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Nacionales - 01-07-2010 / 08:07
EL 1º DE JULIO DE 1973 FALLECE GUSTAVO REARTE, PRIMER JEFE DE LA JUVENTUD PERONISTA

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo de esa militancia, Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre Comando Juan José Valle.
 
La lucha por el retorno de Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes de la Libertadora.
 
Gustavo Rearte murió, el 1º de julio de 1973, víctima del cáncer.
 
Escribe: Blas García

Golpe gorila y represión militar
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora" asumen el mando.
 
Se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que prohíbe toda actividad peronista y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc. Se intenta destruir los sindicatos, interviniendo la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos. También se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
 
Epopeya de la resistencia
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda rebeldía inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
Podemos decir que la Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino fuerte también en la adversidad.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos.
 
 
Dirigente obrero
 
Rearte inició la militancia sindical antes de 1955, primero como metalúrgico y luego en la empresa Jabón Federal. En la época del régimen gorila, participa en las luchas obreras y en la recuperación del gremio.
 
Fue delegado, delegado general, y en 1957 Secretario general del gremio de Jaboneros y Perfumistas de la Capital Federal y gran Buenos Aires. Ese año, tiene una activa participación en el nacimiento de las 62 Organizaciones, que lanzan junto a la CGT Auténtica el famoso programa revolucionario de La Falda.
 
Rearte integra junto a Sebastián Borro, Avelino Fernández, Andrés Framini y otros dirigentes, el núcleo que permitió al peronismo recuperar la dirección del movimiento sindical luego de la Libertadora.
 
 
Jefe de la Juventud Peronista
  
El golpe que destituye a Perón produce un desbande de las fuerzas peronistas y el desmantelamiento de las estructuras del P.J. y el reemplazo de los ex funcionarios peronistas que estaban presos, perseguidos o que se "borraron" en 1955.
 
El posterior y relativamente veloz reagrupamiento, permite el surgimiento de una nueva y combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una fresca generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno gorila y oligárquico.
 
Es la primera oleada de la J.P., muchachos de quince o dieciséis años que emergen para forjar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida.
 
De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles de la talla de  Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo, que guardaban, para nosotros, militantes de la segunda ola de la J.P., la de los ´70, a la cual pertenecí, el aura novelesca de los fundadores y el prestigio de sus valientes conductas.
 
En noviembre de 1957, distintos grupos de jóvenes peronistas convergen en una Mesa Ejecutiva del Movimiento de la Juventud Peronista. Ahí están Rearte, El Kadri, Spina, Rulli, Brito Lima y algunos militantes universitarios, entre otros.
 
Con ellos se inicia la saga formidable por el retorno de Perón, truncada en Brasil  en 1964, y que nosotros retomamos, siguiendo su ejemplo, y culminamos, en 1972, con el "Luche y Vuelve", por ese viejo General, que las dos generaciones de la J.P. veneramos tanto.
 
Felipe Vallese, por ejemplo, con 22 años, fue el primer detenido-desaparecido político de la historia contemporánea argentina y tenía una intensa militancia en la Juventud Peronista.  
 
Vallese era integrante del grupo que había secundado a Gustavo Rearte en la primera operación armada urbana peronista: el copamiento del Destacamento Aeronáutico de Ciudad Evita en Ezeiza, en 1960, donde se sustrajeron armas, municiones y uniformes. Los compañeros llevaban brazaletes con la sigla EPLN (Ejército Peronista de Liberación Nacional).
 
El posterior asesinato de Vallese no hizo retroceder a la J.P., porque su ejemplo actuó como un enfervorizador de las conciencias.
 
 
Rearte, el revolucionario
 
Gustavo conoció al General en 1953, por un hecho fortuito a raíz de la designación de la empresa donde trabajaba como encargada de mantenimiento en la residencia pre­sidencial. Lo frecuentó también en distintas oportunidades cuando estaba en el exilio y Perón hablaba de él como si fuera un hijo.
 
