, que hoy se encuentra altamente endeudada en dólares, a la que le faltan reservas internacionales y que tiene una inflación que podría llegar al 100 por ciento anual.
 
  De nuevo, la economía local ya vivió, en más de una oportunidad, situaciones de apreciación cambiaria, y en consecuencia de salarios altos en dólares, no sostenidos sobre la base del aumento de la productividad y los mayores ingresos de divisas por exportaciones, sino consumiendo stocks o endeudándose. La experiencia histórica, como dijimos el laboratorio de las relaciones causa efecto de las políticas económicas, debería ser suficiente para no repetir errores.
 
  Regresando al principio, en el corto y mediano plazo las posibilidades reales de mejorar los ingresos de los trabajadores demandan en el presente dos líneas de acción. La primera es un plan de fuerte reducción de la inflación que permita que vuelvan a ser efectivos los instrumentos tradicionales de negociación salarial en un marco de estabilidad cambiaria. La segunda es un aumento salarial, urgente y por decreto, que asista a la base de la pirámide. Un gobierno popular debe velar primero por los ingresos de los sectores populares y no sólo por los de las siempre carísimas clases medias.
 
 
(1) Esta es la visión que sostienen Amico, F., Vernengo, M. y Serrano, F. en "Cómo evitar el bimonetarismo y el monetarismo" en  "La parte del déficit fiscal en moneda nacional que el mercado no retiene en moneda doméstica puede ser financiada por el Banco Central al nivel de la tasa básica de interés. Si esta tasa es lo suficientemente alta como para generar un diferencial positivo que torne a los activos en pesos más rentables que el dólar, no habrá efecto sobre el tipo de cambio, independientemente de la existencia o del tamaño del déficit fiscal. Por otra parte, justamente porque la cantidad de moneda disponible en la economía es endógena, el sector privado puede obtener crédito en pesos y comprar dólares cuando le sea conveniente. En suma, lo esencial es tener un diferencial de tasas de interés positivo".
 
Por Claudio Scaletta
 
Fuente: El Destape
 

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25-02-2024 / 07:02
"No hay recursos. Faltan designaciones. La mitad del ministerio está paralizada. Así el Estado no funciona", reclamó un ministro en el momento más álgido de una reunión de gabinete que había subido de tono. Durante la mayor parte de esos encuentros, Javier "el Loco" Milei escucha en silencio. Muchas veces pierde la atención en la pantalla de su celular.
 
En su lugar contesta Santiago Caputo: "¿Cuál es el problema de que el Estado no funcione? Nosotros no queremos que funcione el Estado, queremos destruirlo. El Estado es nuestro enemigo". El presidente levantó la vista del teléfono y sonrió, encantado con la respuesta. La anécdota, que tiene algo más de quince días, la escribió esta semana el periodista Mariano Obarrio y la confirmaron dos testigos presenciales.
 
En menos de tres meses de gobierno Milei se convirtió en un peligro para la integridad nacional. El rumbo que tomó no tiene antecedentes. Más allá de las nomenclaturas ideológicas (neoliberal, neoconservador, neofascista, anarcocapitalista, libertario, aceleracionista), la característica distintiva de su gobierno reside en un profundo espíritu antiargentino que contamina cada una de sus decisiones y sus actos.
 
La motosierra que blande desde Olivos no poda tan sólo páginas en el presupuesto. También, o debería decir fundamentalmente, cercena las capacidades y responsabilidades fundamentales del Estado nacional: proveer servicios básicos, consolidar la soberanía territorial, acuñar su moneda y representar los intereses comunes ante otros países y ante las provincias.
 
La idea misma de Nación parece ajena a sus designios. Sus ínfulas místicas, que le dictan una misión divina infundida en pretensiones fundacionales, están atadas a una ideología, no a un país. Milei se percibe como economista de la escuela austríaca antes que como argentino. Su afán de trascendencia se desprende de esa lógica.
 
No es una oscura conspiración a espaldas del pueblo sino la regla que guía, en forma transparente, cada acto de su gestión. La visita del secretario de Estado yanqui, Antony Blinken, al balcón de la Casa Rosada, es el ejemplo perfecto de esa perversión de los atributos nacionales, aunque no el único. Se trata de la misma pulsión que rige la enloquecida pelea sin cuartel de Milei contra los gobernadores y contra el Congreso. Y que diseña su agenda internacional.
 
