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La apuesta del consenso y la reconstrucción
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
Porque cuando tengo que cantar verdades las canto derecho nomás, a lo macho, aunque esas verdades amuestren bicheras donde naides creiba que hubiera gusanos. El orejano
Nacionales - 19-02-2011 / 19:02
1 DE FEBRERO DE 1820: LA BATALLA DE CEPEDA Y LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE FRANCISCO “PANCHO” RAMÍREZ

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño
Cuando las montoneras federales de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida, comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 comienza un proceso de reencuentro con la realidad desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
El 1º de febrero de 1820 tuvo lugar la Batalla de Cepeda.  Se enfrenaron en ella dos visiones antagónicas del país que desde la Revolución de Mayo estaban en pugna: Por un lado  el poder económico de la minoría del puerto de Buenos Aires; y por el otro las masas populares enroladas en la causa federal de la Liga de los Pueblos libres que comandaba Artigas, y que tenía a Francisco Ramírez como uno de sus principales hombres.
 
El proyecto constitucional, unitario y elitista, ideado por los intelectuales europeizados del puerto fue el detonante. Los caudillos federales se alzaron en armas y la Batalla de Cepeda puso fin al proyecto oligárquico del Directorio de Buenos Aires.

 Las montoneras de Ramírez y Estanislao López entran en Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
 
Comienza lo que la historia liberal mitrista denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía", en el año 20 se empieza con un proceso de reencuentro con la realidad  desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.

 En este hecho puntual pero determinante radica la trascendencia historia de "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García 

"El año 20, decían los aristócratas, era el que debía marcar el fin de la revolución, estableciendo el poder absoluto para consumar nuestro exterminio repartiéndose entre sí los empleos y riquezas del país a la sombra de un niño coronado que ni por sí ni por la impotente familia a que pertenece podía oponerse a la regencia intrigante establecida y sostenida por ellos mismos."  Francisco Ramírez.
 
Unitarios contra Federales
  
Desde comienzo mismo de la Revolución, los intereses imperialistas, especialmente los británicos, querían balcanizar y dividir al  virreinato del Río de la Plata. Pretendían debilitarlo políticamente para someterlo económicamente, inundando con sus mercancías, destruyendo el mercado interno y la industria local. Su aliado natural era la burguesía del puerto de Buenos Aires. La elite porteña quería ser intermediaria de un comercio sin restricciones con Inglaterra y Europa y administrar discrecionalmente las rentas de la Aduana de Buenos Aires.
 
Contra el centralismo de la oligarquía porteña que planteaba un país para pocos, se levantaron las montoneras. Especialmente la figura de José Artigas, el primer caudillo argentino y padre del federalismo en el Río de la Plata.
 
 
Nacen los caudillos
 
Refiriéndose a las causas y orígenes de nuestras luchas civiles, Juan Bautista Alberdi, liberal auténtico y una de las mentes más brillantes de la historia argentina, dice: "El motivo. El de siempre. Buenos Aires quiere gobernar el interior, y el interior no quiere que lo gobierne Buenos Aires. Le desconfían al porteño. Por algo es...Y esa lucha se prolonga a lo largo de toda nuestra historia y existe todavía. Con otras formas y caracterizaciones, pero es la misma."
 
Y Alberdi, refriéndose a quienes encabezaban desde el Federalismo del Litoral esta lucha, de manera simple y didáctica se refiere al caudillo y explica su razón de ser histórica: "¿Qué hacían los pueblos para luchar contra España y contra Buenos Aires, en defensa de su libertad amenazada de uno y otro lado? No teniendo militares en regla, se daban jefes nuevos, sacados de su seno. Como todos los jefes populares, eran simples paisanos las más veces. Ni ellos ni sus soldados, improvisados como ellos, conocían ni podían practicar la disciplina militar. Al contrario, triunfar de la disciplina, que era el fuerte del enemigo, por la guerra a discreción y sin regla, debía ser el fuerte de los caudillos de la independencia. De ahí la guerra de recursos, la montonera y sus jefes, los caudillos; elementos de la guerra de pueblo; guerra de democracia, de libertad, de independencia. Antes de la gran revolución no había caudillos ni montoneras en el Plata. La guerra de la independencia le dio luz, y ni ese origen les vale para obtener perdón de ciertos demócratas. El realismo español fue el primero que llamó caudillos, por apodo, a los jefes americanos en que no querían ver generales."
 
