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Nacionales - 15-09-2010 / 21:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 1974 FUE ASESINADO, POR LA TRIPLE A, ATILIO LÓPEZ

“El Negro” Atilio López: expresión genuina de la clase trabajadora peronista y líder histórico de la CGT combativa de Córdoba

“El Negro” Atilio López: expresión genuina de la clase trabajadora peronista y líder histórico de la CGT combativa de Córdoba
El "Negro" Atilio López, un digno representante de los trabajadores que no los traicionó nunca, que entregó su vida por una Argentina mejor y que, sin embargo, ha sido excluido del merecido reconocimiento y aún espera una reivindicación histórica por su honestidad, su solidaridad y su trayectoria de permanente lucha en defensa de sus compañeros y de la Patria.
Sostiene Norberto Galasso, en su libro "Los Malditos", Volumen I que, El "Negro" Atilio López, como muchos peronistas, sufre su primera prisión, con el golpe gorila en 1955, y no bien recupera la libertad, se suma a "la Resistencia Peronista", brindándose entero en la lucha contra los usurpadores.
 
Se ganó así el respeto de los trabajadores durante la Resistencia, a poco de la caída de Juan Perón, cuando dirigió la primera huelga durante la "Revolución Fusiladora", enarbolando los programas obreros revolucionarios aprobados por la clase trabajadora en Huerta Grande y La Falda.
 
Histórico dirigente de la UTA y de la combativa CGT Córdoba, lideró en 1969 junto a Agustín Tosco y Elpidio Torres la gesta del Cordobazo que provocó la caída del dictador Juan Carlos Onganía. En 1973 el voto popular lo consagró vicegobernador de la provincia, como compañero de fórmula del legendario Ricardo Obregón Cano.
 
El 27 de febrero de 1974 se produce el "Navarrazo" o el anticordobazo, cuando un grupo de más de cincuenta policías, vestidos de civil, y al mando del Teniente Coronel Navarro, jefe de policía de la provincia, ingresó a la Casa de Gobierno y depuso al gobernador peronista Obregón Cano y a su vice, Atilio López. Junto a los mandatarios, los sediciosos detuvieron a unas setenta personas, entre las que se encontraba el autor de esta nota.
 
Atilio es secuestrado y asesinado por un grupo comando de las Tres A. Más de 130 balazos, calibre 9 mm., fueron descargados sobre sus cuerpos por los esbirros, en un crimen político que anunciaba una política de terrorismo de Estado basada en el exterminio de militantes políticos, sindicales y sociales que luchaban por la causa nacional y popular.
 
Escribe Blas García  

Preso por peronista
 
Cuenta la periodista Katy García que, a Atilio Hipólito López, sus padres le pusieron Hipólito como primer nombre en honor al presidente Irigoyen y porque compartían el ideario de la Unión Cívica Radical.
 
Desde muy joven, milita sindicalmente en el gremio del transporte. En 1952, se gradúa en la Escuela Sindical de la CGT. Al igual que la mayoría de los trabajadores cordobeses, se identificó con el peronismo, y poco después, pasa a desempeñarse como delegado de la Comisión Administrativa del Transporte Automotor (CATA), puesto en el que se encuentra al producirse el golpe militar del 16 de setiembre de 1955.
 
Sostiene el escritor Norberto Galasso, en su libro "Los Malditos", Volumen I que, como muchos peronistas, sufre su primera prisión y no bien recupera la libertad, se suma a "la Resistencia Peronista", brindándose entero en la lucha contra los usurpadores. Después de la disolución de la CATA -obra del interventor federal RogelioNores- redobla sus esfuerzos junto a otros compañeros para reorganizar el gremio.
 
 
Protagonista del Cordobazo
 
En 1969, Atilio ya es dirigente en uno de los gremios más combativos de Córdoba, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y como tal participa en el "Cordobazo", junto a Elpidio Torres y Agustín Tosco. Dos años después, también tiene una decidida intervención en "El Viborazo", que concluye con el gobierno reaccionario de José Camilo Uriburu, en Córdoba.
 
