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Nacionales - 19-02-2011 / 19:02
1 DE FEBRERO DE 1820: LA BATALLA DE CEPEDA Y LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE FRANCISCO “PANCHO” RAMÍREZ

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño

Pancho Ramírez se levanta en armas contra el centralismo porteño
Cuando las montoneras federales de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida, comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 comienza un proceso de reencuentro con la realidad desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
El 1º de febrero de 1820 tuvo lugar la Batalla de Cepeda.  Se enfrenaron en ella dos visiones antagónicas del país que desde la Revolución de Mayo estaban en pugna: Por un lado  el poder económico de la minoría del puerto de Buenos Aires; y por el otro las masas populares enroladas en la causa federal de la Liga de los Pueblos libres que comandaba Artigas, y que tenía a Francisco Ramírez como uno de sus principales hombres.
 
El proyecto constitucional, unitario y elitista, ideado por los intelectuales europeizados del puerto fue el detonante. Los caudillos federales se alzaron en armas y la Batalla de Cepeda puso fin al proyecto oligárquico del Directorio de Buenos Aires.

 Las montoneras de Ramírez y Estanislao López entran en Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
 
Comienza lo que la historia liberal mitrista denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía", en el año 20 se empieza con un proceso de reencuentro con la realidad  desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que incluyeran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.

 En este hecho puntual pero determinante radica la trascendencia historia de "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García 

"El año 20, decían los aristócratas, era el que debía marcar el fin de la revolución, estableciendo el poder absoluto para consumar nuestro exterminio repartiéndose entre sí los empleos y riquezas del país a la sombra de un niño coronado que ni por sí ni por la impotente familia a que pertenece podía oponerse a la regencia intrigante establecida y sostenida por ellos mismos."  Francisco Ramírez.
 
Unitarios contra Federales
  
Desde comienzo mismo de la Revolución, los intereses imperialistas, especialmente los británicos, querían balcanizar y dividir al  virreinato del Río de la Plata. Pretendían debilitarlo políticamente para someterlo económicamente, inundando con sus mercancías, destruyendo el mercado interno y la industria local. Su aliado natural era la burguesía del puerto de Buenos Aires. La elite porteña quería ser intermediaria de un comercio sin restricciones con Inglaterra y Europa y administrar discrecionalmente las rentas de la Aduana de Buenos Aires.
 
Contra el centralismo de la oligarquía porteña que planteaba un país para pocos, se levantaron las montoneras. Especialmente la figura de José Artigas, el primer caudillo argentino y padre del federalismo en el Río de la Plata.
 
 
Nacen los caudillos
 
Refiriéndose a las causas y orígenes de nuestras luchas civiles, Juan Bautista Alberdi, liberal auténtico y una de las mentes más brillantes de la historia argentina, dice: "El motivo. El de siempre. Buenos Aires quiere gobernar el interior, y el interior no quiere que lo gobierne Buenos Aires. Le desconfían al porteño. Por algo es...Y esa lucha se prolonga a lo largo de toda nuestra historia y existe todavía. Con otras formas y caracterizaciones, pero es la misma."
 
Y Alberdi, refriéndose a quienes encabezaban desde el Federalismo del Litoral esta lucha, de manera simple y didáctica se refiere al caudillo y explica su razón de ser histórica: "¿Qué hacían los pueblos para luchar contra España y contra Buenos Aires, en defensa de su libertad amenazada de uno y otro lado? No teniendo militares en regla, se daban jefes nuevos, sacados de su seno. Como todos los jefes populares, eran simples paisanos las más veces. Ni ellos ni sus soldados, improvisados como ellos, conocían ni podían practicar la disciplina militar. Al contrario, triunfar de la disciplina, que era el fuerte del enemigo, por la guerra a discreción y sin regla, debía ser el fuerte de los caudillos de la independencia. De ahí la guerra de recursos, la montonera y sus jefes, los caudillos; elementos de la guerra de pueblo; guerra de democracia, de libertad, de independencia. Antes de la gran revolución no había caudillos ni montoneras en el Plata. La guerra de la independencia le dio luz, y ni ese origen les vale para obtener perdón de ciertos demócratas. El realismo español fue el primero que llamó caudillos, por apodo, a los jefes americanos en que no querían ver generales."
 