Sobre las montoneras, Alberdi agregaba: "estos movimientos son conducidos por hombres del lugar, vinculados a sus paisanos. Estos hombres reciben en nuestra historia el nombre de "caudillos". El caudillo es un conductor de su pueblo. Casi generalmente un hombre de armas. La situación es de lucha y los hombres están con las armas en la mano. Nada más lógico que sigan a uno de ellos. El que más confianza les merezca, el que mejor se maneje con esas armas".
 
 
La Liga de los Pueblos Libres
 
Por aquellos días, promediando la primera década de vida nacional, las provincias del litoral (Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba) se unen a la montonera oriental y forman la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó -junto con los jefes de las provincias del Litoral- contra el centralismo porteño del Directorio. Ramírez fue, a pesar del desgraciado enfrentamiento que tuvo luego con el oriental, el lugarteniente de Artigas en nuestra provincia y uno de sus hombres más valiosos.
 
Fueron muchos los caudillos que alzaron sus banderas federales y democráticas en este periodo de la historia nacional. Artigas fue tal vez el más grande y el más genuino entre todos, pero Francisco "Pancho" Ramírez, como él también fue trascendental, su verdadero significado político está en la victoria de Cepeda.
 
Pero antes es preciso que analicemos someramente como llegaron nuestros caudillos a una guerra contra las armas del puerto de Buenos Aires.
  

Una forma de gobierno

A mediados de la primera década del Siglo 19, el antiguo virreinato del Río de la Plata ya se perfilaba como un país, faltaba formalmente declarar la independencia de España. Las condiciones internacionales apremiaban y los movimientos revolucionarios la exigían. De tal manera el Congreso reunido en Tucumán en 1816 homologa estos hechos enunciando que "las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Y ..."declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli".
 
Una vez declarada la independencia quedaba un problema a resolver. La pregunta era la siguiente: ¿Qué forma de gobierno elegir? En el congreso de Tucumán se planteó seriamente la posibilidad de convertir al país en una monarquía. Napoleón había sido definitivamente vencido y en Europa señoreaba la Santa Alianza, que era un conjunto de monarquías aliadas muy reaccionarias, que se oponían a la constitución de repúblicas ya que éstas eran sinónimos de subversión, caos, ateísmo y jacobinismo.
 
Los que estaban por la monarquía no tenían todas las mismas motivaciones. No se puede equiparar el monarquismo de San Martín, que proponía además una monarquía parlamentaria, admitiendo en la monarquía la posibilidad de un gobierno fuerte adecuado a las características y las grandes extensiones del país. No se lo puede comparar, repito, con el concepto monárquico de  Manuel José García enajenado por fuerzas internacionales.

 
Algo parecido ocurría con los republicanos. Algunos  criollos republicanos coincidían en los intereses con Inglaterra.
 
 Gran Bretaña estaba  interesada en instalar una república en el Plata porque resultaba un régimen de fácil penetración y dominación, por las propias tendencias y contradicciones del republicanismo como sistema.
 
 Los federales de las primeras dos décadas revolucionarias eran republicanos porque asumían en el republicanismo la tendencia popular hacia el pluralismo democrático, por reacción histórica contra el unitarismo centralista establecido por los virreyes.
 
Algunos hombres importantes, Belgrano entre ellos, aconsejaron erigir una monarquía. La propuesta tuvo algunas posibilidades de cristalizar a través de gestiones diplomáticas muy complejas en Europa; también se barajó la idea de restaurar el trono de un Inca.
 
Sin embargo, y más allá de las tratativas, estos proyectos no fueron más que sondeos de opinión que por más insignificantes que fuesen, repudiaban la posibilidad de un monarca en Buenos Aires y eso habría sido el fin de la Revolución iniciada en 1810 que encontraba en Mariano Moreno a su pro hombre.

 
 El Pueblo, a pesar de ser en ese entonces (como lo es ahora) una entidad heterogénea, variopinta, impalpable, rechazaba esa posibilidad y prefería una opción más abierta y democrática.
 
