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Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“El presidente proviene del sector empresario y debería saber que el trabajo tiene tutela y el Estado debe tener presencia. El concepto de libertad no está reñido con un Estado presente”. Graciela Camaño
Nacionales - 19-02-2011 / 19:02
1 DE FEBRERO DE 1820: LA BATALLA DE CEPEDA Y LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE FRANCISCO “PANCHO” RAMÍREZ

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño
Cuando las montoneras federales de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida, comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 comienza un proceso de reencuentro con la realidad desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
El 1º de febrero de 1820 tuvo lugar la Batalla de Cepeda.  Se enfrenaron en ella dos visiones antagónicas del país que desde la Revolución de Mayo estaban en pugna: Por un lado  el poder económico de la minoría del puerto de Buenos Aires; y por el otro las masas populares enroladas en la causa federal de la Liga de los Pueblos libres que comandaba Artigas, y que tenía a Francisco Ramírez como uno de sus principales hombres.
 
El proyecto constitucional, unitario y elitista, ideado por los intelectuales europeizados del puerto fue el detonante. Los caudillos federales se alzaron en armas y la Batalla de Cepeda puso fin al proyecto oligárquico del Directorio de Buenos Aires.

 Las montoneras de Ramírez y Estanislao López entran en Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
 
Comienza lo que la historia liberal mitrista denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía", en el año 20 se empieza con un proceso de reencuentro con la realidad  desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.

 En este hecho puntual pero determinante radica la trascendencia historia de "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García 

"El año 20, decían los aristócratas, era el que debía marcar el fin de la revolución, estableciendo el poder absoluto para consumar nuestro exterminio repartiéndose entre sí los empleos y riquezas del país a la sombra de un niño coronado que ni por sí ni por la impotente familia a que pertenece podía oponerse a la regencia intrigante establecida y sostenida por ellos mismos."  Francisco Ramírez.
 
Unitarios contra Federales
  
Desde comienzo mismo de la Revolución, los intereses imperialistas, especialmente los británicos, querían balcanizar y dividir al  virreinato del Río de la Plata. Pretendían debilitarlo políticamente para someterlo económicamente, inundando con sus mercancías, destruyendo el mercado interno y la industria local. Su aliado natural era la burguesía del puerto de Buenos Aires. La elite porteña quería ser intermediaria de un comercio sin restricciones con Inglaterra y Europa y administrar discrecionalmente las rentas de la Aduana de Buenos Aires.
 
Contra el centralismo de la oligarquía porteña que planteaba un país para pocos, se levantaron las montoneras. Especialmente la figura de José Artigas, el primer caudillo argentino y padre del federalismo en el Río de la Plata.
 
 
Nacen los caudillos
 
Refiriéndose a las causas y orígenes de nuestras luchas civiles, Juan Bautista Alberdi, liberal auténtico y una de las mentes más brillantes de la historia argentina, dice: "El motivo. El de siempre. Buenos Aires quiere gobernar el interior, y el interior no quiere que lo gobierne Buenos Aires. Le desconfían al porteño. Por algo es...Y esa lucha se prolonga a lo largo de toda nuestra historia y existe todavía. Con otras formas y caracterizaciones, pero es la misma."
 
Y Alberdi, refriéndose a quienes encabezaban desde el Federalismo del Litoral esta lucha, de manera simple y didáctica se refiere al caudillo y explica su razón de ser histórica: "¿Qué hacían los pueblos para luchar contra España y contra Buenos Aires, en defensa de su libertad amenazada de uno y otro lado? No teniendo militares en regla, se daban jefes nuevos, sacados de su seno. Como todos los jefes populares, eran simples paisanos las más veces. Ni ellos ni sus soldados, improvisados como ellos, conocían ni podían practicar la disciplina militar. Al contrario, triunfar de la disciplina, que era el fuerte del enemigo, por la guerra a discreción y sin regla, debía ser el fuerte de los caudillos de la independencia. De ahí la guerra de recursos, la montonera y sus jefes, los caudillos; elementos de la guerra de pueblo; guerra de democracia, de libertad, de independencia. Antes de la gran revolución no había caudillos ni montoneras en el Plata. La guerra de la independencia le dio luz, y ni ese origen les vale para obtener perdón de ciertos demócratas. El realismo español fue el primero que llamó caudillos, por apodo, a los jefes americanos en que no querían ver generales."
 
