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Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“La detención de José López, resulta un bochorno y una obscenidad para la clase dirigente. Después de esto, creo que no le quedan dudas a nadie de que el kirchnerismo está herido de muerte”. Juan Schiaretti
Nacionales - 01-07-2010 / 08:07
EL 1º DE JULIO DE 1973 FALLECE GUSTAVO REARTE, PRIMER JEFE DE LA JUVENTUD PERONISTA

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo de esa militancia, Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre Comando Juan José Valle.
 
La lucha por el retorno de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes de la Libertadora.
 
Gustavo Rearte murió, el 1º de julio de 1973, víctima del cáncer.
 
Escribe: Blas García

Golpe gorila y represión militar
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora" asumen el mando.
 
Se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que prohíbe toda actividad peronista y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc. Se intenta destruir los sindicatos, interviniendo la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos. También se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
 
Epopeya de la resistencia
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda rebeldía inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
Podemos decir que la Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino fuerte también en la adversidad.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos.
 
 
Dirigente obrero
 
Rearte inició la militancia sindical antes de 1955, primero como metalúrgico y luego en la empresa Jabón Federal. En la época del régimen gorila, participa en las luchas obreras y en la recuperación del gremio.
 
Fue delegado, delegado general, y en 1957 Secretario general del gremio de Jaboneros y Perfumistas de la Capital Federal y gran Buenos Aires. Ese año, tiene una activa participación en el nacimiento de las 62 Organizaciones, que lanzan junto a la CGT Auténtica el famoso programa revolucionario de La Falda.
 
Rearte integra junto a Sebastián Borro, Avelino Fernández, Andrés Framini y otros dirigentes, el núcleo que permitió al peronismo recuperar la dirección del movimiento sindical luego de la Libertadora.
 
 
Jefe de la Juventud Peronista
  
El golpe que destituye a Perón produce un desbande de las fuerzas peronistas y el desmantelamiento de las estructuras del P.J. y el reemplazo de los ex funcionarios peronistas que estaban presos, perseguidos o que se "borraron" en 1955.
 
El posterior y relativamente veloz reagrupamiento, permite el surgimiento de una nueva y combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una fresca generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno gorila y oligárquico.
 
Es la primera oleada de la J.P., muchachos de quince o dieciséis años que emergen para forjar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida.
 
De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles de la talla de  Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo, que guardaban, para nosotros, militantes de la segunda ola de la J.P., la de los ´70, a la cual pertenecí, el aura novelesca de los fundadores y el prestigio de sus valientes conductas.
 
En noviembre de 1957, distintos grupos de jóvenes peronistas convergen en una Mesa Ejecutiva del Movimiento de la Juventud Peronista. Ahí están Rearte, El Kadri, Spina, Rulli, Brito Lima y algunos militantes universitarios, entre otros.
 
Con ellos se inicia la saga formidable por el retorno de Perón, truncada en Brasil  en 1964, y que nosotros retomamos, siguiendo su ejemplo, y culminamos, en 1972, con el "Luche y Vuelve", por ese viejo General, que las dos generaciones de la J.P. veneramos tanto.
 
Felipe Vallese, por ejemplo, con 22 años, fue el primer detenido-desaparecido político de la historia contemporánea argentina y tenía una intensa militancia en la Juventud Peronista.  
 
Vallese era integrante del grupo que había secundado a Gustavo Rearte en la primera operación armada urbana peronista: el copamiento del Destacamento Aeronáutico de Ciudad Evita en Ezeiza, en 1960, donde se sustrajeron armas, municiones y uniformes. Los compañeros llevaban brazaletes con la sigla EPLN (Ejército Peronista de Liberación Nacional).
 
El posterior asesinato de Vallese no hizo retroceder a la J.P., porque su ejemplo actuó como un enfervorizador de las conciencias.
 
 
Rearte, el revolucionario
 
Gustavo conoció al General en 1953, por un hecho fortuito a raíz de la designación de la empresa donde trabajaba como encargada de mantenimiento en la residencia pre­sidencial. Lo frecuentó también en distintas oportunidades cuando estaba en el exilio y Perón hablaba de él como si fuera un hijo.
 
Durante la Resistencia, la JP envía a Gustavo a Montevideo a establecer contacto con los mensajeros de Perón en el exilio y allí se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista.
 