Durante la Resistencia, la JP envía a Gustavo a Montevideo a establecer contacto con los mensajeros de Perón en el exilio y allí se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista.
 
De vuelta a Buenos Aires, cuando caminaba por la calle, es interceptado por una comisión policial de Coordinación Federal. Cuando le dan la voz de alto, Gustavo desenfunda el arma y se resiste, cae herido por un proyectil que le pro­duce nueve perforaciones en los intestinos.
 
Lo llevaron al Hospital Rawson y, en plena operación, se hace presente otra comisión policial con la orden de llevarlo para ser "interrogado". Los médicos se ponen firmes y con el apoyo del sacerdote del hospital impiden su traslado.
 
En agosto en 1964 se forma el Movimiento Revolucionario Peronista (M.R.P.) Rearte integra su conducción, redacta la Declaración de Principios del movimiento y dirige activamente la Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) fundada un año antes.
 
El M.R.P. es, en la perspectiva de Perón, una estructura para poner limites al avance del sindicalismo vandorista y al "peronismo sin Perón" y para preparar las condiciones del "Operativo Retorno" a la Patria.
 
En 1965, cuando los EE.UU. invaden Santo Domingo, se organiza en el país una campaña contra el envío de tropas argentinas. Gustavo está en esa tarea y visita la República Dominicana, llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba el coronel Francisco Caamaño Deno con­tra los invasores yanquis.
 
La entrevista que sostiene con el Che en Cuba, y la relación asidua que establece con John William Cooke, el Mayor Alberte (por entonces Delegado Personal de Perón) y Perón mismo en España, seguirán enriqueciendo su formación política.
 
En el invierno del 67 viaja por segunda vez a La Habana, integrando la delegación argentina que se organiza para participar en el congreso de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). La delegación estaba presidida por John William Cooke y el congreso se realiza el 31 de julio.
 
Gustavo estuvo varias veces en Cuba y mantenía una relación muy estrecha con los castristas, nunca ocultó su solidaridad y apoyó la lucha que libraba el Che en Bolivia.
 
 
Rearte y la prensa militante
 
Gustavo combinó equilibradamente teoría y praxis. Y siempre le dio gran importancia a la prensa militante para propagar y difundir las ideas peronistas. Escribió numerosos artículos, demostrando su gran capacidad teórica de análisis político, en los periódicos Compañero, Revolución, etc., y dirigió el periódico peronista EN LUCHA, a partir de los '60 que llegó a publicar más de cincuenta números.
 
Con el surgimiento de la CGT de los Argentinos en 1968, que encarnó un sindicalismo más combativo, cuyo secretario general era Raimundo Ongaro, Perón nos ordena a los integrantes de la JP, a través de su Delegado Personal el mayor Alberte, que desde Córdoba apoyemos a la misma. Yo me encontraba en Tucumán y me ordenan volver a Córdoba y viajar a la Capital Federal a entrevistarme con Ongaro.
 
Me tocó participar en el primer Comité Central Confederal (C.C.C.) de la nueva C.G.T. y después en permanentes reuniones, coordinando nuestras acciones políticas -como agrupaciones de la nueva JP- con las de la propia Central Obrera y con los grupos del ala revolucionaria del peronismo que tenia dirigentes de la vieja JP como Rearte, El Kadri o Raimundo Villaflor, de cuya experiencia mucho aprendimos en esos tiempos.
 
En 1970, Gustavo organiza el Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17), que aspira a la formación de un partido de la clase obrera. A mediados de 1975, el MR-17se fusiona con otra organización, el Frente Revolucionario Peronista, creándose el FR17, que durante la dictadura tendrán no menos de ochenta compañeros caídos.
 