Sobre las montoneras, Alberdi agregaba: "estos movimientos son conducidos por hombres del lugar, vinculados a sus paisanos. Estos hombres reciben en nuestra historia el nombre de "caudillos". El caudillo es un conductor de su pueblo. Casi generalmente un hombre de armas. La situación es de lucha y los hombres están con las armas en la mano. Nada más lógico que sigan a uno de ellos. El que más confianza les merezca, el que mejor se maneje con esas armas".
 
 
La Liga de los Pueblos Libres
 
Por aquellos días, promediando la primera década de vida nacional, las provincias del litoral (Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba) se unen a la montonera oriental y forman la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó -junto con los jefes de las provincias del Litoral- contra el centralismo porteño del Directorio. Ramírez fue, a pesar del desgraciado enfrentamiento que tuvo luego con el oriental, el lugarteniente de Artigas en nuestra provincia y uno de sus hombres más valiosos.
 
Fueron muchos los caudillos que alzaron sus banderas federales y democráticas en este periodo de la historia nacional. Artigas fue tal vez el más grande y el más genuino entre todos, pero Francisco "Pancho" Ramírez, como él también fue trascendental, su verdadero significado político está en la victoria de Cepeda.
 
Pero antes es preciso que analicemos someramente como llegaron nuestros caudillos a una guerra contra las armas del puerto de Buenos Aires.
  

Una forma de gobierno

A mediados de la primera década del Siglo 19, el antiguo virreinato del Río de la Plata ya se perfilaba como un país, faltaba formalmente declarar la independencia de España. Las condiciones internacionales apremiaban y los movimientos revolucionarios la exigían. De tal manera el Congreso reunido en Tucumán en 1816 homologa estos hechos enunciando que "las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Y ..."declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli".
 
Una vez declarada la independencia quedaba un problema a resolver. La pregunta era la siguiente: ¿Qué forma de gobierno elegir? En el congreso de Tucumán se planteó seriamente la posibilidad de convertir al país en una monarquía. Napoleón había sido definitivamente vencido y en Europa señoreaba la Santa Alianza, que era un conjunto de monarquías aliadas muy reaccionarias, que se oponían a la constitución de repúblicas ya que éstas eran sinónimos de subversión, caos, ateísmo y jacobinismo.
 
Los que estaban por la monarquía no tenían todas las mismas motivaciones. No se puede equiparar el monarquismo de San Martín, que proponía además una monarquía parlamentaria, admitiendo en la monarquía la posibilidad de un gobierno fuerte adecuado a las características y las grandes extensiones del país. No se lo puede comparar, repito, con el concepto monárquico de  Manuel José García enajenado por fuerzas internacionales.

 
Algo parecido ocurría con los republicanos. Algunos  criollos republicanos coincidían en los intereses con Inglaterra.
 
 Gran Bretaña estaba  interesada en instalar una república en el Plata porque resultaba un régimen de fácil penetración y dominación, por las propias tendencias y contradicciones del republicanismo como sistema.
 
 Los federales de las primeras dos décadas revolucionarias eran republicanos porque asumían en el republicanismo la tendencia popular hacia el pluralismo democrático, por reacción histórica contra el unitarismo centralista establecido por los virreyes.
 
Algunos hombres importantes, Belgrano entre ellos, aconsejaron erigir una monarquía. La propuesta tuvo algunas posibilidades de cristalizar a través de gestiones diplomáticas muy complejas en Europa; también se barajó la idea de restaurar el trono de un Inca.
 
Sin embargo, y más allá de las tratativas, estos proyectos no fueron más que sondeos de opinión que por más insignificantes que fuesen, repudiaban la posibilidad de un monarca en Buenos Aires y eso habría sido el fin de la Revolución iniciada en 1810 que encontraba en Mariano Moreno a su pro hombre.

 
 El Pueblo, a pesar de ser en ese entonces (como lo es ahora) una entidad heterogénea, variopinta, impalpable, rechazaba esa posibilidad y prefería una opción más abierta y democrática.
 
