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Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“El presidente proviene del sector empresario y debería saber que el trabajo tiene tutela y el Estado debe tener presencia. El concepto de libertad no está reñido con un Estado presente”. Graciela Camaño
Nacionales - 28-06-2010 / 09:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 28 DE JUNIO DE 1966 CAE ARTURO ILLIA

Derrocamiento del presidente radical Arturo U. Illia

Derrocamiento del presidente radical Arturo U. Illia
Arturo Umberto Illia asume la presidencia de Argentina el 12 de octubre de 1963.
La década de los '60, en la Argentina, estuvo signada por la impronta de los golpes militares: primero, a Arturo Frondizi, en 1962; luego al radical Arturo Illia, en 1966. Ambos golpes vinculados con uno de los temas más conflictivos de ese período: la imposibilidad de resolver el problema de la proscripción del peronismo, mantenido desde la sedición militar del 16 de septiembre de 1955.
 
Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones tramposas, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría.
 
El triunfo del peronismo en 1965 agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas y el golpe militar de Onganía se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967. La restauración oligárquica de 1955 se tragó al último de sus hijos civiles.
  
De la redacción de La Opinión Popular

Inestabilidad política permanente
 
Luego del golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó al Presidente Constitucional Juan Perón se inició un largo período de inestabilidad política en la Argentina. Los militares proscribieron al peronismo y sus partidarios recurrían una y otra vez al voto en blanco para expresar su rechazo a las elecciones convocadas sin su participación.
 
Por otra parte la Unión Cívica Radical se dividió en dos, según la postura que cada sector asumía frente al peronismo: rechazando los radicales intransigentes (UCRI) o aceptando los radicales del pueblo (UCRP) su proscripción.
 
En 1961, el Presidente Arturo Frondizi (UCRI) legalizó al peronismo, que triunfó ampliamente en las elecciones para gobernadores del 18 de marzo de 1962. Once días después Frondizi fue derrocado y detenido por el golpe del 29 de marzo de 1962, que resultó en la toma del poder por parte de José María Guido, títere de los militares, quien anuló las elecciones, volvió a proscribir al peronismo, disolvió el Congreso y convocó a nuevas elecciones limitadas y controladas por los militares.
 
En esas condiciones se convocaron las elecciones del 7 de julio de 1963 en las que resultó electo Arturo Umberto Illia. Los resultados fueron los siguientes:
 
Arturo U. Illia - Carlos Perette (Unión Cívica Radical del Pueblo) con 2.441.064 votos, el 25,14%.
 
Votos en blanco: 1.827.464 votos, el 18,82%.
 
Oscar Alende - Celestino Gelsi (Unión Cívica Radical Intransigente) 1.593.992 votos, el 16,41%.
 
En el Colegio Electoral, la fórmula encabezada por Arturo Illia obtuvo 270 votos sobre 476 electores el día 31 de julio de 1963.
 
 
Gobierno de Illia
 
No interesa hacer un análisis del gobierno de Illia sino destacar que se fue quedando sólo con el apoyo de las magras huestes de la UCRP, pues careció de política y en su lugar siguió varias políticas -a menudo contradictorias- que terminaban por dejarlo mal con todo el mundo.
 
En esos tiempos el radicalismo se dividía en tres sectores: el balbinismo, basado en los medianos productores rurales de la provincia de Buenos Aires, y por ello de naturaleza pro-oligárquica; el unionismo conservador (del que Fernando De la Rúa sería un exponente) más relacionado con el poder tradicional, y el sabbatinismo cordobés, mas nacionalista, descendiente de los conservadores.
 
Lo real es que el radicalismo era un conglomerado de diversos sectores y tendencias de la burguesía unidos en función de la nostalgia; su gobierno fue un campo de batalla donde se enfrentaban los intereses económicos, sin que la crisis estructural del capitalismo argentino le permitiese satisfacer totalmente a ninguno ni integrarlos en un modus vivendi aceptable.
 
Mientras el "desarrollismo" lo calificaba de liberal anacrónico, Aciel, la UIA, la Bolsa de Comercio y Alsogaray, entre otros, denunciaban el rumbo "colectivista" que se imprimía al Estado.
 
