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Nacionales - 27-05-2023 / 09:05
LO QUE NO SE TERMINA, MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA GORILA

Discurso de odio: Patricia Bullrich y otros dirigentes macristas incitan a terminar con el kirchnerismo

Discurso de odio: Patricia Bullrich y otros dirigentes macristas incitan a terminar con el kirchnerismo
Patricia Bullrich y otros dirigentes del macrismo hablaron de “terminar con el kirchnerismo”. Cristina Kirchner criticó la expresión como parte de un discurso de odio. Nada provoca más odio que tratar de terminar con algo que no se termina.
El acto del jueves confirmó el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner como factor determinante en el peronismo y en el país. Y también mostró al kirchnerismo como una identidad fundida con el peronismo, que se amplía hacia sectores no peronistas y, sobre todo, que trasciende la coyuntura.
 
Estas elecciones con una inflación que no cede y con la proscripción judicial a Cristina se presentan como un examen difícil para el peronismo. Comentaristas de la oposición y sectores del peronismo, restos del menemismo que fueron desplazados por el surgimiento de Néstor y Cristina Kirchner, creyeron ver en ese cuadro la extinción del kirchnerismo y el ocaso de la figura de la ex presidenta.
 
En la búsqueda de un peronismo conservador y neoliberal, al estilo del menemismo, creyeron ver en los triunfos de gobernadores peronistas el regreso del "verdadero peronismo". Plantearon al kirchnerismo como el emergente de supuestas condiciones excluyentes del AMBA (CABA y conurbano) finalmente fracasado frente a un peronismo moderado que surgía triunfante en las provincias.
 
Hubo comentaristas que dieron por hecho este fenómeno y llegaron a plantear que la fórmula para las elecciones tenía que surgir de estos gobernadores, sugiriendo el nombre del tucumano Juan Manzur.
 
Los mismos gobernadores triunfantes en sus provincias desmienten este análisis. Porque, más allá de sus posiciones personales, los gobiernos kirchneristas se incrustaron en la experiencia histórica de sus pueblos. Las bases que votan a esos gobernadores visualizan al kirchnerismo como un elemento más adherido a su identidad histórica como peronistas.
 
En su discurso del jueves, Cristina repudió el discurso de odio que convoca a "terminar con el kirchnerismo". Es una fórmula que ha usado, entre otros, Patricia Bullrich, que también proviene de ese peronismo. La realidad demostró que el peronismo con su carga kirchnerista tiene cuerda más allá de la coyuntura, gane o pierda las elecciones, porque ha encarnado en un sector de la sociedad.
 
La idea de "terminar" con algo que no "termina" engendra violencia. Para el macrismo fue insoportable la concentración popular permanente que se produjo frente al domicilio de Cristina después de su condena. Pensaron que cundirían el desánimo y la desilusión y, en lugar de eso, alimentaron el cariño y el espíritu de resistencia.
 
Tan insoportable fue que pasaron a los hechos con el intento de asesinato. Y se repitió el efecto: en lugar de "terminar", llevaron la figura de la ex presidenta a su punto más alto. Si no fallaban, habrían provocado un estallido social.
 
La posibilidad de superar y desterrar un discurso de odio que equivale a tener siempre un dedo en el gatillo, pasa por el reconocimiento de que peronismo y kirchnerismo son parte de la realidad y la historia de este país. No se trata de algo con lo que es necesario "terminar", sino con lo que se está obligado a convivir, porque representan a un vasto sector de la población.
 

 
Una demostración patente fue el acto del jueves al cumplirse 20 años de la asunción de Néstor Kirchner a la Presidencia. O sea, al cumplirse 20 años del surgimiento del "kirchnerismo" como tal. Con el plus de que no hubo otros oradores, la única fue Cristina Kirchner.
 
Con ese esquema tan definido no hay otra fuerza en el peronismo, ni otro motivo, que sea capaz de reunir a esa multitud con la asistencia o la adhesión de casi todas las corrientes del peronismo. No es que todo el peronismo mutó a kirchnerista, sino que se trata de una identidad que ya está entretejida con la identificación que le dio origen.
 
El menemismo se extinguió cuando dejó el gobierno y muchos de sus dirigentes se cruzaron al macrismo, como Miguel Ángel Toma o el mismo Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Diego Santilli y Christian Ritondo. Se extinguió porque fue un gobierno que favoreció al poder económico y no dejó nada a los sectores populares.
 
La idea del menemismo fue visualizar al peronismo como una herramienta hueca para disputar poder. Lo usaron para privatizar y deshacer lo que habían creado los gobiernos peronistas. Y cuando perdieron el gobierno, esa marca que parecía invencible se desvaneció: chau menemismo. Pensaron que el kirchnerismo seguiría ese camino. Las elecciones provinciales mostraron otra cosa.
 
