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Nacionales - 15-11-2023 / 09:11
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Nunca Milei: Contra la locura y la tiranía, por más democracia, votamos a Sergio Massa

Nunca Milei: Contra la locura y la tiranía, por más democracia, votamos a Sergio Massa
Massa es la contracara de Milei. Ya en el discurso de la noche de la victoria tocó la cuerda de la “normalidad”, en contraste con la imagen bizarra que ofrece Milei (los perros clonados, la hermana amante, la novia alquilada imitadora de Cristina) y su romería de libertarios dogmáticos y gamers trasnochados. Veinte años después del eslogan de Néstor Kirchner, seguimos tratando de “ser un país en serio".
A cuarenta años de vigencia ininterrumpida, la democracia argentina se encuentra bajo ataque, frente al avance de una fuerza de ultra derecha basada en la violencia, la intolerancia y la discriminación; que niega los crímenes atroces de la dictadura genocida; que promete aplicar un ajuste neoliberal feroz sobre los sectores populares que sufre condiciones de vulnerabilidad y que propone dinamitar el Estado para dejarnos a merced de los ricos, en un "mercado" de grandes empresarios y financistas libre de toda regulación.
 
Es que Javier "el Loco" Milei tiene un plan concreto para la Argentina, propone que la sociedad, a través del libre mercado, puede auto regularse sin necesidad de un Estado. Electo presidente destruirá el Estado desde adentro. Y solamente puede tener éxito si lo hace a través de un shock híper inflacionario. Su plan comienza la noche del ballotage, si gana la elección. No necesita aprobación del Congreso. No necesita esperar a asumir. Lo pondrá en marcha ratificando la dolarización y anunciando la libre flotación del dólar desde el 10 de diciembre, lo que desatará una brutal corrida cambiaria sin techo. Un dólar a cinco mil pesos no lo asusta... a él.
 
Semejante devaluación desembocará necesariamente en un proceso hiperinflacionario. Lejos de hacer algo por atemperar el cimbronazo, el objetivo del desequilibrado Milei es concentrar la peor parte de esa tormenta en los veinte días que median entre la segunda vuelta y el cambio de mando para asumir con el trabajo sucio ya hecho. Y en su primer día de gobierno anunciará la suspensión de las paritarias libres, que reemplazará por aumentos decretados por el Ejecutivo, por debajo de una inflación varias veces más alta que la actual. Las jubilaciones y la AUH, van a caer desplomadas, y los planes sociales quedarán congelados hasta que se licúen tanto que valgan monedas.
 
Paso a paso, es lo que va a hacer para cumplir con su propuesta de reducir 15 puntos el gasto público. Sin gobernadores propios y con minorías en ambas cámaras del Congreso, su estrategia es suplantar la debilidad política que tendría un gobierno de La Libertad Avanza, con apoyo militar. La Candidata a vice, Victoria Villarruel, vocera de los genocidas, lo dijo en LN+: "Un país devastado. ¿Y cómo pensás resolverlo si no es con una tiranía?". ¿Cómo lo harían?, cerrando el Congreso con respaldo militar.
 
Por su parte, Sergio Massa asumió el Ministerio con la economía al borde del colapso final y, apoyado en su relación con el sistema político y con los actores económicos y sociales, logró darle cierta consistencia a la gestión y ofrecerle al electorado la posibilidad de evitar el salto al vacío que propone la oposición. Su administración, si bien no logró contener la inflación ni mejorar los salarios ni bajar la pobreza, al menos consiguió evitar ese estallido que buscan los neoliberales como Milei y Patricia Bullrich. Y en el último tramo agregó una galopante sucesión de medidas sociales y anuncios salariales compensatorios para el ingreso de los trabajadores, como la devolución del IVA, la eliminación del impuesto a las ganancias, bonos y prestaciones sociales.
 
