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Internacionales - 22-02-2011 / 00:02
GADAFI BOMBARDEÓ A OPOSITORES, QUE LO ACORRALAN. REPUDIO MUNDIAL A LA REPRESIÓN DEL GOBIERNO LIBIO

En Libia ayer hubo 250 muertos más por bombardeos y represión a mansalva

En Libia ayer hubo 250 muertos más por bombardeos y represión a mansalva
"De lo que estamos siendo testigos hoy es inimaginable. Aviones de combate y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente una zona después de otra, hay muchos, muchos muertos", ha explicado uno de los residentes de Trípoli que se ha puesto en contacto con Al Yazira, Adel Mohamed Salé. Preguntado sobre si el bombardeo continuaba, el testigo ha confirmado que sí. "Continúa, cualquiera que se mueve, incluso si lo van en su coche, le atacan", ha precisado.
La ONU, la Liga Árabe, Francia y Alemania condenaron ayer la represión en Libia a las protestas contra el gobierno del líder Muammar Kaddafi, que provocó la muerte de al menos 200 personas. La cifra de muertos apuntada por Al-Islam queda muy lejos de las barajadas por organismos como la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), que ha cifrado en al menos 400 los fallecidos en las protestas de los últimos días, según informa la cadena Al Arabiya.
También el ministro de Justicia de Libia, Mustafa Abde-Jalil, presentó ayer su renuncia por el "uso excesivo de la violencia contra manifestantes desarmados", según el diario diario libio Quryna, propiedad del hijo y hasta ahora sucesor de Kaddafi, Saif al Islam, informó la agencia de noticias DPA.

El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, expresó ayer su "gran preocupación" por lo que sucede actualmente en el país norafricano y pidió que se ponga fin al derramamiento de sangre y a todos los actos de violencia.

El líder de la organización panárabe señaló en un comunicado que "las demandas del pueblo árabe sobre reformas, desarrollo y cambio son totalmente legítimas, y un asunto global en el que participan los sentimientos de toda la nación, especialmente, en esta etapa crucial en la historia de los árabes".

"Es imposible suponer una traición y no hace falta provocar el sectarismo entre los países hermanos", señaló Musa.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Right Watch estimaron en más de 200 los muertos por la represión a las protestas, que comenzaron en las ciudades portuarias de Bengazi y Al Dayba y se extendieron hasta la capital, Trípoli, bastión de Kadafi, en el poder hace 42 años.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), con sede en París, aseguró hoy que los manifestantes controlan varias ciudades de Libia, como Bengasi y Sirte.

El levantamiento en Libia tuvo lugar tras las revueltas populares en Túnez y Egipto que acabaron respectivamente con los regímenes de Zine el Abidine ben Ali y Hosni Mubarak, y que se extendieron por otros países de la región como Argelia, Yemen, Bahréin y Jordania.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó hoy su "viva inquietud" ante las informaciones que dan parte de una "escalada de violencia y un derramamiento de sangre" en los países del Norte de África y Medio Oriente afectados por protestas.

Ban Ki-moon reiteró su oposición al "uso de la fuerza" y llamó a todas las partes "a la máxima moderación" y al "respeto de las libertades fundamentales", indicó su portavoz, Martin Nesirky.

Ban "tiene la intención de abordar con los dirigentes libios las inquietantes informaciones procedentes de Libia", dijo el portavoz.

La canciller alemana, Angela Merkel, condenó "con dureza" la violenta represión de manifestantes en Libia y mostró la "consternación" de su gabinete, señaló hoy en Berlín el portavoz del gobierno, Steffen Seibert.

"Nuestro mensaje a los responsables políticos en el país es que garanticen la libertad de reunión de todos aquellos que quieran manifestarse de forma pacífica y busquen el diálogo con la población", citó el portavoz a la canciller.

En tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores francés difundió un comunicado con un llamamiento al gobierno libio para que ponga fin de inmediato a la violencia y exigió a las autoridades que respeten los derechos de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente y expresar libremente sus opiniones.

 
Aviones del ejército del aire libio bombardean a manifestantes en Trípoli


"De lo que estamos siendo testigos hoy es inimaginable. Aviones de combate y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente una zona después de otra, hay muchos, muchos muertos", ha explicado uno de los residentes de Trípoli que se ha puesto en contacto con Al Yazira, Adel Mohamed Salé. Preguntado sobre si el bombardeo continuaba, el testigo ha confirmado que sí. "Continúa, cualquiera que se mueve, incluso si lo van en su coche, le atacan", ha precisado.