Martín Menem, hijo del senador Eduardo y sobrino del ex presidente Carlos Menem, ni siquiera pudo presentarse con el peronismo de La Rioja, la cuna del menemismo. Y lo hizo con la fuerza ultraderechista y prodictadura de Javier Milei, para sacar el 15 por ciento de los votos, un tercer lugar lejos. El ganador de esa elección por una amplia diferencia, el gobernador Ricardo Quintela, estaba el jueves en el escenario del acto, detrás de Cristina Kirchner, y es uno de los que candidateó a Eduardo "Wado" de Pedro.
 
Perón buscó convocar a la juventud que había estado en la resistencia a las dictaduras en los '70, cuando lanzó el trasvasamiento generacional, la actualización doctrinaria y la idea de socialismo nacional. Con altibajos, marchas y contramarchas, tuvo su fruto con Néstor Kirchner en el 2003.
 
A su vez, una de las prioridades de Néstor Kirchner fue convocar a la juventud que había estado en la resistencia al neoliberalismo de los '90. Y gran parte del recambio generacional que tiene el peronismo ahora, proviene de esa convocatoria.
 
Otro de los puntos del discurso del acto del jueves fue la deuda externa. Frente a las cláusulas restrictivas de ajuste que exige el Fondo Monetario Internacional, Cristina planteó que el país decida cómo pagar. También dijo que era un error pensar el proyecto de país exportador de materias primas. Son posiciones que han sido criticadas por los economistas ortodoxos.
 
Al mismo tiempo que ella decía eso, Estados Unidos se encaminaba hacia el default de su propia deuda externa de 31 billones de dólares si no paga el 1 de junio. El presidente Joe Biden pidió al Congreso la autorización para tomar más deuda y pagar. Pero los republicanos se la negaron y exigieron que ajuste el gasto público.
 
Entonces Biden les respondió que no puede, porque si lo hiciera, tendría que despedir a decenas de miles de bomberos, policías, maestros y otros estatales. Biden dice eso a los republicanos, pero manda a su representante en el FMI a exigir ajuste y más ajuste al gobierno argentino.
 
Argumentan que en realidad es el staff del Fondo el que impone esas exigencias, enfrentado al gobierno norteamericano. Es una explicación desmentida por la concesión irregular del préstamo a Mauricio Macri impuesta por Washington a regañadientes del famoso staff. No pesa más el staff que la Casa Blanca.
 
Lo más probable es que los republicanos negocien su autorización. Pero si en unos pocos días Estados Unidos no paga y defaultea su deuda, está previsto que las bolsas caigan entre 30 y 40 por ciento, que salten las tasas de interés y que el valor de las materias primas caiga en picada.
 
Estados Unidos puso mucha presión sobre el gobierno argentino para que limite la relación comercial con China. Pero China es su mayor socio financiero, el mayor tenedor de bonos del Tesoro norteamericano, de los que se está desprendiendo en forma acelerada. Lo que Cristina planteó en el acto está relacionado también con esta situación mundial inestable.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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22-02-2026 / 09:02
Todavía falta para que el desastroso gobierno de Javier "el Loco" Milei haga todo el daño que su restauración conservadora pretende. Ni siquiera se ha llegado a la mitad del camino. La reforma laboral que sancionó la Cámara de Diputados esta semana y que volverá a debatirse en el Senado es un punto central, pero todavía falta.
 
Hay un encadenamiento en la demolición. Se van derribando uno por uno los pilares civilizatorios de la sociedad argentina y la justificación para hacerlo se repite en todos los casos. Las universidades públicas, se argumentó en su momento, se financian con el IVA que pagan los sectores populares al comprar un kilo de pan. Y a estudiar asisten sectores de clase media. El razonamiento es que los pobres financian a sectores más pudientes. Entonces hay desfinanciar las universidades. Para el INCA, motor de la industria del cine nacional, se utilizó un argumento similar.
 
Luego llegó el turno de los industriales. El sector textil está siendo arrasado por el combo de la política económica de Milei, dólar barato en base al endeudamiento, aumento de los servicios públicos, apertura de las importaciones. Es la tormenta perfecta. Ya se sabe. Ya se hizo. Ya fracasó. El argumento para justificar la situación crítica del sector es que no se puede sacrificar a 50 millones de argentinos a comprar ropa más cara para sostener una industria en la que trabajan 500 mil personas. Lo dijo, entre otros fundamentalistas del neoliberalismo, el economista Miguel Boggiano.
 
