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Nacionales - 04-01-2012 / 09:01
SOSTENDRÁ MEDIDAS DEL FALLECIDO SORIA; DISCIPLINADO, JURÓ FIDELIDAD HACIA LA CASA ROSADA Y AL PJ LOCAL

Río Negro: Asumió Weretilneck y prometió mantener el ajuste k

Río Negro: Asumió Weretilneck y prometió mantener el ajuste k
Alberto Weretilneck, al asumir en la Legislatura, aseguró que «éste fue, es y será un Gobierno del PJ». Cristina de Kirchner envió su respaldo a través del desembarco de Juan Manuel Abal Medina y de Florencio Randazzo.
Alberto Weretilneck asumió disciplinado la gobernación rionegrina, tras la trágica muerte del justicialista Carlos Soria. Socio del Frente Grande y motivo de resquemores, el sucesor se apresuró a prometer fidelidad extrema hacia la Casa Rosada y al PJ provincial.
 
"Este Gobierno es, fue y será el Gobierno del PJ de la provincia", enfatizó, frente al hecho de que el justicialismo tardó 28 años en desbancar a la UCR del poder y le duró sólo efímeros 21 días.
 
Weretilneck también ratificó que "No hay marcha atrás con la reforma del Estado, no hay marcha atrás con la ley minera, no hay marcha atrás con la refinanciación de la deuda; vamos a cumplir desde el primero hasta el punto final todas las ideas y todos los proyectos que él tenía: su discurso de asunción es nuestra Biblia" dijo.
 
Ese posicionamiento incluye la continuidad del duro ajuste del gasto público lanzado por Soria, duramente resistido por los gremios, que incluyó la declaración del estado de disponibilidad de 20 mil estatales. Avalada por la Legislatura, esa medida ya había comenzado a ser aplicada el pasado viernes, sobre 4.500 trabajadores.

 
El vicegobernador Alberto Weretilneck asumió ayer la gobernación rionegrina, tras la trágica muerte del justicialista Carlos Soria en la madrugada de Año Nuevo. Socio del Frente Grande y motivo de resquemores, el sucesor se apresuró a prometer fidelidad extrema hacia la Casa Rosada y al PJ provincial.
 
«Este Gobierno es, fue y será el Gobierno del PJ de la provincia», enfatizó, frente al hecho de que el justicialismo tardó 28 años en desbancar a la UCR del poder y le duró sólo efímeros 21 días.
 
Weretilneck también ratificó que «no habrá matices ni cambios de rumbo, sino la consolidación de la propuesta» del fallecido mandatario. «Yo podré tener mejores modales que Carlos, quizá grite menos, pero les quiero asegurar que las cosas a las que él se comprometió, el cambio y la transformación, los vamos a llevar adelante», aseguró el exintendente de Cipolletti.
 
«No hay marcha atrás con la reforma del Estado, no hay marcha atrás con la ley minera, no hay marcha atrás con la refinanciación de la deuda»; vamos a cumplir desde el primero hasta el punto final todas las ideas y todos los proyectos que él tenía: su discurso de asunción es nuestra Biblia» dijo.
 
Ese posicionamiento incluye la continuidad del duro ajuste del gasto público lanzado por Soria, duramente resistido por los gremios, que incluyó la declaración del estado de disponibilidad de 20 mil estatales. Avalada por la Legislatura, esa medida ya había comenzado a ser aplicada el pasado viernes, sobre 4.500 trabajadores.
 
Habrá, en cambio, algunas modificaciones en el gabinete, por caso, asumiría el secretario de Ingresos Financieros de la Anses, Juan Manuel Pichetto (hijo del senador Miguel Pichetto) como ministro de la Producción.
 
En su discurso, el dirigente, de 49 años, también destacó el acompañamiento de la Casa Rosada y reveló que desde la muerte de Soria habló con Cristina de Kirchner «diez veces».
 
A su entender, ese respaldo y la presencia en ese acto del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y del ministro del Interior, Florencio Randazzo, «es el mayor acompañamiento que el pueblo de Río Negro puede tener».
 
Frente a las suspicacias por su pertenencia partidaria -con su consagración, el Frente Grande obtiene su primera gobernación provincial-, el flamante mandatario remarcó: «No tuve antes un proyecto personal, y menos lo voy a tener ahora».
 
En esa línea, se mostró «convencido» de que contará con el apoyo de la oposición y pidió a los gremios que lo acompañen, «a pesar de las diferencias». «Como con la muerte de Néstor Kirchner, la muerte de Carlos nos va a unir», profetizó.
 
Por su parte, el titular del bloque de senadores nacionales del FpV, Miguel Pichetto, anticipó que comandará el PJ rionegrino. «Todo el justicialismo se encuadra para acompañar y apoyar» al nuevo mandatario, remarcó.
 
La dupla gobernante que ahora encabeza Weretilneck se completará con Carlos Peralta, que, de encabezar el bloque peronista de la Legislatura, se convirtió en el nuevo vicegobernador y quedó segundo en la línea sucesoria, detrás del hombre del Frente Grande. A su vez, Pedro Pesatti quedará como presidente de la bancada del Frente para la Victoria.
 
«Peralta era un hombre muy cercano a Soria y uno de los gestores del triunfo del 25 de septiembre», enfatizó Pichetto.
 
El senador nacional -hombre fuerte del partido provincial- participó ayer de una reunión ampliada de gabinete, que sumó a legisladores e intendentes, entre ellos el hijo del fallecido gobernador, Martín Soria (General Roca).
 
También cuestionó las últimas declaraciones del titular del Supremo Tribunal de Justicia de Río Negro, Víctor Sodero Nievas, por «imprudentes e improcedentes, porque la causa tiene que estar únicamente en manos del juez correspondiente, Juan Pablo Chirinos» (ver pág. 21).
 
Horas antes, había hablado de «la necesidad de reformular la fuerza de la coalición gobernante». «No debe ser un gobierno colegiado, pero hay que abrir un nivel de diálogo, de consulta y de intercambio de visiones», sostuvo.
 
Weretilneck nació en El Bolsón el 11 de octubre de 1962, se incorporó al Frente Grande en 2001, en 2003 fue elegido como intendente de Cipolletti y logró su reelección en 2007. El 25 de septiembre, acompañando a Soria, se impuso ante el radical K César Barbeito. 
 
Fuente: ambito.com

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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