Durante el gobierno de Illia hubo varios hechos importantes: la ley de medicamentos (conocida como Ley Oñativia), de defensa de los laboratorios nacionales y la anulación de los contratos de concesión de petróleo (Banca Loeb, Pan American, Tennessee, Shell, Esso) firmados por Frondizi, ambos hechos, según la leyenda radical, pudieron ser la causa de la caída del radicalismo en 1966.
 
 
Nacionalismo retórico
 
Como bien lo definía un prohombre del peronismo, John William Cooke, su nacionalismo, en cuanto quiso salir de la retórica proselitista, reveló su falta de realismo y su superficialidad demagógica.
 
La anulación de los contratos de petróleo le echó encima la furia de los representantes de los monopolios y terminó lastimosamente con la claudicación ante las compañías concesionarias; las declamaciones contra el Fondo Monetario Internacional, en una peregrinación a las fuentes que había comenzado por antagonizar; los principios irigoyenistas en política internacional, en un satelismo a dúo con el cipayismo gorila de Brasil.
 
Es que el nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente -que no sólo estaba fuera del alcance de la UCRP como práctica sino también como concepción-; y si en lugar de ella se toman medidas aisladas dentro del contexto de nuestra dependencia integral, el resultado es, que al final hay que buscar acuerdos con el imperialismo pagando altos precios económicos y políticos para compensar los desplantes iniciales.
 
 
Obrerismo aparente
 
Un supuesto obrerismo lo llevó a proyectar y aprobar las reformas a la ley 11.729, apuntalando de paso la maniobra divisionista en alianza con los sindicalistas "amarillos" independientes, contra las 62 y la CGT peronista, terminó en el veto posterior a 59 de sus 63 artículos, ante la presión empresaria quedando mal con patrones y obreros.
 
En febrero de 1964, la CGT anuncia su Plan de Lucha, que en mayo produce diez mil ocupaciones (pacíficas y breves) de establecimientos fabriles.
 
Paralelamente, se inicia el Operativo Retorno de Perón en 1964, que fracasa por la negociación de Augusto Timoteo "El Lobo" Vandor con Miguel Ángel Zabala Ortiz: el avión que conduce al líder desterrado y proscrito es detenido en Río de Janeiro y enviado de vuelta a España.
 
Las compadradas radicales sobre la poca importancia de Perón y de sus anuncios de retorno, concluyeron en el espanto y la apelación a la tiranía brasileña para que parasen el avión en que viajaba el ex presidente.
 
Por último, las afirmaciones de Ricardo Balbín de que al peronismo lo esperaban en las urnas para derrotarlo, es seguida por la aplastante derrota de marzo del 65 y la alucinada y permanente conclusión de que "el radicalismo no fue comprendido aun por el pueblo".
 
Los militares se fueron convenciendo de que el gobierno radical no podría con el peronismo, el "hecho maldito del país burgués".
 
 
Gobierno débil
 
El gobierno del Presidente Arturo Illia debió convivir con su propia debilidad derivada del hecho de haber sido elegido en elecciones tramposas, a causa de la proscripción del peronismo, muchos de los cuales votaron entonces en blanco, obteniendo la segunda minoría.
 
La falta de reconocimiento de legitimidad al gobierno de Illia por parte de los peronistas, se vio agravada por el plan de lucha del movimiento obrero, afectado por la decisión del gobierno de sancionar una legislación sindical sin consultar a los sindicatos.
 
En el año 1965 el gobierno convocó a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban sobre el peronismo en la etapa previa. El peronismo presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo. El triunfo del peronismo agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas.
 
 
Indiferencia popular
 
El pueblo siguió todos los acontecimientos de la caída de Illia con el relativo interés que merecía un cambio de gobernantes en el que no tenía nada directamente en juego. Derrotar al deslucido radicalismo no era una hazaña particularmente heroica.
 
Esa indiferencia de la población explica otra característica del suceso: si bien nunca hubo un golpe que contase con tan amplio acuerdo en los mandos militares, paradojalmente, ninguno estuvo menos cargado de pasión contra el oficialismo depuesto.
 