En los próximos días se aplicará la misma excusa para el sector del neumático, la industria automotriz, la del calzado, y la lista sigue. La pregunta es: ¿dónde van a trabajar los argentinos? Si el razonamiento es que se está defendiendo a los consumidores, ¿cómo van a consumir los que pierden el empleo? Es tan obvio que parece absurdo decirlo. Pero la argentina mileísta tiene una buena dosis de delirio así que hay que explicar lo obvio. Quieren destruir la clase media y latinoamericanizar la Argentina. 
 
Un breve desvío del tema: es habitual que entre los fundamentalistas del supuesto libre mercado haya muchos nenes de papás que fueron funcionarios de los lugares más privilegiados del sector público. En el caso de Boggiano su padre fue ministro de la Corte Suprema, el lugar más selecto de la casta estatal. Puede agregarse el ejemplo del exmarido de la modelo Pampita, Roberto García Moritán. Su padre tiene el mismo nombre y tuvo una larga carrera como diplomático. Fue embajador en Suiza hasta 1987. Se ve que es fácil jugar al neoliberalismo habiendo crecido en una casa donde papá recibía en su cuenta un sueldo de miles de dólares todos los meses pagado por los contribuyentes.
 
Volviendo al tema, todavía falta para que Milei alcance sus objetivos de destrucción, si se toma en cuenta los modelos de país que sus funcionarios tienen como ejemplo. El actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo en el streaming Carajo que su modelo era Perú. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, estaba sentado al lado de Bausili y asentía con risa cómplice.
 
Perú tiene 70,1% de trabajadores informales según las últimas estadísticas del INEI (el INDEC peruano). La Argentina tiene 43%. Creció desde que asumió Milei. Todavía faltan 27 puntos para llegar a la meta, unos 4 millones de trabajadores más deben pasar a la informalidad. Desde el punto de vista político la situación de Perú es caótica. Del 2016 a febrero de 2026 hubo 9 presidentes. Al último, José Jerí, lo removieron del cargo el martes de la semana pasada.
 
¿Qué es lo bueno? Desde la óptica clásica de la derecha argentina lo positivo es que la economía está centrada en los productos de exportación, principalmente la minería, que no hay desarrollo industrial y por lo tanto no hay sindicalismo que pueda generar una puja distributiva potente. Además, se cumplen las instrucciones del sistema financiero internacional. ¿Podría Perú disminuir ese 70% de informalidad? Con ese modelo parece imposible. Lo están aplicando los últimos 30 años y los resultados están a la vista.
 
Por Demián Verduga
 

21-02-2026 / 10:02
Mundo desequilibrado. Discuten el futuro de Palestina para convertirla en una Miami del Medio Oriente, pero no consultan a los palestinos. En Argentina, el gobierno de Javier "el Loco" Milei organiza el trabajo como una Disneylandia para empresarios, y no consulta a los trabajadores. A diferente escala, porque en el primer caso se oculta un genocidio. Pero los argentinos trajinan sus propias tragedias con el cierre brutal de empresas y miles de trabajadores lanzados a la calle.
 
El jueves, cuando en Buenos Aires Diputados aprobaba la reforma laboral, en el marco de un paro nacional muy masivo, en Washington el cipayo Milei, se deshacía en elogios al mandatario estadounidense Donald Trump, que se autoproclamó presidente vitalicio del Consejo de la Paz. Trump habló de sus proyectos inmobiliarios de pacificación en Gaza, sin hablar de desmilitarizarla primero, al mismo tiempo que amenazaba, pacíficamente, con bombardear a Irán.
 
En este Occidente en decadencia y tan desigual y desequilibrado suceden cosas insólitas. En medio de su relajado discurso, en el que insistió que "no me interesa el premio Nobel de la Paz, me importa salvar vidas, que quede claro", Trump detuvo su alocución para piropear al presidente paraguayo, Santiago Peña: "un joven hermoso y apuesto, pero a mí no me gustan los hombres jóvenes y apuestos, a mí me gustan las mujeres".
 
Al Consejo de la Paz se unieron 27 países, aunque a la reunión del jueves asistieron también representantes de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, que prefirieron mantenerse en calidad de observadores.
 
El martes, cuando Milei abandonó el país, la empresa FATE anunció que cerraba las puertas de su fábrica de neumáticos y dejaba en la calle a 920 obreros. La mayoría de ellos tenía varias décadas de antigüedad en una empresa que se fundó hace 80 años y ha exportado neumáticos a Estados Unidos y Europa, pero no pudo resistir la apertura de las importaciones.
 
