problema de la proscripción del peronismo, mantenido desde la sedición militar del 16 de septiembre de 1955.
 
Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones tramposas, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría.
 
El triunfo del peronismo en 1965 agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas y el golpe militar de Onganía se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967. La restauración oligárquica de 1955 se tragó al último de sus hijos civiles.
  
De la redacción de La Opinión Popular
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                  21:53  |  Miércoles 24 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
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Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“La inflación es del 45% anual, las inversiones no están llegando. El Gobierno apuesta en los últimos dos meses a la reactivación de la obra pública y la mejora del campo, pero eso no va a alcanzar”. Aldo Pignanelli
Nacionales - 28-06-2010 / 09:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 28 DE JUNIO DE 1966 CAE ARTURO ILLIA

Derrocamiento del presidente radical Arturo U. Illia

Derrocamiento del presidente radical Arturo U. Illia
Arturo Umberto Illia asume la presidencia de Argentina el 12 de octubre de 1963.
La década de los '60, en la Argentina, estuvo signada por la impronta de los golpes militares: primero, a Arturo Frondizi, en 1962; luego al radical Arturo Illia, en 1966. Ambos golpes vinculados con uno de los temas más conflictivos de ese período: la imposibilidad de resolver el problema de la proscripción del peronismo, mantenido desde la sedición militar del 16 de septiembre de 1955.
 
Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones tramposas, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría.
 
El triunfo del peronismo en 1965 agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas y el golpe militar de Onganía se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967. La restauración oligárquica de 1955 se tragó al último de sus hijos civiles.
  
De la redacción de La Opinión Popular

Inestabilidad política permanente
 
Luego del golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó al Presidente Constitucional Juan Perón se inició un largo período de inestabilidad política en la Argentina. Los militares proscribieron al peronismo y sus partidarios recurrían una y otra vez al voto en blanco para expresar su rechazo a las elecciones convocadas sin su participación.
 
Por otra parte la Unión Cívica Radical se dividió en dos, según la postura que cada sector asumía frente al peronismo: rechazando los radicales intransigentes (UCRI) o aceptando los radicales del pueblo (UCRP) su proscripción.
 
En 1961, el Presidente Arturo Frondizi (UCRI) legalizó al peronismo, que triunfó ampliamente en las elecciones para gobernadores del 18 de marzo de 1962. Once días después Frondizi fue derrocado y detenido por el golpe del 29 de marzo de 1962, que resultó en la toma del poder por parte de José María Guido, títere de los militares, quien anuló las elecciones, volvió a proscribir al peronismo, disolvió el Congreso y convocó a nuevas elecciones limitadas y controladas por los militares.
 
En esas condiciones se convocaron las elecciones del 7 de julio de 1963 en las que resultó electo Arturo Umberto Illia. Los resultados fueron los siguientes:
 
Arturo U. Illia - Carlos Perette (Unión Cívica Radical del Pueblo) con 2.441.064 votos, el 25,14%.
 
Votos en blanco: 1.827.464 votos, el 18,82%.
 
Oscar Alende - Celestino Gelsi (Unión Cívica Radical Intransigente) 1.593.992 votos, el 16,41%.
 
En el Colegio Electoral, la fórmula encabezada por Arturo Illia obtuvo 270 votos sobre 476 electores el día 31 de julio de 1963.
 
 
Gobierno de Illia
 
No interesa hacer un análisis del gobierno de Illia sino destacar que se fue quedando sólo con el apoyo de las magras huestes de la UCRP, pues careció de política y en su lugar siguió varias políticas -a menudo contradictorias- que terminaban por dejarlo mal con todo el mundo.
 
En esos tiempos el radicalismo se dividía en tres sectores: el balbinismo, basado en los medianos productores rurales de la provincia de Buenos Aires, y por ello de naturaleza pro-oligárquica; el unionismo conservador (del que Fernando De la Rúa sería un exponente) más relacionado con el poder tradicional, y el sabbatinismo cordobés, mas nacionalista, descendiente de los conservadores.
 