Yrigoyen y Perón significaban el ascenso de la chusma insolentada contra las jerarquías tradicionales y, caídos sus gobiernos, aglutinaban a las fuerzas sociales que continuaban amenazando a los privilegios restaurados por la violencia; por eso se les odió y persiguió, lo mismo que a sus partidarios.
 
Mucho más el peronismo por la mayor profundidad de sus transformaciones y la potencialidad revolucionaria que le da su composición clasista.
 
Frondizi, en cambio, fue un gobernante del régimen contra quien, no obstante, las Fuerzas Armadas sentían una animadversión formada de desconfianza por su pacto con Perón.
 
Los radicales del pueblo, en cambio, eran insospechados en su antiperonismo, tenían una trayectoria de ininterrumpida solidaridad con la "revolución libertadora" de 1955 y, salvo algunas excepciones individuales, no se acusaba al gobierno de pecados demasiado graves (los ataques de la prensa enemiga presentaban al doctor Illia como objeto de burla pero no de imputaciones infamantes).
 
Las grandes culpas que se le endilgaban eran de omisión: no perseguir suficientemente al peronismo y facilitar con su pasividad la acción de "los verdaderos enemigos" que eran los que obligaban al golpe militar.
 
 
Dictadura militar
 
Así, el golpe militar del General Juan Carlos Onganía, el 28 de junio de 1966, se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
El doctor Illia afrontó, la madrugada de ese día, el derrumbe definitivo en una actitud que por cierto no fue medrosa ni indigna, cuando la presencia de una dotación policial con lanzagases le impuso la necesidad de abandonar su poder en falencia. La restauración oligárquica de 1955 acababa de tragarse al último de sus hijos civiles. 
 
Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba indefinidamente la acción social.
 
La Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, CARBAP, la Asociación de Bancos y ACIEL (Instituciones Empresarias Libres) apoyaban la dictadura: ese régimen "apolítico" les garantizaba que sólo los militares y las grandes empresas operarían el poder.
 
Lo que siguió fue el abismo.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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26-05-2016 / 20:05
"La corrupción -aunque se crea lo contrario- democratiza de forma espeluznante a la política", aseguró el periodista K, Hernán Brienza, en el diario Tiempo Argentino. En una nota de opinión publicada en el matutino autogestionado, el politólogo explicó que "la corrupción está íntimamente ligada al financiamiento de la política".
 
"Quién no tiene recursos, no puede hacer política; ni acá ni en Estados Unidos", detalló en el polémico artículo al que definió como "políticamente incorrecto" aunque "brutalmente honesto".
 
"Una campaña presidencial cuesta decenas de millones de dólares, los afiches, los spots televisivos, las entrevistas pagas, los actos, las movilizaciones, todo eso cuesta un dineral. Ir a un programa de gran audiencia para que un periodista haga preguntas condescendientes cuesta entre 150.000 y 250.000 pesos. ¿Quién dispone de ese dineral para ser entrevistado?"
 
"Y lo peor es que esa operatoria está legitimada por el televidente. Si un ciudadano no ve en la televisión a su candidato, no lo conoce, no lo seduce, por lo tanto no lo vota. Para existir en política es necesario estar en los medios. La televisión lo sabe, por eso cobra derecho por silla calentada por el culo de un político", argumentó el periodista.
 
Y continuó: "La corrupción -aunque se crea lo contrario- democratiza de forma espeluznante a la política. Sin la corrupción pueden llegar a las funciones públicas aquellos que cuentan de antemano con recursos para hacer sus campañas políticas. No hay que ser ingenuos. Sólo son decentes los que pueden 'darse el lujo' de ser decentes".
 
"Sin el financiamiento espurio sólo podrían hacer política los ricos, los poderosos, los mercenarios, los que cuentan con recursos o donaciones de empresas privadas u ONG de Estados Unidos", apuntó y cuestionó: "¿Ustedes se imaginan a Techint pagando la campaña de Héctor Recalde, legendario abogado laboral ligado a la CGT? Imposible ¿No? ¿Ustedes se imaginan a las fundaciones de la CIA 'bancando' las campañas políticos que defiendan los intereses nacionales? ¿O creen que sólo financiarán a Laura Alonso, Elisa Carrió o la campaña del PRO?".