 
Rearte, un ejemplo para los peronistas
 
El peronismo era un mito, especialmente para nuestra generación que al principio de los '60 se incorporaba al combate político, y la personalidad de los líderes y dirigentes juveniles, sindicales y barriales, surgidos al calor de la Resistencia contribuía a cimentar la dimensión mítica del peronismo.
 
Aquellos compañeros eran líderes admirables, hombres de epopeya, y quizás el más grande de ellos fue Gustavo Rearte. Sus características físicas y personales contribuían a acentuar su liderazgo. Robusto, atropellador, sus posturas dejaban ver su paso por el boxeo.
 
Su coraje personal era legendario. Había recibido más de un balazo, enfrentando a la policía que lo perseguía encarnizadamente. Y su coraje político le permitió siempre mirar la verdad de frente, hablar con claridad y sinceridad, sin ambigüedad ni especulaciones en sus planteos.
 
Cuando estaba en libertad era un activista formidable implantado en la zona oeste de Buenos Aires, alrededor de ese bastión peronista que era La Matanza. Aunque, desde 1955, su ambiente más frecuente fue la cárcel, que le permitió leer y formarse política e intelectualmente.
 
Era también un orador excepcional y un hombre que irradiaba capacidad natural de mando, seguridad ideológica y una convicción peronista que había adquirido desde su infancia. También tenía intransigencia y pureza de principios que, con entusiasmo, fuerza y convicciones profundas, trasmitía y contagiaba a todos.
 
Aquellos líderes de la JP de la Resistencia estaban forjados en un irreductible desprecio a las agachadas de los logreros y trepadores que pululaban en el justicialismo. Perón, para ellos, era intocable. De Perón para abajo, todos eran iguales.
 
De su intransigencia, me queda su recuerdo en el Plenario clandestino del Peronismo Revolucionario, realizado en una quinta en las inmediaciones del aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba, en enero de 1969, en vísperas de la insurrección popular del Cordobazo. Presidían la Mesa, el mayor Alberte y Pancho Gaitán del M.R.P., y participaban todos los dirigentes del sindicalismo nacional combativo.
 
La Juventud Revolucionaria Peronista (J.R.P.) a través de Rearte y del compañero Jordán se opusieron enérgicamente a la participación del Comando de Organización (CdeO) de la J.P., que dirigía Alberto Brito Lima, por razones obvias.
 
Discutieron y para que las cosas no pasaran a mayores, nuestra organización, el Integralismo cordobés, que era responsable de la seguridad del Plenario, se llevó "detenidos" a una habitación, a los integrantes del CdeO hasta que terminara el congreso. Eran épocas en las que los debates, a veces, se dirimían a los tiros.
 
 
Compromiso con la causa popular
 
Gustavo Rearte murió el 1º de julio de 1973, derrumbado por un cáncer a los 41 años. Nuestra generación le tiene un gran respeto y estoy convencido que nos hubiera sido muy útil su gran experiencia en aquellos tiempos difíciles, en los que más se necesitaba de su lúcido análisis para comprender la conflictiva coyuntura política.
 
Gustavo Rearte adquiere, en esta época que nos toca vivir, una dimensión invalorable, ya que él era, no sólo un brillante pensador y luchador, sino mucho más que eso: era el testimonio de un compromiso inclaudicable con la causa popular.
 
Así deberíamos ser todos los militantes peronistas. Y cada día pelear contra nuestras debilidades y falencias para llegar a parecernos un poquito a él.
 
Rearte demuestra que si hubo una juventud maravillosa en los '70, capaz de dar todo, fue porque hubo un pueblo maravilloso y un proyecto maravilloso que lideraba Juan Perón.
 
Y hubo una relación estrecha entre esa juventud y dirigentes que no eran tan jóvenes ya, como Gustavo Rearte, pero que lograron empalmar, con la nueva juventud, la experiencia de los hombres de la resistencia, la lucha de miles de peronistas que, desde 1955 en adelante, no bajaron los brazos, no se rindieron y lograron poner en pie y defender la gesta popular del retorno del General Perón a la Patria y al Poder.
 
