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Sociedad e Interés General - 12-10-2020 / 18:10
MADURA EL 17 DE OCTUBRE DE 1945 (Nota V)

El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora

El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Juan Perón le habla a los trabajadores.
 
El 13 de octubre de 1945, mientras los brindis se sucedían en Barrio Norte, Juan Perón es recluido en un buque de guerra por orden del Presidente Edelmiro J. Farrel y posteriormente trasladado detenido a la isla Martín García por orden del Ministro de Marina, Vicealmirante Héctor Vernengo Lima, jefe del sector más retrógrado del antiperonismo y apoyado por toda la vieja política, de radicales, conservadores a comunistas, que exigían terminar con la Revolución de 1943 y entregarle el "poder a la Corte Suprema"
 
El tanto, la FOTIA va preparando la declaración, en Tucumán, de la Huelga General, y luego harían lo mismo varios sindicatos de Rosario, exigiendo la libertad del Coronel Perón. Los obreros de la carne de Berisso llaman a movilizarse masivamente.
 
El fenómeno peronista basado en la relación entre el líder y los trabajadores comienza a tener una presencia insoslayable en la historia política de la Argentina.
 
Escribe Blas García
 
Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.

 

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Blas García

Resumen de lo anterior
 
En la revolución militar del 4 de junio de 1943 había un militar distinto. Los hombres del GOU eran industrialistas. Buscaban el desarrollo de la industria nacional. Perón, no. Su objetivo era la clase obrera, resultado de las migraciones internas, los "cabecitas negras" que llegaban del campo sin cesar a la ciudad.
 
Cuando le preguntaron qué cargo quería en el gobierno contestó: el Departamento de Trabajo ¿Y qué podía hacer desde ahí? Allí Perón consolida una fuerte relación con los trabajadores a través de la política desarrollada por la nueva Secretaría de Trabajo y Previsión.

Pero, su politica le trae la fuerte oposición de los partidos oligárquicos tradicionales de derecha unidos a la izquierda, socialista y comunista, en su contra.
 
El embajador yanqui Braden interviene abiertamente en la política interna argentina a favor del bando antiperonista y en septiembre la Marcha de la Constitución y la Libertad pretende constituirse en la antesala del golpe.
 
El planteo del Gral. Ávalos, en nombre de los militares de Campo de Mayo, provoca la renuncia de Perón a sus tres cargos y es conducido a la isla Martín García, mientras los dirigentes opositores reclaman la entrega del gobierno a la Corte Suprema y el gobierno militar busca una salida honorable a la crisis.

Se viven horas de gran tensión. La CGT se moviliza por un paro general para el 18 de octubre y el gobierno intenta formar nuevo gabinete pero rechaza la posibilidad de entregar el poder a la Corte Suprema.
 

El 15 de octubre el Gral. Ávalos y el Alte. Vernengo Lima comandan la situación


Los partidos, la prensa y los intelectuales, movidos por el imperialismo, apoyaban al embajador yanqui Spruille Braden, quien actuaba públicamente en la vida política argentina, fogoneando la renuncia y detención de Perón.  
  
El 13 de octubre de 1945, mientras los brindis se sucedían en Barrio Norte, el Coronel Perón es recluido en un buque de guerra por orden del Presidente Edelmiro J. Farrel y posteriormente trasladado detenido a la isla Martín García por orden del Ministro de Marina, Vicealmirante Héctor Vernengo Lima, jefe del sector mas retrógrado del antiperonismo y apoyado por toda la vieja política, de conservadores a comunistas, que exigían terminar con la Revolución de 1943 y entregarle el "poder a la Corte Suprema".

El Dr. Mazza, medico personal de Perón, lo visita en prisión y luego, el lunes 15 de octubre, entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón, "lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario".
 
Farell que a esa altura estaba solo como un fantasma asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, Gral. Avalos, jefe del sector nacionalista del Ejército, aunque distanciado de Perón por la presión oligárquica, que buscaban una "salida" mediante una alianza con el radicalismo de Sabattini.
 
El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida.
 
Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el Alte. Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera demasiada buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.

Mientras, el Dr. Juan Álvarez, el Procurador General de la Corte, y autor del libro "las guerras civiles argentinas" continúa parsimoniosamente sus gestiones dirigidas a constituir el nuevo gabinete. Audaz en el pensamiento, era medroso en la acción y recurre a viejos políticos conservadores, entre otros, Alberto Hueyo, Isidoro Ruiz Moreno, Jorge Figueroa Alcorta, Tomás Amadeo y otros típicos personajes de la oligarquía.
 
Por su parte, la embajada norteamericana celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista".
  

La obstinación de Perón con la clase obrera

Pero la diplomacia norteamericana se equivoca porque aparece un nuevo actor social. "El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios", recuerda Luís René Villacorta, dirigente de la FOTIA.
 
Los trabajadores tucumanos del azúcar exigen, además, la reunión del Comité Central Confederal de la CGT. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse y al atardecer recorren las calles de esa localidad a los gritos de ¡Viva Perón y la Secretaría de Trabajo!.
 
"La Época", diario de orientación yrigoyenista, informa la irritación que cunde en la clase trabajadora, bajo el título: "Iniciaron los patrones su ataque a las conquistas sociales". La nota explica que dada la resolución del nuevo Secretario de Trabajo, los empleadores se niegan a abonar el feriado del 12 de octubre y que en algunas fábricas han aparecido carteles, colocados por la patronal en las puertas de acceso, con el siguiente texto: "El 12 de octubre vayan a cobrárselo a Perón". Esta actitud provoca incidentes en varias fábricas.

Se prepara la huelga general
 
La cúpula de la Central Obrera, atemorizada por la presión que viene desde las bases, visita al Gral. Avalos para solicitarle garantías de que las conquistas sociales no serán derogadas. También solicitan audiencia al presidente Farrell, para el día siguiente, a fin de asegurarse que sus reclamos serán escuchados y ante los reclamos del interior convocan al Comité Central Confederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen se declare una huelga general en todo el país.
 
Mientras que el sector militar fiel a Perón estaba disperso y totalmente desorientado, el pueblo trabajador, motor de la historia y realizador de los principios de la nacionalidad, comienza a movilizarse, desde abajo y en forma irresistible. Madura el 17 de octubre.
 
 
Escribe: Blas García 
 
Fuentes:
-Norberto Galasso. Perón - Formación, ascenso, caída (1893 - 1955) editorial Colihue.
-Rodolfo Puiggros. Historia Crítica de los Partidos Políticos Argentinos.Editorial: Argumentos.
- Jorge Abelardo Ramos. Revolución y contrarrevolución en la Argentina (Volumen II). Editorial Distal

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El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Eva y Juan Perón. Circa 1945
El coronel Perón y su obstinación con la clase trabajadora
Perón. Circa 1945
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El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

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