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Nacionales - 11-11-2023 / 10:11
MILEI REPRESENTA EL NEOLIBERALISMO DURO, VILLARRUEL ENCARNA LA DICTADURA

Signos de alarma: De la dictadura de Videla-Martínez de Hoz a los liberfachos violentos de Milei-Villarruel

Signos de alarma: De la dictadura de Videla-Martínez de Hoz a los liberfachos violentos de Milei-Villarruel
Recitales, declaraciones, marchas y solicitadas de distintos sectores de la cultura, advierten el peligro que configuran Javier Milei y su socia política Victoria Villarruel. Como Martínez de Hoz, Milei representa el neoliberalismo duro, y como Videla, ella representa a los defensores de la dictadura.
La alarma en la cultura por el posible ascenso de Javier Milei y Victoria Villarruel es el síntoma tardío de una peste que tendría que haber sido frenada antes de esta encrucijada inaudita donde una fórmula que representa a las viejas dictaduras tiene posibilidad de ganar las elecciones por la vía democrática.
 
Milei es un actualizador de las ideas neoliberales de choque que aplicó Alfredo Martínez de Hoz. Y su socia es una detractora de los derechos humanos y una propagandista de las viejas dictaduras. A su manera, la alianza Videla-Martínez de Hoz está actualizada por esta nueva sociedad que esta vez quiere llegar por elecciones democráticas.
 
Colectividades de la ciencia, del cine y la música han repudiado a la fórmula de la Libertad Avanza. El Festival de Cine de Mar del Plata fue un foro de repercusión de ese rechazo, las 70 mil fanáticas o swifties que asistieron a los conciertos de Taylor Swift convirtieron los recitales en mitines en contra de Milei y consignas a favor de Sergio Massa.
 
La Unión de Músicos Independientes, que integran, entre otros Susana Rinaldi, Gustavo Santaolalla, León Gieco, Litto Nebbia, Teresa Parodi, Víctor Heredia, Pedro Aznar, Lito Vitale, Peteco Carabajal, Chango Spasiuk, Barbarita Palacios, Miguel Cantilo, Raúl Porchetto, Diego Frenkel, Carolina Peleritti, Franco Luciani, Luciana Jury, Bruno Arias, Guillermo Fernández y Diego Boris, emitió un comunicado de repudio a Milei y de respaldo a Massa.
 
En Morón, miles de fanáticos de Wos gritaron "¡Milei, Basura, vos sos la dictadura!". Y en el Luna Park lleno, los pibes que estaban en el recital de la banda española Ska P, gritaron todos al unísono "¡El que no salta vota a Milei!". Catriel, Trueno y Lali Espósito expresaron su repudio al candidato que se autodesignó libertario.
 
Hubo una solicitada de intelectuales, muchos de ellos que son o han sido simpatizantes de Juntos por el Cambio o de la izquierda, como Hugo Vezzetti, Beatriz Sarlo, José Emilio Burucúa, Oscar Cetrángolo, Rubén Chababo, Graciela Fernández Meijide, Roberto Gargarella, Adrián Gorelik, Claudia Hilb, Alejandro Katz, Federico Lorenz, Mariano Llinás, Camila Perochena, Hilda Sábato, Maristella Svampa y otros, también para repudiar la candidatura de Milei.
 
Y hoy a las 19, otro grupo de intelectuales convocó a una "Caminata por la cultura" que partirá desde la esquina de Callao y Corrientes. "Nos unimos, --dice la convocatoria-- más que nunca, para defender la vida, la paz y los derechos de argentinas y argentinos. Por eso nos convocamos en su defensa, más libertad, más arte, más patria. Por eso, más Democracia".
 