Escribe: Blas García

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20-04-2018 / 16:04
20-04-2018 / 10:04
20-04-2018 / 09:04
Desde que asumió Mauricio Macri las facturas de electricidad treparon 1600 % para los usuarios, tomando como referencia un consumo residencial promedio. Y la inflación se aceleró deteriorando el poder de compra del salario. El rechazo social a las subas en las facturas energéticas se hizo sentir en las calles. El malestar también tuvo una manifestación en el Congreso en el fallido debate del miércoles.
 
Este jueves, a puertas cerradas, el Presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el jefe del bloque Pro, Nicolás Massot, junto a sus aliados radicales y de la Coalición Cívica, abordaron el tema tarifazos. Pero la conclusión fue lamentable.
 
No hubo debate, sino una puesta en escena para la gilada en la que solo se abordaron las tarifas del gas y se decidió "financiar optativamente" las boletas, para pagar durante el verano los cargos correspondientes a los meses de mayor consumo: mayo-junio y julio-agosto. La "brillante" opción apenas sería sobre un 25% del total de la factura de gas y con un recargo del 20%.
 
El Gobierno aceptó hacer un retoque cosmético en su política de tarifas para demostrar apertura ante sus aliados, radicales y lilitos, e intentar descomprimir el escenario en el que la oposición casi reúne los votos para una sesión especial que podría haber iniciado una modificación del aumento previsto para el gas.
 
Con la idiosincrasia empresarial grabada a fuego, Macri no está dispuesto a perder y, pretende que la modesta concesión de la financiación en cuotas la paguen las provincias. "Que los gobernadores aporten el dinero que supone desdoblar los aumentos". Así se lo hizo saber al gobernador de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo, autor de la polémica propuesta.
 
Pensando en las ganancias, omitieron tratar las subas en otros servicios básicos como la luz y el agua. Tampoco se contempló la situación de las PyMes, industrias o comercios. La "solución" del tarifazo en cuotas solo alcanza a los usuarios residenciales y deja afuera a un sector cuyo incremento en los costos necesariamente implica un traslado a los precios de venta.
 
El repudio general a las subas exageradas de tarifas golpea sobre la principal política ajustadora que el Gobierno ofrece a los "mercados" a cambio de que le hagan el aguante con la deuda externa: la preocupación se la transmitieron a Nicolás Dujovne y Luis Caputo en la asamblea anual del FMI que tiene lugar por estas horas.
 
En conclusión, una verdadera burla. El tarifazo sigue en pie y las ganancias de los amigos de Macri no se tocan. Y ahora al negocio energético se le suma el financiero. Los tarifazos y la baja de los subsidios son la pieza clave del ajuste macrista.
 
La Opinión Popular

19-04-2018 / 10:04
Meses atrás, el Gobierno de Mauricio Macri anunció con bombos y platillos que había crecido el empleo. Se destacaba, entre esos datos, una importante masa de trabajadores en negro, aunque sin informar la metodología utilizada para la medición de ese empleo no registrado.
 
El tono triunfalista del gobierno podría sugerir a los trabajadores que no hay nada de qué preocuparse: el macrismo habría hecho bien su tarea y el amargo trago de "soportar" durante largos meses los despidos, la abrupta caída del salario real y la mayor precarización laboral, habría valido la pena pues "lo peor ya pasó".
 
Pero, ayer, el INDEC difundió nuevas cifras que desnudan la precariedad que envuelve a ese supuesto crecimiento del trabajo: en el último trimestre de 2017, los empleos no registrados y los cuentapropistas representaron 69 de cada 100 puestos creados en el segundo año del gobierno de los CEOs. 
 
Durante el cuarto trimestre del año pasado se contabilizaron 157 mil posiciones informales más que en el mismo período del año anterior, marcando un alza de 3,3%. En cuanto a los no asalariados, se observó un incremento interanual para el período octubre-diciembre de 222 mil puestos (4,5% más).
 