Salé, que se ha presentado a sí mismo como un activista político, ha señalado que los bombardeos habían tenido como objetivo inicialmente un cortejo fúnebre. "Nuestra gente está muriendo, esta es la política de tierra quemada", ha denunciado, asegurando que "cada 20 minutos bombardean".

Mientras tanto, dos pilotos de la fuerza aérea libia han aterrizado en Malta tras negarse a seguir las órdenes de bombardear a la población. Según la versión facilitada a las autoridades maltesas, habían despegado desde una base militar próxima a Trípoli y pidieron realizar un aterrizaje de emergencia en la isla para cargar combustible, pero una vez en tierra han pedido asilo político. Ambos están siendo interrogados actualmente por la Policía.

Según el corresponsal de la cadena Al Yazira en Malta, los dos pilotos son "coroneles veteranos" que se han negado a bombardear a los manifestantes y han desertado.

La llegada de los dos cazas se ha producido poco después del aterrizaje de dos helicópteros civiles procedentes de Libia con siete personas. Según las fuentes consultadas por el 'Times of Malta', los aparatos "escaparon de Libia sin autorización oficial" pero llegaron a Malta de forma regular.

 
Previamente a conocerse estos hechos, el considerado como más probable sucesor de Muamar al-Ghadafi, su hijo Seif al Islam, comparecía ante la televisión estatal para asegurar que el Ejército "desempeñará un papel esencial para restaurar la seguridad, sea cual sea el precio a pagar, ya que se trata de la unidad de Libia" y añadir que los militares libios "no son los de Túnez ni los de Egipto".
 
En este sentido, ha recalcado que el Ejército "permanecerá fiel a Libia y a Gadafi hasta el último minuto" y que "destruirá a los que hagan un complot contra el país".
 
"Estamos en un giro peligroso de la historia de nuestro país, antes de que todo el mundo tome las armas y haya una guerra civil y una escisión en Libia, hace falta un debate nacional, con el que Ghadafi está de acuerdo, para pasar a una segunda república", ha asegurado.
 
Ha planteado dos opciones: "o estamos de acuerdo todos los libios que queremos la democracia, la libertad y las reformas y actuamos con la razón, o será el caos y nos encontraremos en un ciclo de violencia peor que en Irak o en Yugoslavia".
 
"En lugar de llorar a los 80 muertos de estos últimos días, si el caos llega, lloraremos a centenares de miles de nuestros hermanos y estaremos obligados a huir de nuestro país", ha aseverado.
 
400 muertos
 
La cifra de muertos apuntada por Al-Islam queda muy lejos de las barajadas por organismos como la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), que ha cifrado en al menos 400 los fallecidos en las protestas de los últimos días, según informa la cadena Al Arabiya.
 
Apenas hay información sobre los acontecimientos que se están produciendo en Libia, donde las protestas contra Ghadafi, que han tenido su epicentro en Benghazi, segunda ciudad del país, y en el este se han extendido ahora a Trípoli.
 
Previamente, Human Rights Watch había elevado a 233 el número de muertos por la brutal represión ejercida por el régimen libio.
 
Fuente: Télam y Rebelión

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05-02-2016 / 17:02
01-02-2016 / 20:02
La Invasión soviética de Afganistán (1978-1992) fue la primera fase del extenso conflicto de la Guerra civil afgana, que transcurrió entre el 24 de diciembre de 1979 y el 2 de febrero de 1989, tiempo en el que se enfrentaron las fuerzas armadas de la República Democrática de Afganistán (RDA) apoyadas por el Ejército Soviético contra los insurgentes muyahidines, grupos de guerrilleros afganos islámicos apoyados por numerosos países extranjeros, destacando Estados Unidos, quien apoyó a los insurgentes con ingentes cantidades de armas y dinero. El conflicto está considerado como parte de la Guerra Fría.
 
El conflicto comenzó en 1978, cuando tuvo lugar la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado Socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA). Fue entonces cuando el gobierno de Estados Unidos inició la «Operación Ciclón» en el contexto de la Guerra Fría, suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos muyahidines que desestabilizaron el país hasta tal punto que menos de un año después el Consejo Revolucionario solicitó la intervención del Ejército Soviético.
 
Las fuerzas soviéticas depusieron y asesinaron de manera inmediata al presidente de la RDA Hafizullah Amin, quien previamente había mandado ejecutar de manera arbitraria al anterior presidente y líder de la revolución Nur Mohammad Taraki. La intervención produjo un resurgimiento de los guerrilleros muyahidines, que aún estando divididos en varias facciones se embarcaron en una larga campaña contra las fuerzas soviético-afganas, respaldados por los suministros y el apoyo logístico y financiero de naciones como Estados Unidos, Pakistán, Irán, Arabia Saudí, China , Israel o el Reino Unido.
 