Sobre las montoneras, Alberdi agregaba: "estos movimientos son conducidos por hombres del lugar, vinculados a sus paisanos. Estos hombres reciben en nuestra historia el nombre de "caudillos". El caudillo es un conductor de su pueblo. Casi generalmente un hombre de armas. La situación es de lucha y los hombres están con las armas en la mano. Nada más lógico que sigan a uno de ellos. El que más confianza les merezca, el que mejor se maneje con esas armas".
 
 
La Liga de los Pueblos Libres
 
Por aquellos días, promediando la primera década de vida nacional, las provincias del litoral (Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba) se unen a la montonera oriental y forman la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó -junto con los jefes de las provincias del Litoral- contra el centralismo porteño del Directorio. Ramírez fue, a pesar del desgraciado enfrentamiento que tuvo luego con el oriental, el lugarteniente de Artigas en nuestra provincia y uno de sus hombres más valiosos.
 
Fueron muchos los caudillos que alzaron sus banderas federales y democráticas en este periodo de la historia nacional. Artigas fue tal vez el más grande y el más genuino entre todos, pero Francisco "Pancho" Ramírez, como él también fue trascendental, su verdadero significado político está en la victoria de Cepeda.
 
Pero antes es preciso que analicemos someramente como llegaron nuestros caudillos a una guerra contra las armas del puerto de Buenos Aires.
  

Una forma de gobierno

A mediados de la primera década del Siglo 19, el antiguo virreinato del Río de la Plata ya se perfilaba como un país, faltaba formalmente declarar la independencia de España. Las condiciones internacionales apremiaban y los movimientos revolucionarios la exigían. De tal manera el Congreso reunido en Tucumán en 1816 homologa estos hechos enunciando que "las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Y ..."declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli".
 
Una vez declarada la independencia quedaba un problema a resolver. La pregunta era la siguiente: ¿Qué forma de gobierno elegir? En el congreso de Tucumán se planteó seriamente la posibilidad de convertir al país en una monarquía. Napoleón había sido definitivamente vencido y en Europa señoreaba la Santa Alianza, que era un conjunto de monarquías aliadas muy reaccionarias, que se oponían a la constitución de repúblicas ya que éstas eran sinónimos de subversión, caos, ateísmo y jacobinismo.
 
Los que estaban por la monarquía no tenían todas las mismas motivaciones. No se puede equiparar el monarquismo de San Martín, que proponía además una monarquía parlamentaria, admitiendo en la monarquía la posibilidad de un gobierno fuerte adecuado a las características y las grandes extensiones del país. No se lo puede comparar, repito, con el concepto monárquico de  Manuel José García enajenado por fuerzas internacionales.

 
Algo parecido ocurría con los republicanos. Algunos  criollos republicanos coincidían en los intereses con Inglaterra.
 
 Gran Bretaña estaba  interesada en instalar una república en el Plata porque resultaba un régimen de fácil penetración y dominación, por las propias tendencias y contradicciones del republicanismo como sistema.
 
 Los federales de las primeras dos décadas revolucionarias eran republicanos porque asumían en el republicanismo la tendencia popular hacia el pluralismo democrático, por reacción histórica contra el unitarismo centralista establecido por los virreyes.
 
Algunos hombres importantes, Belgrano entre ellos, aconsejaron erigir una monarquía. La propuesta tuvo algunas posibilidades de cristalizar a través de gestiones diplomáticas muy complejas en Europa; también se barajó la idea de restaurar el trono de un Inca.
 
