De la redacción de La Opinión Popular

(Ver video adjunto: una gentileza de un lector que planteó la necesidad de explicar el origen del término y a la vez nos envió un clip con la canción original que hizo masivo su uso en la década de 1950 al cual incorporó algunas fotos de personajes a los que él entiende como claros exponentes del alcance moderno del término "Gorila").


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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Sociedad e Interés General - 03-08-2009 / 23:08
Una canción de la década del 50 fue la que dio lugar a la denominación de “Gorilas” para referirse a los antiperonistas, anti populares y golpistas en la República Argentina.

¿Sabés cuál es el origen del término “Gorila”?

¿Sabés cuál es el origen del término “Gorila”?
"En marzo de 1955, hice por radio una parodia de Mogambo (foto), una película con Clark Gable y Ava Gardner, que sucedía en África. En el sketch había un científico que ante cada ruido selvático, decía atemorizado: «deben ser los gorilas, deben ser». La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía, la moda era repetir «deben ser los gorilas, deben ser»" comentó Aldo Cammarota.
Este terminó tiene su nacimiento gracias a una canción del programa de radio "La Revista Dislocada", que era trasmitido por Radio Splendid. El programa era una parodia de "Mogambo", una película en la que actuaban Clarke Gable y Ava Gardner, que se desarrollaba en África. En un sketch del aquel programa aparecía un científico que ante cada ruido que ocurría en la selva, decía asustado: ''deben ser los gorilas, deben ser''". La frase fue rápidamente adoptada por la los oyentes y el público en general. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía que no tenía una explicación muy evidente, la moda de aquel momento era repetir "deben ser los gorilas, deben ser". El autor de aquella tira radial era Aldo Cammarotta, quien paradójicamente era un antiperonista. La canción fue obra de Delfor Dicásolo, de quien dicen que, sin ser peronista, era un admirador de Evita.

De la redacción de La Opinión Popular

(Ver video adjunto: una gentileza de un lector que planteó la necesidad de explicar el origen del término y a la vez nos envió un clip con la canción original que hizo masivo su uso en la década de 1950 al cual incorporó algunas fotos de personajes a los que él entiende como claros exponentes del alcance moderno del término "Gorila").


La historia del término "Gorila"
 
En 1955, poco antes del golpe militar del 16 de septiembre que derrocó al presidente Juan Domingo Perón, los antiperonistas comenzaron a llamarse a sí mismos "gorilas" en forma espontanea, posiblemente ante el hecho de atribuirse la autoría de las intentonas golpistas, como el criminal bombardeo a la Plaza de Mayo, el 16 de junio de 1955, que no pudo consumar un golpe que derrocara a Perón.
 
Como vimos, el término se hizo popular a raíz de su utilización en un popular programa cómico radial de la época llamado "La Revista Dislocada", conducido por Délfor Dicásolo. El periodista Cristian Vitale relata las circunstancias del siguiente modo:
 
"Délfor Dicásolo la usaba mucho en sus tiras radiales diarias, por la popularidad que la palabra había adquirido en Marabunta, uno de los espectáculos más taquilleros de la época, que el mismo cómico había presentado en un teatro de la calle Corrientes.
 
"En uno de los sketches más graciosos de la obra, un científico alcoholizado lideraba una expedición en busca de un cementerio de gorilas. Y en el camino, cada vez que escuchaba un ruido, el investigador, con varias copas de más, repetía "deben ser los gorilas, deben ser". La frase se transformó por entonces en un dicho enormemente popular: no sólo provocó la aparición de una canción (Deben ser los gorilas) que vendió 60 mil copias en una semana, sino que dejó grabada una de las palabras con más peso simbólico de la historia política argentina".
 
Por su parte, Aldo Cammarota (1930-2002), guionista de la Revista Dislocada, se ha atribuido la creación del término. En 1985, Cammarota comentó el hecho en una columna para el diario Clarín:
 
"En marzo de 1955, hice por radio (en La Revista Dislocada) una parodia de Mogambo, una película con Clark Gable y Ava Gardner, que sucedía en África. En el sketch había un científico que ante cada ruido selvático, decía atemorizado: «deben ser los gorilas, deben ser». La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía, la moda era repetir «deben ser los gorilas, deben ser».
 
"Primero vino un fallido intento de golpe y luego el golpe militar de 1955. Al ingenio popular le quedó picando la pelota: «deben ser los gorilas, deben ser». Los golpistas se calzaron gustosos aquel mote."
 
A poco tiempo del golpe que derrocara a Perón, el término dejó de ser utilizado exclusivamente para hacer referencia a los golpistas y se extendió, tanto conceptual como geográficamente a todos los rincones del país, designando a los antiperonistas en general.

 
Luego se empezó a usar en algunos sectores para referirse, de un modo más general, a los defensores de los gobiernos militares y las proscripciones políticas que sufriera el peronismo. Posteriormente englobaba a todas las medidas anti populares y/o autoritarias que sufría el peronismo.
 
Su significado en el presente
 
Hoy, el termino gorila está incorporado al léxico político popular argentino y latinoamericano.
 
En nuestro país se refiere, en términos genéricos, a las personas que defienden o postulan ideas y políticas anti populares y antidemocráticas. Ya no tiene la carga netamente golpista y vinculada estrechamente a la participación en dictaduras asesinas y genocidas. Podemos afirmar que, en cierta medida, el término se ha flexibilizado y se referencia mas una adopción y pertenecía ideológica que a la participación efectiva en hechos antidemocráticos como un golpe de estado.
 