De vuelta a Buenos Aires, cuando caminaba por la calle, es interceptado por una comisión policial de Coordinación Federal. Cuando le dan la voz de alto, Gustavo desenfunda el arma y se resiste, cae herido por un proyectil que le pro­duce nueve perforaciones en los intestinos.
 
Lo llevaron al Hospital Rawson y, en plena operación, se hace presente otra comisión policial con la orden de llevarlo para ser "interrogado". Los médicos se ponen firmes y con el apoyo del sacerdote del hospital impiden su traslado.
 
En agosto en 1964 se forma el Movimiento Revolucionario Peronista (M.R.P.) Rearte integra su conducción, redacta la Declaración de Principios del movimiento y dirige activamente la Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) fundada un año antes.
 
El M.R.P. es, en la perspectiva de Perón, una estructura para poner limites al avance del sindicalismo vandorista y al "peronismo sin Perón" y para preparar las condiciones del "Operativo Retorno" a la Patria.
 
En 1965, cuando los EE.UU. invaden Santo Domingo, se organiza en el país una campaña contra el envío de tropas argentinas. Gustavo está en esa tarea y visita la República Dominicana, llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba el coronel Francisco Caamaño Deno con­tra los invasores yanquis.
 
La entrevista que sostiene con el Che en Cuba, y la relación asidua que establece con John William Cooke, el Mayor Alberte (por entonces Delegado Personal de Perón) y Perón mismo en España, seguirán enriqueciendo su formación política.
 
En el invierno del 67 viaja por segunda vez a La Habana, integrando la delegación argentina que se organiza para participar en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). La delegación estaba presidida por John William Cooke y el congreso se realiza el 31 de julio.
 
Gustavo estuvo varias veces en Cuba y mantenía una relación muy estrecha con los castristas, nunca ocultó su solidaridad y apoyó la lucha que libraba el Che en Bolivia.
 
 
Rearte y la prensa militante
 
Gustavo combinó equilibradamente teoría y praxis. Y siempre le dio gran importancia a la prensa militante para propagar y difundir las ideas peronistas. Escribió numerosos artículos, demostrando su gran capacidad teórica de análisis político, en los periódicos Compañero, Revolución, etc., y dirigió el periódico peronista EN LUCHA, a partir de los '60 que llegó a publicar más de cincuenta números.
 
Con el surgimiento de la CGT de los Argentinos en 1968, que encarnó un sindicalismo más combativo, cuyo secretario general era Raimundo Ongaro, Perón nos ordena a los integrantes de la JP, a través de su Delegado Personal el mayor Alberte, que desde Córdoba apoyemos a la misma. Yo me encontraba en Tucumán y me ordenan volver a Córdoba y viajar a la Capital Federal a entrevistarme con Ongaro.
 
Me tocó participar en el primer Comité Central Confederal (C.C.C.) de la nueva C.G.T. y después en permanentes reuniones, coordinando nuestras acciones políticas -como agrupaciones de la nueva JP- con las de la propia Central Obrera y con los grupos del ala revolucionaria del peronismo que tenia dirigentes de la vieja JP como Rearte, El Kadri o Raimundo Villaflor, de cuya experiencia mucho aprendimos en esos tiempos.
 
En 1970, Gustavo organiza el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17), que aspira a la formación de un partido de la clase obrera. A mediados de 1975, el MR-17se fusiona con otra organización, el Frente Revolucionario Peronista, creándose el FR17, que durante la dictadura tendrán no menos de ochenta compañeros caídos.
 
 
Rearte, un ejemplo para los peronistas
 
El peronismo era un mito, especialmente para nuestra generación que al principio de los '60 se incorporaba al combate político, y la personalidad de los líderes y dirigentes juveniles, sindicales y barriales, surgidos al calor de la Resistencia contribuía a cimentar la dimensión mítica del peronismo.
 
Aquellos compañeros eran líderes admirables, hombres de epopeya, y quizás el más grande de ellos fue Gustavo Rearte. Sus características físicas y personales contribuían a acentuar su liderazgo. Robusto, atropellador, sus posturas dejaban ver su paso por el boxeo.
 
Su coraje personal era legendario. Había recibido más de un balazo, enfrentando a la policía que lo perseguía encarnizadamente. Y su coraje político le permitió siempre mirar la verdad de frente, hablar con claridad y sinceridad, sin ambigüedad ni especulaciones en sus planteos.
 