26-05-2016 / 16:05
Lázaro Báez está preso en la cárcel federal de Ezeiza y teme por la situación judicial de su hijo Martín. Los otros hijos ya decidieron avanzar contra el juez Casanello, en contra de la opinión más cautelosa del dueño de Austral Construcciones.
 
Leandro y Luciana Báez, los hijos de Lázaro, están convencidos de que su padre fue entregado para salvar a los Kirchner. Por ello presentaron un escrito para interponer la recusación del juez Sebastián "Tortuga" Casanello.
 
Según trascendió, en el escrito se señala que desde el inicio de la causa, en el año 2013, han existido un claro direccionamiento del proceso por parte de Casanello, quien estuvo a cargo de la investigación desde el inicio.
 
Dice Leandro Báez en el escrito que durante el período 2013-2015 no se realizaron las medidas necesarias que podrían haber resguardado gran cantidad de pruebas para el esclarecimiento de los hechos investigados.
 
Tampoco existió ninguna citación, más allá de que el juez contaba casi con las mismas pruebas -salvo el video en el que se los ve contando plata- que luego dieron lugar a las distintas citaciones y al procesamiento de Báez.
 
Al respecto -manifiesta Leandro Báez- "no debe perderse de vista que incluso con anterioridad al video que, según el juez, habría dado pie a una serie de citaciones y procesamientos, existió otro video periodístico en el cual se observa a distintas personas retirando cajas con documentación pero, en ese momento, el Sr. Juez nada hizo al respecto". Hay que recordar que esto fue antes de las elecciones presidenciales del año pasado.
 
Luego de ese período -según la presentación hecha esta mañana- existe un claro redireccionamiento del proceso hacia la familia Báez y una clara intención de desligar a quienes eran funcionarios del gobierno de Cristina Elisabet Fernández.
 
Leandro Báez acusa a Casanello de utilizar para el procesamiento de su padre y su hermano fragmentos de la declaración de Leonardo Fariña pero no tiene en cuenta otros que apuntarían a quien estaba ejerciendo el Poder Ejecutivo de la Nación en ese momento, es decir, Cristina.
 
Destaca además, que a lo largo de la investigación se ha hablado incontables veces de "sobreprecios de obra pública" y de "adelantos financieros" y sin embargo los funcionarios que los aprobaban y que hacían los pagos no fueron citados y ni siquiera investigados por Casanello. Asimismo afirma que existe una gran cantidad de pruebas en la causa por un supuesto delito que sería de imposible cumplimiento sin la participación de una gran cantidad de entes estatales que hasta ahora el juez no ha investigado.
 
La Opinión Popular

26-05-2016 / 16:05
El principal asesor de las campañas de Pro y de gestión del actual presidente Mauricio Macri, Jaime Durán Barba, fue eje de muchas polémicas tras varias apariciones televisivas en los últimos días. El consultor político habló sobre las muertes por hambre en la Argentina, la actualidad del gobierno de Macri y se refirió a la relación del papa Francisco con la política argentina. "No creo que el Papa sea un líder político que tenga mucho éxito", sostuvo, y dijo que "nunca lo aconsejaría".
 
A pesar de decir que no se mete ni "con el Papa ni con el Dalai Lama", Durán Barba habló sobre la relación entre Jorge Bergoglio y Macri, que tuvo otro capítulo la última semana. "Más allá de que sea negocio o no, la actitud de Macri y el Pro es abierta ante el Papa. Es un argentino eminente, famoso, importante y es obvio que el Presidente debe tener las mejores relaciones con él. No es negocio pero tampoco es el fin del mundo", agregó.
 
Tras haber protagonizado un duro cruce con Joaquín Furriel por el hambre en la Argentina, Durán Barba reafirmó su postura. Lejos de hacer un mea culpa, el asesor comunicacional de Macri redobló la apuesta.
 
