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Sociedad e Interés General - 06-07-2017 / 19:07
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. ASÍ SE LEVANTÓ EL BLOQUEO NAVAL DE PARANÁ

Sublevación del Pinto, vapor insignia de la escuadra del Estado unitario de Buenos Aires

Sublevación del Pinto, vapor insignia de la escuadra del Estado unitario de Buenos Aires
El vapor General Pinto frente a Rosario (óleo de José Murature, ca.1865)
La Sublevación del Pinto, vapor insignia de la escuadra porteña del Estado unitario de Buenos Aires, en guerra con la federal Confederación Argentina, sucedió el 7 de julio de 1859. Tuvo por resultado el levantamiento del bloqueo de la villa de Paraná, capital de la Confederación, permitiendo la movilización de las fuerzas nacionales y torciendo de esa manera el rumbo de la guerra.
 
Con la captura del Pinto, quedó despejado el camino para que tropas entrerrianas cruzaran el río Paraná, se instalaran en Rosario, y se abrieran camino luego a Buenos Aires. La campaña se cerraría con el triunfo nacional en la batalla de Cepeda, el reembarque de las vencidas tropas unitarias porteñas de Bartolomé Mitre en los restos de su escuadra y, tras un nuevo combate naval, la retirada a Buenos Aires.
 
La Opinión Popular

Tras el derrocamiento del caudillo federal de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, las fuerzas de la Confederación Argentina al mando del gobernador de la provincia de Entre Ríos Justo José de Urquiza pronto debieron enfrentar la secesión del Estado de Buenos Aires promovida por sus ex aliados unitarios en el pronunciamiento.
 
El enfrentamiento iba más allá de las posiciones ideológicas en pugna: el motivo principal era el control de la aduana y, consiguientemente, del comercio exterior del país y de la principal fuente de sus ingresos fiscales. Urquiza disponía de un ejército poderoso capaz de decidir la lucha e inició su movilización a través del río Paraná, pero carecía de armada.
 
El gobierno de Buenos Aires ordenó por su parte al jefe del ejército porteño, coronel Bartolomé Mitre, invadir la provincia de Santa Fe. Mientras tanto, aprovechando la momentánea ventaja, la escuadra porteña al mando de José Murature se presentó frente a Paraná, capital de la Confederación, con el General Pinto, vapor insignia al mando directo del capitán Antonio Susini y el pequeño vapor Buenos Aires, al mando del capitán Alejandro Murature, su hijo.
 
Con esa iniciativa, Murature interrumpía el paso a la margen occidental de los refuerzos al ejército de Urquiza y comprometía gravemente su situación. En efecto, las fuerzas nacionales que ya estaban en territorio santafecino a las órdenes del coronel Caraballo, se encontraban completamente desmoralizadas y sufrían numerosas deserciones, mientras que las fuerzas de Mitre podían avanzar con mínima oposición y Buenos Aires controlaba con sus buques no solo el río Paraná, sino que otros invadían por el Uruguay, llegando hasta Fray Bentos con fuerzas de desembarco.
 
En Paraná se iniciaron los preparativos para intentar un asalto por sorpresa a los vapores, utilizando botes y lanchones, pero con poca fe en los resultados de la operación.
 
 
Sublevación del «Pinto»
 
Pronto un suceso inesperado cambiaría todo. En la mañana del 7 de julio, el sargento de marina Ramón Ortega y el cabo Felipe Salguero, antiguos soldados de Urquiza, sublevaron a los 23 tripulantes del Pinto.
 
Avisado, Alejandro Murature, que gozaba de aprecio entre la oficialidad y los tripulantes, subió a cubierta y ordenó a los sublevados que depusieran las armas. Aún cuando insistían en que el movimiento no iba contra ellos sino contra Susini, a quien pensaban ejecutar, el joven Murature intentó reducirlos a balazos, siendo acribillado.
 
José Murature llegó en ese momento a cubierta y al momento de abalanzarse sobre los sublevados resbaló en el cadáver de su hijo y cayó. Herido por un disparo que solo lo dejó contuso, fue capturado. En la lucha fue también herido en una mano el oficial Constantino Jorge.
 
La captura del Pinto fue recibida en Paraná con alegría. Un artículo de la prensa local relataba los hechos:
 
Sin relación directa ni indirecta de ningún género, sin haber tenido ni poder tener ninguna comunicación con los de tierra, ese valiente é inteligente sargento Ortega, se entendió con el cabo Felipe Salguero, para volver al seno de la Nación. Tal hecho es inaudito de arrojo y patriotismo: pone en movimiento el vapor, corta las cadenas de las anclas, cierra las escotillas, arroya la oficialidad, intima los maquinistas, enarbola la bandera de parlamento, hace que el joven práctico correntino dirija el buque, ancla en el fondeadero y pide auxilio á las autoridades de tierra.
Francisco Bilbao, en El Nacional Argentino.
 
El Buenos Aires, que estaba inmediato, al observar los sucesos a bordo del Pinto y, privado de su comandante, huyó a toda máquina, sin detenerse a averiguar lo que pasaba, consiguiendo escapar aguas abajo cañoneado por las baterías de Rosario.
 
Quedaban prisioneros José Murature, los oficiales Rodríguez, Antonio Susini, Vicente Nápoles, Constantino Jorge, José M. de las Carreras, Emiliano Goldriz, Máximo Casavega, Natalio Castro, Manuel Bianchi, Manuel Perera y N. Laporta. Murature quedó alojado en casa de Urquiza y los demás oficiales en una casa particular.
 
Cuando los sublevados del Pinto marchaban en formación por Paraná, el general Tomás Guido, que para verlos mejor se había subido a un cajón, cayó al suelo y se recalcó un brazo, por lo que afirmó: «¡En esta gran victoria soy yo el único herido por nuestra parte!».
 
El Pinto, el mejor barco porteño, fue rebautizado Nueve de Julio y puesto al mando de Luis Cabassa. La flota porteña pasó al mando de Susini y se replegó sobre la isla Martín García.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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