Sin embargo, y más allá de las tratativas, estos proyectos no fueron más que sondeos de opinión que por más insignificantes que fuesen, repudiaban la posibilidad de un monarca en Buenos Aires y eso habría sido el fin de la Revolución iniciada en 1810 que encontraba en Mariano Moreno a su pro hombre.

 
 El Pueblo, a pesar de ser en ese entonces (como lo es ahora) una entidad heterogénea, variopinta, impalpable, rechazaba esa posibilidad y prefería una opción más abierta y democrática.
 
El Congreso en principio descarta el sistema monárquico. Pero deja aun abierta la posibilidad para que siga siendo tratado en Buenos Aires cuando continúe sesionando el Congreso para dictar una constitución.
  

La Constitución de la oligarquía porteña
 
 Como resultado de lo dicho, en abril de 1819, el Congreso sanciona una Constitución, unitaria y absolutista, que no era ni monárquica ni republicana, pero que dejaba las puertas abiertas para la entrada de un príncipe o un infante. Se trataba de una Carta Magna aristocratizante, con un Senado formado por delegados de las provincias, pero que al mismo tiempo incluía personajes designados por su propio carácter, tales como: rectores de universidad, generales, obispos etc. El texto no mencionaba la palabra república.
 
La llamada constitución de 1819, no tuvo prácticamente vigencia y no funcionó porque la disidencia federal era ya muy grande, como profunda era también la desconfianza de los pueblos frente a las intrigas monárquicas de los porteños.

 
Así las cosas, y después de una serie de hechos políticos y militares menores se sanciona la constitución y esto resultó una afrenta, una provocación para los pueblos del interior que conducidos por Ramírez y López marchan con sus montoneras gauchas hacia la ciudad Buenos Aires. 


La Batalla de Cepeda, bautismo de fuego del federalismo
 
Ramírez, como lugarteniente del Protector Artigas, asumirá la función de jefe supremo del ejército federal. Estanislao López, el caudillo santafesino, se une a las fuerzas en calidad de aliado histórico del caudillo oriental. Se le pliegan también algunos desterrados del régimen: Alvear que prometía el apoyo de importantes sectores porteños y el chileno Miguel Carreras que aporta alguna tropa y una imprenta que había comprado en Estados Unidos. Esta imprenta, volante, editaba un boletín, "La Gaceta Federal", explosivo en su contenido.
 
En octubre de 1819 se reúnen los dos jefes, Ramírez y López, en Coronda (Santa Fe) para establecer planes comunes. Días después, el entrerriano lanza una proclama declarándole la guerra al Directorio, sostén político de la constitución aristocrática y antipopular, e invitando a sus paisanos a compartir la insurrección.
 
Allí está ahora, Francisco "Pancho" Ramírez, como jefe supremo de los ejércitos federales en el umbral de la historia. Está frente a sus "Dragones de la Muerte" como se llamaban las disciplinadas montoneras entrerrianas. Conduce también a los dragones santafesinos de López, los guaraníes de Misiones, los mocovíes del Chaco y toda la montonera artiguista. En ese momento el régimen directorial se derrumba.
 
Pueyrredón renuncia al Directorio (organismo político de la autoridad nacional que residía en Buenos Aires) y asume Rondeau. El mismo Rondeau que nueve años antes fuera convencido por Ramírez para desertar del ejército español e ingresar a las filas revolucionaria artiguistas. El mismo Rondeau que está ahora frente a él comandando las tropas porteñas.
 
El Director Rondeau pide auxilio a los ejércitos regulares que estaban llevando adelante las empresas libertadoras. Ya se sabe que el General San Martín, fiel a su conducta patriótica, popular y revolucionaria, se niega a desenvainar su gloriosa espada en esta guerra civil, mucho menos en contra del pueblo. Sólo le queda al Directorio el veterano ejército del Norte comandado por Belgrano al que Rondeau pide auxilio. Esta fuerza se niega también a participar en la contienda civil, se amotina en Arequito y esa sublevación deja al Directorio -ya debilitado políticamente- en un estado de total vulnerabilidad militar.
 
