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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Correo de Lectores - 15-07-2009 / 18:07
Columna de opinión de Marilí Flores.

Deben reformarse los partidos políticos

Los partidos políticos en Argentina están en crisis frente a la opinión pública. Están en crisis frente a sus propias bases. En disonancia con la impronta de la hora. La democracia, en tanto, jamás podría dejar de reconocerlos como pilares fundamentales del sistema.
Sin ellos no puede ella existir representativamente, ya que son elementos constitutivos de su infraestructura y proveedores de autoridades públicas.

La democracia no es un fin, es un medio hacia los logros y para ello es menester que urgentemente, se avenga a  modernizar sus instituciones partidarias.


Si los ciudadanos han perdido la confianza en sus partidos políticos, en igual proporción no la van teniendo en el sistema  en el que asientan sus destinos.


Los partidos políticos, como vehículos de representación, son las instituciones en cuyo marco y a través de los cuales deben advenir los cambios. Deben sobrevenir desde ese  fluir subterráneo del recambio dirigencial sostenido en los valores insoslayables y no de las decisiones equivocadas de pocos.


Es imperativo que se  rediseñen y alcancen la modernidad necesaria para conducir los 
cambios que ya están instalados, teniendo la capacidad de ver por donde pasan las alternancias de los tiempos. Cambios urgentes y a las claras en contraposición con  sus viejas formas y anquilosadas estructuras y sistemas de poner candidatos sin representatividad ni vocación política.


Desde la globalización acelerada que vive el país y el mundo, nos  está imponiendo un irreversible cambio cuyo correlato directo es la disyuntiva de crecer o sumergirse.  


Acusemos recibo de la deteriorada imagen pública de los partidos políticos, que implique pero ya! la  gran preocupación, desde la que sepamos oír en ella la señal de alarma.  


Es menester urgentemente,  tener partidos políticos con agendas factibles,  con métodos claros, abiertos  y generosos, movilizadores y respetuosos del valor imperativo de la honestidad, el compromiso y del valor militante.


Instituciones partidarias con acciones enfocadas desde y hacia la participación de todos.
Que garanticen el germinar, el manar, el despuntar de nuevos cuadros, favoreciendo los espacios hacia nuevos liderazgos.  


Partidos modernos en sus estructuras internas. Que sean fuente de seguridad para votante.
Con acciones absolutamente deliberadas y  capaces de implementar gobiernos sanos, con valores éticos y morales,  patrióticos y solidarios, como el pueblo merece y clama.


Con capacidad de crear opciones con proyectos viables para fortalecer al ciudadano y por ende a la sociedad que de la que es pertenencia.


Partidos políticos que decodifiquen y plasmen en la acción, el ser ese tribunal de alzada que les demandan sus afiliados y el pueblo.


Tribunal de alzada, que resguarde la dignidad ciudadana, la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.


Partidos políticos que urgentemente rescaten sus doctrinas y sus historias y desde esa fuente de celsitud, esa fuente paradigmática, se planten fuerte e imperioso el rediseño que demanda el presente para ser el basamento donde enfrentar todos los retos del futuro.

Marilí Flores.
Congresal Provincial Partido Justicialista
Entre Ríos DNI:5.813.247

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31-12-2016 / 18:12
Dardo Manuel Lito Cabo nació el 1 de enero de 1941 en Tres Arroyos. Fue un periodista y político argentino, hijo del legendario dirigente metalúrgico Armando Cabo. De ideología peronista, dirigió la revista El descamisado.
 
Empezó su militancia política en el Movimiento Nacionalista Tacuara, aunque luego se separó de esta agrupación de ultra derecha y creó en 1961 el Movimiento Nueva Argentina (MNA), uno de los principales grupos peronistas de derecha.
 
Se destacó con el Operativo Cóndor cuando el 28 de septiembre de 1966, junto con otros militantes peronistas, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo desviaron hacia las Islas Malvinas, plantando la bandera argentina en dicho territorio. Pasó 3 años en prisión por este hecho. Contrajo matrimonio todavía estando en la cárcel con María Cristina Verrier.
 
Al salir de la cárcel, Dardo Cabo se convirtió al peronismo revolucionario y formó parte de la organización Descamisados, que según algunas versiones habría ajusticiado al dirigente sindical propatronal Augusto Timoteo "El Lobo" Vandor y que luego se fusionaría con Montoneros.
 
Tras haber sido detenido y encarcelado por sus actividades políticas, el 6 de enero de 1977, fue fusilado junto con Roberto Rufino Pirles por sicarios de la dictadura militar en un traslado desde la Unidad Penitenciaría Nº 9 de la ciudad de La Plata.
 
Lo acribillaron a tiros cuando acababa de cumplir 38 años. Por su militancia política, había estado preso, prófugo o clandestino prácticamente la mitad de su vida.
 
Por Carlos Morales

18-11-2010 / 00:11
18-11-2010 / 00:11
22-10-2010 / 10:10
29-09-2010 / 14:09
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