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El clima en Paraná
Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si llego a la Casa Rosada irá preso cualquier persona que comete un delito sin importar si es extranjero, argentino o vicepresidente de la Nación”. Julio Cobos
Internacionales - 22-02-2011 / 00:02
GADAFI BOMBARDEÓ A OPOSITORES, QUE LO ACORRALAN. REPUDIO MUNDIAL A LA REPRESIÓN DEL GOBIERNO LIBIO

En Libia ayer hubo 250 muertos más por bombardeos y represión a mansalva

En Libia ayer hubo 250 muertos más por bombardeos y represión a mansalva
"De lo que estamos siendo testigos hoy es inimaginable. Aviones de combate y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente una zona después de otra, hay muchos, muchos muertos", ha explicado uno de los residentes de Trípoli que se ha puesto en contacto con Al Yazira, Adel Mohamed Salé. Preguntado sobre si el bombardeo continuaba, el testigo ha confirmado que sí. "Continúa, cualquiera que se mueve, incluso si lo van en su coche, le atacan", ha precisado.
La ONU, la Liga Árabe, Francia y Alemania condenaron ayer la represión en Libia a las protestas contra el gobierno del líder Muammar Kaddafi, que provocó la muerte de al menos 200 personas. La cifra de muertos apuntada por Al-Islam queda muy lejos de las barajadas por organismos como la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), que ha cifrado en al menos 400 los fallecidos en las protestas de los últimos días, según informa la cadena Al Arabiya.
También el ministro de Justicia de Libia, Mustafa Abde-Jalil, presentó ayer su renuncia por el "uso excesivo de la violencia contra manifestantes desarmados", según el diario diario libio Quryna, propiedad del hijo y hasta ahora sucesor de Kaddafi, Saif al Islam, informó la agencia de noticias DPA.

El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, expresó ayer su "gran preocupación" por lo que sucede actualmente en el país norafricano y pidió que se ponga fin al derramamiento de sangre y a todos los actos de violencia.

El líder de la organización panárabe señaló en un comunicado que "las demandas del pueblo árabe sobre reformas, desarrollo y cambio son totalmente legítimas, y un asunto global en el que participan los sentimientos de toda la nación, especialmente, en esta etapa crucial en la historia de los árabes".

"Es imposible suponer una traición y no hace falta provocar el sectarismo entre los países hermanos", señaló Musa.

Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Right Watch estimaron en más de 200 los muertos por la represión a las protestas, que comenzaron en las ciudades portuarias de Bengazi y Al Dayba y se extendieron hasta la capital, Trípoli, bastión de Kadafi, en el poder hace 42 años.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), con sede en París, aseguró hoy que los manifestantes controlan varias ciudades de Libia, como Bengasi y Sirte.

El levantamiento en Libia tuvo lugar tras las revueltas populares en Túnez y Egipto que acabaron respectivamente con los regímenes de Zine el Abidine ben Ali y Hosni Mubarak, y que se extendieron por otros países de la región como Argelia, Yemen, Bahréin y Jordania.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó hoy su "viva inquietud" ante las informaciones que dan parte de una "escalada de violencia y un derramamiento de sangre" en los países del Norte de África y Medio Oriente afectados por protestas.

Ban Ki-moon reiteró su oposición al "uso de la fuerza" y llamó a todas las partes "a la máxima moderación" y al "respeto de las libertades fundamentales", indicó su portavoz, Martin Nesirky.

Ban "tiene la intención de abordar con los dirigentes libios las inquietantes informaciones procedentes de Libia", dijo el portavoz.

La canciller alemana, Angela Merkel, condenó "con dureza" la violenta represión de manifestantes en Libia y mostró la "consternación" de su gabinete, señaló hoy en Berlín el portavoz del gobierno, Steffen Seibert.

"Nuestro mensaje a los responsables políticos en el país es que garanticen la libertad de reunión de todos aquellos que quieran manifestarse de forma pacífica y busquen el diálogo con la población", citó el portavoz a la canciller.

En tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores francés difundió un comunicado con un llamamiento al gobierno libio para que ponga fin de inmediato a la violencia y exigió a las autoridades que respeten los derechos de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente y expresar libremente sus opiniones.

 
Aviones del ejército del aire libio bombardean a manifestantes en Trípoli


"De lo que estamos siendo testigos hoy es inimaginable. Aviones de combate y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente una zona después de otra, hay muchos, muchos muertos", ha explicado uno de los residentes de Trípoli que se ha puesto en contacto con Al Yazira, Adel Mohamed Salé. Preguntado sobre si el bombardeo continuaba, el testigo ha confirmado que sí. "Continúa, cualquiera que se mueve, incluso si lo van en su coche, le atacan", ha precisado.

Salé, que se ha presentado a sí mismo como un activista político, ha señalado que los bombardeos habían tenido como objetivo inicialmente un cortejo fúnebre. "Nuestra gente está muriendo, esta es la política de tierra quemada", ha denunciado, asegurando que "cada 20 minutos bombardean".

Mientras tanto, dos pilotos de la fuerza aérea libia han aterrizado en Malta tras negarse a seguir las órdenes de bombardear a la población. Según la versión facilitada a las autoridades maltesas, habían despegado desde una base militar próxima a Trípoli y pidieron realizar un aterrizaje de emergencia en la isla para cargar combustible, pero una vez en tierra han pedido asilo político. Ambos están siendo interrogados actualmente por la Policía.

Según el corresponsal de la cadena Al Yazira en Malta, los dos pilotos son "coroneles veteranos" que se han negado a bombardear a los manifestantes y han desertado.

La llegada de los dos cazas se ha producido poco después del aterrizaje de dos helicópteros civiles procedentes de Libia con siete personas. Según las fuentes consultadas por el 'Times of Malta', los aparatos "escaparon de Libia sin autorización oficial" pero llegaron a Malta de forma regular.

 
Previamente a conocerse estos hechos, el considerado como más probable sucesor de Muamar al-Ghadafi, su hijo Seif al Islam, comparecía ante la televisión estatal para asegurar que el Ejército "desempeñará un papel esencial para restaurar la seguridad, sea cual sea el precio a pagar, ya que se trata de la unidad de Libia" y añadir que los militares libios "no son los de Túnez ni los de Egipto".
 
En este sentido, ha recalcado que el Ejército "permanecerá fiel a Libia y a Gadafi hasta el último minuto" y que "destruirá a los que hagan un complot contra el país".
 
"Estamos en un giro peligroso de la historia de nuestro país, antes de que todo el mundo tome las armas y haya una guerra civil y una escisión en Libia, hace falta un debate nacional, con el que Ghadafi está de acuerdo, para pasar a una segunda república", ha asegurado.
 
Ha planteado dos opciones: "o estamos de acuerdo todos los libios que queremos la democracia, la libertad y las reformas y actuamos con la razón, o será el caos y nos encontraremos en un ciclo de violencia peor que en Irak o en Yugoslavia".
 
"En lugar de llorar a los 80 muertos de estos últimos días, si el caos llega, lloraremos a centenares de miles de nuestros hermanos y estaremos obligados a huir de nuestro país", ha aseverado.
 
400 muertos
 
La cifra de muertos apuntada por Al-Islam queda muy lejos de las barajadas por organismos como la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), que ha cifrado en al menos 400 los fallecidos en las protestas de los últimos días, según informa la cadena Al Arabiya.
 
Apenas hay información sobre los acontecimientos que se están produciendo en Libia, donde las protestas contra Ghadafi, que han tenido su epicentro en Benghazi, segunda ciudad del país, y en el este se han extendido ahora a Trípoli.
 
Previamente, Human Rights Watch había elevado a 233 el número de muertos por la brutal represión ejercida por el régimen libio.
 