El 1º de febrero de 1820 en la cañada de Cepeda, en una atropellada de las montoneras federales se sella la suerte del Directorio oligárquico.
 
El historiador entrerriano Aníbal Vásquez escribe en su libro "Ramírez": "El triunfo de Cepeda debe considerarse como el bautismo de sangre del federalismo argentino, y como la primera afirmación colectiva de la mayoría popular a favor de la organización nacional, republicana, democrática y federal".
 

Bisagra histórica
 
La batalla de Cepeda desde el punto de vista del aspecto militar fue de las más "pobres" en la historia argentina, pero en sus proyecciones políticas fue de las más fecundas.
 
Las milicias directoriales, formadas en mayor parte por esclavos comprados por el gobierno para convertirlos en soldados, se desbandaron ante el ataque montonero. Una sola carga bastó para desmoronar a los porteños que "en menos de un minuto" se dispersaron dejando la artillería en poder de los gauchos entrerrianos.
 
Políticamente, en lo institucional, había caído por primera vez desde 1810 la autoridad nacional y desaparecía una entidad estatal que había ejercido, a veces solo formalmente, el poder sobre todo el antiguo virreinato.
 
Los sectores oligárquicos de Buenos Aires entran en pánico ante la supuesta posibilidad de "invasión" de las tropas federales. Vicente Fidel López, el ensayista quintaesencia de la versión mitrista de nuestra historia, expresa su repugnancia cuando relata el episodio: ... "numerosas escoltas (de Ramírez y López) compuestas de indios sucios y mal trajeados a término de dar asco ataron sus caballos en los postes y cadenas de la Pirámide de Mayo mientras sus jefes se solazaban en el salón del ayuntamiento".

 Relato que habla por sí solo  del desprecio y el odio que siente el pensamiento de la oligarquía por la causa federal y el recuerdo de la batalla de Cepeda.
 
Las montoneras de Ramírez y López entran en un Buenos Aires y atan la caballada a la Pirámide de Mayo recién construida...
Comienza lo que la historia liberal denominó la "anarquía del año '20″. Más que "anarquía" en el año 20 se inicia un proceso de reencuentro con la realidad natural y desnuda de un pueblo que debía sustituir las jerarquías de la sociedad colonial por otras que contuvieran los valores igualitarios asumidos en la Revolución de Mayo.
 
Ese es el valor de Cepeda y de la entrada de los caudillos del litoral a Buenos Aires.

Fue una directa confrontación con la verdad nacional, que en 1820 era ruda, brava e indomable. Para aprender esa verdad no servían los doctores y sus leyes. Servían sí esos hombres espontáneamente surgidos de sus realidades comarcales. Ellos, los caudillos, tuvieron la responsabilidad histórica de encauzar de manera pragmática y progresiva esa fluída verdad nacional que desfilaba a caballo por las calles de Buenos Aires.
 
Esta es la gran gloria histórica de nuestro "Pancho" Ramírez.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García para La Opinión Popular

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01-04-2015 / 18:04
01-04-2015 / 11:04
  Tras la pesada denuncia que se conoció el pasado lunes, que vincula a Máximo Kirchner, con millonarias cuentas bancarias en el exterior, el hijo de la Presidenta tuvo que romper un silencio de varios meses. Fue un intento, casi desesperado, de intentar aclarar algunos aspectos que hoy resultan inexplicables.
 
Las declaraciones de Máximo K se produjeron luego de que se conociera información de que sería uno de los cotitulares de la cuenta abierta en el banco Felton de Delaware, EE.UU., que había manejado Nilda Garré. Habría otra cuenta abierta en el Morval Bank & Trust Ltd de las islas Caiman que llegó a tener 19.845.300 dólares.
 
En esta cuenta también figurarían Garré y Máximo. La revista brasileña Veja afirmó que también estaría como cotitular la hija de Garré, María Paula Abal Medina.
 