"Yo no he visto los miles de muertos que este joven dice (por Furriel). Digo que hambre hay. Él dice que miles de personas mueren de hambre. Estuve en Calcuta y, sí, miles de personas morían de hambre y los subían en camiones. Acá en Argentina no he visto esto", dijo anoche en TN. En rigor, el actor nunca habló de cifras sino de la existencia de la desnutrición infantil. Siguiendo con su ofensiva, el asesor presidencial acusó al actor de mentir y lo vinculó con el kirchnerismo.
 
Días atrás, Federico Pinedo, había dicho que el asesor presidencial "no conoce bien la Argentina" y "que a lo mejor esos números no configuran los grandes números que se miran en opinión pública". Ante las afirmaciones del presidente provisional del Senado, Durán Barba desvío la cuestión. "Es divertidísimo. Fue un gran estadista. Es el único presidente que tuvo poca inflación en su período", ironizó en clara alusión a las 12 horas que estuvo en el poder, luego de que Cristina se negara a entregarle los atributos de mando a Macri en la Casa Rosada.
 
La Opinión Popular

26-05-2016 / 16:05
26-05-2016 / 15:05
Tanto Mauricio Macri como la gobernadora María Eugenia Vidal se están pareciendo, cada vez más, a la ex presidenta Cristina Fernández. Los tres tienen una llamativa necesidad de estar rodeados de aplaudidores, clausurando el contacto con los ciudadanos de a pie que, en definitiva, son los que sufren en carne y hueso los resultados de las fracasadas políticas económicas.
 
Mientras Cristina evitaba tener contacto con la realidad utilizando a los militantes rentados de La Cámpora y a otras agrupaciones de fanáticos cristinistas que copaban los actos, la reverenciaban y festejaban cada una de sus afirmaciones y ocurrencias, el macrismo también decidió aislarse. Pero con una pequeña diferencia de estilo.
 
En lugar de recurrir a los militantes rentados llevados en colectivos, el gobierno de Macri ayer mandó a instalar vallas y cordones de seguridad en la Plaza de Mayo, utilizando algunas inverosímiles excusas como el supuesto hallazgo de bombas molotov que, cabe destacar, terminaron siendo un simple bidón.
 
Fue un 25 de mayo VIP para pocos. Lejos de los festejos populares, Macri ordenó vallar la Plaza de Mayo para evitar protestas. Una multitud de policías solo dejó pasar a funcionarios y unos pocos elegidos. Igual tuvo que escuchar que el arzobispo Mario Poli le remarque la agudización de la pobreza.
 
"Que no nos paralicen las estadísticas, no perdamos la sensibilidad de escuchar y redoblar esfuerzos y servicios ante el dolor de los más pobres, de las familias que sufren la humillación por carecer de lo esencial", pidió Poli. Macri lo escuchaba con cara de "yo no fui" junto a la primera dama Juliana Awada. Apenas concluyó la homilía, el jefe de Gabinete se apuró a aclarar que el Gobierno estaba "cien por ciento de acuerdo" con lo expresado por la Iglesia. Como si el mensaje hubiera sido dirigido a otros.
 
En definitiva, las medidas de seguridad frente a la Casa Rosada y el Cabildo provocaron que las celebraciones por el 206º aniversario de la Revolución de Mayo fueran para unos pocos. Muchos argentinos que ayer querían festejar y compartir con su familia el Día de la Patria, no lo pudieron hacer.
 
El acto central se trasladó a Olivos, con 400 invitados seleccionados, donde ni siquiera pudo asistir el periodismo. Como una forma de intentar mostrar su falso costado "social", Macri se puso un gorro y sirvió algunos platos de locro, en un encuentro donde solamente fueron invitadas personas y organizaciones ligadas directamente al macrismo.
 
En definitiva, Macri ayer cometió un grosero error político al no haber convocado al diálogo y a la unidad, tal como lo pidió la Iglesia, en momentos de alta conflictividad social y de profundas desavenencias entre los argentinos. El aniversario de la gesta de Mayo hubiese significado la oportunidad ideal para hacer una convocatoria de este tipo en pos de encontrar consensos que permitan encontrar los caminos del desarrollo.
 
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