Cuando estaba en libertad era un activista formidable implantado en la zona oeste de Buenos Aires, alrededor de ese bastión peronista que era La Matanza. Aunque, desde 1955, su ambiente más frecuente fue la cárcel, que le permitió leer y formarse política e intelectualmente.
 
Era también un orador excepcional y un hombre que irradiaba capacidad natural de mando, seguridad ideológica y una convicción peronista que había adquirido desde su infancia. También tenía intransigencia y pureza de principios que, con entusiasmo, fuerza y convicciones profundas, trasmitía y contagiaba a todos.
 
Aquellos líderes de la JP de la Resistencia estaban forjados en un irreductible desprecio a las agachadas de los logreros y trepadores que pululaban en el justicialismo. Perón, para ellos, era intocable. De Perón para abajo, todos eran iguales.
 
De su intransigencia, me queda su recuerdo en el Plenario clandestino del Peronismo Revolucionario, realizado en una quinta en las inmediaciones del aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba, en enero de 1969, en vísperas de la insurrección popular del Cordobazo. Presidían la Mesa, el mayor Alberte y Pancho Gaitán del M.R.P., y participaban todos los dirigentes del sindicalismo nacional combativo.
 
La Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) a través de Rearte y del compañero Jordán se opusieron enérgicamente a la participación del Comando de Organización (CdeO) de la J.P., que dirigía Alberto Brito Lima, por razones obvias.
 
Discutieron y para que las cosas no pasaran a mayores, nuestra organización, el Integralismo cordobés, que era responsable de la seguridad del Plenario, se llevó "detenidos" a una habitación, a los integrantes del CdeO hasta que terminara el congreso. Eran épocas en las que los debates, a veces, se dirimían a los tiros.
 
 
Compromiso con la causa popular
 
Gustavo Rearte murió el 1º de julio de 1973, derrumbado por un cáncer a los 41 años. Nuestra generación le tiene un gran respeto y estoy convencido que nos hubiera sido muy útil su gran experiencia en aquellos tiempos difíciles, en los que más se necesitaba de su lúcido análisis para comprender la conflictiva coyuntura política.
 
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
 
Así deberíamos ser todos los militantes peronistas. Y cada día pelear contra nuestras debilidades y falencias para llegar a parecernos un poquito a él.
 
Rearte demuestra que si hubo una juventud maravillosa en los '70, capaz de dar todo, fue porque hubo un pueblo maravilloso y un proyecto maravilloso que lideraba Juan Perón.
 
Y hubo una relación estrecha entre esa juventud y dirigentes que no eran tan jóvenes ya, como Gustavo Rearte, pero que lograron empalmar, con la nueva juventud, la experiencia de los hombres de la resistencia, la lucha de miles de peronistas que, desde 1955 en adelante, no bajaron los brazos, no se rindieron y lograron poner en pie y defender la gesta popular del retorno del General Perón a la Patria y al Poder.
 
Escribe: Blas García

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27-06-2016 / 10:06
27-06-2016 / 09:06
Una juntada de 72 horas en Formosa, una celebración amable del poscristinismo, auspiciada por Gildo Insfrán, presidente del Congreso del PJ, amontonó dirigentes, historiadores y economistas para un ejercicio pretencioso: tirar líneas para la actualización doctrinaria de un partido que viene de perder la presidencial, resignar el 60% del poder territorial que controlaba y se retuerce, a diario, con escándalos judiciales como el de José López.
  
En ese esquema, late la exclusión explícita de Cristina Fernández. Flota una interpretación optimista del escándalo López que consiste en sostener que ese episodio opera como tiro final sobre el cristinismo que era el elemento tóxico a la hora de ordenar al panperonismo. Es decir: el affaire López fusila al espacio K y decreta lo que el PJ no pudo ejecutar, el fin del cristinismo.
 
Pero, la cumbre de Formosa, lejos de encontrar unidad tras el traumático caso López, levantó resquemores sobre todo con la vieja guardia del PJ que encabezan Insfrán y José Luis Gioja. Llamó la atención la presencia de ultra K en franca retirada y el gesto de acercamiento de Insfrán con este sector opera en tándem con la reciente posición de Gioja de defender a Julio de Vido en la Cámara baja, que fracasó en toda la línea.
 
