La Opinión Popular
                  19:57  |  Sabado 04 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 22-06-2019 / 19:06
EFEMÉRIDES POPULARES. ASCIENDE LUEGO DE JUGAR 363 DÍAS EN LA B

Después de irse a la B, River Plate regresa a la primera división del fútbol

Después de irse a la B, River Plate regresa a la primera división del fútbol
El 23 de junio de 2012, el Club Atlético River Plate regresa a primera división del Torneo Argentino de fútbol. Asciende siendo campeón de la segunda división luego de jugar 363 días en la B. en la imagen: David Trezeguet, el ídolo, el más aplaudido. El delantero que huele a mundo devolvió a River a su lugar en el mundo. Así lo entendieron los hinchas, incapaces de gritar dale campeón.
El 23 de junio de 2012, el Club Atlético River Plate regresa a primera división del Torneo Argentino de fútbol. Asciende siendo campeón de la segunda división luego de jugar 363 días en la B.
 
Hubo alivio de luto. Volvió River. El karma de la B quedó enterrado bajo la alfombra del desahogo. No del festejo. La evidencia es que los hinchas se impusieron no gritar "dale campeón". Sí, River, el más campeón del fútbol argentino, se volvió a consagrar tras ganar un torneo pesado, larguísimo, taquicárdico.
 
River, al cabo, asomó la cabeza entre el póquer de candidatos que llegaron con chances de vuelta olímpica hasta la última fecha. La presión era de River. Era el único que tenía prohibido el pecado de no ganar. Si River no ascendía, la espada de Damocles con la que jugó 38 fechas sobre su cabeza le hubiese caído encima.
 
La Opinión Popular



Había nervios. Un equipo de músculos apretados, con los pies atados con hilos invisibles. Las tribunas eran espejos de jugadores supervisados bajo lupa. El silencio por momentos fue sintomático. La patología de River en la B se explica con el paciente ya fuera de terapia intensiva. Los jugadores están en el vestuario. La gente, en el campo. Hay invasión pero no tantos festejos como apuntados: "Passarella botón, vos sos hincha de Boca...", se señala al presidente del club de Núñez. Están los otros; los que se permiten disfrutar a pesar de que River se siente en una dimensión desconocida: "Pelado, Pelado", reconocen al entrenador Matías Almeyda. Un rato antes, el DT era la cara de River; Almeyda era River: lloraba de la emoción. Era la calma tras un terremoto de 363 días. Almeyda sabía que había llegado el alivio. Se terminaba el luto.
 
Es un sufrimiento. Once policías. Raro. La imagen es tan fría que contrasta con la fachada de una tarde de consagración. No están los hinchas en la Sívori alta. La tribuna pelada es un baile sin música; la popular, así, es la nada. Los hinchas están apiñados en el resto del Monumental. Pero les cuesta encender las gargantas, tomadas por asalto por el miedo escénico. Se entiende. River pone en juego la historia a cambio de sacudirse el barro de los pies. Lo saben hasta los rivales que ayer fueron a vomitarles morbo: quince minutos antes del comienzo, los de Almirante Brown cantan "vos sos de la B". Es el puñal. La puta manera de los hinchas de regodearse del dolor de los otros.
River está en un lugar incómodo. Es su casa, es su fiesta y ni así se relaja. El público local no se ríe hasta el final.
 
Tras el pitazo, los invasores corren por el campo, insultan a su presidente, a quien le endilgan todos los males, y lloran. Lloran porque saben que la B es del pasado. Los hinchas respiran porque River otra vez es River.
 
Los que arrancan los banderines de los córners y hacen flamear las banderitas son conscientes que el retorno a Primera fue por un camino de piedras, cuesta arriba. Descargan bronca acumulada y, también, festejan. Ensucian la cancha con su ingreso; conocen, seguramente, que no habrá vuelta olímpica. Pero quieren estar, dar testimonio. Pisar el pasto, oler el desahogo de los demás hinchas. Atrás quedaron los nervios del primer partido ante Chacarita, las críticas ante la sucesión de empates entre la cuarta y sexta fechas, las bromas por perder ante Boca, el de Corrientes, el resbalón grosero contra Atlanta en Liniers, la derrota ante Patronato, justo antes del partido de ayer. Están los hinchas grandes que lagrimean y los chicos que se ríen, porque River es campeón, no importa que sea en la B Nacional. Había que verlos. La gente arrancaba pasto, como si quisiera llevarse a River a sus casas. Tener con ellos al club que durante un año les quitó el sueño.
 
De la A. La bandera es genuina por estética y contenido: en improvisada tela y aerosol reza: "Gracias por volver, no se vayan nunca". El mensaje subliminal es que los hinchas no quieren volver a dejar de ser. A padecer un luto que ayer se cortó con un doblete de David Trezeguet.
 
Los hinchas no demoraron tanto en abandonar las tribunas como el campo de juego. Querían estar donde se cocinó la vuelta de River a Primera. Recién a las 17.51 la Policía logró que la cancha quedara vacía. De a poco los gritos fueron murmullos. Entre las sombras del Monumental se podían adivinar los recuerdos recientes de una vuelta olímpica a medias. O partida. Por un lado Chori Domínguez hizo su propio recorrido; le había llegado la hora del alivio. El otro futbolista que recorrió la pista de atletismo fue Trezeguet. El ídolo, el más aplaudido, ya está tranquilo. El delantero que huele a mundo devolvió a River a su lugar en el mundo. Así lo entendieron los hinchas. Incapaces de gritar dale campeón.
 
Por Marcelo Rodríguez
 
Fuente: Perfil

Agreganos como amigo a Facebook
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar