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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 15-06-2010 / 17:06
LA MASACRE DE PLAZA DE MAYO: CRIMINAL BOMBARDEO A UN PUEBLO INDEFENSO

16 de Junio de 1955: La masacre olvidada

16 de Junio de 1955: La masacre olvidada
Hace 55 años, el 16 de junio de 1955, en la ciudad de Buenos Aires se consumó, indiscutiblemente, la mayor masacre del siglo XX contra una población civil e indefensa. Este hecho sigue impune. Sigue sin estar presente en la memoria de las nuevas generaciones, incluso de aquellos que de un modo u otro sufrieron el terrorismo de estado del golpe de 1976.
La masacre del 16 de junio del 55, por la forma y el nivel de la violencia ejercida marca una bisagra en las prácticas represivas del poder oligárquico en la Argentina contemporánea. Al igual que lo sucedió en la Guernica de la guerra civil española, constituyó un crimen sin precedentes, un bombardeo a una población indefensa.
 
Fue un crimen de lesa humanidad, pero jamás fue condenado. Un hecho que nunca se debatió, en la profundidad y en la importancia que merece dentro de nuestra historia nacional. Nunca se realizó una investigación seria del caso, jamás se pudo lograr una sentencia condenatoria de sus autores, cómplices y partícipes.
 
La Masacre de Plaza de Mayo fue un hecho de violencia que se multiplicó en el golpe del 55 y los fusilamientos de León Suárez. Allí nació un espiral de violencia que desembocó en el genocidio, el terrorismo de Estado y la entrega del patrimonio y la soberanía nacional que la dictadura militar de 1976 consumará definitivamente 20 años después.

 
Escribe: Dr. Gonzalo García.

"...nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: La experiencia colectiva se pierde, las lecciones colectivas se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de las otras cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo".... Rodolfo Walsh.
 
"La lucha debe ser entre soldados. Yo no quiero que muera un solo hombre más del pueblo. Yo les pido a los compañeros trabajadores que refrenen su propia ira; que se muerdan, como me muerdo yo en estos momentos. Que no cometan ningún desmán. No nos perdonaríamos nosotros que a la infamia de nuestros enemigos le agregáramos nuestra propia infamia". Juan Perón. (Palabras dirigidas al pueblo argentino minutos después del segundo bombardeo).
 

 
Masacre Olvidada

En el mes de junio del 2005, coincidiendo con el 50 aniversario de los bombardeos, se publicaron dos de los muy pocos libros que se escribieron sobre este estremecedor hecho histórico. Muy pocos libros publicados en un período de 50 años. Los libros que hacía mención son: "La masacre de Plaza de mayo" de Gonzalo Chávez, Ed. La Campana y de Daniel Cichero, "Bombas sobre Buenos Aires, gestación y desarrollo del bombardeo aéreo sobre Plaza de Mayo". Ed. Vergara.
 
Ambos trabajos, admirables y meritorias investigaciones, asumen con pasión y rigor la crónica histórica. Sirven para empezar a saldar la deuda que la sociedad argentina toda tiene con los mártires del 16 de junio. Ambos trabajos, realizados sobre la base de múltiples fuentes tienen las discrepancias propias de un estudio de memoria colectiva. Y, reconstruyen la nómina de muertos que, hasta el día de hoy, no precisa con certidumbre el número de víctimas.
 
El bombardeo de Plaza de Mayo ha sido silenciado a lo largo de los años. En contraste con la enormidad del crimen, las narrativas sobre el 16 de junio son escasas.
 
Hubo, sí, algunas crónicas producidas en el campo de la investigación periodística o como práctica complementaria a la militancia política. Pero, por lo general, el 16 de junio ha sido solamente descrito como un suceso más de la serie que jalonaron el camino al golpe de septiembre del 55.
 


Negación sistemática del Régimen

 
Consideremos, solamente a título de ejemplo, un trabajo del hoy fallecido periodista-historiador Félix Luna, escritor "equilibrado" capaz de reconocer las virtudes y los defectos de los antagonistas, aunque siempre termina resultando funcional a la historia oficial, a la historia de la oligarquía, escrita por los criminales.
 
El mencionado periodista- escritor, en su obra "Breve historia de los argentinos" Ed. Planeta, de gran éxito comercial, en la página 234 expresa lo siguiente: "Lo demás es historia conocida, bombardeo a la Plaza de Mayo y consiguiente masacre de 200 a 300 personas que andaban por ahí (sic), cuando lo que buscaban era matar a Perón que estaba en el Ministerio de Guerra. Esa noche se desataron todos los demonios...." Demasiado breve la referencia del profesor Luna, demasiado breve, ligera y falaz.
 
Las 200 o 300 personas muertas resultaron ser al día de hoy 375, algunos hablan de más de 400. Se olvida de los 2.000 heridos de los cuales más de 250 quedaron inválidos para toda la vida. No menciona tampoco que las personas "que andaban por ahí", eran civiles indefensos, muchos de ellas mujeres y niños que se encontraban en la plaza para presenciar un desfile aeronáutico en desagravio a la bandera que había sido quemada 5 días antes.
 
No menciona tampoco que Buenos Aires era una ciudad abierta, y que no existía una guerra declarada entre las partes. Que ese bombardeo fue un intento de golpe de estado contra un gobierno constitucional elegido por más del 60 % de los sufragios, esto también lo oculta....
 
Y obviamente también oculta, maliciosamente, la participación de civiles en el intento, entre ellos, Miguel Zavala Ortiz, que fue durante el gobierno de Arturo Illía Canciller de la Nación. Este relevante dirigente radical voló con los aviones que bombardearon inocentes y asumió como Ministro de Relaciones Exteriores, años después, sin que mediara el más mínimo gesto,... ni hablar de arrepentimientos o autocrítica.
 
En fin, para el profesor Luna las "200 o 300 personas que andaban por ahí" fueron asesinados por un error de cálculo militar....Los marinos solo querían matar a Perón....Fue un lamentable equívoco, parece, según el mencionado Luna...un error. Oculta de esta manera, que los aviones ametrallaron intencionalmente y a mansalva a los civiles sorprendidos que se encontraban en la plaza.
 
Félix Luna al menos lo menciona. Sin ningún tipo de vergüenza, una gran cantidad de historiadores "académicos" pasan por alto estos episodios.
  


Antecedentes del crimen
 

La del 16 de junio de 1955, fue la segunda intentona militar para matar a Perón. El 28 de septiembre de 1951, el general Benjamín Menéndez había encabezado un levantamiento, dentro del cual, el entonces capitán Alejandro Agustín Lanusse tenía asignada la misión de atentar contra la vida del general Perón.
 
El atentado fracasó, Lanusse y sus secuaces fueron detenidos, este es el mismo General Lanusse que fue, en los inicios de los ´70, Presidente de facto de los argentinos y responsable político, entre otras cosas, de la matanza de Trelew del 22 de Agosto de 1972.
 


"Enfrentamiento" con la Iglesia

 
La situación política se había agravado seriamente en 1955. Unos días antes al bombardeo, el 14 de junio, una marcha del Corpus Christi va hacia el Congreso Nacional y bajo la consigna "Cristo Vence" recorre la avenida de Mayo y reúne a todos los partidos de la oposición.
 
Como en otras ocasiones en la historia argentina la Iglesia lograba reunir a toda la oposición, radicales, socialistas, conservadores, nacionalistas ultramontanos y antidemocráticos, comunistas, etc. Los manifestantes arrancan placas del frente del edificio del Congreso y llegan a izar dos banderas amarillas del Vaticano. Y tras esos incidentes, la policía encuentra una enseña nacional quemada. Así, la oposición quedó complicada gravemente en el hecho. Aunque, de inmediato, ellos atribuyeron el agravio a un plan urdido por el jefe de la policía federal.
 
El enfrentamiento, entre el gobierno peronista y un sector conservador de la Iglesia Católica, venía tensándose hacía unos meses a causa del proyecto de ley para separar la Iglesia del Estado presentado por el oficialismo. Al proyecto en cuestión se sumaban otros dos de similar efecto irritante para los sectores reaccionarios de la Iglesia: cese de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas y la Ley de Divorcio.
 

 
El momento del "golpe"
 
En ese marco, aquel 16 de junio, Perón decide organizar un desfile, en tierra y aire, para desagravio a la bandera nacional quemada en los incidentes del 14.

 
Esa circunstancia es la que acelera los planes de los conspiradores. Vieron la posibilidad, que la salida de sus aviones iba a pasar desapercibida para los otros mandos militares. El plan estaba en marcha.
 


Hechos, autores y víctimas
 
A las 12:40 de aquel día 16 de junio, el capitán de fragata Néstor Noriega inicia el bombardeo al mando de un avión Beechcraft y le sigue el capitán de corbeta Santiago Sabarots. Cada uno lanzó una bomba de 50 kilos.
 
El diario Clarín narra al respecto: "incendió y transformó (la bomba) en chatarra dos automóviles estacionados junto al cordón de la vereda, mientras la segunda destruía a otros dos vehículos". "Las esquirlas habían matado a las primeras ocho personas, a las que manos piadosas les cubrieron el rostro con diarios".
 
La cuadrilla, integrada por cuarenta aviones, había salido de la base aeronaval de Punta Indio y durante tres horas, cubrió de sorpresa, dolor y muerte la histórica plaza. En medio de las corridas envueltas por el pánico, los disparos sin descanso de las ametralladoras dejaron huellas que aún hoy se pueden ver, por ejemplo, en el frente del edificio del Ministerio de Economía que da a la avenida Leandro Alem.
 


"Blancos" militares
 
En la Casa de Gobierno impactaron 29 bombas, seis sin estallar: Allí hubo 12 muertos y 55 heridos, entre civiles empleados y militares.
 
Tras arrojar unas 100 bombas de entre 50 y 100 kilogramos, la masacre quedó consumada: más de 350 personas muertas y otras dos mil heridas. La inmensa mayoría eran civiles que se encontraban aguardando el desfile aeronáutico, trabajadores que se hallaban en el lugar, y empleados que se dirigían a almorzar.
 
Un trolebús repleto, frente a la plaza Colón, detrás de la Casa de Gobierno, fue perforado por una bomba: sólo allí hubo 65 muertos, la mayoría de sus cuerpos quedaron despedazados por la tremenda explosión que dio de lleno en el trolebus.
 
Otro transporte recibe un bombazo en avenida Las Heras y Pueyrredón, en cercanías de la antigua residencia presidencial, donde algunos disparos dieron en varios frentes de vivienda y produjeron muertos y heridos. El predio era el conocido "Palacio Unzué", residencia alternativa a Olivos del Presidente de la Nación, es el mismo predio sobre el que hoy se levanta la biblioteca Nacional.
 
En otro sitio, en el conurbano bonaerense, una columna de soldados del Regimiento de Infantería de La Tablada, también fue bombardeada desde aviones rebeldes. Tres fueron los muertos y seis los heridos.
 
Los alrededores de la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), en Azopardo e Independencia, son también ametrallados, cuando comenzaban a reunirse los trabajadores que eran movilizados en camiones para defender al gobierno justicialista.
 

 
Una masacre
 
No fue una batalla. Fue una masacre. El símbolo de esa desigual lucha, entre miles de manifestantes y los militares golpistas, fue quizá el obrero Héctor Passano. "Cayó partido por la mitad cuando le disparaba a un avión "Gloster Meteor" con un revolver".
 
Resuena aún, en la memoria de la militancia, la anécdota de John William Cooke. Aquel prohombre del movimiento nacional y popular vació un par de cargadores de su pistola 45, parado en el medio de la plaza, disparando contra los aviones que sembraban bombas y muerte en la ciudad. Enfrentar la ofensiva gorila aquel día fue una tarea de héroes y mártires.


 
Rojas y la Marina
 
Aquella mañana de junio, hubo también algunos combates en tierra. Un grupo del Cuarto Batallón de Infantería de Marina, al mando de Juan Carlos Argerich, se apoderó del edificio del ministerio de Marina.
 
Los infantes tenían los nuevos fusiles semiautomáticos belgas, recién ingresados de contrabando en el último viaje de instrucción de los alumnos de la Escuela Naval de Río Santiago, que dirigía el contralmirante Isaac Rojas.


 
Se frustra la intentona golpista
 
A las dos de la tarde, los infantes de Marina, atrincherados en las cercanías de la Casa Rosada, en el sector de la Plaza Colón, tras disparar a mansalva a la población, tuvieron que capitular al ser rodeados por cuatro tanques Sherman.
 
Las tropas leales estaban al mando del general de Ejército, Ernesto Fatigati y se desplegaban en medio de los miles de trabajadores que habían comenzado a rodear el edificio de los marinos y que amenazaban con lincharlos.
 
Entonces, los jefes golpistas, contralmirante Samuel Toranzo Calderón y el comandante de la fuerza, vicealmirante Benjamín Gargiulo, tuvieron que rendirse. Eran las cuatro de la tarde. Todos los sublevados fueron detenidos, salvo Gargiulo que se suicidó con un tiro en la sien.
 
El General Juan José Valle fue uno de los responsables de negociar la rendición de los militares sediciosos. Este patriota será fusilado por la dictadura militar que derrocó a Perón meses después. Su muerte fue otro criminal episodio de nuestra historia moderna.


 
Nombres que retornan
 
Los restantes sublevados, incluido Zavala Ortiz, el jefe de los autodenominados comandos civiles, habían huido al Uruguay en treinta y seis aviones.
 