A esta altura es difícil encontrar alguien que niegue lo evidente: Milei no está apto para conducir los destinos de este país que no comprende, ni quiere, ni respeta. La pregunta del millón desde el 10 de diciembre es cuánto puede durar semejante experimento y en los últimos días comenzó a encontrar respuestas.
 
Incluso antes del principio de marzo, que era la fecha prevista en casi todos los pronósticos para un recrudecimiento de las tensiones, esta semana la agenda ya adoptó el ritmo de un país en conflicto: miércoles paro de transporte, jueves paro de sanidad, viernes corte de rutas y avenidas, lunes paro de docentes. El peronismo comenzó a acelerar los pasos de su recomposición política. Macri le bajó el pulgar al mandatario y activó su plan B. Los acontecimientos se precipitan.
 

24-02-2024 / 12:02
La disputa entre el Interior Federal y el puerto de Buenos Aires, con los gobernadores provinciales de todos los signos políticos sublevados, tuvo un nuevo y escandaloso capítulo ayer, con visos de ruptura. El puntapié lo dio el gobernador de Chubut, Ignacio "Nacho" Torres, quien atacó duramente a Javier "el Loco" Milei por la retención de $3000 millones por día de la coparticipación federal, en represalia por el reclamo por el subsidio al transporte y amenazó con "cerrar la válvula" que permite que la producción petrolera que genera esta provincia llegue al resto del país.
 
Se desató así una escalada de declaraciones y amenazas entre el gobierno nacional y el gobernador de Chubut, hasta ayer aliados, que ha puesto en evidencia la tremenda debilidad del gobierno de confundido Milei tras la derrota de la ley ómnibus en el Congreso nacional. A estas declaraciones de guerra de Torres y Milei se han sumado los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, exigiendo la devolución de los fondos para subsidiar el transporte bajo amenaza de cortar el petróleo y el gas.
 
"Si para el miércoles no nos quitan la pata de encima, no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina", había lanzado Torres. Y en el documento firmado también por los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Claudio Vidal (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro), expresaron: "Hoy la provincia de Chubut está padeciendo las represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Ómnibus. En febrero, el Ministerio de Economía nos retuvo ilegalmente $13.500 millones, más de un tercio de nuestra coparticipación mensual", denunciaron.
 
El gobernador Axel Kicillof, sumó su apoyo a la misiva, al igual que Martín Llaryora, de Córdoba; Gerardo Zamora, de Santiago del Estero; Gildo Insfrán de Formosa; Ricardo Quintela, de La Rioja. Pero lo que más ruido provocó fue el texto conjunto de los gobernadores de Juntos por el Cambio: "el Gobierno Nacional debe cumplir con la Constitución y enviar urgentemente los recursos coparticipables que le pertenecen a la provincia (de Chubut)". Lleva la firma de Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).
 
Además, la consistencia política del Gobierno se empantanó por el fracaso la eventual fusión con Mauricio Macri que era presentada como la posibilidad de aumentar el "volumen político" y parlamentario de Milei; luego del fracaso de la Ley Ómnibus que abrió una crisis y un enfrentamiento en el seno del gabinete (hasta se acusan de espiarse con los servicios de inteligencia); el Decreto de Necesidad y Urgencia está trabado en la Justicia y Milei se encarga de dinamitar todos los puentes con gobernadores y con la oposición colaboracionista que no sabe cómo hacer porque no la dejan colaborar. El radical De Loredo hasta se puso a llorar porque el gobierno del anarco capitalista "no se deja ayudar".
 
Esta crisis, por la rebelión de los gobernadores, abre la posibilidad de que se desarrolle un aprieto de gobernabilidad, con un Milei violento que ataca a los gobernadores, a los docentes, a los estatales, impone tarifazos y ajuste fiscal, recesión, todo a la vez.
 
La Opinión Popular
 

24-02-2024 / 09:02
Javier "el Loco" Milei liberó el precio de los alimentos que aumentaron hasta más del 400 por ciento y suspendió los envíos a 44 mil comedores populares. Es lo más parecido a sacarles el paracaídas a cientos de miles de argentinos y lanzarlos al vacío. Este gobierno llevó a la mayoría de los argentinos a la pobreza y los trató como vagos que no trabajan y viven del Estado.
 
La desesperación en los barrios humildes hizo que aumentaran los necesitados y desbordaran los comedores que aún funcionan, pero sólo pueden dar una comida y no todos los días a base de donaciones y de un enorme esfuerzo solidario. Otra vez la Argentina solidaria del pueblo frente a un gobierno empobrecedor y de los poderosos.
 