La destrucción de la Argentina productiva avanzó a velocidad de la luz con Milei. Primero fue la industria textil, después la de electrodomésticos, y ahora tocó el turno a industrias más consolidadas, como Techint de Paolo Rocca, o Fate de los Madanes.
 
Techint se trasnacionalizó, pero el sesgo progresista distinguió el crecimiento de Fate, con Aluar. El ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard fue socio de los Madanes en Aluar, cuando la empresa acogió a científicos que habían sido expulsados de Ciencias Exactas e Ingeniería por la dictadura de Onganía, como Manuel Sadovsky, Carlos Varsavsky y el ingeniero Humberto Ciancaglini.
 
En ese momento los titulares de la empresa eran Adolfo y Manuel Madanes, quien impulsó la participación de Gelbard y después las de Sadovsky y Varsavsky. Adolfo se resistía a las implicancias políticas que tenía el proyecto de su hermano. El actual dueño, Javier Madanes, es hijo de Adolfo y sobrino de Manuel.
 
Desde la gerencia de Investigación y Desarrollo impulsada por Sadovsky y Varsavsky se crearon mecanismos propios para la producción de aluminio, y se convocó a un grupo de ingenieros que décadas más tarde formaría parte del que fue el emprendimiento privado más estratégico de innovación tecnológica.
 

20-02-2026 / 10:02
La bronca desde abajo le impuso a la CGT el paro nacional. Fue contundente a pesar de los límites de la conducción y mostró que la reforma laboral esclavista de Javier "el Loco" Milei es socialmente ilegítima. Casi ningún colectivo, nada de trenes, nada de industria, el centro de la ciudad vacía, muchos comercios cerrados y en el conurbano la misma inactividad. La convocatoria al paro lanzada por la CGT y las dos CTA y militada por el Frente de Sindicatos Unidos tuvo un enorme respaldo. Pasada la medianoche se aprobó en Diputados con modificaciones. Ahora vuele al Senado.
 
El movimiento obrero no tiene la fuerza de los años del capitalismo industrial o de la sustitución de importaciones. Sin embargo, el acatamiento al paro fue de una masividad que debería llamar a la reflexión al Gobierno y a los miserables diputados que votaron la reforma laboral. Más que el movimiento obrero, el paro fue representativo de la mayoría de la sociedad. Hay rechazo al despojo de reivindicaciones históricas. Pero muchos de los que acataron el paro conocen poco la letra completa del proyecto de ley, pero interpretaron y rechazaron el sustrato de desprecio y discriminación a los trabajadores que conlleva la propuesta.
 
La carga de desprecio, el volumen de humillación y maltrato que sobrevuelan a toda la norma consolida la idea que quieren instalar de un país con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. El personaje profundamente mediocre y ofensivo de Federico Sturzenegger expresa un fanatismo tan vulgar, tan gris, que no alcanza a percibir el rechazo profundo que produjo en la mayoría de la sociedad. El economista que fracasó en los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri ha sido la cara visible de esta propuesta y al que todos acusan de haber intercalado la miserable iniciativa de pagarles la mitad del salario a los trabajadores enfermos.
 
Hay una narrativa antiderechos, antipolítica y antisindical que se construyó sobre defectos que existen pero que son excepcionales si se los compara con los beneficios, a los que esa narrativa desprecia o, al menos no valora. Todo lo que sea derechos constituye un robo. Los discapacitados mienten su discapacidad, los trabajadores mienten cuando dicen que están enfermos, los trabajadores nunca van a la universidad, los científicos son diletantes, la política y el sindicalismo solo sirven para robar.
 
Pero se les fue la mano y tuvieron que retirar la monstruosidad de pagarle la mitad a un trabajador enfermo. Eso no ocurría ni con los esclavos. Esa burrada es Sturzenegger puro. Esa narrativa tomó cuerpo en un sector de la sociedad y mucha gente votó esta gestión. Pero cuando empiezan a sacar derechos y obligaciones que buscaban asegurar a todos los ciudadanos como sujetos de derecho, la mayoría se siente afectada, incluso muchos de los que votaron al Loco Milei. Puede ser que haya otra explicación para este paro contundente, pero sería importante que el masivo acatamiento a esta convocatoria sirva para la reflexión de muchos de los diputados y senadores que aprueban esta norma que los marcará a fuego.
 
Pero toda la norma está concebida desde ese lugar donde se considera al trabajador poco menos que como un estafador con el que los autores de la norma están obligados a convivir. Por eso, los radicales, los gobernadores traidores de Catamarca, Tucumán y Salta, que se dicen peronistas, y los diputados misioneros, todos ellos que colaboraron en habilitar esta ley, quedaron muy lejos de la expectativa de sus votantes. El punto crítico para este gobierno será cuando ese enorme porcentaje que rechaza estas políticas se convierta también en rechazo a los que las impulsan.
 