Massa es la contracara de Milei. Ya en el discurso de la noche de la victoria tocó la cuerda de la "normalidad", en contraste con la imagen bizarra que ofrece Milei (los perros clonados, la hermana amante, la novia alquilada imitadora de Cristina) y su romería de libertarios dogmáticos y gamers trasnochados. Veinte años después del eslogan de Néstor Kirchner, seguimos tratando de "ser un país en serio". Por eso Massa habló de salario y producción, dijo que el Estado tiene que ser "presente y eficiente", convocó a los votantes de Schiaretti, a los radicales e incluso a los larretistas del PRO, prometió un gobierno de unidad nacional y pronunció algunas palabras prohibidas: orden, previsibilidad, certezas y... ¡seguridad!
 
¿Qué pasa si Massa gana el balotaje? Dotado de legitimidad popular, llegando sin deberle nada a nadie, tendrá las manos libres para desplegar el plan de estabilización que hay que hacer: devaluación, renegociación con el FMI, corrección de precios relativos. Y si después de unos meses inevitablemente difíciles logra, como en su momento lo hicieron Menem y Duhalde, superar esta etapa, tendrá la perspectiva de un gobierno cómodo. Nunca fue fácil gobernar Argentina, pero el horizonte puede ser optimista.
 
La Opinión Popular
 

 
LA LETRA CHICA DE LAS CONTRADICCIONES
 
Lo que dijo vs. lo que está escrito y grabado: las mentiras de Milei que lo dejaron expuesto
 
El candidato presidencial de La Libertad Avanza se vio enredado en muchos pasajes, por su pasado reciente. Trastabilló cuando tuvo que volver sobre sus palabras en temas en los que había sido categórico. Los datos que lo pueden dejar mal parado a pocos días de la definición.
 
Existe amplio consenso desde todos los ámbitos del debate público en que Sergio Massa arrinconó a Javier Milei desde casi todos los frentes posibles, y se impuso poniendo sobre la mesa su preparación para el debate y su trayectoria como político de carrera. Pero también existe otro acuerdo general: el principal adversario de Milei es el propio Milei.
 
Desde un primer momento, Massa tomó la iniciativa y, yendo al hueso con su táctica de que el candidato presidencial "libertario" contestase por sí o por no, logró asestar duros golpes discursivos sobre un Milei que debió retomar afirmaciones del pasado, y también hurgar en las propuestas de su plataforma de campaña.
 
Durante el recorrido por los cinco ejes temáticos del tercer y último debate previo al balotaje, en el que se abordaron Economía; Relaciones de Argentina con el mundo; Educación y Salud; Producción y Trabajo; Seguridad; Derechos Humanos y Convivencia Democrática, Milei debió atender con urgencia a los reclamos de un Massa que por varios pasajes lo puso sobre las cuerdas.
 
A lo largo de la velada, el candidato de LLA debió expedirse y aclarar su posición sobre:
 
- La privatización de Vaca Muerta, de los ríos y los mares, y de Aerolíneas Argentinas.
 
- La eliminación del Banco Central
 
- La dolarización
 
- La ruptura de vínculos comerciales con Brasil y China, los principales socios comerciales argentinos.
 
- Margaret Thatcher y la autodeterminación de los kelpers en las Islas Malvinas
 
- El arancelamiento de las universidades públicas
 
- Su estabilidad emocional para conducir la jefatura de Estado
 
- Su conocimiento del funcionamiento del Estado, haciendo hincapié en el sistema básico de gestión de expedientes estatales (GDE)
 
- La competencia de jurisdicciones en materia de seguridad interna, distinguiendo entre las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad
 
En esta sintética enumeración se puede advertir que Milei deambuló varias veces por la cornisa durante el debate, y que en muchos momentos, optó por no sacarse de sus cabales, cosa que hubiera significado un Knockout definitivo.
 
Pero perdió su principal carta que hizo que su irrupción en la política tuviera un crecimiento exponencial en estos dos años de LLA como fuerza nacional: la dinámica de ataque constante e impulsivo sobre su adversario de turno.
 