En esas dos cuentas Máximo figuraría con el pasaporte argentino 25.869.310 y la dirección de la calle Juncal 1409, primer piso. Es la cuenta abierta en el 2005 que llegó a tener 41 millones de dólares.  Garré manejaría esa cuenta en el Felton y dos en el banco Tejarat de Irán.
 
Ocurre que, más allá de que si las cuentas son o no de la familia presidencial, los Kirchner no pueden justificar como hicieron para aumentar su patrimonio en más del 1000% en la última década. Un crecimiento patrimonial que generó y sigue generando todo tipo de sospechas.
 
A ello se le suma los negocios hoteleros denunciando por Margarita Stolbizer que involucran directamente a Máximo, teniendo en cuenta que esta actividad es una de las principales plataformas que se utiliza para el lavado de dinero. En estas sociedades, además, participaría el presunto testaferro K Lázaro Báez y el zar K del negocio del juego, Cristóbal López.
 
"Uno no desmiente este tipo de cosas porque estaría todos los días respondiéndolas", arrancó Máximo su conversación con el periodista ultra kirchnerista Víctor Hugo Morales, el "relator oficial". Agregó: "Que quede claro que nunca tuve ni tengo una cuenta en el exterior", señaló el hijo de la Presidenta. "Nunca nunca, nunca, nunca", dijo ante la pregunta del relator.
 
"La gravedad de la denuncia me llevó a no dejarla pasar porque sino habilitamos cualquier cosa", indicó. Y dijo que salió a aclararlo "por respeto a los familiares de las víctimas de los atentados" como el de la AMIA y la embajada de Israel.
 
Además, intentó deslindar del tema a Nilda Garré, quien sería cotitular de esas cuentas: "Yo respeté mucho siempre a Nilda". Agregó: "Como dice el Cuervo (por Andrés Larroque) pasé de jugar a la play a tener un lanzallamas". Habla de cualquier cosa, embarra todo y no aclara nada, no sabe expresarse, ni una frase correcta.
 
Encima, los de La Cámpora ahora lo quieren como candidato a Presidente. Las tiene todas, es vago, no estudia ni labura, vivió de los padres hasta grande, sentadito juega a la Play y se morfa toda la heladera.... ¿quién puede votar a semejante engendro?
 
La Opinión Popular

01-04-2015 / 09:04
  El paro fue contundente. Las calles estuvieron semivacías, no hubo colectivos ni trenes, ni vuelos comerciales, ni transporte de cargas, actividad marítima o portuaria. Tampoco bancos ni venta de combustibles en las estaciones de servicio. La protesta se hizo sentir con fuerza y las calles del país tuvieron un movimiento similar al de un fin de semana o un feriado.
 
Apoyado en los gremios del transporte, el sindicalismo opositor llevó adelante su cuarto paro general contra la gestión cristinista, el más extensivo hasta ahora. "Fue un paro contundente", definió Hugo Moyano en su balance. "Han quedado los dirigentes (que no convocaron) pagando, muchísimos trabajadores adhirieron en forma directa", sostuvo. Y ya amenazan con un nuevo paro general de 36 horas.
 
Por su parte, la izquierda tuvo su protagonismo durante la huelga. Hubo cortes y piquetes del Partido Obrero y el MST en puentes y accesos a la Capital. El MST hizo también una protesta frente a la sede de la UIA. Y el PTS hizo desde las 5 hasta las 10 un masivo piquete, junto a trabajadores de Kraft, Pepsico y Donnelley, frente a Lear, en la Panamericana.
 
La protesta tuvo como eje el reclamo contra el abusivo Impuesto a las Ganancias por el cual tributan más de un millón de asalariados y jubilados, pero los líderes gremiales opositores denunciaron también los sueldos "de hambre" de la mitad de la fuerza laboral ocupada, que cobra menos de $ 5.500, reclamaron un aumento para los jubilados y medidas contra la inflación desbocada.
 