La catástrofe logró que se unieran los movimientos sociales de todos los colores, independientes, peronistas, trotskistas o autonomistas y marcharan en distintas ciudades del país. En CABA manifestaron hacia el Ministerio de Capital Humano entre forcejeos y gas pimienta con el que miles de policías de la Ciudad trataron infructuosamente de impedir que la multitud cortara el tránsito.
 
"¿Sabés cuánto vale un kilo de carne?". "No, porque yo no hago las compras", respondía el candidato Milei al periodista de Crónica en octubre del año pasado. "¿Sabés cuánto vale un boleto mínimo?", mirada perdida, trata de inventar y desiste: "No" responde Milei. El periodista insistió con el kilo de pan y la jubilación mínima y la respuesta fue la misma.
 
El tipo no sabía un pepino de la vida los argentinos de a pie, muchos de los cuales lo votaron para que les solucione esos problemas de los que el personaje no tenía la menor idea. "Porque yo miro los números agregados", trató de explicar.
 
Resulta un poco violento el encuadre entre el que votó al boleo y el candidato que no sabía los problemas de la gente. Cuando este tipo habla de libertad o de problemas se refiere a la libertad y los problemas de las corporaciones y no de la gente. Los pobres, o sea el 58 por ciento de los argentinos, no son "gente de bien", son vagos que prefieren no trabajar, según la cosmovisión de estos personajes.
 
Si cuando era candidato, el precio de la carne o del colectivo no estaba en su agenda de problemas, no resulta extraño que ahora no tenga la más mínima idea del infierno al que arrastró a la mayoría de los habitantes de este país.
 
Los recontraoficialistas de TN lo entrevistaron esta semana. Le señalaron que el aumento a los jubilados, de 27,18 por ciento, está muy por debajo del 60 o 70 por ciento de la inflación del trimestre. Este Presidente nefasto le repreguntó: "¿Cuál es el sector etario que tiene menos pobres, en proporción?" El abatatado periodista le contestó: "los jubilados".
 
Estos tipos viven en Narnia. El 49 por ciento de los jubilados cobra el haber mínimo, el 16 por ciento más de uno y menos de dos. Otro 10 por ciento cobra dos haberes mínimos. Todos esos están por debajo de la línea de pobreza y muchos del resto, que perciben más de las dos mínimas, también lo están.
 
Nadie puede predecir en qué momento el humor social llegará a su punto de hervor. Pero este gobierno está haciendo todo lo posible para que sea lo antes posible. La sociedad está sufriendo y la paciencia tiene un límite. Cualquiera lo sabe. Después de felicitarlo, la número dos del FMI, Gita Gopinath, le expresó esa preocupación a Milei.
 

23-02-2024 / 08:02
Organizaciones sociales y piqueteras realizarán este viernes una jornada nacional de protesta con 500 cortes en todo el país a fin de reclamarle el Gobierno nacional alimentos para los comedores populares. A través de una conferencia de prensa que brindaron en el Obelisco porteño, movimientos sociales de izquierda y peronistas sellaron la unidad para impulsar juntos una movilización que busca visibilizar los recortes que están sufriendo los 44 mil comedores comunitarios.
 
Esta medida de fuerza es la primera desde la asunción del presidente, Javier "el Loco" Milei, donde van a confluir organizaciones sociales ligadas al Peronismo, como la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC); y las que se identifican con la izquierda, como es el caso del Polo Obrero (PO).
 
"Vamos a ir a reclamar con una enorme delegación de compañeras que realizan la tarea de los merenderos y va a haber cortes en todo el conurbano", expresó el dirigente del PO, Eduardo Belliboni. "De una punta a la otra del movimiento piquetero y de desocupados de todas las organizaciones sociales nos unimos en una acción sin precedentes. Salimos a luchar para que le devuelvan la comida a los pibes de los comedores populares", agregó.
 
Mediante un comunicado, las agrupaciones denunciaron que no reciben "ni un kilo de alimentos" y que la falta de "diálogo" con el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello ha llevado al "desabastecimiento" de los comedores comunitarios.
 
"Con un índice de pobreza de casi el 60 por ciento, una inflación del 20,6 por ciento en enero y una interanual del 254,2 por ciento, el Gobierno decide eliminar la última barrera de contención que tienen las familias más empobrecidas, la asistencia alimentaria", manifestaron las organizaciones sociales.
 