Entre los que convocan están Alejandro Dolina, Nora Lafón, Ana Celentano, Patricia Palmer, Nito Artaza, Juan Subirá, Mauricio Kartun, Juan Carlos Junio, Luisa Kuliok, Santiago Doria, Pompeyo Audivert, Patricio Contreras, Víctor Laplace, Juano Villafañe, Eduardo Calvo, Alejandro Vaccaro, Alejandro Grimson, Ricardo Forster, Beto Muscardi, Raúl Rizzo, Victoria Onetto, Tristán Bauer, Lucrecia Cardoso, Fernán Mirás, Juan Manuel Correa, Rubén de León, Alejandro Tarruella, Jorge Garacotche, Manuel Santos Iñurrieta, Antoaneta Madjarova, Mirta Narosky, Alberto Arias, Jorge Dubatti, Walter Alegre, Luis "Chino" Sanjurjo, Ariel Prat, Delfor "Pocho" Brizuela, Enrique Stola, Carlos Salatino, Luis Gutiérrez, Claudio Kleiman, Jorge Pailhé, María Sol Copley, Pablo Aguiar Cau, Mónica López Ocón, Alejandro Robino, Natacha Mell y la Bersuit Vergarabat en pleno.
 

 
Pocas veces en la historia, la cultura, o por lo menos gran parte de sus expresiones, desde las más diversas corrientes políticas, se ha mostrado tan alarmada y movilizada por una encrucijada electoral. La cultura, sus protagonistas, son intérpretes, transmisores, sensibilizadores, el corazón de una sociedad que se representa a sí misma y se teje como identidad, se expresa con un ímpetu y una masividad que contrasta con una sociedad que está prácticamente dividida por el medio, según las últimas encuestas. La mitad de ellas le da unos puntos a favor a Sergio Massa y la otra, le da unos puntos a favor a Milei.
 
Esa diferencia entre la masividad de lo que sería la representación simbólica de esta sociedad, y el escenario que representa, constituye un síntoma, una nota discordante, que trata de revelar, de hacer escuchar una voz de alerta.
 
Toda esa descomunal maquinaria cultural de comunicación aparece silenciada o desconocida para casi la mitad de los argentinos. Hay un punto de desconexión, un callejón sin salida, una arteria obturada, que no comunica ni traduce ni se escucha, aunque se vea y se oiga. No para todos, sino para algunos.
 
La cultura necesita libertad para crecer y florecer. Y la libertad es una tensión permanente con otros factores como la desigualdad, las injusticias, la represión, que son los que serán predominantes si el dúo Milei-Villarruel gana las elecciones. Todos los factores que van en detrimento de la cultura serán predominantes sobre la educación, la solidaridad, la nacionalidad y la libertad real.
 
La única libertad que garantizan es la de los mercados, alrededor del cual subordinan y ordenan a todos los demás valores de la ética y la convivencia. La ética del mercado es la que ordena a la familia, el cuidado del medio ambiente, a la educación y la salud de las personas. Por eso proponen una sociedad en la que, si necesitan dinero, los pobres puedan vender sus órganos o a sus hijos para que los adopten familias ricas.
 
Un ejemplo de ese coágulo es el de la provincia de Córdoba, donde el 70 por ciento votará a Milei, que no hace tanto se filmó mirando un video donde se daba media sanción a un proyecto para que se declarase día nacional del cuarteto al 4 de Julio. Milei se grabó a sí mismo insultando a la diputada. "Hija de puta, la concha de tu madre, ¿Para eso te pagamos, inútil? Pedazo de mierda. No servís para nada. ¿Para eso eso les pagamos, sorete?"
 
Eso fue a poco de empezar su carrera política, hace tres años. Ahora, como parte de la casta que critica, aunque la detesta, incorporó la música del cuarteto a su campaña.
 
Esa es la provincia donde este candidato que parece salido de un neuropsiquiátrico cosecha más votos. El cuarteto es música popular, es la representación de una comunidad que dio origen a esa expresión musical. Y habrá cordobeses seguramente que no les guste el cuarteto, pero es la música que los identifica.
 
Puede haber un candidato al que no le guste, también. Pero una cosa es que no le guste y otra es llegar a ese nivel de insulto, violencia y desprecio. Que sea Córdoba justamente la provincia que más lo vota, muestra el quiebre de esa red de comunicaciones y sensibilidades que contiene a una comunidad.
 
Córdoba es el ejemplo extremo de un problema que abarca a todo el país. Representantes de todas las expresiones de la cultura se sienten en peligro por el ascenso de dos personajes que representan a las viejas dictaduras, ese matrimonio fatídico Videla-Martínez de Hoz, renacido ahora como Milei-Villarruel. Cuando se dice que la cultura está en peligro y así lo perciben sus protagonistas, es lo mismo que decir que está en peligro el alma de un país.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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