El informe precisó que durante el cuarto trimestre de 2017 existían 20,8 millones de puestos de trabajo en el país. Sin embargo, ese registro no coincide con la cantidad de personas ocupadas, ya que una persona que se declara como ocupada puede desempeñarse en más de un puesto.
 
Sobre esa cifra, existen 5,2 millones de cuentapropistas, mientras que los no registrados llegan a los 4,9 millones de individuos. Fácilmente se advierte que en lo que va de la gestión Macri la caída del empleo formal se ha remplazado con inserciones laborales inestables, de bajos salarios y tareas precarias. Tal es el caso de los monotributistas, cuentapropistas y changarines.
 
Esto profundiza el deterioro de las condiciones de vida de los sectores populares, preparando el camino para que el gobierno de los ricos pueda imponer las reformas laborales regresivas que exigen los grandes empresarios.
 
La Opinión Popular

19-04-2018 / 09:04
La fantasía macrista de una oposición eternamente enredada en sus divisiones es eso, una fantasía. La confluencia opositora, por ahora, es temática más que electoral, pero alcanzó para abrir una crisis profunda en la alianza Cambiemos, montada sobre una realidad que la Casa Rosada se empeñó en no mirar: El fuerte impacto de los tarifazos en las economías familiares y productivas que ya venían golpeadas por una fuerte inflación que está lejos de ceder.
 
Los sectores populares, los que solo desde el año pasado enfrentan aumentos de más del 500% en los servicios (luz, agua, gas, transporte), en el marco de una inflación generalizada y sin que sus salarios hayan crecido en similar proporción, merecen respeto. También las PyMes, muchas veces obligadas a bajar las persianas por no poder hacer frente a incrementos que superan el 1.000%.
 
El debate que ayer debía darse en el Congreso era por los que todavía no saben de qué se trata todo esto, pero deberán pagar nuevos aumentos en lo que resta del año. Sin embargo, otra vez triunfó el bochorno: en Diputados, Nicolás Massot, cual adolescente rebelde, jugando a las escondidas, sin la preocupación de tener que dejar de comer para pagar la luz o el gas, porque a sus bolsillos todos los meses entra $150.000 (sin contar el dinero que recibe por canjes de pasajes, para pagos de asesores, subsidios o becas).
 
El presidente de la Cámara, Emilio Monzó, apurando el levantamiento de la sesión para no discutir uno de los problemas centrales de la coyuntura actual. Y el diputado de la campera amarilla, Alfredo Olmedo, poniéndole el punto final a este nuevo capítulo de la decadencia: porque esperaba sentado en su banca, hasta que se le acercó el macrista Javier Pretto y lo levantó. El quórum fracasó y pasó lo que en una cancha de fútbol: insultos, gritos, show.
 
Pero en el Congreso se juega nada menos que el futuro de todos. La crisis energética no se resolvió, las empresas, con menos subsidios pero con el beneficio de los tarifazos, vuelven a ser las grandes ganadoras y los usuarios siguen pagando los costos. Durante 2017, los dueños de Edenor y Edesur, Marcelo Mindlin y Niky Caputo, ganaron más de 9 mil millones de pesos. Uno es el principal amigo de Macri y el otro le compró la empresa constructora.
 
Un eco de ese hartazgo se hizo sentir con el "ruidazo" de bocinas y cacerolas que anoche tuvo lugar en toda la Argentina y que expresó el descontento que recorre el cuerpo de la sociedad y que no hace más que agigantarse al calor de la política neoliberal macrista.
 
En la Casa Rosada se estuvo lejos de la euforia. Cuando todavía no anochecía ya se conocía la convocatoria a una reunión de los referentes parlamentarios del macrismo. ¿La finalidad? Encontrar alguna suerte de maniobra mágica que permita descomprimir el descontento social.
 
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