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Nacionales - 30-12-2011 / 10:12
LOS AJUSTES SE VIENEN POR TODAS PARTES

También llega a otras provincias el ajuste kirchnerista

También llega a otras provincias el ajuste kirchnerista
Violentos incidentes en la Provincia de los Kirchner. Efectivos de Infantería rodearon los accesos a la Legislatura, donde se intentaba avanzar con la ley de ajuste.
En las provincias hoy sobran los condicionamientos: el ritmo inflacionario, la demanda de aumentos salariales y las dificultades para hacer frente a la obra pública debido al aumento de los costos, se convierten en un cóctel difícil de digerir.
 
El estallido santacruceño es la expresión violenta del malestar que comienza a instalarse lentamente en el interior, donde los gobernadores impulsan proyectos de ley de ajustes para reducir el gasto público en 2012, atentos a las dificultades fiscales que se esperan.
 
El caso de Santa Cruz es la primera embestida de los gremios contra una iniciativa polémica y riesgosa, ya que uno de los sectores que resultarían alcanzados por el ajuste sería el de los jubilados, una pata sensible de la sociedad.
 
La postergación hasta 2013 de los compromisos con la Nación no resulta suficiente para equilibrar un problema fiscal de fondo que ya encuentra a las provincias con un déficit del orden de los $ 11.500 millones.

 
También llega ya a otras provincias la necesidad de ajuste
 
El estallido santacruceño es la expresión violenta del malestar que comienza a instalarse lentamente en otras provincias, donde los gobernadores impulsan también diversos proyectos de ley para reducir el gasto público en 2012, atentos a las dificultades fiscales que se esperan.
 
El caso de Santa Cruz es, si se quiere, la primera embestida de los gremios contra una iniciativa polémica y riesgosa, especialmente si se tiene en cuenta que uno de los principales sectores que resultarían alcanzados por el ajuste sería el de los jubilados, una pata sensible de la sociedad.
 
Los tibios festejos de los mandatarios, tras la firma el miércoles de la ampliación de la tregua para el pago de los vencimientos de deuda, tienen explicación. La postergación hasta 2013 de los compromisos por $ 13.621 millones no resulta suficiente para equilibrar un problema fiscal de fondo que, por caso, ya encuentra a las provincias con un déficit del orden de los $ 11.500 millones y con importantes restricciones en el acceso al crédito internacional producto de la crisis global.
 
 
Condicionamientos
 
En el plano local también sobran los condicionamientos: el ritmo inflacionario, la demanda de aumentos salariales y las dificultades para hacer frente a la obra pública debido al aumento de los costos se convierten en un cóctel difícil de digerir.
 
Frente a este escenario, la mayoría de los gobernadores estableció una pauta de gasto 2012 atada a la expectativa de reforzar los ingresos propios (vía leyes de suba impositiva), y con austeras proyecciones.
 
Hay casos particulares: en Mendoza, por ejemplo, el Gobierno de Francisco Pérez heredó de su antecesor, Celso Jaque, un déficit cercano a los $ 2.000 millones y por estas horas busca que la Legislatura le apruebe un paquete de normas tendientes a conseguir más fondos para poder compensar ese desequilibrio.
 
Y allí también, precisamente, la necesidad de reducir el gasto público se convirtió en una decisión oficial de congelar ascensos, nombramientos, contratos y horas extra al menos durante los tres primeros meses del año que vienen, pero con la posibilidad de prorrogar tal decisión al resto del año.
 
 
Protestas
  
En idéntico sentido avanzó ayer el Gobierno de Río Negro, que encabeza ahora el justicialista Carlos Soria. En medio de fuertes protestas por parte de los gremios estatales, la Legislatura local sancionó la Ley de Emergencia Institucional Económica, Financiera, Administrativa y Social para todo el territorio provincial que, entre otras cosas, pone en disponibilidad a unos 20.000 empleados públicos. La oposición calificó la medida de inconstitucional.
 
El instrumento le sirve al Gobierno para analizar caso por caso a los agentes que ingresaron políticamente en la Administración Pública provincial como pagos políticos por parte del radicalismo que gobernó desde 1983 hasta el último 10 de diciembre.
 
Río Negro tiene unos 47.000 empleados y una deuda de $ 3.900 millones que le ha provocado gravísimos trastornos en la atención de los servicios básicos, como salud, educación, seguridad y desarrollo social. En ese cuadro, la obra social de los estatales se encuentra quebrada.
 
No son, sin embargo, los únicos dos casos. Con matices, los Gobiernos de Córdoba, Jujuy, Neuquén y Chaco también encararán el próximo año con una política de fuerte reducción del gasto público. Misiones, que se preparaba para imitarlas, reconoció esta semana que la tregua en el plan de deudas le permitirá -al menos en el corto plazo- esquivar esa decisión.
 
Por: Florencia Arbeleche
 
Con la colaboración de Hugo Morales (Agencia Neuquén-Río Negro) 
 
Fuente: ambito.com

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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