Los aviadores navales sublevados que descendieron en Montevideo fueron recibidos por el ex oficial del Ejercito Carlos Guillermo Suárez Mason, prófugo en ese momento de la Justicia argentina, quién estaba exiliado en Uruguay desde 1951, era uno de los responsables del abortado golpe de estado contra el gobierno justicialista.
 
Este personaje siniestro, es el mismo general que después será el Jefe del Primer Cuerpo de Ejército durante la última dictadura militar.
 
Conocido como "Pajarito" Suarez Mason, fue uno de los jerarcas de más peso de la dictadura del 76. Murió recluido en la cárcel de Villa Devoto en el año 2005 a los 81 años. Perseguido por la justicia argentina e italiana, capturado por la INTERPOL, condenado por violación a los derechos humanos y otras causas de corrupción económica, le fueron comprobados 47 asesinatos y 23 secuestros.
 


Otro célebre genocida
 
No es de asombrar que, el entonces Teniente de Navío Eduardo Emilio Massera fuera participe de la masacre. Era, en ese momento, el secretario del almirante Oliveri, comandante de la marina.
 
Sí, estamos mencionando al mismísimo Massera. El comandante "Cero", el hombre que con el grado de almirante integró la Junta Militar del golpe del 76, condenado en el Juicio a las Juntas durante el gobierno de Alfonsín, el mismo que hoy se encuentra en prisión domiciliaria por la comisión del delito de sustracción y desaparición de menores.
 


"Escuela" de terrorismo de Estado
 
La masacre de Plaza de Mayo fue para algunos de los actores de la misma, una "escuela" de terrorismo de Estado que profundizaron hasta la ignominia años después.
 
También estuvieron implicados en la masacre: Horacio Mayorga (éste oscuro personaje estuvo implicado en los asesinatos de Trelew en 1972) y el entonces Capitán de Navío Oscar Montes que fue posteriormente con el grado de Almirante, Canciller de la dictadura del 76.
 
Entre los pilotos que manejaban los aviones bombarderos se encontraba el que luego fue el Brigadier Osvaldo Cacciatore Intendente de facto de la Capital Federal durante la dictadura y el hermano de Massera de nombre Carlos A. Massera.
 
Según un expediente de la investigación, que murió archivado en los galpones de las Fuerzas Armadas, el mismísimo Pedro E. Aramburu fue parte de la conspiración criminal golpista de los bombardeos.
 


Complicidad política
 
Es también imprescindible que mencionemos a algunos de los políticos, de los civiles, "paladines de la democracia", que participaron en esta masacre: el ya mencionado radical unionista Zavala Ortiz, que voló en uno de los aviones y estuvo exiliado en el Uruguay, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores del formalmente democrático gobierno de Arturo Illia en los ´60.
 
El dirigente "nacionalista" Mario Amadeo también participó. Cerrando esta galería de "próceres democráticos" el inefable "Norteamérico" Ghioldi, dirigente del Partido Socialista que en 1956, luego de los fusilamientos de León Suarez, expresó: "se acabó la leche de la clemencia". Incitación gorila ésta, para instigar la represión sobre el pueblo peronista. Para este dirigente socialista la sangre derramada por los mártires del 16 de Junio, no era suficiente. Terminó su carrera política como Embajador de la dictadura en Portugal.
 
La lista de nombres y apellidos "celebres" de la oligarquía, de militares gorilas y del antiperonismo político, vinculados a la violación sistemática de los derechos humanos, golpes militares y gobiernos antipopulares podría extenderse mucho más. Para todos ellos el peronismo fue siempre el enemigo a vencer.
 


Después de los bombardeos
 
Para terminar la crónica de esta trágica jornada del 16 de Junio del 55, sólo resta contar cómo en la noche de ese día aciago, parafraseando a Félix Luna "se desataron todos los demonios".
 
Después del paso de los aviones, gruesas columnas de humo se elevan en el centro de la ciudad, una multitud enardecida por los crímenes se moviliza y marcha sobre las iglesias.
 
Así fueron quemados los edificios de la Curia metropolitana y algunos otros templos del centro de la ciudad. Cabe destacar que en los barrios de Buenos Aires no hubo un solo incidente contra la iglesia, no se molestó a ningún cura, ni se profanó ningún templo. Todo ocurrió en el centro de la ciudad.
 
Este incidente es también un punto oscuro en la historia de la Argentina contemporánea en cuanto a imputación de responsabilidades, que debe ser saldado por los historiadores y por la sociedad toda.
 
