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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
Por Luis Edgardo Jakimchuk. Ex diputado provincial del Partido Justicialista - 07-08-2019 / 11:08
POR LUIS EDGARDO JAKIMCHUK. EX DIPUTADO PROVINCIAL DEL PARTIDO JUSTICIALISTA

Para Macri “no hacen falta argumentos ni explicaciones de la realidad”

Para Macri “no hacen falta argumentos ni explicaciones de la realidad”
A días de las PASO, Mauricio Macri no encuentra alternativas argumentativas para restablecer alguna sensación de control del tembladeral económico y social abierto a los pies de su gobierno, sostiene Jakimchuk. Foto: Blas García para La Opinión Popular
 
A días de las PASO, Mauricio Macri no encuentra alternativas argumen-tativas  para restablecer alguna sensación de control del tembladeral económico y social abierto a los pies de su gobierno. 
 
En los 43 meses de gestión, nunca pudo dar explicaciones racionales del desastre que llevan a cabo.  Se le acabaron las metáforas conceptuales, manipuladoras y tergiversantes para generar esperanzas, al pedir el voto a la gente diciéndoles: "No se necesitan argumentos, no es necesario dar explicaciones. Es tu confianza, tu credibilidad. Confía en mí".
 
En rigor, la reelección de Macri es muy importante estratégicamente para el FMI,  porque le da continuidad a la política de ajuste que confluye  en mayor endeudamiento. Para el bloque del poder económico que busca consolidar la redistribución desfavorable de la riqueza en el país, y desmantelar la estructura de derechos sociales, por ende, reducir la participación del salario sobre el PBI.  
 

 
Para el mundo de las finanzas preocupados por la capacidad de repago de la deuda. También, para los que se están quedando con nuestros recursos naturales. Estos actores junto al gobierno están dispuestos a todo por durar, necesitan un ciclo más para profundizar e intensificar este modelo de saqueo.
 
El gobierno  necesita reducir la importante ventaja que Alberto Fernández tiene en las PASO. El oficialismo sabe que con una diferencia importante este domingo, pierden  en primera vuelta en octubre. Al no tener argumentos para explicar este modelo de sometimiento y beneficios para pocos, no era descabellado pensar, con alguna lógica, que apelarían a la mentira,  a profundizar el odio, a exacerbar del miedo y la violencia verbal como aliados estratégicos para sumar votos.
 
Este gobierno y el odio han constituido una relación indisoluble, en la que sus términos se replican. Junto con el odio han plantado  un clima de inseguridad y creencias que funcionan como certezas, a fuerza de la repetición de argumentos  para justificar la represión y la violencia. Sólo hay que leer editoriales y escuchar a periodistas  odiadores seriales,  sobre todo los del Grupo monopólico Clarín, que  con 265 licencias son verdaderas fábricas de odio.
 
Programas de televisión definidos supuestamente "políticos" que se dedican a agredir. Sin estos medios encargados de inocular el odio y no permitir distinguir entre verdad y mentira, destruyendo los criterios de verificación, el gobierno de Macri no subsistiría sin MENTIR.
 
Alberto Fernández-Cristina Fernández tiene enfrente a un oficialismo muy poderoso y articulado. Tiene a Donald Trump, el FMI, a Bolsonaro,  los grandes medios,  y el riesgo cierto de un fraude o entorpecimiento electoral. Sin dudas hay una gran capacidad de manipulación.
 
Se sostiene desde la comunicación oficialista  que a pesar del desastre económico y  social, madura la posibilidad de que Macri es  todavía competitivo y tener éxito para continuar en el poder.
 
Si  9 de cada 10 argentinos dicen que su situación económica familiar en el último mes sigue igual o peor de lo que estaba hace un año, como es posible premiar al gobierno con el voto?
 
 
Es cierto que la gente no vota solo por su situación económica,  sino que tiene muchas otras motivaciones. Se vota también por tradiciones partidarias, por convicciones ideológicas, valores y creencias, y también por odio. Muchos están  dispuestos a ceder su propio nivel de vida a cambio del sufrimiento de aquellos grupos construidos como sujetos odiables.
 
El domingo  será  una elección donde se mezclará pasiones y razones. Una donde habrá sueños  y deseos de igualdad, trabajo, educación y salud. Otra, por convicciones ideológicas y también por odio. Pero lo central será que Alberto y Cristina empiecen a transitar hacia post-macrismo.