Contra Massa, nada de esto ocurrió, a pesar de que en la segunda mitad del debate la beligerancia del actual ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria (UP) quedó más atemperada.
 
Esto puede haber formado parte de una táctica de Massa presumiblemente para no quedar expuesto como figura avasallante y poderosa por contar con expertise, aprovechando su posición de "figura de poder" a nivel nacional y una trayectoria en la cosa pública de casi tres décadas.
 
Hay cinco temas controversiales que no fueron enumerados en la lista más arriba pero que marcan las mentiras con las que Milei buscó sacar ventaja de cara al debate público en los últimos meses y se incluyen las aristas más variadas.
 
Un tema muy sentido para la sociedad es la eliminación de los subsidios, que hoy el Estado nacional atiende para que las tarifas de transporte no alcancen valores exorbitantes en un contexto de retracción salarial que lleva casi seis años de caída.
 
Cuando Eduardo Feinmann le preguntó en una entrevista cuáles borraría, lo sintetizó con una palabra: "todos". Este tema puede incluirse en el primer apartado de la reforma económica que plantea LLA en su plataforma de campaña donde anuncian la "eliminación de gastos improductivos del Estado".
 
Otro de sus hitos de campaña es la vuelta de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) que durante el gobierno de Carlos Menem, ídolo del candidato ultraconservador, significaron la absorción del dinero de las jubilaciones para que se invirtiera en acciones del sistema financiero, que luego se derrumbaron y debieron ser rescatadas por el Estado en 2008.
 
"La vuelta de las AFJP (la) ha planteado (Milei) en su propuesta a la justicia electoral", señaló Massa el domingo. En el apartado "Diagnóstico y plataforma electoral nacional" de LLA, la intención "libertaria" es clara: "En cuanto a la segunda generación se propone una reforma previsional para recortar el gasto del estado en jubilaciones y pensiones de los Ítems que más empujan el déficit fiscal alentando un sistema de capitalización privado".
 
Durante el eje de Educación y Salud, el economista de la Escuela Austríaca debió recular sobre sus pasos y ratificar que en un eventual gobierno suyo, la salud seguiría siendo pública y que no se privatizaría.
 
Pero en el sexto apartado del programa de LLA para la Salud se establece que buscarán "descentralizar las derivaciones hospitalarias, arancelar todas las prestaciones y autogestionar el servicio de salud en trabajos compartidos con la salud privada". 
 
Otro tema en el que Massa generó la exposición de Milei fue cuando el "libertario" ninguneó la disparidad salarial entre hombres y mujeres. En su intento por consolidar el voto femenino y disidente, el candidato de UP puso sobre la mesa esta problemática que Milei directamente no reconoció.
 
A pesar de que los números no mienten, el candidato ultraliberal apuntó a una supuesta paridad de género en los rangos dentro de las empresas. Según el Programa Nacional para la Igualdad de Géneros en el Trabajo, el Empleo y la Producción "Igualar", en un trabajo elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, sólo el 5,4% de las mujeres ocupadas están en cargos de dirección o jefatura. Pero, en el caso de los varones este indicador alcanza el 8,5%. Y esta brecha de 3,1 puntos porcentuales se incrementó en 0,5 puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2022.
 
En otro pasaje del debate, Milei acusó al gobierno de haber cometido un "delito de lesa humanidad con la cuarentena". A pesar de no tener esta fuerza de pronunciamientos cuando el candidato de LLA es inquirido por los delitos perpetrados por la Junta Militar entre 1976 y 1983, incluso en lo específico de la política sanitaria durante la pandemia de Covid-19, los datos no lo acompañan.
 
De acuerdo con el gráfico de Our World In Data, las muertes acumuladas entre marzo de 2020 y mediados de 2021, la Argentina es el país con menos muertes entre los países grandes de América Latina.
 
Fuente: diagonales.com
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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