El encuentro concluyó con un extenso documento que levanta todas las banderas K. Reivindica por ejemplo "las valiosas conquistas, aún incompletas, obtenidas por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, que son patrimonio del pueblo argentino". Esto dificulta la posibilidad de un acuerdo con los peronistas que conducen Sergio Massa y Juan Manuel de la Sota que no quieren saber nada con compartir un espacio con camporistas y Daniel Scioli.
 
Cuando el PJ está viendo cómo se reconstruye tras la derrota electoral y busca la unidad para volver a ser poder en 2019, la vieja guardia del PJ no quiere entregarse y juega al medio camino, en un revival sciolista, pensando en ofrecerse como opción superadora, dándole refugio a La Cámpora y defendiendo al ex ministro de Planificación.
 
Los peronistas, en pleno proceso de renovación, redescubrimiento de justicialistas honestos y de unirse -después de que López firmara la defunción del cristinismo arrojando bolsos con dólares en un convento-, ahora son más peligrosos en términos políticos para el gobierno de Mauricio Macri. Es que Macri ya no tiene enfrente al cristinismo duro, como el enemigo ideal para diferenciarse en virtudes y en pecados frente a la sociedad. El panorama se modifica en medio de un proceso económico crítico, con una inflación anual superior al 40%.
 
El adversario K se desdibuja a pasos agigantados y los peronistas, como antes en las mismas circunstancias, se rearman velozmente en la vereda de enfrente tratando de desprenderse de los corruptos que se enriquecieron a su sombra ideológica. Los peronistas se encaminarán hacia la organicidad y terminarán de confluir en una expresión opositora cuando descubran un líder al que vislumbren como presidenciable -no conciben un jefe del Movimiento que no pueda ser Presidente de la Nación-, lo que convierte determinantes a los comicios de 2017 en función de definir a los competidores finales de 2019.
 
La Opinión Popular

26-06-2016 / 09:06
Cristina se convirtió en la jefa de la conspiración. La última carta que publicó confirma todas las sospechas. Con información confusa y cargada de supuestos y miradas ridículamente detectivescas, la ex presidenta de la Nación intenta colocarse en víctima de una persecución por parte del actual gobierno al que asocia a una dictadura porque dice que la democracia de hoy es "de nula intensidad". Inquietante y peligroso.
 
Ella, que fue la jefa del gobierno que más persiguió y atacó a quienes pensaban distinto, ahora que perdió las elecciones en las urnas quiere instalar la idea contraria. Pretende aparecer como perseguida cuando comandó muchos años de persecución. Cristina no es víctima de ningún ataque desde el Estado. En todo caso fue la victimaria de opositores o periodistas independientes mientras tuvo casi la suma del poder público.
 
¿Hay acaso jueces adictos a Macri que tengan puesta la camiseta amarilla como muchos antes se pusieron la camiseta de Justicia Legítima? ¿Es el Congreso una escribanía reducida a la servidumbre sometida a la mayoría del Frente para la Victoria como ocurrió durante gran parte del kirchnerato? ¿Hay un amigopolio de medios de comunicación sostenido con la pauta oficial para hostigar y agredir a todos y todas? ¿Funcionan la AFIP y los servicios de inteligencia como instrumentos de castigo y extorsión hacia argentinos que no comulguen con el actual oficialismo?
 
Todo esto pasó durante el gobierno de Cristina. Nada de esto pasa ahora. Por ahora. Y si llegara a pasar, lo vamos a denunciar como corresponde.
 
Cristina tiene miedo de ir presa. Por eso no le queda otra que fomentar el caos y las protestas salvajes. No puede defenderse en los tribunales y cree que su única salvación es el fracaso de este gobierno.
 
Sueñan con ver a Macri en un helicóptero y repetir la imagen de Fernando de la Rúa. El humor de Rolo Villar otra vez fue la mejor editorial: "Cristina el año pasado no quiso entregar la banda y ahora la banda la va a entregar a ella".

26-06-2016 / 09:06
Como la avalancha de acciones judiciales contra ex funcionarios de los gobiernos kirchneristas toma cada día más volumen y más velocidad, tres influyentes personajes de ese sector político han puesto en marcha lo que parece una complicada estrategia de salvataje.
 
Integran esa "fuerza de tareas" el ex secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini; el ex juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni y el periodista y operador político Horacio Verbitsky. Tienen como único objetivo evitar que la ex presidenta Cristina Fernández, vaya presa.
 