La protesta contará con concentraciones en distintos puntos de acceso a la ciudad y en el interior del país, pero el epicentro será el edificio de Juncal y Carlos Pellegrini, lugar donde la ineficiente ministra Pettovello tiene sus oficinas. Esta aseguró que no recibiría a "referentes" de organizaciones, pero sí a "los que tienen hambre". Al día siguiente, no recibió a ninguna de las personas que hicieron 27 cuadras de fila.
 
Con lo que quedó demostrado que no les molesta la intermediación, les molesta la organización y el poder popular y el de la clase obrera. Les molesta la justicia social y la lucha por las reivindicaciones populares, conjuntamente con los trabajadores de los sindicatos. Solo favorecen a los ricos, a los de arriba, a la especulación financiera, a los grandes grupos empresariales que son los ganadores del modelo anarco capitalista de Milei. Pero no les tiembla el pulso para sacarle la comida del plato a millones de familias.
 
También formarán parte de la convocatoria la Organización Libres del Sur, la Corriente Clasista y Combativa (CCC); el Frente Nacional Territorial (FeNat CTA-A); la Coordinadora por el Cambio Social; el Frente Barrial CTA-T, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), entre otros.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2024 / 07:02
No fueron todas buenas noticias para Javier "el Loco" Milei. El Presidente recibió a la subdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, y se llevó la sorpresa de que la visitante mostró serios reparos en la sostenibilidad del plan de ajuste, con "licuadora" y "motosierra". Con lenguaje diplomático, la número dos del FMI elogió el resultado fiscal, pero le pidió que atienda a los más vulnerables y a los jubilados. El propio Milei hizo luego declaraciones televisivas en las que señaló que el superávit financiero logrado en enero había generado "fuerte admiración" en Gopinath.
 
Sin embargo, no todas fueron rosas. "Gopinath se mostró preocupada e hizo planteos por la falta de pagos o diferimiento de ellos por parte del Estado, la falta de aumentos a los jubilados y a los salarios, la demora de pagos a proveedores y no transferir alimentos para los sectores vulnerables", señalaron fuentes de la Presidencia.
 
Lo mismo había expresado Gopinath el miércoles último en la reunión con el ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, que tampoco hizo comunicación del encuentro. En ese encuentro participaron el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el representante argentino ante el Fondo, Leo Madcur.
 
Según aseguraron fuentes oficiales, la verdadera preocupación del Fondo es la consecuencia social y la ingobernabilidad del ajuste: considera que Milei hizo un ajuste fiscal demasiado ortodoxo, con una devaluación del 118%, la liberación de los precios de los combustibles, los alimentos, las prepagas y las tarifas, casi al mismo tiempo. La inflación trepó de 12% en noviembre a 25,5% en diciembre y a 20,6% en enero y se estima un 15 en febrero.
 
Pero al mismo tiempo mantuvo pisados o congelados los sueldos, las jubilaciones y los ingresos del sector privado. Muchos economistas liberales aseguran que el ajuste, a modo de "licuadora", aumentando la inflación al máximo, para generar una recaudación extraordinaria, y congelando los gastos, no es sostenible en el tiempo. También podría provocar una fuerte recesión, desempleo y caída de consumo, además de un desahorro de familias y Pymes, que usan sus ahorros en dólares para pagar gastos corrientes.
 
En el sector pasivo, millones de jubilados quedaron con sus ingresos demasiado atrasados y solo se anunciaron aumentos para marzo del 27% y un bono de 70.000 pesos, cuando la inflación acumulada en diciembre y enero es de 51% y todavía está por verse la de febrero, que rondaría 15%.
 
Por otra parte, la número dos del FMI conoce que la mayoría de los trabajadores registrados en la Argentina perforó la línea de la pobreza porque ganan menos de 600 mil pesos, el piso de ingresos para no ser pobre. Además, Gita Gopinath trajo el mandato de staff del Fondo de examinar el ánimo en la oposición, los sindicalistas y los empresarios y economistas porque en Washington preocupa la gobernabilidad de Milei. El fracaso de la Ley Ómnibus, de desregulación de la economía, y del DNU 70, que tiene dificultades en el Congreso y en la Justicia, también encendieron las alarmas. Preocupa el estilo y la falta de gobernabilidad de Milei.
 

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