Muy querido por sus compañeros, para ellos "el Negro", interviene en 1971 en la unificación de la CGT local y es designado secretario general, llevando a Agustín Tosco, como secretario adjunto.
  
Comprometido con las ideas del peronismo revolucionario, como cuadro político sindical, el voto popular lo consagra, en 1973, vicegobernador junto a Ricardo Obregón Cano, en las elecciones del 11 de marzo, que, en segunda vuelta, derrota, el 15 de abril de 1972, a la fórmula radical Víctor Martínez-Felipe Celli. Integra así, jugando un rol importante, la oleada de ofensiva popular que se inicia con el Cordobazo y que pone término a la dictadura militar.
 
El fortalecimiento de la Juventud Peronista y del ala izquierda del peronismo hizo que estos sectores obtuvieran cinco gobernaciones importantes: Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, Salta y Santa Cruz. También ocuparían cargos en el gobierno de Héctor Cámpora: Juan Carlos Puig en Relaciones Exteriores, Esteban Righi como ministro del Interior, Jorge Alberto Taiana en Educación, la dirección de la Universidad de Buenos Aires con Rodolfo Puiggrós y Arturo Jauretche como presidente de Eudeba.
 
Alineado junto a los sectores más combativos de la izquierda peronista, Atilio López recibe la crítica de la derecha del justicialismo, este enfrentamiento se agudiza durante 1973 y hace crisis a principios de 1974.
 
 
El "Navarrazo" o el anticordobazo
 
La noche del miércoles 27 de febrero de 1974 un grupo de más de cincuenta policías cordobeses, vestidos de civil, ingresó a la Casa de Gobierno provincial y depuso al gobernador peronista Obregón Cano y a su vice, Atilio López. Los rebeldes se encontraban al mando del Teniente Coronel (RE) Antonio Domingo Navarro, jefe de policía de la provincia.
 
Junto a los mandatarios, los sediciosos detuvieron a unas setenta personas que se encontraban en la gobernación. Entre ellos estaban los ministros de Bienestar Social y de Gobierno, Antonio Lombardich y Elio Alfredo Bonetto; el presidente del Banco de la Provincia de Córdoba, Julio Aliciardi; el Fiscal de Estado, Juan Carlos Bruera; el director de Prensa, Alejo Díaz Tiliar; y los diputados Luis Bruno y Blas García, autor de esta nota.
 
Acusados por el amotinado Navarro de "proveer armamento a grupos civiles", fuimos llevados al Comando Radioeléctrico de la Policía provincial, donde permanecimos cautivos durante varios días hasta que el juez federal nos liberó. Por las noches, escuchábamos tiroteos en distintas partes de la ciudad cuando civiles armados e identificados con brazaletes comenzaron a circular por las calles.
 
El jueves 28, el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Mario Dante Agodino, asumió la gobernación interina. A la misma hora era llevado a cabo un atentado contra el domicilio de Obregón Cano.
 
Por su parte, el Gobierno Nacional, encabezado por Juan Perón, lejos de restituir a los funcionarios en sus cargos, en un principio no toma partido en la contienda. El sábado 2 de marzo al mediodía dio a conocer su posición: la intervención federal de la provincia.
 
 
Atilio es secuestrado y cobardemente asesinado
 
En los meses siguientes, el lopezrreguismo lo tiene en la mira, considerándolo uno de sus enemigos más peligrosos, dado que continúa recibiendo apoyo de los sectores gremiales combativos, especialmente de la UTA.
 
A mediados de setiembre de 1974, López viaja a Buenos Aires y se hospeda en el hotel "El Aldeano". El día 16, es secuestrado, junto a su asesor, activo militante del gremio, Juan José "El Gordo" Varas, por un grupo comando de las Tres A. Los cuerpos sin vida de ambos fueron encontrados, poco después, en Capilla del Señor, Provincia de Buenos Aires. Más de 130 balazos, calibre 9 mm., fueron descargados sobre los cuerpos por esbirros de la Triple A.
 