El Congreso en principio descarta el sistema monárquico. Pero deja aun abierta la posibilidad para que siga siendo tratado en Buenos Aires cuando continúe sesionando el Congreso para dictar una constitución.
  

La Constitución de la oligarquía porteña
 
 Como resultado de lo dicho, en abril de 1819, el Congreso sanciona una Constitución, unitaria y absolutista, que no era ni monárquica ni republicana, pero que dejaba las puertas abiertas para la entrada de un príncipe o un infante. Se trataba de una Carta Magna aristocratizante, con un Senado formado por delegados de las provincias, pero que al mismo tiempo incluía personajes designados por su propio carácter, tales como: rectores de universidad, generales, obispos etc. El texto no mencionaba la palabra república.
 
La llamada constitución de 1819, no tuvo prácticamente vigencia y no funcionó porque la disidencia federal era ya muy grande, como profunda era también la desconfianza de los pueblos frente a las intrigas monárquicas de los porteños.

 
Así las cosas, y después de una serie de hechos políticos y militares menores se sanciona la constitución y esto resultó una afrenta, una provocación para los pueblos del interior que conducidos por Ramírez y López marchan con sus montoneras gauchas hacia la ciudad Buenos Aires. 


La Batalla de Cepeda, bautismo de fuego del federalismo
 
Ramírez, como lugarteniente del Protector Artigas, asumirá la función de jefe supremo del ejército federal. Estanislao López, el caudillo santafesino, se une a las fuerzas en calidad de aliado histórico del caudillo oriental. Se le pliegan también algunos desterrados del régimen: Alvear que prometía el apoyo de importantes sectores porteños y el chileno Miguel Carreras que aporta alguna tropa y una imprenta que había comprado en Estados Unidos. Esta imprenta, volante, editaba un boletín, "La Gaceta Federal", explosivo en su contenido.
 
En octubre de 1819 se reúnen los dos jefes, Ramírez y López, en Coronda (Santa Fe) para establecer planes comunes. Días después, el entrerriano lanza una proclama declarándole la guerra al Directorio, sostén político de la constitución aristocrática y antipopular, e invitando a sus paisanos a compartir la insurrección.
 
Allí está ahora, Francisco "Pancho" Ramírez, como jefe supremo de los ejércitos federales en el umbral de la historia. Está frente a sus "Dragones de la Muerte" como se llamaban las disciplinadas montoneras entrerrianas. Conduce también a los dragones santafesinos de López, los guaraníes de Misiones, los mocovíes del Chaco y toda la montonera artiguista. En ese momento el régimen directorial se derrumba.
 
Pueyrredón renuncia al Directorio (organismo político de la autoridad nacional que residía en Buenos Aires) y asume Rondeau. El mismo Rondeau que nueve años antes fuera convencido por Ramírez para desertar del ejército español e ingresar a las filas revolucionaria artiguistas. El mismo Rondeau que está ahora frente a él comandando las tropas porteñas.
 
El Director Rondeau pide auxilio a los ejércitos regulares que estaban llevando adelante las empresas libertadoras. Ya se sabe que el General San Martín, fiel a su conducta patriótica, popular y revolucionaria, se niega a desenvainar su gloriosa espada en esta guerra civil, mucho menos en contra del pueblo. Sólo le queda al Directorio el veterano ejército del Norte comandado por Belgrano al que Rondeau pide auxilio. Esta fuerza se niega también a participar en la contienda civil, se amotina en Arequito y esa sublevación deja al Directorio -ya debilitado políticamente- en un estado de total vulnerabilidad militar.
 
El 1º de febrero de 1820 en la cañada de Cepeda, en una atropellada de las montoneras federales se sella la suerte del Directorio oligárquico.
 
El historiador entrerriano Aníbal Vásquez escribe en su libro "Ramírez": "El triunfo de Cepeda debe considerarse como el bautismo de sangre del federalismo argentino, y como la primera afirmación colectiva de la mayoría popular a favor de la organización nacional, republicana, democrática y federal".
 

Bisagra histórica
 
La batalla de Cepeda desde el punto de vista del aspecto militar fue de las más "pobres" en la historia argentina, pero en sus proyecciones políticas fue de las más fecundas.
 