Después de más de nueve años de guerra, los soviéticos se retiraron en 1989 después de la firma de los Acuerdos de Ginebra entre Pakistán y la RDA. No obstante, los enfrentamientos entre insurgentes y las tropas del gobierno continuaron hasta abril de 1992, cuando la disolución de la URSS provocó el colapso económico del país y los fundamentalistas pudieron establecer el Estado Islámico. El conflicto es conocido popularmente como el Vietnam de la URSS.

La Opinión Popular

31-01-2016 / 17:01
Agustín Farabundo Martí fue un auténtico revolucionario internacionalista que arremetió contra la reacción salvadoreña y contra el imperialismo yanqui opresor.
 
En defensa de los trabajadores, Martí actuó valiente y decidido cuando la lucha de clases era difícil y explosiva. Encarcelado varias veces, varias veces se puso en huelga de hambre y varias veces fue expulsado del país, pero siempre estuvo presente en la lucha.
 
Farabundo Martí pertenece a la constelación de las grandes figuras empreñadas en transformar la sociedad latinoamericana. Fue fundador del Partido Comunista de Centro América y mostró en los hechos su arrojo antiimperialista, tanto con el fusil como con la pluma, habiendo obtenido el grado de Coronel, en el Estado Mayor Internacional del patriota Augusto Cesar Sandino, y Secretario Privado del héroe nicaragüense.
 
En 1932, el Comité Central del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) decidió preparar un levantamiento popular contra el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez. La insurrección se inició el 22 de enero, y se extendió por la zona occidental del país. Los campesinos lograron tomar algunos cuarteles pero estaban mal armados y carecían de un plan estructurado. La insurrección fue aplastada por el ejército del presidente Martínez, con una fuerte represión que, en pocas semanas, provocó entre 15.000 y 30.000 muertos.
 
Farabundo y otros líderes del PCS fueron arrestados, y el 1 de febrero, ejecutado por un escuadrón del ejército salvadoreño. Pero, dicen los centroamericanos, que Farabundo no murió ese día, hoy vive y será siempre la inspiración y guía de los revolucionarios que buscan la transformación total de El Salvador y la Centroamérica toda.
 
Carlos Morales

30-01-2016 / 19:01
29-01-2016 / 20:01
El domingo 30 de enero de 1972, en Derry (Irlanda del Norte) sucede el Domingo Sangriento. El ejército británico dispara contra una manifestación por los derechos civiles. Mueren 13 manifestantes y 14 quedan heridos. 
 
El Domingo Sangriento (en inglés: Bloody Sunday) fue una jornada de incidentes ocurridos en el contexto del conflicto de Irlanda del Norte. Aquella tarde estaba convocada una manifestación a favor de los derechos civiles y en contra del internment -encarcelamiento sin juicio a los sospechosos de pertenecer al IRA, aprobado en agosto de 1971 por el gobierno de Irlanda del Norte- por el que se encontraban detenidas centenares de personas. A la protesta acudieron más de 15.000 personas.
 
La manifestación, convocada por la Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte (NICRA) se inició pacíficamente. Aunque en principio estaba previsto marchar hasta el ayuntamiento de la ciudad, las autoridades británicas habían prohibido expresamente salir a los manifestantes de los barrios católicos, cercados por barricadas (la zona conocida como Derry Libre o Free Derry).
 
Además, existía la genérica prohibición de celebrar manifestaciones públicas, prorrogada por el gobierno norirlandés unos días antes. En todo caso, la organización de la manifestación decidió renunciar a abandonar el Bogside, para no desafiar a los soldados que rodeaban la zona. Un regimiento de paracaidistas del ejército británico había sido enviado a Derry.
 
Un pequeño grupo de manifestantes, apartado del núcleo principal, comenzó a lanzar piedras a una de las barricadas. Los soldados respondieron al principio con gas, balas de goma y agua a presión. Instantes después las tropas británicas salieron de las barricadas, abriendo fuego contra la multitud. Trece personas murieron y fueron heridas más de treinta, por disparos del Primer Batallón de Paracaidistas del Reino Unido. Una decimocuarta víctima moriría meses más tarde. Los paracaidistas alegaron estar siendo objeto de disparos, algo que resultó ser falso.
 
Queda así desprestigiada la vía no violenta para resolver el conflicto entre católicos y protestantes.
 
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