El Congreso en principio descarta el sistema monárquico. Pero deja aun abierta la posibilidad para que siga siendo tratado en Buenos Aires cuando continúe sesionando el Congreso para dictar una constitución.
  

La Constitución de la oligarquía porteña
 
 Como resultado de lo dicho, en abril de 1819, el Congreso sanciona una Constitución, unitaria y absolutista, que no era ni monárquica ni republicana, pero que dejaba las puertas abiertas para la entrada de un príncipe o un infante. Se trataba de una Carta Magna aristocratizante, con un Senado formado por delegados de las provincias, pero que al mismo tiempo incluía personajes designados por su propio carácter, tales como: rectores de universidad, generales, obispos etc. El texto no mencionaba la palabra república.
 
La llamada constitución de 1819, no tuvo prácticamente vigencia y no funcionó porque la disidencia federal era ya muy grande, como profunda era también la desconfianza de los pueblos frente a las intrigas monárquicas de los porteños.

 
Así las cosas, y después de una serie de hechos políticos y militares menores se sanciona la constitución y esto resultó una afrenta, una provocación para los pueblos del interior que conducidos por Ramírez y López marchan con sus montoneras gauchas hacia la ciudad Buenos Aires. 


La Batalla de Cepeda, bautismo de fuego del federalismo
 
Ramírez, como lugarteniente del Protector Artigas, asumirá la función de jefe supremo del ejército federal. Estanislao López, el caudillo santafesino, se une a las fuerzas en calidad de aliado histórico del caudillo oriental. Se le pliegan también algunos desterrados del régimen: Alvear que prometía el apoyo de importantes sectores porteños y el chileno Miguel Carreras que aporta alguna tropa y una imprenta que había comprado en Estados Unidos. Esta imprenta, volante, editaba un boletín, "La Gaceta Federal", explosivo en su contenido.
 
En octubre de 1819 se reúnen los dos jefes, Ramírez y López, en Coronda (Santa Fe) para establecer planes comunes. Días después, el entrerriano lanza una proclama declarándole la guerra al Directorio, sostén político de la constitución aristocrática y antipopular, e invitando a sus paisanos a compartir la insurrección.
 
Allí está ahora, Francisco "Pancho" Ramírez, como jefe supremo de los ejércitos federales en el umbral de la historia. Está frente a sus "Dragones de la Muerte" como se llamaban las disciplinadas montoneras entrerrianas. Conduce también a los dragones santafesinos de López, los guaraníes de Misiones, los mocovíes del Chaco y toda la montonera artiguista. En ese momento el régimen directorial se derrumba.
 
Pueyrredón renuncia al Directorio (organismo político de la autoridad nacional que residía en Buenos Aires) y asume Rondeau. El mismo Rondeau que nueve años antes fuera convencido por Ramírez para desertar del ejército español e ingresar a las filas revolucionaria artiguistas. El mismo Rondeau que está ahora frente a él comandando las tropas porteñas.
 
El Director Rondeau pide auxilio a los ejércitos regulares que estaban llevando adelante las empresas libertadoras. Ya se sabe que el General San Martín, fiel a su conducta patriótica, popular y revolucionaria, se niega a desenvainar su gloriosa espada en esta guerra civil, mucho menos en contra del pueblo. Sólo le queda al Directorio el veterano ejército del Norte comandado por Belgrano al que Rondeau pide auxilio. Esta fuerza se niega también a participar en la contienda civil, se amotina en Arequito y esa sublevación deja al Directorio -ya debilitado políticamente- en un estado de total vulnerabilidad militar.
 
El 1º de febrero de 1820 en la cañada de Cepeda, en una atropellada de las montoneras federales se sella la suerte del Directorio oligárquico.
 
El historiador entrerriano Aníbal Vásquez escribe en su libro "Ramírez": "El triunfo de Cepeda debe considerarse como el bautismo de sangre del federalismo argentino, y como la primera afirmación colectiva de la mayoría popular a favor de la organización nacional, republicana, democrática y federal".
 

Bisagra histórica
 
La batalla de Cepeda desde el punto de vista del aspecto militar fue de las más "pobres" en la historia argentina, pero en sus proyecciones políticas fue de las más fecundas.
 