Lo real es que el radicalismo era un conglomerado de diversos sectores y tendencias de la burguesía unidos en función de la nostalgia; su gobierno fue un campo de batalla donde se enfrentaban los intereses económicos, sin que la crisis estructural del capitalismo argentino le permitiese satisfacer totalmente a ninguno ni integrarlos en un modus vivendi aceptable.
 
Mientras el "desarrollismo" lo calificaba de liberal anacrónico, Aciel, la UIA, la Bolsa de Comercio y Alsogaray, entre otros, denunciaban el rumbo "colectivista" que se imprimía al Estado.
 
Durante el gobierno de Illia hubo varios hechos importantes: la ley de medicamentos (conocida como Ley Oñativia), de defensa de los laboratorios nacionales y la anulación de los contratos de concesión de petróleo (Banca Loeb, Pan American, Tennessee, Shell, Esso) firmados por Frondizi, ambos hechos, según la leyenda radical, pudieron ser la causa de la caída del radicalismo en 1966.
 
 
Nacionalismo retórico
 
Como bien lo definía un prohombre del peronismo, John William Cooke, su nacionalismo, en cuanto quiso salir de la retórica proselitista, reveló su falta de realismo y su superficialidad demagógica.
 
La anulación de los contratos de petróleo le echó encima la furia de los representantes de los monopolios y terminó lastimosamente con la claudicación ante las compañías concesionarias; las declamaciones contra el Fondo Monetario Internacional, en una peregrinación a las fuentes que había comenzado por antagonizar; los principios irigoyenistas en política internacional, en un satelismo a dúo con el cipayismo gorila de Brasil.
 
Es que el nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente -que no sólo estaba fuera del alcance de la UCRP como práctica sino también como concepción-; y si en lugar de ella se toman medidas aisladas dentro del contexto de nuestra dependencia integral, el resultado es, que al final hay que buscar acuerdos con el imperialismo pagando altos precios económicos y políticos para compensar los desplantes iniciales.
 
 
Obrerismo aparente
 
Un supuesto obrerismo lo llevó a proyectar y aprobar las reformas a la ley 11.729, apuntalando de paso la maniobra divisionista en alianza con los sindicalistas "amarillos" independientes, contra las 62 y la CGT peronista, terminó en el veto posterior a 59 de sus 63 artículos, ante la presión empresaria quedando mal con patrones y obreros.
 
En febrero de 1964, la CGT anuncia su Plan de Lucha, que en mayo produce diez mil ocupaciones (pacíficas y breves) de establecimientos fabriles.
 
Paralelamente, se inicia el Operativo Retorno de Perón en 1964, que fracasa por la negociación de Augusto Timoteo "El Lobo" Vandor con Miguel Ángel Zabala Ortiz: el avión que conduce al líder desterrado y proscrito es detenido en Río de Janeiro y enviado de vuelta a España.
 
Las compadradas radicales sobre la poca importancia de Perón y de sus anuncios de retorno, concluyeron en el espanto y la apelación a la tiranía brasileña para que parasen el avión en que viajaba el ex presidente.
 
Por último, las afirmaciones de Ricardo Balbín de que al peronismo lo esperaban en las urnas para derrotarlo, es seguida por la aplastante derrota de marzo del 65 y la alucinada y permanente conclusión de que "el radicalismo no fue comprendido aun por el pueblo".
 
Los militares se fueron convenciendo de que el gobierno radical no podría con el peronismo, el "hecho maldito del país burgués".
 
 
Gobierno débil
 
El gobierno del Presidente Arturo Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones tramposas, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría.
 
La falta de reconocimiento de legitimidad al gobierno de Illia por parte de los peronistas, se vio agravada por el plan de lucha del movimiento obrero, afectado por la decisión del gobierno de sancionar una legislación sindical sin consultar a los sindicatos.
 
En el año 1965 el gobierno convocó a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban sobre el peronismo en la etapa previa. El peronismo presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo. El triunfo del peronismo agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas.
 
 
Indiferencia popular
 
El pueblo siguió todos los acontecimientos de la caída de Illia con el relativo interés que merecía un cambio de gobernantes en el que no tenía nada directamente en juego. Derrotar al deslucido radicalismo no era una hazaña particularmente heroica.
 
Esa indiferencia de la población explica otra característica del suceso: si bien nunca hubo un golpe que contase con tan amplio acuerdo en los mandos militares, paradojalmente, ninguno estuvo menos cargado de pasión contra el oficialismo depuesto.
 