Su brutal y cobarde asesinato nos provocó una profunda conmoción a todos, la que quedó expresada durante el velatorio y el sepelio de sus restos, donde una multitud acongojada, nunca vista en esa ciudad en una situación similar, participó en sus exequias y lo acompañó a su última morada.

Todos presentimos que este crimen político anunciaba una política de terrorismo de Estado, luego concretada, que se asentó en el exterminio de militantes políticos, sindicales y sociales que luchaban por la causa nacional y popular.
 
Como se acuerda Norberto Galasso, Atilio tenía solo 44 años, y por esas ironías de la historia, lo fusilaron un 16 de septiembre, en un aniversario de La Fusiladora. Lo tenemos presente aún hoy los que fuimos sus compañeros, por su honestidad, su solidaridad y su trayectoria, en permanente lucha en defensa de los trabajadores y de la Patria.
 
Escribe Blas García

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“El Negro” Atilio López: expresión genuina de la clase trabajadora peronista y líder histórico de la CGT combativa de Córdoba
Según recuerda Blas García, que estuvo en ese acto: “el Negro” Atilio López habla en un aniversario de “El Cordobazo” en 1973. A su izquierda “El gringo” Agustín Tosco, a su derecha “el Negro” Miguel Ángel Bustos de Montoneros, caído el 8 de octubre de 1975 en Corrientes, y de lentes “el Chicato” Miguel Mozé, jefe de la JP Regional III, uno de los primeros presos políticos asesinados en 1976 durante la dictadura en la cárcel UP 1 de barrio San Martín en Córdoba, por lo que hoy es juzgado Videla. A la izq., de bigotes, está el gordo “Serrucho”, dirigente gremial cuyo apellido no se acuerda.
18-03-2019 / 12:03
18-03-2019 / 10:03
Mauricio Macri acusó este domingo a su padre, el recientemente fallecido Franco Macri, de participar de actividades ilegales junto al gobierno anterior, hechos de los cuales se desentendió pese a que figuran las empresas familiares que también le pertenecen.
 
"Es un delito lo que hizo mi padre, él era parte de un sistema extorsivo del kirchnerismo en el que para trabajar había que pagar", afirmó el jefe de Estado, en una doble jugada que apunta a despegar su propia figura de las investigaciones judiciales y salpicar a quienes hoy forman parte de la oposición.
 
Parece que la muerte reciente de su padre, le presentó la oportunidad para intentar separarse de la "herencia" familiar, que recae sobre su figura como sucesor del Clan Macri que se benefició y edificó su fortuna sobre la base de sucios negociados de la patria contratista con el Estado durante la dictadura militar y el menemismo.
 
Entrevistado por el periodista ultra oficialista Luis Majul en el regreso de su programa La Cornisa, el mandatario aseguró además que entre los problemas de Argentina está que "tenemos una fragilidad de nuestro sistema económico que viene de décadas" y se mostró irritado aun ante las tibias observaciones del conductor.
 
En otros fragmentos de la entrevista, que se emitió grabada y editada, Macri señaló que "no tenemos moneda, porque tenemos inflación" y celebró que "no hay más cepos", al tiempo que reiteró la cantinela incomprobable que "íbamos camino a Venezuela".
 
"Me hago cargo del agobiante clima social porque lo siento más que ninguno", sostuvo sobre la desastrosa situación económica y social, cada vez más difícil para los sectores populares y la clase trabajadora como consecuencia del ajuste que impulsa por las directivas del FMI.
 
"Percibo el enojo de los argentinos", admitió aunque su gobierno no deja de anunciar tarifazos y medidas que empobrecen a las mayorías. Claramente, ensaya un tipo de discurso diferente al que desarrolló en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso: no se sostiene el relato que "vamos bien", que Cambiemos genera empleo y que combate la inflación.
 
"No cometí ningún delito, me hago cargo del agobiante clima social porque lo siento más que ninguno y no tengo miedo de ir preso", manifestó el actual ocupante de la Casa Rosada. Por último, llamaron especialmente la atención sus conceptos sobre Cristina, porque son precisamente las críticas que se le hacen a él: "Es una persona que niega la realidad, les echa la culpa a los demás de lo que ella hace".
 