Las milicias directoriales, formadas en mayor parte por esclavos comprados por el gobierno para convertirlos en soldados, se desbandaron ante el ataque montonero. Una sola carga bastó para desmoronar a los porteños que "en menos de un minuto" se dispersaron dejando la artillería en poder de los gauchos entrerrianos.
 
Políticamente, en lo institucional, había caído por primera vez desde 1810 la autoridad nacional y desaparecía una entidad estatal que había ejercido, a veces solo formalmente, el poder sobre todo el antiguo virreinato.
 
Los sectores oligárquicos de Buenos Aires entran en pánico ante la supuesta posibilidad de "invasión" de las tropas federales. Vicente Fidel López, el ensayista quintaesencia de la versión mitrista de nuestra historia, expresa su repugnancia cuando relata el episodio: ... "numerosas escoltas (de Ramírez y López) compuestas de indios sucios y mal trajeados a término de dar asco ataron sus caballos en los postes y cadenas de la Pirámide de Mayo mientras sus jefes se solazaban en el salón del ayuntamiento".

 Relato que habla por sí solo  del desprecio y el odio que siente el pensamiento de la oligarquía por la causa federal y el recuerdo de la batalla de Cepeda.
 
Las montoneras de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
Comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 se inicia un proceso de reencuentro con la realidad natural y desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que contuvieran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
 
Ese es el valor de Cepeda y de la entrada de los caudillos del litoral a Buenos Aires.

Fue una directa confrontación con la verdad nacional, que en 1820 era ruda, brava e indomable. Para aprender esa verdad no servían los doctores y sus leyes. Servían sí esos hombres espontáneamente surgidos de sus realidades comarcales. Ellos, los caudillos, tuvieron la responsabilidad histórica de encauzar de manera pragmática y progresiva esa fluída verdad nacional que desfilaba a caballo por las calles de Buenos Aires.
 
Esta es la gran gloria histórica de nuestro "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García para La Opinión Popular

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28-08-2014 / 18:08
28-08-2014 / 10:08
  En forma enfática y grandilocuente, el ministro de Economía, Axel Kicillof, le reclamó ayer al Congreso que respalde el polémico proyecto de ley, que deja más dudas que certezas, para pagar en Buenos Aires a los bonistas que ingresaron al canje de deuda y que la oposición se niega a convalidar. "
 
"Que les quede claro, si el Parlamento se abstiene y no hace nada, se convierte en una escribanía del juzgado de Griesa", chicaneó a los senadores. El disparate en su arenga de asamblea universitaria no le sirvió de mucho. Los opositores lo acusaron de querer hacerlos partícipes "de un nuevo fracaso" y ratificaron su rechazo al texto.
 
Acompañado por el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, el chiquitín Axel defendió con argumentos políticos y técnicos el proyecto oficial. Fue ante un plenario de comisiones del Senado, que ayer avaló el texto y lo dejó listo para llegar al recinto en una semana.
 
El ministro insistió en que el país no está en default, garantizó que pagará el próximo vencimiento, y volvió a cuestionar en durísimos términos la actuación del juez Thomas Griesa. "Estamos ante una coyuntura que no admite la abstención, la crítica vacía, la negativa abstracta", subrayó ampulosamente.
 
Los opositores, en tanto, calificaron de "estrepitoso fracaso" el resultado del litigio judicial con los fondos buitre. Por ello, anticiparon, rechazarán el proyecto en el recinto. "Creemos que la intención del Gobierno es hacer copartícipe al Congreso del fracaso", aseguró el jefe de los senadores radicales, Gerardo Morales.
 
Además, argumentó que el Ejecutivo no necesita de esta ley para operativizar el cambio de jurisdicción de pago. "No necesitan ley, necesitan gestión. No queremos ser copartícipes de un nuevo fracaso. Ustedes tienen las herramientas. Háganse cargo", apuntó.
 
La respuesta de Kicillof fue muy ácida. "El problema tiene una alta complejidad y, voy a ser directo, a usted se le escapa completamente esa complejidad" le lanzó a Morales. Y agregó: "El factor que usted denomina fracaso se llama un fallo injusto, ilegítimo, intempestivo e inesperado de un juez de Nueva York".
 