En distintos estamentos de la Justicia se asegura que el trío acciona todos los mecanismos que todavía conservan para rodear de impunidad a la ex mandataria, prescindiendo de la suerte de los otros caídos en desgracia. En términos simples, "que los demás se las arreglen como puedan, pero a Cristina hay que salvarla".
 
Para eso, cuentan con el compromiso de un conjunto de secretarios, jueces, fiscales, camaristas y, por cierto, con el aporte ahora más disimulado pero efectivo de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó.
 
Esa maraña de investigaciones, imputaciones, procesamientos, detenciones y hasta extradiciones pendientes, aceleradas por jueces que parecen haber despertado de una larga siesta, está teniendo a la vez efectos políticos devastadores: desde la indignada contemplación que hace de los acontecimientos la opinión pública, hasta la sangría que se está produciendo en las organizaciones que hace poco tiempo eran disciplinadas y obedientes en el cumplimiento de las órdenes de la jefa.
 
Debería considerarse, éste, un escenario político ideal para el gobierno de Mauricio Macri porque le permite avanzar sobre un kirchnerismo golpeado en el Congreso y también ganar tiempo con el espectáculo de la corrupción en los medios, hasta conseguir que se produzcan mejoras en la situación económica.
 
Pero tiene como riesgo que se genere una sobrecarga de expectativas en la sociedad para ver en la cárcel a la totalidad de los corruptos, cuando nadie puede asegurar que eso vaya a ocurrir. 

26-06-2016 / 09:06
El gobierno de Mauricio Macri parece un cómodo espectador de una pelea entre sus enemigos comunes y de la que, sin siquiera calzarse un guante, podría resultar beneficiado. Es un cómodo espectador que asiste entre azorado y esperanzado al festival de kirchneristas desfilando por los juzgados ante los ahora veloces magistrados de Comodoro Py.
 
Los funcionarios de Macri muestran las tapas de los diarios y se entusiasman con lo obvio: hace dos semanas que no hay titulares que destaquen los problemas de la inflación, el ajuste de las tarifas, los Panamá Papers, las inconsistencias en algunas declaraciones juradas del gabinete, y los otros temas que sirvieron de argumento para los enemigos que insistían en colgarle a Macri el sayo de que gobierna para los ricos.
 
Hay otra línea, que encarnaría centralmente el ministro de Justicia, Germán Garavano, que sostiene que, si bien los jueces deben investigar, elevar las causas a juicio oral y dictar sentencia, al mismo tiempo expresan una mirada dura sobre esos mismos magistrados que ahora se atropellan por los pasillos de tribunales para ver quien investiga más rápido, mientras durante ocho años estuvieron entregados a una larga siesta. Sostienen que, si tuviesen un poco de dignidad, la mayoría de esos jueces federales deberían presentar sus renuncias.
 
En ese punto, hay un toque de atención, para algunos una verdadera piedra en el zapato, que es Elisa Carrió. La diputada de la Coalición Cívica y auto titulada "garante moral" de Cambiemos le reclama a Macri que el gobierno no baje los brazos y no permita que la ola de investigaciones se caiga, aunque al mismo tiempo habla pestes de todos los jueces por igual.
 
Una tercera mirada que convive con esos dos modos de analizar la realidad judicial del país y el derrumbe sin remedio del kirchnerismo tiene que ver con cuánto le conviene políticamente al Presidente que ese terremoto seguido de un tsunami que se abatió sobre los principales actores del gobierno anterior se precipite tan de golpe.
 
Macri expresaba su gusto particular por un escenario nítido y extendido: tenerla a Cristina Fernández como principal contendiente, con la intención de que esas dos fuerzas fuesen las que se vieran las caras en las legislativas de 2017, cuando un triunfo o una derrota del oficialismo podría marcar el futuro mismo de la coalición. Era una buena forma de asestarle el golpe final en las urnas, y no en los tribunales, a su rival.
 
Un solo dato de la realidad exime de cualquier otro comentario. A seis meses del cambio de mando, no hay casi un juez federal o del fuero penal o económico que no tenga un procesado o un imputado del kirchnerismo. Ahora mismo hay más de 30 ex funcionarios o empresarios amigos del poder que caducó el 10 de diciembre que están llamados a rendir cuentas ante la Justicia.
 
Lo más impactante es que 16 de esos imputados o procesados integraron la primera línea de la administración de los Kirchner en los últimos años. El juez Claudio Bonadío podría agregarle más temprano que tarde a esa encumbrada lista el nombre de Cristina Fernández.

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