Fuente: Télam y Rebelión

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22-11-2014 / 10:11
El 22 de noviembre de 1963, el presidente yanqui John F. Kennedy moría en la camilla de un hospital de Dallas (Texas), con dos disparos certeros que había recibido mientras hacía un recorrido por la ciudad en un auto descapotable.
 
Kennedy recibió varios impactos de bala en la calle Elm de Dallas a las 12:30 p.m. Fue declarado muerto media hora más tarde. Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino, fue arrestado en un teatro aproximadamente 80 minutos después de los disparos. Oswald fue inicialmente acusado por el homicidio de un oficial de policía de Dallas, J.D. Tippit, antes de ser acusado por el homicidio del presidente. Oswald dijo no haber matado a nadie, alegando que él solo era un señuelo.
 
El 29 de noviembre, Lyndon B. Johnson creó la Comisión Warren -presidida por el juez de la Suprema Corte Earl Warren- para investigar el asesinato, la cual concluyó que Oswaldactuó solo, pero sus conclusiones siguen siendo objeto de debate, tanto académico como popular.
 
El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (U.S. House of Representatives Select Committee on Assassinations) o (HSCA) fue establecido en 1976 para investigar el asesinato de Kennedy. Las investigaciones del comité duraron hasta 1978, y en 1979 emitieron el informe final.
 
En dicho informe, concluyó, entre otros hechos, que el presidente John F. Kennedy fue asesinado como resultado de una conspiración, en la que estuvieron involucradas varias dependencias del Gobierno estadounidense.
 
El Departamento de Justicia, FBI, CIA, y la Comisión Warren fueron severamente criticados por dicho Comité por su pobre desempeño en las investigaciones llevadas a cabo, y el Servicio Secreto fue tildado de deficiente en su protección al Presidente.
 
El grave episodio marcó la historia de Estados Unidos con la profundidad de las leyendas y el tiempo transcurrido no hace más que volver más fuertes las versiones sobre conspiración, traiciones, complots y mentiras mundiales.
 
La repentina muerte de Kennedy convirtió a su presidencia en un mito, una idealización de sus dos años y medio en el poder que aún fascina a Estados Unidos. Kennedy simbolizaba la ilusión por la política: la promesa de un sinfín de aspiraciones que no vieron la luz en su mandato pero fueron inspiradoras.
 
La Opinión Popular

21-11-2014 / 18:11
 
Las fuerzas armadas de la república, el antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA, Irish Republican Army), inició una guerra de guerrillas contra la policía británica (Royal Irish Constabulary, RIC), sus organizaciones auxiliares y el Ejército Británico, quienes tenían la determinación de acabar con el separatismo irlandés.
 
El Gobierno Británico respondió formando a sus propias fuerzas paramilitares, los Black and Tans (sobrenombre surgido por la mezcolanza de uniformes), y la División Auxiliar (en inglés, Auxiliary Division, también conocidos como los Auxiliaries o Auxies).
 
El comportamiento de ambos grupos fue muy polémico por su brutalidad y violencia, no sólo contra los sospechosos de pertenecer al IRA o los prisioneros, sino contra todos los irlandeses en general. La División Auxiliar fue la responsable de la masacre del Domingo Sangriento.
 
El domingo 21 de noviembre de 1920, la GAA (Gaelic Athletic Association) presenta el gran desafío de la temporada de fútbol gaélico, que enfrenta a los equipos de Tipperary y Dublín. El encuentro está anunciado a las 2:45 p.m., en el magnífico estadio de Croke Park, el más grande del país, orgullo de Irlanda y guardián de sus deportes nacionales. Nos son buenos tiempos para la Bella Eirín, enzarzada en una guerra de independencia sangrienta contra Inglaterra, que ya dura demasiados años.
 
Esa misma mañana, los hombres de Michael Collins (cabeza de la Hermandad Republicana Irlandesa) habían asesinado a 18 dirigentes del Servicio de Inteligencia Británico infiltrados en sus filas (conocidos como The Cairo Gang), algunos en presencia de sus familias.
 