El ministro resaltó que "no se puede hacer el cambio de banco" sin que lo convalide el Congreso. "Y me animo a decir que si yo hubiera tomado esa decisión usted hubiera planteado que lo hice fuera de mis atribuciones", señaló.
 
Por UNEN, Fernando "Pino" Solanas coincidió con Morales. "Es injusto que pretendan que la oposición avale un estrepitoso fracaso. Ustedes tienen mayorías aquí y en la Cámara de al lado para no tener que apelar a nuestro apoyo", subrayó. Finalmente, la oposición tildó de "soberbio y agresivo" al Ministro de Economía.
 
La Opinión Popular

28-08-2014 / 08:08
  Las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, la CTA de Pablo Micheli y la izquierda dejaron de lado sus diferencias para realizar el tercer paro nacional desde que Cristina Fernández es Presidenta de la Nación.
 
Es evidente para todos que Cristina no piensa aliviar el abusivo Impuesto a las Ganancias, ni mucho menos combatir la inflación disminuyendo la emisión monetaria, con la que financia el desmedido gasto público. Tampoco hay voluntad de una reapertura de paritarias.
 
Néstor Kirchner casi termina su gestión sin registrar huelga general en contra. La muerte del maestro Carlos Fuentealba, a manos de la policía neuquina, motivó un paro nacional de los gremios docentes el 4 de octubre de 2007, al que finalmente se sumaron la CGT y la CTA.
 
El primer paro general contra Cristina fue el 20 de noviembre de 2012, cuando ya no tenía retorno la relación entre ella y Hugo Moyano. El jueves 10 de abril de 2014 fue el segundo. Antes, las demostraciones sindicales contrarias a Cristina nunca habían alcanzado la categoría de paro general.
 
Los grandes problemas de Cristina, o fueron movilizaciones de la clase media en los centros urbanos, o el gran conflicto con los productores agropecuarios en 2008. Pero en esta ocasión, la CGT estuvo del lado de los K. Si bien Cristina transcurrió un período presidencial completo sin tener ningún paro general, ahora tiene tres paros generales ya en su haber.
 
En el inicio de esta protesta, las líneas de ómnibus de corta distancia ya prestaban servicio con algunas demoras. A las 6:00 había gente ya en las paradas de Plaza Constitución, Once y Retiro. En los trenes no hay actividad. En los subtes funcionan las líneas D, E y H pero no las líneas A, B y la C. El servicio de recolección de residuos no se realizó anoche y las estaciones de servicio permanecen cerradas.
 
En los hospitales públicos hay guardias mínimas para atender las emergencias. No se encuentran abiertos los tribunales. Tampoco los bancos, donde no hay atención al público ni clearing ni recarga de cajeros automáticos.
 
Tampoco hay actividad en las líneas aéreas nacionales. Ni servicios marítimos y portuarios. Ni actividad en los centros gastronómicos. Ni en el campo, por la adhesión del sindicato de peones rurales. Ni clases. Ni servicios de panadería. Ni en la exportación agrícola: adhirieron los recibidores de granos.
 
El gobierno de CFK afirma que su éxito consiste en haber garantizado la concurrencia a los lugares de actividad, al funcionar las líneas de ómnibus. Si hay paro, que no se note. Los organizadores del paro afirman que han logrado la no concurrencia generalizada pese al funcionamiento parcial de las líneas de ómnibus.
 
Con el tercer general contra Cristina, se acelera la crisis y del enfrentamiento de sectores sindicales y políticos contra la Administración K y en repudio a sus políticas, que llevaron a un parate de la economía, con recesión, incesante inflación, suspensiones y despidos.
 
La Opinión Popular

27-08-2014 / 18:08
  La CTA disidente, que lidera Pablo Micheli, y organizaciones de izquierda se concentraron esta tarde en la Plaza de Mayo y marcharon hacia el Congreso en una protesta contra el Gobierno de CFK que fue la antesala del paro nacional de mañana impulsado por el sindicalismo opositor.
 
La mañana de hoy en la Capital estuvo marcada por los cortes sucesivos en los principales accesos. Los manifestantes realizaron bloqueos en el Puente Pueyrredón, Puente Saavedra, Constituyentes y General Paz y en el Puente 12, la intersección de la Autopista Ricchieri y Camino de Cintura Reclaman al Gobierno por la "caída del salario, empleo e inflación".
 