Las milicias directoriales, formadas en mayor parte por esclavos comprados por el gobierno para convertirlos en soldados, se desbandaron ante el ataque montonero. Una sola carga bastó para desmoronar a los porteños que "en menos de un minuto" se dispersaron dejando la artillería en poder de los gauchos entrerrianos.
 
Políticamente, en lo institucional, había caído por primera vez desde 1810 la autoridad nacional y desaparecía una entidad estatal que había ejercido, a veces solo formalmente, el poder sobre todo el antiguo virreinato.
 
Los sectores oligárquicos de Buenos Aires entran en pánico ante la supuesta posibilidad de "invasión" de las tropas federales. Vicente Fidel López, el ensayista quintaesencia de la versión mitrista de nuestra historia, expresa su repugnancia cuando relata el episodio: ... "numerosas escoltas (de Ramírez y López) compuestas de indios sucios y mal trajeados a término de dar asco ataron sus caballos en los postes y cadenas de la Pirámide de Mayo mientras sus jefes se solazaban en el salón del ayuntamiento".

 Relato que habla por sí solo  del desprecio y el odio que siente el pensamiento de la oligarquía por la causa federal y el recuerdo de la batalla de Cepeda.
 
Las montoneras de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
Comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 se inicia un proceso de reencuentro con la realidad natural y desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que contuvieran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
 
Ese es el valor de Cepeda y de la entrada de los caudillos del litoral a Buenos Aires.

Fue una directa confrontación con la verdad nacional, que en 1820 era ruda, brava e indomable. Para aprender esa verdad no servían los doctores y sus leyes. Servían sí esos hombres espontáneamente surgidos de sus realidades comarcales. Ellos, los caudillos, tuvieron la responsabilidad histórica de encauzar de manera pragmática y progresiva esa fluída verdad nacional que desfilaba a caballo por las calles de Buenos Aires.
 
Esta es la gran gloria histórica de nuestro "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García para La Opinión Popular

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27-05-2016 / 11:05
27-05-2016 / 09:05
Los festejos por el 25 de Mayo evidenciaron el pánico del Gobierno nacional a exponer a Mauricio Macri a cualquier contacto con la gente, a quien otra vez se lo vio aislado en una Plaza de Mayo militarizada, como antes había ocurrido el 24 de marzo en el Parque de la Memoria y el 2 de abril en la Plaza San Martín.
 
La imagen que dejó la Plaza de Mayo fue contundente. Apenas un pequeño grupo de allegados y funcionarios pudo acercarse a un corralito ubicado frente a la Catedral, mientras cientos de efectivos de las fuerzas federales cerraban todo el cerco de la plaza.
 
La excusa, un acampe de cooperativistas que dependen del Gobierno porteño y reclaman un aumento. La misma que se usó para suspender el locro en la Casa Rosada y mudarlo en la Quinta de Olivos, también cerrada para invitados VIP.
 
LPO había revelado el mes pasado la decisión del equipo más cercano a Macri de evitar el contacto directo con la gente en actos públicos. Es preferible mostrar al Presidente en soledad que arriesgarse a sufrir en directo una protesta o un escrache, razonaban sus colaboradores. Ayer, la rigurosidad fue similar a la hípercustodiada visita de Barack Obama.
 
El celo del Gobierno es tal que llevó a Patricia Bullrich a cometer un nuevo papelón. A primera hora del día, la ministra de Seguridad informó que habían detenido seis personas con bombas molotov y conjeturó que "iban a la Plaza de Mayo". "Sabemos que estamos en un momento en el que todos los días hay una provocación", se indignó, y agregó que "se quiere generar una situación de descontrol en la calle".
 
Pero horas después la terminaron desmintiendo la propia Policía Federal -que capturó a los supuestos provocadores- y el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño. Esa cartera informó que los sospechosos fueron detenidos cuando "intentaban incendiar" un auto, por lo que se presume que se trata de un grupo de "quemacoches" o personas ligadas a taxistas que rechazan la aplicación Uber, ya que tenían un mensaje intimidatorio que podría vincularse a esa disputa.
 