Yrigoyen y Perón significaban el ascenso de la chusma insolentada contra las jerarquías tradicionales y, caídos sus gobiernos, aglutinaban a las fuerzas sociales que continuaban amenazando a los privilegios restaurados por la violencia; por eso se les odió y persiguió, lo mismo que a sus partidarios.
 
Mucho más el peronismo por la mayor profundidad de sus transformaciones y la potencialidad revolucionaria que le da su composición clasista.
 
Frondizi, en cambio, fue un gobernante del régimen contra quien, no obstante, las Fuerzas Armadas sentían una animadversión formada de desconfianza por su pacto con Perón.
 
Los radicales del pueblo, en cambio, eran insospechados en su antiperonismo, tenían una trayectoria de ininterrumpida solidaridad con la "revolución libertadora" de 1955 y, salvo algunas excepciones individuales, no se acusaba al gobierno de pecados demasiado graves (los ataques de la prensa enemiga presentaban al doctor Illia como objeto de burla pero no de imputaciones infamantes).
 
Las grandes culpas que se le endilgaban eran de omisión: no perseguir suficientemente al peronismo y facilitar con su pasividad la acción de "los verdaderos enemigos" que eran los que obligaban al golpe militar.
 
 
Dictadura militar
 
Así, el golpe militar del General Juan Carlos Onganía, el 28 de junio de 1966, se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
El doctor Illia afrontó, la madrugada de ese día, el derrumbe definitivo en una actitud que por cierto no fue medrosa ni indigna, cuando la presencia de una dotación policial con lanzagases le impuso la necesidad de abandonar su poder en falencia. La restauración oligárquica de 1955 acababa de tragarse al último de sus hijos civiles. 
 
Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba indefinidamente la acción social.
 
La Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, CARBAP, la Asociación de Bancos y ACIEL (Instituciones Empresarias Libres) apoyaban la dictadura: ese régimen "apolítico" les garantizaba que sólo los militares y las grandes empresas operarían el poder.
 
Lo que siguió fue el abismo.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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24-08-2016 / 18:08
24-08-2016 / 18:08
24-08-2016 / 10:08
En reclamo de la reapertura de la negociación salarial, los docentes realizan hoy un paro nacional de 24 horas. La huelga afectará a escuelas públicas y privadas de todos los niveles, así como a las universidades, y fue precedida de un fuerte cruce con el ministro de Educación, Esteban Bullrich, que insistió en que el Gobierno no reabrirá la paritaria porque considera que el aumento dado a los docentes "fue significativo". El funcionario aseguró también que hubo "una caída de la inflación".
 
La CONADU, la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), el Sindicato de Docentes Privados (SADOP), la Confederación de la Educación Argentina (CEA), la Unión Docentes Argentinos (UDA), la CONADU Histórica y la Asociación de Maestros de Escuelas Técnicas (AMET) realizan este miércoles un paro nacional en los tres niveles de la educación en reclamo de la reapertura de las paritarias que ayer el ministro del área, Esteban Bullrich, descartó.
 
Los gremios piden un aumento que compense la pérdida de poder adquisitivo que sufrieron los sueldos por el tarifazo y la suba de los precios. Su piso salarial quedó en 8500 pesos; si bien hay provincias que lo superan, no sucede lo mismo en las de menores recursos. El pedido de una recomposición es generalizado, ya que incluso en los distritos donde se llegó a los mejores acuerdos paritarios, la mejora ya quedó empatada con la inflación y todavía faltan siete meses hasta la próxima paritaria anual. Los acuerdos que se firmaron incluyeron precisamente ante esta posibilidad una cláusula de reapertura.
 
Después del paro de este miércoles, el conflicto docente se extenderá en los próximos días, ya que Ctera dispuso un plan de lucha que contempla la participación activa en la marcha que la CTA convocó para el próximo 2 de setiembre, mismo día en que harán paro los docentes de colegios privados. También habrá una jornada de protesta el 21 de setiembre, en rechazo al cierre de la causa por las responsabilidades políticas en el asesinato del profesor neuquino Carlos Fuentealba.
 