La jornada de protesta comenzó temprano, cuando grupos de izquierda protestaron frente a la autopartista Lear, en Pacheco, contra los recientes despidos en la compañía norteamericana. Desde poco antes de las 7, la manifestación estuvo fuertemente custodiada por la Gendarmería y la Policía bonaerense, que evitaron un corte total en la Panamericana, mano a provincia.
 
En el lugar se hizo presente el secretario de Seguridad, Sergio Berni superstar, en una clara muestra de la preocupación del Gobierno de CFK por los reclamos de hoy. Las cámaras de televisión enfocaron al funcionario colgado de un helicóptero, aportando el show del día, por lo que se estima que así controlará el resto de los piquetes que se desplegarán en los accesos a la Capital.
 
Mañana el sindicalismo opositor, encabezado por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, realizará un paro de 24 horas contra el Gobierno. Las consignas centrales de la protesta del sindicalismo opositor son la "caída del salario, empleo e inflación", aunque contempla un rosario más amplio de exigencias: eliminación del impuesto a las ganancias, "un aumento justo" a los jubilados, reapertura de paritarias y el impulso de una ley para prohibir despidos y suspensiones por un año.
 
El Gobierno de CFK no descarta intervenir con fuerzas de seguridad si hay piquetes por el paro. Berni anticipó hoy que evitará los piquetes o cortes de ruta que puedan desarrollarse mañana en el marco del paro general convocado por las principales centrales de trabajadores opositoras al gobierno.
 
La Opinión Popular

27-08-2014 / 09:08
  Como si el país no estuviese atravesando por profundos problemas económicos y sociales, la presidenta Cristina Fernández ayer desempolvó un proyecto faraónico que había quedado en el olvido: el traslado de la Capital Federal.
 
En un discurso en Santiago del Estero, al recordar al ex presidente radical Raúl Alfonsín, la primera mandataria aludió al frustrado proyecto que se planteó en los años ´80 de llevar la capital a Viedma, en Río Negro, para zafar de la presión política del cordón proletario peronista que rodea el Gran Buenos Aires. Y aseguró que ella y Néstor Kirchner lo habían apoyado desde Santa Cruz.   


En ese momento, llamó a "pensar y debatir" la idea de trasladar la capital del país a Santiago, tal como propuso hace diez días el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. ¿Será un proyecto realizable o solo una típica promesa incumplible de campaña electoral?
 
Cristina llegó Santiago del Estero para inaugurar varias obras, a días que la gobernadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora tenga su primer test electoral. El próximo domingo se celebrarán elecciones municipales en las que se elegirán intendentes y concejales en todo el territorio provincial.
 
El Frente Cívico por Santiago, del radical ultra K Gerardo Zamora, ya controla 25 de las 27 intendencias y apuesta a conquistar La Banda, segunda ciudad de la provincia, donde el intendente Héctor "Chabay" Ruiz, pegó el salto al massismo. De esta manera, el presidente provisional del Senado y segundo en la sucesión presidencial, consolidaría totalmente la hegemonía en su feudo K.
 
"Yo recuerdo que todos los grandes fracasos siempre han sido precedidas por la división de aquellos sectores de origen popular que no entendían lo que estaba pasando", dijo la Presidenta, recordando el apoyo de Alfonsín al primer canje de la deuda que promovió en 2005 Néstor Kirchner.
 
Por otra parte, Cristina reclamó a la oposición que apoye el proyecto del oficialismo para volver a canjear la deuda y la ley de abastecimiento. "Yo convoco a la unidad de los argentinos en los temas fundamentales", dijo la Presidenta, sin advertir que si algo ha hecho el kirchnerismo durante la mal llamada "década ganada" fue agredir y descalificar a todo aquel que piense distinto.
 
En el ocaso de su mandato, Cristina busca realizar lo que intentó Alfonsín en 1986, impulsando con una iniciativa similar a la ciudad de Viedma como el epicentro del país. Con un ciclo casi terminado y con serios problemas económicos, a horas de un paro nacional y en conflicto con las finanzas internacionales, como dijo Marx'La historia se repite primero como tragedia y después, como comedia'.
 
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