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Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
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Internacionales - 24-07-2010 / 09:07
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 24 DE JULIO DE 1783 NACE EL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR

Simón Bolívar, el caudillo de la “Patria Grande”

Simón Bolívar, el caudillo de la “Patria Grande”
Libertador Simón Bolívar. El héroe es una viva expresión de la Identidad Latinoamericana.
El 24 de julio representa una fecha relevante para la historia de Latinoamérica por celebrarse el nacimiento de Simón Bolívar, en un día como hoy en 1783, hace ya 227 años, en Caracas, Venezuela.
 
José de San Martín, José Gervasio Artigas y Simón Bolívar fueron la expresión viviente de ese dogma natural de las milicias populares emancipadoras: la unidad de Latinoamérica.
 
Así como San Martín no fue sólo el "Libertador del Río de la Plata", sino de las Provincias Unidas, de Chile y de parte del Perú. Bolívar contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
 
La idea común de la "Patria Grande" en los héroes de la Emancipación era la antítesis de los facciosos unitarios del separatismo porteño que abandonaron a su suerte a San Martín en Perú, que en algún momento concibieron la creación de la República del Plata, uniendo los puertos de Montevideo y Buenos Aires, (dejando en la fragmentación al resto de América Latina) de la República de Tucumán o Entre Ríos, microestados de la Patria chiquita.
 
En tiempos difíciles como los actuales, hay que mantener estos recuerdos más vivos que nunca.
 
De la redacción de La Opinión Popular

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, mejor conocido como Simón Bolívar, (Caracas, 24 de julio de 1783 - Santa Marta, Colombia, 17 de diciembre de 1830) fue un militar y político venezolano, una de las figuras más destacadas de la Emancipación Americana frente al Imperio español. Contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
 
Simón Bolívar se formó leyendo a los pensadores de la Ilustración (Locke, Rousseau, Voltaire, Montesquieu...) y viajando por Europa. En París tomó contacto con las ideas de la Revolución y conoció personalmente a Napoleón y Humboldt. Afiliado a la masonería e imbuido de las ideas liberales, ya en 1805 se juró en Roma que no descansaría hasta liberar a su país de la dominación española.
 
Y, aunque carecía de formación militar, Simón Bolívar llegó a convertirse en el principal dirigente de la guerra por la independencia de las colonias hispanoamericanas; además, suministró al movimiento una base ideológica mediante sus propios escritos y discursos.
 
Le fue concedido el título honorífico de Libertador por el Cabildo de Mérida en Venezuela que, tras serle ratificado en Caracas, quedó asociado a su nombre. Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era "el hombre de las dificultades" en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander en 1825.
 
Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue Presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el "Hombre de América" y una destacada figura de la Historia Universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales le han convertido en objeto de veneración nacionalista.
 
El hombre de la "Patria Grande" era la antítesis de los facciosos unitarios del separatismo porteño que abandonaron a su suerte a San Martín en Perú, que en algún momento concibieron la creación de la República del Plata, uniendo los puertos de Montevideo y Buenos Aires, (dejando a la fragmentación y la barbarie al resto de América Latina) de la República de Tucumán o Entre Ríos, microestados de la Patria chiquita.
 
San Martín, en la noche de su vida, en Boulogne Sur Mer, solo conservaba de las viejas hazañas tres preciadas reliquias: la espada de sus batallas, que donó por testamento a Rosas; el estandarte de Francisco Pizarro, recibido del Perú, y un minúsculo medallón con el retrato de Bolívar.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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22-11-2014 / 10:11
El 22 de noviembre de 1963, el presidente yanqui John F. Kennedy moría en la camilla de un hospital de Dallas (Texas), con dos disparos certeros que había recibido mientras hacía un recorrido por la ciudad en un auto descapotable.
 
Kennedy recibió varios impactos de bala en la calle Elm de Dallas a las 12:30 p.m. Fue declarado muerto media hora más tarde. Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino, fue arrestado en un teatro aproximadamente 80 minutos después de los disparos. Oswald fue inicialmente acusado por el homicidio de un oficial de policía de Dallas, J.D. Tippit, antes de ser acusado por el homicidio del presidente. Oswald dijo no haber matado a nadie, alegando que él solo era un señuelo.
 
El 29 de noviembre, Lyndon B. Johnson creó la Comisión Warren -presidida por el juez de la Suprema Corte Earl Warren- para investigar el asesinato, la cual concluyó que Oswaldactuó solo, pero sus conclusiones siguen siendo objeto de debate, tanto académico como popular.
 
El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (U.S. House of Representatives Select Committee on Assassinations) o (HSCA) fue establecido en 1976 para investigar el asesinato de Kennedy. Las investigaciones del comité duraron hasta 1978, y en 1979 emitieron el informe final.
 
En dicho informe, concluyó, entre otros hechos, que el presidente John F. Kennedy fue asesinado como resultado de una conspiración, en la que estuvieron involucradas varias dependencias del Gobierno estadounidense.
 
El Departamento de Justicia, FBI, CIA, y la Comisión Warren fueron severamente criticados por dicho Comité por su pobre desempeño en las investigaciones llevadas a cabo, y el Servicio Secreto fue tildado de deficiente en su protección al Presidente.
 
El grave episodio marcó la historia de Estados Unidos con la profundidad de las leyendas y el tiempo transcurrido no hace más que volver más fuertes las versiones sobre conspiración, traiciones, complots y mentiras mundiales.
 
La repentina muerte de Kennedy convirtió a su presidencia en un mito, una idealización de sus dos años y medio en el poder que aún fascina a Estados Unidos. Kennedy simbolizaba la ilusión por la política: la promesa de un sinfín de aspiraciones que no vieron la luz en su mandato pero fueron inspiradoras.
 