El término se refiere a conductas que desprecian al pueblo, a los humildes, a los pobres, a la clase trabajadora y a los desocupados, como así también a las organizaciones que los representan como los sindicatos, gremios y en el caso de los desocupados e indigentes las organizaciones de base y los movimientos sociales. El vocablo caracteriza, en grandes trazos, a quienes abogan por políticas neoliberales que fomentan la desigualdad social, a los que propugnan la cultura extranjerizante en desmedro de lo autóctono, veneran las figuras de la historia oficial y reivindican procesos políticos en los que no existe la presencia del pueblo y las masas.
 
Otro claro rasgo determinante para ser un gorila es la adopción de posturas pro imperialista, "cipayas", que reniegan de nuestra condición latinoamericana. En el presente, muchas veces se identifica con las posturas pro norteamericanas.
 
También se refiere a quienes quieren políticas de seguridad que repriman la protesta social y criminalicen a la pobreza a través de lo que el común denomina como "mano dura", entre otras características distintivas.
 
Pero el término ya excede la geografía nacional y se ha incorporado al vocabulario político latinoamericano. Pero, a diferencia de su evolución en nuestro país, el término Gorila para la "patria grande" se vincula casi exclusivamente al golpismo antidemocrático de raíz militar que aún asola el "tercer mundo". Ejemplificativo resulta el caso de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificará a Micheleti y al gobierno golpista de facto de Honduras como "gorila".


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Gentileza del lector: un video con el audio original de la canción que hizo masivo su uso en la década de 1950 con algunas fotos de personajes a los que él entiende como claros exponentes del alcance moderno del término “Gorila”.
17-10-2017 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
La Opinión Popular

17-10-2017 / 19:10
17-10-2017 / 19:10
16-10-2017 / 19:10
El 17 de Octubre de 1945, Juan Perón fue rescatado de la cárcel por la masiva movilización de la clase trabajadora, exponiendo así la falencia del régimen oligárquico antinacional -rapaz y parasitario- y la caducidad de los viejos partidos políticos seudodemocráticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más, podía obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, porque ya no se confiaba en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
Ese día resurge la Argentina profunda, el subsuelo de la Patria sublevado, y reaparece para continuar escribiendo la historia de las masas populares, una secuencia que va desde las lanzas primero -con las montoneras federales del interior-, el voto después -con el radicalismo yrigoyenista- y por último los sindicatos obreros -con el peronismo-. Tres momentos en los que el Pueblo lucha para realizarse con el federalismo, la soberanía política y la democracia social.
 
Como consecuencia de la actuación revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre de 1945, el justicialismo llega al poder y produce transformaciones en todos los ámbitos de la realidad del país. La Revolución Nacional, de Eva y Juan Perón, rompió con el modelo semicolonial dependiente, logrando la independencia económica, la justicia social y permitiendo importantes conquistas a los sectores populares. Una Nueva Argentina con el Pueblo de protagonista.

La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en el golpe de septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo. Cómo los movimientos nacionales antecesores: el federalismo de Rosas y el radicalismo de Yrigoyen; solo se alcanzaron conquistas transitorias y fueron derrotados por la estructura de la injusticia y la dependencia. Revolución y contrarrevolución.
 
A partir de 1955, la exclusión política del peronismo produjo un proceso de Resistencia que ampliaría su perfil. Aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado. En esta lucha, el peronismo constituyó el agrupamiento de las fuerzas populares y proletarias, mientras que el régimen militar se identificaba con los intereses de la oligarquía, la burguesía entreguista y los partidos liberales.
 
Todos estos esfuerzos son partes de un mismo combate, en la que todavía no se han alcanzado triunfos definitivos. Corsi e ricorsi, la Patria aparece como un proyecto inacabado que debemos realizarlo plenamente hoy cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que, a lo largo del siglo XX, le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, para aplicar sus políticas neoliberales de injusticia social.
 
Las medidas económicas del macrismo están inspiradas en el neoliberalismo, que fue establecido durante la Revolución Fusiladora (1955), continuadas por las armas en la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) y por los votos en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Este tipo de recetas reaccionarias, que aumentan la injusticia quitando derechos sociales y agrandan la dependencia con el fuerte endeudamiento, siempre fracasaron, provocando resistencias populares y revueltas sociales. Por eso, como integrantes del Movimiento Nacional y Popular que cambió la historia política argentina, volvemos a levantar, como en 1945, el cuestionamiento del sistema económico-social injusto y la necesidad de dar pelea para cambiarlo.
 
Escribe: Blas García

16-10-2017 / 17:10
El coronel Juan Perón estaba preso. Nada se oponía a la restauración oligárquica y al retorno a la Década Infame, interrumpida por la irrupción de la Revolución de Junio de 1943. Pero en ese momento la clase obrera se movilizó y desde ese momento se convertiría en un actor determinante del proceso político.
 
Nadie la conocía aun. Carecía de antecedentes. Venía de abajo, del subsuelo de la Patria, y su marcha fue irresistible. Si había demorado en aparecer, lo cierto es que nadie pudo desde entonces olvidarlo jamás.
 
En la madrugada del 17 de octubre de 1945 comenzó una movilización de la clase trabajadora en los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores.
 
Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Juan Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal.
 
Aquel 17 de octubre los trabajadores dejaron sus herramientas, apagaron las máquinas de sus talleres y fabricas, se subieron al tranvía o al ómnibus y se fueron a la Plaza de Mayo. Estaban dispuestos a dar la vida por Perón.
 
Un nuevo ciclo histórico se iniciaba en la Argentina.
 
Escribe Blas García

 

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