La Opinión Popular

17-03-2019 / 10:03
En esta etapa, una pinchadura -autorizada o ilegal- no se le niega a nadie, tampoco su divulgación. Charlas particulares entre la presidenta Cristina Fernández y Oscar Parrilli fueron venteadas por el periodismo in the pendiente, Diputadas de la Coalición Cívica se valen de escuchas a teléfonos de la cárcel para empiojar la causa que lleva el juez Alejo Ramos Padilla. "Nadie" se rasgó las vestiduras, el ministro de Justicia Germán Garavano permaneció impertérrito, la Corte Suprema miró para otro lado.
 
En Ciudad Gótica, el Gobierno promueve juicio político contra Ramos Padilla por su intervención en el Congreso. Los cargos son imprecisos y falsos a la vez. El magistrado difundió pruebas incorporadas a un expediente que es público. Todos lo son, en principio. Lo estatal es público, suena a redundancia quizá porque lo sea. Además, el secreto del sumario cesó. Por añadidura, es potestad del juez determinar su comienzo, prórroga y fin. No hay ahí falla alguna.                        
 
La "falta de imparcialidad" es un cargo opinable que tiene reparación durante el proceso. Es causal de recusación, las partes están facultadas a interponerla. El Estado argentino no es parte en el pleito, a menos que se cuele (tácitamente) en nombre de agentes de servicios de inteligencia, "de planta" o informales. Como escribió el colega Martín Rodríguez tiempo ha: en la Argentina es más fácil separar a la Iglesia del Estado que al periodismo de la SIDE. La SIDE se llama ahora AFI, solo eso  cambió.
 
Parece difícil que el juicio político avance. Los jueces que integran el Consejo de la Magistratura deberían oponerse por mínimo respeto a su labor y apego a la ley. También el representante de los abogados Juan Pablo Mas Vélez cuya condición de radical no debería perturbarlo.
 
Los canales de la cadena privada de propaganda macrista produjeron un apagón televisivo durante la sesión, a costa de perder rating. No les alcanza porque sobreviven medios críticos que la hacen conocer.
 
El periodista Edi Zunino publica en Perfil una columna lapidaria sobre su ex compañero en Animales Sueltos, Daniel Santoro. Lo sindica como "coronel" del periodismo de guerra, no es poco.
 
La desesperación oficialista da cuenta de la credibilidad del material incorporado al expediente, obtenido e informado de modo legal. La judicialización de la política por una vez se les hizo búmeran a las huestes del presidente Mauricio Macri. La degradación institucional crece día tras día. El pedido de juicio político guarda plena coherencia con el contexto, mientras lo agrava.
 
Por Mario Wainfeld

16-03-2019 / 08:03
El gobierno de Mauricio Macri decidió avanzar a fondo contra el juez Alejo Ramos Padilla, quien investiga una red de espionaje ilegal y extorsión en la que estarían involucrados el falso abogado Marcelo D'Alessio, agentes de inteligencia, fiscales como el macrista Carlos Stornelli, periodistas afines y dirigentes políticos de Cambiemos.
 
El Poder Ejecutivo le pidió a su representante en el Consejo de la Magistratura, Juan Pablo Mahíques, que inicie el proceso de juicio político contra el magistrado. La embestida de Cambiemos contra Ramos Padilla lleva ya varias semanas pero se precipitó ayer, justo el día en que el juez federal de Dolores envió un nuevo pedido de citación a indagatoria para el fiscal macrista Carlos Stornelli (para el 20 de marzo) y realizó una ampliación de la indagatoria a D'Alessio, quien se negó a declarar.
 
También cuando el caso comenzaba a ramificarse y profundizarse, entre otras cosas, a partir del pedido de indagatoria del juez Luis Rodríguez a otro fiscal, Juan Ignacio Bidone, quien también reconoció haber colaborado con D'Alessio para realizar tareas de espionaje.
 
En los allanamientos y la investigación sobre D'Alessio, pudieron encontrarse varias pruebas de presuntos vínculos tanto con la Ministra de Justicia, Patricia Bullrich, así como con la socia fundadora de Cambiemos, Elisa Carrió y su principal espada en la Justicia, la diputada Paula Oliveto.
 
