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Nacionales - 03-07-2017 / 09:07
ÚLTIMOS DATOS DEL INDEC

Otra desigualdad: los que trabajan en negro cobran en promedio 55% menos que los empleados en blanco

Otra desigualdad: los que trabajan en negro cobran en promedio 55% menos que los empleados en blanco
Los trabajadores asalariados que están "en negro" ganan menos de la mitad de los que se desempeñan "en blanco". En promedio, los informales percibieron $ 6.919, un 55% menos que los $ 15.518 de sus pares registrados. Los datos son del INDEC, del primer trimestre de este año, que precisa que 33,3% de los asalariados trabaja "sin descuento jubilatorio".
 
Proyectado a todo el país, el total de asalariados, públicos y privados, suma alrededor de 14 millones: 9 millones formales -entre 6 millones privados y 3 millones del sector público- y 5 millones informales. El resto de los ocupados - otros 4 millones- son monotributistas, autónomos y monotributistas sociales.
 
Además de ganar menos, trabajar "en negro" significa que el asalariado no tiene cobertura ni de salud ni de accidentes de trabajo, ni de jubilación y pensión ni ningún otro derecho protectorio, y se desempeña en condiciones de absoluta precariedad laboral.
 
El grueso de los trabajadores no registrados está en las escalas salariales más bajas: el 27% gana menos de $ 3.600 y casi el 50% menos de $ 6.000 mensuales. Esto sucede porque ocupan empleos menos calificados, a veces de menos horas -"subocupados"-- y porque no se respetan los sueldos de convenio.
 
Estos nuevos datos oficiales muestran una dura realidad social y laboral de los que trabajan en la informalidad que tiene ya rasgos estructurales.
 
Desde hace años y hasta décadas uno de cada tres asalariados trabaja "en negro", con porcentajes aún mayores en los momentos de crisis. No se trata de un fenómeno parcial, sino generalizado.
 
En la Ciudad de Buenos Aires, la informalidad laboral es del 24,2% de los asalariados, lo que representa unos 300.000 empleados no registrados, mientras en el Gran Buenos Aires asciende al 36% y con el NOA "a la cabeza" con el 40,7%, liderado por Santiago del Estero con el 51,6%.
 
Estos índices se mantienen a pesar, según Matías Cremonte de la Asociación de Abogados Laboralistas, que "todas las reformas legislativas tuvieron como objetivo la reducción del empleo en negro. Pero fracasaron".
 
De acuerdo a Cremonte, desde que Domingo Cavallo redujo las cargas patronales-desfinanciando la seguridad social- todos los gobiernos sucesivos insistieron en reducir las contribuciones a la Seguridad Social, y "la informalidad es mayor. Este gobierno despidió una gran cantidad de inspectores del Ministerio de Trabajo, hecho que fue cuestionado hasta por la OIT en su último informe sobre Argentina. Hay una gran hipocresía en este tema".
 
Tanto la informalidad como el desempleo afectan con más fuerza a los jóvenes y a las mujeres.
 
Los sectores con mayor informalidad - por encima del 50% -- están en el agro, la construcción y entre el personal doméstico- si bien la deducción de Ganancias para el "dador de trabajo" favoreció un mayor registro de los trabajadores de casas particulares.
 
El último informe del ministerio Trabajo señala que hubo 461.100 registrados de casas particulares, un 2,4% más que en abril de 2016.
 
Por Ismael Bermúdez
 
Fuente: Clarín
 
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26-04-2026 / 09:04
El experimento económico de Javier Milei ha dejado de ser una promesa de libertad para convertirse en una maquinaria de demolición que está dejando a la Argentina en ruinas. No es solo la caída vertical del consumo o el cierre masivo de persianas; es la degradación deliberada de un país que se hunde en la informalidad y el desamparo. Mientras el relato oficial se jacta de un equilibrio fiscal sostenido sobre el hambre de los jubilados y la parálisis productiva, la realidad en la calle es la de un "derrape" sistémico que empuja a los trabajadores al abismo de la economía en negro y el sálvese quien pueda.
 
Lo que estamos presenciando es la mutación de una nación soberana en una colonia precarizada, donde el Estado abdica de sus funciones básicas para entregarle el territorio a los peores actores. Al destruir la industria y asfixiar al comercio formal, el gobierno no solo borra el futuro de la clase media, sino que pavimenta el camino para que el crédito narco y la marginalidad llenen el vacío estatal. La "Argentina rota" que está pariendo este modelo no es un daño colateral, es el objetivo final de un plan de miseria planificada que busca una sociedad sin derechos, sin red y sin dignidad.
 
En definitiva, la economía de Milei no solo está achicando el país, sino que lo está desarticulando, dejando tras de sí un tendal de comercios cerrados, trabajadores precarizados y una estructura productiva que, de no mediar un cambio de rumbo urgente, dejará marcas imborrables en el tejido social argentino.


De la redacción de La Opinión Popular
22-04-2026 / 21:04
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17-04-2026 / 16:04
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