La Opinión Popular

21-11-2014 / 18:11
 
Las fuerzas armadas de la república, el antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA, Irish Republican Army), inició una guerra de guerrillas contra la policía británica (Royal Irish Constabulary, RIC), sus organizaciones auxiliares y el Ejército Británico, quienes tenían la determinación de acabar con el separatismo irlandés.
 
El Gobierno Británico respondió formando a sus propias fuerzas paramilitares, los Black and Tans (sobrenombre surgido por la mezcolanza de uniformes), y la División Auxiliar (en inglés, Auxiliary Division, también conocidos como los Auxiliaries o Auxies).
 
El comportamiento de ambos grupos fue muy polémico por su brutalidad y violencia, no sólo contra los sospechosos de pertenecer al IRA o los prisioneros, sino contra todos los irlandeses en general. La División Auxiliar fue la responsable de la masacre del Domingo Sangriento.
 
El domingo 21 de noviembre de 1920, la GAA (Gaelic Athletic Association) presenta el gran desafío de la temporada de fútbol gaélico, que enfrenta a los equipos de Tipperary y Dublín. El encuentro está anunciado a las 2:45 p.m., en el magnífico estadio de Croke Park, el más grande del país, orgullo de Irlanda y guardián de sus deportes nacionales. Nos son buenos tiempos para la Bella Eirín, enzarzada en una guerra de independencia sangrienta contra Inglaterra, que ya dura demasiados años.
 
Esa misma mañana, los hombres de Michael Collins (cabeza de la Hermandad Republicana Irlandesa) habían asesinado a 18 dirigentes del Servicio de Inteligencia Británico infiltrados en sus filas (conocidos como The Cairo Gang), algunos en presencia de sus familias.
 
Un crimen múltiple que la administración británica no piensa dejar impune. Alguien lanza una moneda al aire: cara, saqueo de Sackville Street (la calle principal de Dublín, hoy O'Connell St.); cruz, masacre en Croke Park. Sale cruz.
 
La Opinión Popular

17-11-2014 / 08:11
16-11-2014 / 10:11
 
El 16 de noviembre de 1989, ocho personas fueron asesinadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), ubicada en la ciudad de San Salvador (El Salvador), por un pelotón del batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador bajo las órdenes del coronel René Emilio Ponce.
 
Denominadas por el nombre genérico mártires de la UCA, las víctimas fueron los padres jesuitas: Ignacio Ellacuría S. J., rector de la universidad: Ignacio Martín-Baró S. J., vicerrector académico; Segundo Montes S. J., director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA; Juan Ramón Moreno S. J., director de la Biblioteca de teología; Amando López S. J., profesor de filosofía; Joaquín López y López S. J., fundador de la universidad y estrecho colaborador; Elba Ramos y Celina Ramos, salvadoreñas, ambas empleadas domésticas.
 
Para los represores militares salvadoreños, los padres jesuitas eran sospechosos de sostener la Teología de la Liberación, por lo que se suponía que serían aliados de la guerrilla izquierdista del FMLN, y por lo tanto, subversivos ellos mismos.
 
La masacre causó una ola de indignación en todo el mundo, y aumentó las presiones de la comunidad internacional para que el gobierno y la guerrilla iniciaran un diálogo para poner fin a la Guerra Civil de El Salvador.
 
El 16 de noviembre de 2009, el Gobierno salvadoreño presidido por Carlos Mauricio Funes condecoró de manera póstuma a los seis sacerdotes con la Orden José Matías Delgado, recibida por familiares y amigos de los religiosos.
 
La Opinión Popular
13-11-2014 / 09:11
La Matanza de My Lai fue una masacre de civiles que perpetró el Ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, uno de los hechos más vergonzosos y sangrientos del accionar imperial yanqui en su historial guerrerista. 
 
El 16 de marzo de 1968 las tropas de Estados Unidos lanzaron una operación en la región de Son My en la búsqueda de vietcongs. Al segundo teniente William Laws Calley y su sección le fue asignada la zona My Lai.
 
Al llegar a la zona de aterrizaje los helicópteros dejaron a los soldados y se desplazaron a la posición de espera. A lo largo de cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las casas hasta dejar el poblado arrasado por completo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia.
 
Los pilotos y artilleros vieron cómo Calley disparó su arma contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona (es decir, ancianos, mujeres y niños). Por "defectos" en la investigación, no se sabe la cifra exacta de asesinados, pero se estima que debió estar entre 347 y 504.
 
Unos días después, el Ejército de Estados Unidos facilitó una falaz información oficial, donde enumeraba unos 120 muertos, de los cuales 90 eran vietcong no civiles y 30 vietcong civiles. Pero en toda la operación se habían incautado sólo tres armas vietcong.
 
No hubo cobertura de prensa de la masacre, hasta que el editor Seymour Hersh finalmente emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969. Una semana más tarde el Cleveland Plain Dealer publicó fotos de un ex fotógrafo del ejército llamado Ronald L. Haeberle.
 
Aunque el teniente Cally fue juzgado y condenado por los actos de My Lai, sólo permaneció tres años bajo arresto domiciliario pues fue indultado por el presidente Richard Nixon. Por lo tanto, en un crimen de guerra impugne.
 
Un sector del pueblo norteamericano movilizado por ese entonces contra la guerra de Vietnam y contra las matanzas, fueron los únicos en condenar las atrocidades del ejército estadounidense, mientras que el poder político y militar se encargaba de echar un manto de impunidad.
 
La masacre de My Lai, no fue la única matanza cometida por el imperialismo yanqui, pero por su magnitud fue la que más escándalo provocó en Estados Unidos y el mundo.
 
Por Carlos Morales 

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