El alcance podría llegar incluso hasta el presidente Mauricio Macri, dado que en un intercambio de chats, D'Alessio le cuenta a Stornelli que "estaba con el amigo MM". También hay evidencia de fluidos contactos con integrantes de la Agencia Federal de Inteligencia y con periodistas de medios afines al gobierno nacional, como Clarín.
 
La noticia despertó un amplio rechazo entre juristas y académicos, incluso entre quienes han tenido una actitud muy crítica del gobierno K como el abogado Andrés Gil Domínguez. "Solicitar el juicio político del juez Ramos Padilla implica un suicidio institucional del gobierno, que lo asemeja a las peores prácticas K y un avasallamiento de la independencia del Poder Judicial. No luchamos tantos años por la República para terminar así", señaló Domínguez.
 
Para Maximiliano Rusconi "es un tremendo y global acto de auto encubrimiento". "La pregunta es qué quieren cubrir, ¿sólo lo que ya sabemos? ¿O esta decisión pretende encubrir actos que todavía no conocemos y que ellos creen que ya vamos a conocer? Es el típico acto del nivel de inmoralidad previo a dejar el Gobierno", completó.
 
La Opinión Popular

16-03-2019 / 08:03
El sistema montado para la guerra jurídica o lawfare, orquestado por Washington, quedó muy expuesto con la aparición de Marcelo D'Alessio. Este personaje nunca podría haber participado en operaciones de alta seguridad, como la entrega de un jefe narco a la DEA en la Triple Frontera o la extorsión de testigos de la causa de los cuadernos, si no estuviera conectado con los servicios de inteligencia locales y extranjeros.
 
El lawfare empezó con una serie de congresos, seminarios y encuentros que organiza el Departamento de Justicia de los Estados Unidos con funcionarios judiciales de la región. Bajo el título de combatir al terrorismo, al narcotráfico o al lavado de dinero, se discute la forma de forzar las leyes para saltearse garantías constitucionales.
 
Pero estos mecanismos no se han aplicado contra terroristas, narcos o lavadores, sino para perseguir a dirigentes opositores o movimientos populares que puedan convertirse en obstáculo para las políticas norteamericanas en la región. No hay terroristas presos, ni narcos presos por estas acciones y mucho menos lavadores. Lo que hay son presos políticos como Lula o como Milagro Sala.
 
La trama es tejida por los servicios de inteligencia, es difundida hasta la saturación por las corporaciones multimediáticas y convertidas en causas judiciales por jueces y fiscales parcializados y cooptados.
 
Este guión, que ha sido denunciado en Estados Unidos y en todos lados, sale a la luz en todo su esplendor en el historial de D'Alessio: su relación con los servicios de inteligencia, con periodistas y políticos denuncistas y con jueces y fiscales.
 
Los mensajes que intercambia D'Alessio son difíciles de explicar fuera de un armado de ese tipo. El fiscal Carlos Stornelli, el periodista Daniel Santoro, las diputadas Elisa Carrió y Paula Oliveto y la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich lo tutean, le piden favores, lo tratan con respeto y hasta con afecto, en ningún momento hay desconfianza. Más bien lo tratan con esa fascinación que inspira el poder que respalda al sujeto en cuestión.
 
Los comentarios todavía aislados que intenta el oficialismo para evitar que la estantería se le caiga encima culpan al juez Ramos Padilla de parcializar la acusación. No discuten la prueba, sino que tratan de demostrar esa parcialidad porque el juez asiste a las marchas del 24 de marzo.
 
El mismo día que el juez declaraba en el Congreso, Patricia Bullrich, funcionarios del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y jueces y fiscales argentinos participaban en una reunión en la embajada norteamericana. Para esta gente es natural asistir a las actividades polémicas que realiza la embajada norteamericana sobre temas judiciales, pero es cuestionable asistir a una marcha por los derechos humanos.
 
La mafia que expuso a la luz del día la captura de D'Alessio no es un fenómeno tan aislado.

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