Un crimen múltiple que la administración británica no piensa dejar impune. Alguien lanza una moneda al aire: cara, saqueo de Sackville Street (la calle principal de Dublín, hoy O'Connell St.); cruz, masacre en Croke Park. Sale cruz.
 
La Opinión Popular

17-11-2014 / 08:11
16-11-2014 / 10:11
 
El 16 de noviembre de 1989, ocho personas fueron asesinadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), ubicada en la ciudad de San Salvador (El Salvador), por un pelotón del batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador bajo las órdenes del coronel René Emilio Ponce.
 
Denominadas por el nombre genérico mártires de la UCA, las víctimas fueron los padres jesuitas: Ignacio Ellacuría S. J., rector de la universidad: Ignacio Martín-Baró S. J., vicerrector académico; Segundo Montes S. J., director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA; Juan Ramón Moreno S. J., director de la Biblioteca de teología; Amando López S. J., profesor de filosofía; Joaquín López y López S. J., fundador de la universidad y estrecho colaborador; Elba Ramos y Celina Ramos, salvadoreñas, ambas empleadas domésticas.
 
Para los represores militares salvadoreños, los padres jesuitas eran sospechosos de sostener la Teología de la Liberación, por lo que se suponía que serían aliados de la guerrilla izquierdista del FMLN, y por lo tanto, subversivos ellos mismos.
 
La masacre causó una ola de indignación en todo el mundo, y aumentó las presiones de la comunidad internacional para que el gobierno y la guerrilla iniciaran un diálogo para poner fin a la Guerra Civil de El Salvador.
 
El 16 de noviembre de 2009, el Gobierno salvadoreño presidido por Carlos Mauricio Funes condecoró de manera póstuma a los seis sacerdotes con la Orden José Matías Delgado, recibida por familiares y amigos de los religiosos.
 
La Opinión Popular
13-11-2014 / 09:11
La Matanza de My Lai fue una masacre de civiles que perpetró el Ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, uno de los hechos más vergonzosos y sangrientos del accionar imperial yanqui en su historial guerrerista. 
 
El 16 de marzo de 1968 las tropas de Estados Unidos lanzaron una operación en la región de Son My en la búsqueda de vietcongs. Al segundo teniente William Laws Calley y su sección le fue asignada la zona My Lai.
 
Al llegar a la zona de aterrizaje los helicópteros dejaron a los soldados y se desplazaron a la posición de espera. A lo largo de cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las casas hasta dejar el poblado arrasado por completo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia.
 
Los pilotos y artilleros vieron cómo Calley disparó su arma contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona (es decir, ancianos, mujeres y niños). Por "defectos" en la investigación, no se sabe la cifra exacta de asesinados, pero se estima que debió estar entre 347 y 504.
 
Unos días después, el Ejército de Estados Unidos facilitó una falaz información oficial, donde enumeraba unos 120 muertos, de los cuales 90 eran vietcong no civiles y 30 vietcong civiles. Pero en toda la operación se habían incautado sólo tres armas vietcong.
 
No hubo cobertura de prensa de la masacre, hasta que el editor Seymour Hersh finalmente emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969. Una semana más tarde el Cleveland Plain Dealer publicó fotos de un ex fotógrafo del ejército llamado Ronald L. Haeberle.
 
Aunque el teniente Cally fue juzgado y condenado por los actos de My Lai, sólo permaneció tres años bajo arresto domiciliario pues fue indultado por el presidente Richard Nixon. Por lo tanto, en un crimen de guerra impugne.
 
Un sector del pueblo norteamericano movilizado por ese entonces contra la guerra de Vietnam y contra las matanzas, fueron los únicos en condenar las atrocidades del ejército estadounidense, mientras que el poder político y militar se encargaba de echar un manto de impunidad.
 
La masacre de My Lai, no fue la única matanza cometida por el imperialismo yanqui, pero por su magnitud fue la que más escándalo provocó en Estados Unidos y el mundo.
 
Por Carlos Morales 

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