Lo real es que el modelo "Nac&Pop" se quedó sin plata y Cristina avisó ayer que habrá Impuesto a las Ganancias para rato, que ya no es un apenas un impuesto, sino el pilar del modelo K. No alcanza para hacer clientelismo político, para perpetuarse en el poder, con sacarles a los productores sojeros, ni con la renta de la pequeña industria, ni con el saqueo a las provincias, ni con el extinto superávit fiscal, ni con los fondos de las también extinguidas AFJP.
 
Los K se vuelven ahora contra los trabajadores "privilegiados" que ganan más de $15.000. El "modelo" está golpeando a la puerta de esos asalariados y, como enseña el manual K, no es posible negarse. Quien ose protestar será acusado, por el aparato de propaganda del régimen, de "destituyente" y de atentar contra la inclusión social.
 
Por eso, Cristina se mostró tan irritada con la huelga. Por cadena nacional y "a cara de perro", minimizó y cuestionó la protesta con frases que resumen su postura: "¡Hacen los paros porque tal vez tengan que dar un poquito de su sueldo para otros compañeros! ¡Sin huelga de transporte no hubiera habido paro general, hubieran ido todos a trabajar!", chicaneó.
 
Además, en otra frase polémica, la Presidenta atacó a la clase media por no querer dejar nada a cambio de lo que supuestamente se les da. Sacando de contexto una frase de Eva Perón, Cristina afirmó: "como dijo Evita, le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de dónde vinieron, que al de los oligarcas".
 
La realidad es que si Eva y Juan Perón vivieran, estarían en las antípodas de este gobierno de Cristina Fernández.
 
La Opinión Popular

31-03-2015 / 16:03
31-03-2015 / 13:03
 
En las últimas horas, causó gran revuelo la revelación de la revista brasileña 'Veja' que sostiene que Máximo Kirchner y la ex ministro de Defensa, Nilda Garré, serían cotitulares de millonarios fondos en bancos de USA e Islas Caimán. Compartían cuentas bancarias por un monto total de casi US$62 millones.
 
El hijo de la presidenta Cristina Fernández, el "ni-ni" Máximo Kirchner, se refirió a la versión sobre supuestas cuentas bancarias secretas en los EEUU e Irán. "No hay nada, de nada de nada", dijo. "En absoluto, de ninguna manera. Nunca, nunca, nunca. Que le quede claro a cualquiera".
 
En una entrevista con el "relator oficial", el periodista ultra k Víctor Hugo Morales, en radio Continental, que fue retransmitida en vivo por varios medios de comunicación, el hijo presidencial objetó parte de la información publicada por el periodista Daniel Santoro. "Él hace referencia a mi pasaporte. La dirección de todos mis pasaportes, de sus renovaciones, es en Río Gallegos. Nunca la calle Juncal, que no sé de quién es ni dónde es", aseguró.
 
Sorprendió que haya salido a hablar. Si hay algo que ha caracterizado a Máximo Kirchner a lo largo de la mal llamada década ganada, es su bajo perfil e intentar pasar lo más desapercibido posible.
 
Las escasas palabras en el acto de Argentinos Juniors en septiembre del año pasado, le sirvieron al hijo presidencial para presentarse en sociedad y para que los militantes rentados de La Cámpora sueñen con un gran futuro político para él, más allá de su escasa preparación intelectual.
 
Vale recordar que el descendiente masculino de la Jefa de Estado, no se ha sabido preparar para participar en política, y para ello sobra la muestra de que comenzó en su juventud a estudiar periodismo en La Plata y abandonó. Lo mismo hizo en la carrera de Abogacía.
 
Su mediocre preparación educativa es una de las principales contras con las que cuenta Máximo Kirchner, más si se lo quiere presentar como un ser pensante con niveles de estadista tal como se plantea desde la agrupación juvenil, algo que parece estar totalmente alejado de la realidad.
 
Máximo desmintió las acusaciones y dijo que en los documentos bancarios hay muchas inconsistencias. Pero, ¿anula ello la existencia de las cuentas secretas?
 
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