La preocupación del Gobierno argentino por las protestas llamó la atención de los medios extranjeros, que se hicieron eco de la triste imagen de la Plaza de Mayo vacía. Incluso, el diario El País de España destacó en la portada de su edición latinoamericana que la plaza "amaneció totalmente vallada y bajo un importante despliegue militar". "Estas imágenes de tensión y descontento contrastan con la visión que el Ejecutivo quiere trasladar de cara al exterior", agrega.

27-05-2016 / 08:05
Ayer, la Oficina Anticorrupción difundió la primera declaración jurada de Mauricio Macri como presidente y se hicieron evidentes una serie de inconsistencias: primero, Macri declaró tener un patrimonio de $110.278.620, el doble de los $52.962.332 que aseguró tener el año pasado; es decir, ascendió un 108% en un año debido a -según justificó- ganancias vinculadas a las acciones que posee en distintas sociedades anónimas, a las que les había puesto el "valor simbólico" de un centavo. Sin embargo, la suma del valor de aquellas acciones totaliza $ 27.626.686, la mitad de su incremento patrimonial.
 
El otro dato poco claro y cubierto de un manto de sospechas es que, entre esa fortuna, reconoció tener $18.719.094 en las Islas Bahamas, la guarida fiscal donde estuvo radicada hasta 2009 Fleg Trading, la firma de la que fue director y que se conoció tras el poco aclarado escándalo de los Panamá Papers por el que la Justicia investiga a Macri.
 
El tipo de cambio con el que se calcularon sus fondos en las Bahamas es de $12,94 por dólar, por lo que aquel monto representa activos por U$S1.446.607. Inexplicablemente, la cifra es menor a la que declaró hace un año en el exterior, cuando justificó cuentas en Suiza y Estados Unidos por $18 millones a un cambio de $8,45 por dólar, lo que representó U$S2.131.048.
 
Nuevamente, mientras se pone el ojo sólo en la ruta del dinero K, las cuentas en la ruta del dinero M genera suspicacias. Primero fue con las sociedades offshore en el mismo paraíso fiscal que ahora retorna a la palestra, en una acción que, según advierten economistas y tributaristas, puede configurar un delito si se utiliza para blanquear activos o evadir impuestos. Cuestión ésta que nunca fue del todo dilucidada. La secretaria de Lucha contra la Corrupción Ajena, la ultra macrista Laura Alonso, deberá analizar todos los elementos.
 
¿Por qué alguien decide llevar su dinero a un paraíso fiscal? Porque, como en las Bahamas, se trata de un lugar que carece del estándar internacional de los países principales, "goza" de una mayor liberalidad impositiva, con menos gravámenes. Es decir, el dinero colocado en esos países tributa menos impuestos o casi nada.
 
Ahora bien, esto no es un delito siempre y cuando esos fondos ($18.719.094 en el caso de Macri) hayan sido declarados antes en la AFIP. Pero, como sucede con casi todo cuando de funcionarios se trata,  esto no está del todo claro, así que el Presidente deberá dar fe que no evadió impuestos y que no cometió ninguna falta.
 
Ahora, ¿por qué no tiene el dinero en Argentina? Macri podría responder que este no es un país seguro jurídicamente, que le teme a la devaluación o a un eventual corralito como el que ya tuvimos. Pero, la decisión de Macri es, al menos, poco ética, porque es nuestro Presidente y lo lógico sería que tuviera aquí esos fondos. Máxime cuando el gobierno impulsa el blanqueo de capitales; hay que ser honesto con el ejemplo y no dejar la presunción de que hay algo raro.
 
El presidente Macri tiene hoy una de los mayores desafíos de su gobierno ceocrático: demostrar que los discursos de transparencia y lucha contra la corrupción no fueron meros artilugios de campaña para perpetuar en el poder los vicios de la era K.
 
La Opinión Popular

26-05-2016 / 20:05
"La corrupción -aunque se crea lo contrario- democratiza de forma espeluznante a la política", aseguró el periodista K, Hernán Brienza, en el diario Tiempo Argentino. En una nota de opinión publicada en el matutino autogestionado, el politólogo explicó que "la corrupción está íntimamente ligada al financiamiento de la política".
 
"Quién no tiene recursos, no puede hacer política; ni acá ni en Estados Unidos", detalló en el polémico artículo al que definió como "políticamente incorrecto" aunque "brutalmente honesto".
 