En tanto, el ministro Bullrich ayer ratificó que "habrá un nuevo incremento en septiembre que representará una suba del 47% anual y ascenderá al 50% en enero próximo". Lo cierto es que esos incrementos programados se aplicarán únicamente sobre el piso salarial, es decir, sobre el sueldo inicial de los maestros, que es de 8500 pesos.
 
Desde la Ctera, Sonia Alesso advirtió que "si no hay reapartura de paritarias, el conflicto va a continuar". "Es terrible que un funcionario considere que un trabajador puede vivir y mantener a su familia con $8500 al mes", afirmó por su parte Sergio Romero, titular de Unión Docentes Argentinos (UDA). "Además de lo salarial, hay una serie de cuestiones que nos preocupan y que le solicitamos resolver al Ministro sin ser escuchados", añadió.
 
Por último, el secretario gremial de Ctera, Eduardo López, acusó a Bullrich de "ocultar deliberadamente" que el incremento del 50 por ciento del que habla "sólo alcanza al 8 por ciento de los docentes del país", por lo que le pidió reabrir la paritaria para que "el 92 por ciento restante recupere el poder adquisitivo perdido con las políticas de este gobierno".
 
La Opinión Popular

24-08-2016 / 09:08
La tasa de desocupación se disparó al 9,3% en el segundo trimestre del año, contra el 6,6% de igual período de 2015 y el 5,9% del tercer trimestre del año pasado, según la información del Indec. El organismo de estadísticas volvió a difundir las cifras de empleo, que muestran de lleno el primer impacto de la política económica del macrismo. También creció la subocupación, de 9,0 a 11,2%.
 
Mauricio Macri buscó ayer minimizar el impacto del dato sobre desempleo, incluso antes de que se difundiera. Por la mañana, tras una reunión del gabinete nacional en Casa Rosada, dijo que el empleo creció en agosto y, por lo tanto, "los números este mes van a dar levemente positivos" acerca de la creación de puestos de trabajo.
 
Pero, los números oficiales dan cuenta de que eran ciertas las advertencias de los gremios y las quejas de las pymes, así como también las cifras de centros de investigación, que alertaron sobre el deterioro del mercado de trabajo a raíz de los despidos en el sector público, el desplome de las ventas en el mercado interno, la baja de exportaciones y apertura de importaciones.
 
Entre las mujeres, el desempleo asciende al 10,5% y la subocupación, al 13,9%, mientras que los varones registran 8,5% y 9,2, respectivamente. El grupo etario más afectado es el de los jóvenes menores a 29 años, con el 18,9% de desocupación. Además, a la par de los despidos y otras formas de desvinculación laboral y el aumento de la subocupación, creció el empleo en negro del 31,9 al 33,4%.
 
La cantidad de desocupados en los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec fue en el segundo trimestre de 2014 de 890 mil personas, que se redujo en el mismo período de 2015 a 783 mil individuos. La cifra se ubicó este año en 1.162.779 desocupados, lo que supone un aumento de casi 380 mil trabajadores en esa condición. La suba en el desempleo ya no es materia de discusión a partir de datos oficiales vinculados a la evolución de los asalariados del sector registrado.
 
El deterioro del mercado de trabajo se explica por varios factores que actúan en conjunto. Uno de ellos es la política de despidos masivos en el Estado nacional y en los niveles provinciales y municipales, que además de perjudicar directamente a miles de trabajadores, supuso una contundente señal anti-empleo para los empresarios. En el sector privado, la fuerte caída de las ventas en todos los rubros de la economía, a causa de la disparada inflacionaria que provocó la devaluación, repercutió en el empleo. Además, el Gobierno permitió el aumento de las importaciones a pesar de que el mercado interno está en retracción. Para colmo, las exportaciones caen por la crisis de Brasil.
 
Además, esta fuerte caída del mercado laboral se debe al efecto recesivo de la devaluación, el recorte del gasto público, la quita de subsidios, el ajuste de personal en el sector público y el incremento de la tasa de interés. Es un panorama muy preocupante dada la necesidad del modelo económico macrista de disciplinar al movimiento obrero y los sindicatos a través de la desocupación.
 
La Opinión Popular

23-08-2016 / 16:08
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