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Sociedad e Interés General - 31-05-2023 / 09:05
EL 31 DE MAYO DE 1950 SE PLASMA LA CNEA

El gobierno de Juan Perón crea la Comisión Nacional de Energía Atómica

El gobierno de Juan Perón crea la Comisión Nacional de Energía Atómica
Edificio de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
El 31 de mayo de 1950, el gobierno de Juan Perón crea, mediante el Decreto 10936, el primer organismo de estudios científicos de la física nuclear en Bariloche, que luego, ampliándose, pasó a llamarse Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), como parte de un proyecto estratégico que, hoy día, nos enorgullece a los argentinos.
 
En aquella Argentina que fabricaba aviones a reacción, locomotoras a vapor e incluso un prototipo que superó los 100km/h, que fabricaba barcos y que tenía una posición preponderante entre las naciones industrializadas, no podía faltar la Energía Atómica.
 
Durante esa primera etapa, extendida hasta el derrocamiento del gobierno de Perón, se emprendió la promoción de la geología y la minería nuclear; la explotación y el procesamiento del uranio; el desarrollo de la metalurgia y la producción y utilización de radioisótopos, articulándose la investigación básica, la aplicada y la tecnológica.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular


A partir del siglo XX fue adquiriendo una intensidad cada vez mayor las nuevas teorías sobre partículas constitutivas del átomo, utilizando como punto de partida desarrollos matemáticos avanzados, para llegar más adelante a las comprobaciones físicas mediante la experimentación. Los avances fueron notables.
 
Los requerimientos bélicos de la segunda guerra mundial, y posteriormente la guerra fría, establecieron como prioritario el desarrollo de armamentos con un poder letal devastador.
 
Sin embargo, al mismo tiempo se llevaban adelante todos los presupuestos necesarios para el avance pacífico de la energía atómica, o mejor dicho nuclear, a fin de obtener beneficios de la física aplicada que posibilitaría la aplicación en la generación de energía eléctrica, motriz y en aplicaciones medicinales.
 
En esos momentos, pocos países del mundo despertaban frente a la generación de energía desde la fisión nuclear y nuestro país se sumó a este pequeño círculo científico.
 
El 31 de mayo de 1950, mediante el Decreto 10936, se crea el primer organismo de estudios científicos de la física nuclear en Bariloche, que luego, ampliándose, pasó a llamarse Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), como parte de un proyecto estratégico que, hoy día, nos enorgullece a los argentinos.
 
Es la institución gubernamental rectora de las actividades nucleares en el país. Realiza actividades de investigación, desarrollo y servicios en las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear.
 
Trabaja para mejorar la calidad de vida en beneficio de la comunidad en las áreas de energía, salud, industria, agricultura, ganadería y medio ambiente. Sus principales programas de trabajo están dedicados a reactores, combustibles nucleares, medicina nuclear, gestión de residuos radioactivos, radioisótopos y suministros nucleares, entre otros.
 
La Comisión Nacional de Energía Atómica cuenta con personal técnico y científico de invalorable calidad. Para la concreción de sus estudios e investigaciones cuenta con tres Centros Atómicos; el de Bariloche, donde funciona el Instituto Balseiro para la formación de recursos humanos, contando esas instalaciones el reactor Experimental RA6 utilizado por los científicos y estudiantes para la investigación y el desarrollo de aplicaciones; el Centro Atómico Constituyentes, donde funciona un acelerador de partículas y el Instituto de Tecnología Jorge Sábato dedicado a la formación de especialistas en ciencia y tecnología; el Centro Atómico Ezeiza, donde se destacan las actividades relacionadas a cubrir la producción del 100 % de los radioisótopos que el mercado nacional demanda. También funciona la planta Semi-Industrial de Irradiación, el reactor RA3, el área de Materiales y Combustibles Nucleares y el Instituto de Estudios Nucleares.
 
La CNEA integra diversas empresas a través de las cuales comercializa y exporta sus productos y servicios, tales como ENSI, CONUAR, FAE, INVAP, FUESMEN, DIOTEK.
 
El manejo de la energía atómica es fundamental en el desarrollo estratégico de nuestro país, nos posibilita calidad científica e investigación y desarrollo para posibilitar los avances necesarios destinados a las áreas de influencia.
 
La Opinión Popular

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Mundo Atómico - Año I N° 2: Noviembre-Diciembre de 1950, revista de divulgación sobre energía nuclear argentina.
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Construcción de la Central Nuclear de Embalse.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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