"Una campaña presidencial cuesta decenas de millones de dólares, los afiches, los spots televisivos, las entrevistas pagas, los actos, las movilizaciones, todo eso cuesta un dineral. Ir a un programa de gran audiencia para que un periodista haga preguntas condescendientes cuesta entre 150.000 y 250.000 pesos. ¿Quién dispone de ese dineral para ser entrevistado?"
 
"Y lo peor es que esa operatoria está legitimada por el televidente. Si un ciudadano no ve en la televisión a su candidato, no lo conoce, no lo seduce, por lo tanto no lo vota. Para existir en política es necesario estar en los medios. La televisión lo sabe, por eso cobra derecho por silla calentada por el culo de un político", argumentó el periodista.
 
Y continuó: "La corrupción -aunque se crea lo contrario- democratiza de forma espeluznante a la política. Sin la corrupción pueden llegar a las funciones públicas aquellos que cuentan de antemano con recursos para hacer sus campañas políticas. No hay que ser ingenuos. Sólo son decentes los que pueden 'darse el lujo' de ser decentes".
 
"Sin el financiamiento espurio sólo podrían hacer política los ricos, los poderosos, los mercenarios, los que cuentan con recursos o donaciones de empresas privadas u ONG de Estados Unidos", apuntó y cuestionó: "¿Ustedes se imaginan a Techint pagando la campaña de Héctor Recalde, legendario abogado laboral ligado a la CGT? Imposible ¿No? ¿Ustedes se imaginan a las fundaciones de la CIA 'bancando' las campañas políticos que defiendan los intereses nacionales? ¿O creen que sólo financiarán a Laura Alonso, Elisa Carrió o la campaña del PRO?".

26-05-2016 / 16:05
Lázaro Báez está preso en la cárcel federal de Ezeiza y teme por la situación judicial de su hijo Martín. Los otros hijos ya decidieron avanzar contra el juez Casanello, en contra de la opinión más cautelosa del dueño de Austral Construcciones.
 
Leandro y Luciana Báez, los hijos de Lázaro, están convencidos de que su padre fue entregado para salvar a los Kirchner. Por ello presentaron un escrito para interponer la recusación del juez Sebastián "Tortuga" Casanello.
 
Según trascendió, en el escrito se señala que desde el inicio de la causa, en el año 2013, han existido un claro direccionamiento del proceso por parte de Casanello, quien estuvo a cargo de la investigación desde el inicio.
 
Dice Leandro Báez en el escrito que durante el período 2013-2015 no se realizaron las medidas necesarias que podrían haber resguardado gran cantidad de pruebas para el esclarecimiento de los hechos investigados.
 
Tampoco existió ninguna citación, más allá de que el juez contaba casi con las mismas pruebas -salvo el video en el que se los ve contando plata- que luego dieron lugar a las distintas citaciones y al procesamiento de Báez.
 
Al respecto -manifiesta Leandro Báez- "no debe perderse de vista que incluso con anterioridad al video que, según el juez, habría dado pie a una serie de citaciones y procesamientos, existió otro video periodístico en el cual se observa a distintas personas retirando cajas con documentación pero, en ese momento, el Sr. Juez nada hizo al respecto". Hay que recordar que esto fue antes de las elecciones presidenciales del año pasado.
 
Luego de ese período -según la presentación hecha esta mañana- existe un claro redireccionamiento del proceso hacia la familia Báez y una clara intención de desligar a quienes eran funcionarios del gobierno de Cristina Elisabet Fernández.
 
Leandro Báez acusa a Casanello de utilizar para el procesamiento de su padre y su hermano fragmentos de la declaración de Leonardo Fariña pero no tiene en cuenta otros que apuntarían a quien estaba ejerciendo el Poder Ejecutivo de la Nación en ese momento, es decir, Cristina.
 
Destaca además, que a lo largo de la investigación se ha hablado incontables veces de "sobreprecios de obra pública" y de "adelantos financieros" y sin embargo los funcionarios que los aprobaban y que hacían los pagos no fueron citados y ni siquiera investigados por Casanello. Asimismo afirma que existe una gran cantidad de pruebas en la causa por un supuesto delito que sería de imposible cumplimiento sin la participación de una gran cantidad de entes estatales que hasta ahora el juez no ha investigado.
 
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