Sospechosamente el mismo 16 de junio, día en que se llevó adelante un verdadero crimen de lesa humanidad, el Papa excomulgó a Perón, los integrantes de su gabinete y a las "supuestos responsables" de la violencia contra la Iglesia.
 


El principio del fin
 
El peronismo y el gobierno democrático y popular caerán unos meses después. El golpe se produce porque se desarticula la coalición que lo había sostenido (es lo que se denomina sociológicamente como la ruptura del bloque histórico). Por uno de esos avatares de la historia esa coalición triunfante del 45 se desarticula.
 
El bombardeo de 1955 es la primera muestra real de esa ruptura. La oligarquía contaba con nuevos aliados: la dirigencia de la Iglesia ya estaba enfrentada a Perón. El ejército por su parte ya no apoyaba en su conjunto al gobierno. Dos de las tres patas del peronismo, la Iglesia y el Ejército, estaban rengas o habían desaparecido. Sólo el pueblo defenderá al pueblo de allí en adelante.
 


Orígenes del terrorismo de Estado
 
Cuando los historiadores defensores de proyectos antipopulares, esos "profesores" universitarios expertos en "olvidos" que sirven para cultivar la desmemoria, ubican la génesis de la violencia política en los 70, lo hacen omitiendo deliberadamente tres hechos fundamentales.
 
Estos episodios fueron los primeros y, en gran medida, las causas de la violencia política y las violaciones a los derechos humanos en la argentina moderna:
 
a. el golpe militar de 1955;
 
b. los fusilamientos en José León Suárez, Lanús y La Plata de 1956,
 
c. Este hecho que analizamos, el bombardeo contra el pueblo, en la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.
 
Como hemos afirmado en distintas ocasiones, de todos, es sin dudas es el último el que, para gran parte de la sociedad, se encuentra más olvidado. Pero, paradójicamente es el que tiene una trascendencia histórica determinante. Aquel 16 de Junio nace el proceso de violencia institucional contra el pueblo.
 


Una Masacre impune
 
Fue un crimen de lesa humanidad, pero jamás fue condenado. Un hecho que nunca se debatió, en la profundidad y en la importancia que merece dentro de nuestra historia nacional. Nunca se realizó una investigación seria del caso, jamás se pudo lograr una sentencia condenatoria de sus autores, cómplices y partícipes.
 
El silencio histórico impuesto sobre la matanza del 16 de junio colaboró para que 20 años después se pudieran concretar los horrendos crímenes del Proceso de Reorganización Nacional.



Olvido es impunidad
 
Ocultar, mentir, olvidar, esa es la metodología de la historia del Régimen. De esta manera artera, las clases dominantes se adueñan de la historia diría Walsh. Pero, Rodolfo Walsh insinúa también una esperanza: que "es posible que se quiebre el círculo".
 
Esa es la intención de la memoria política, la memoria militante, quebrar desde espacios políticos, el círculo de mentiras de la "historia oficial" para que el pueblo sea dueño de su propia historia, una historia de Verdad y Justicia.
 
Quebremos el círculo entonces y no minimicemos el 16 de junio de 1955 porque, hace 55 años, en la ciudad de Buenos Aires se consumó, indiscutiblemente, la mayor masacre del siglo XX contra una población civil e indefensa. Este hecho sigue impune. Sigue sin estar presente en la memoria de las nuevas generaciones, incluso de aquellos que de un modo u otro sufrieron el terrorismo de estado del golpe de 1976.

 

Por memoria, verdad y justicia
 
La importancia crucial del recuerdo de esta masacre radica en que fue la primera manifestación de violencia anti-popular de tal dimensión. El ametrallamiento y el bombardeo sobre la población civil indefensa dan inicio a un nuevo capítulo de la violencia institucional.
 
Este episodio marcó un antes y un después. Aquí nace el "modus operandi" que los sectores reaccionarios y antidemocráticos pondrán en marcha en forma sistemática para la resolver los conflictos políticos cada vez que las urnas les fueron adversas.
 
La Masacre de Plaza de Mayo fue un hecho de violencia que se multiplicó en el golpe del 55 y los fusilamientos de León Suárez. Allí nació un espiral de violencia que desembocó en el genocidio, el terrorismo de Estado y la entrega del patrimonio y la soberanía nacional que la dictadura militar de 1976 consumará definitivamente 20 años después.
 
Es importante rescatar la actitud del actual gobierno nacional que rindió un sentido homenaje institucional las víctimas de los bombardeos.
 
Pero la memoria también se milita, en especial desde la política. Este hecho no puede quedar impune ni lo podemos olvidar. Jamás.
 
Escribe: Dr. Gonzalo García

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

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