Para impedir que se apruebe hay que multiplicar fuerzas, peleando por imponer un verdadero paro activo de 36 horas, que garantice una movilización masiva para impedir el retroceso en protección laboral.
 
La Opinión Popular
 

18-02-2026 / 10:02
Comenzó la reforma laboral y la empresa de neumáticos Fate resolvió el cierre definitivo de su planta en San Fernando tras 80 años. No hubo ninguna notificación ni aviso por parte de la empresa. La Policía ocupó la planta, demoró a Alejandro Crespo, secretario general del Sutna, e hirió con balas de goma a trabajadores, quienes ingresaron pacíficamente a la planta y desde ahí llaman a solidarizarse con su pelea contra el cierre. Los dueños culparon a la política de apertura de importaciones indiscriminadas del gobierno libertario de Javier "el Loco" Milei, que destruye cada vez más la industria nacional.
 
Con una cruda declaración pública que demuestra los daños del modelo económico del gobierno anarco capitalista en la producción nacional, la compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla aclaró que el anuncio no se trata de un concurso preventivo de acreedores y descartó una reestructuración o un plan de salvataje. Se trata del cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente. "Se liquida todo y se baja la persiana", sentenciaron.
  
En un comunicado, la firma dejó claro que la principal consecuencia de la decisión que deja en la calle a casi mil familias se debe a la política de apertura de importaciones impulsada por la administración de La Libertad Avanza (LLA). Fate estaba produciendo 150 mil neumáticos mensuales, el 25 por ciento de su capacidad. Hoy, el 75 por ciento de las ruedas del mercado son chinas. Los otros grandes jugadores del sector, Pirelli y Bridgestone, enfrentan situaciones similares.
 
"Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre", dice el comunicado emitido a primeras horas de hoy por FATE. "Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal", aseguró el texto.
  
La planta de San Fernando es una de las más grandes del país y tenía una capacidad productiva que superó los 5 millones de neumáticos por año. Sin embargo, esa eficiencia se vio sacudida por el ingreso de 860.000 cubiertas de origen chino importadas en un solo mes. La imposibilidad de competir con los precios obligó a Fate a rebajar sus productos y, consecuentemente, a dejar por el piso sus márgenes de ganancia.
 
Su cierre se trata de un evento anunciado. Desde 2024, la empresa había advertido sobre los golpes en su competitividad producto de la apertura económica indiscriminada que afecta la producción nacional. Durante los últimos dos años, la crisis comercial y productiva que hundió a la empresa fue erosionando la relación con los empleados, que a través de la representación gremial reclamó permanentemente sobre los daños al costo laboral, sueldos atrasados y reducción de jornadas de trabajo.
 
En su declaración, la compañía recordó que "a lo largo de más de ocho décadas Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad".
 
"Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina", destacó. Milei los liquidó.
 
La Opinión Popular
 

17-02-2026 / 10:02
El ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, salió este domingo a interpelar públicamente al empresariado por la falta de respaldo explícito a la reforma laboral retrograda y esclavista impulsada por el Gobierno anarco capitalista. A través de un mensaje directo en redes sociales, el funcionario expresó su "asombro" ante lo que consideró una reacción tibia -o directamente nula- de las cámaras empresarias frente a los beneficios fiscales incluidos en el proyecto.
 
El reclamo de Caputo se produjo en un momento de alta tensión política y sindical, con la Confederación General del Trabajo convocando a un paro en rechazo al proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado y aguarda su tratamiento en la Cámara de Diputados. En ese contexto, el ministro buscó correr el foco del conflicto y presionar al sector privado para que se pronuncie en favor de una reforma que el Ejecutivo presenta como anti trabajadores.
 
El eje del planteo oficial es el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), dos herramientas que apuntan a reducir significativamente el costo laboral. La reforma permitiría bajar las contribuciones patronales por cada nuevo trabajador desde el 27 actual al 15 por ciento durante un período de 48 meses. En términos más amplios, la cuña laboral promedio se reduciría del 44 al 32 por ciento del salario bruto.
 
Pese a estos números, Caputo se mostró molesto por la falta de entusiasmo empresario. "Les bajamos un 85 por ciento las cargas patronales para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!", escribió en la red social X.
 
Sin embargo, el silencio por parte del empresariado expone una incomodidad que el Gobierno subestima. Voces del sector privado reconocen que la baja de cargas es un incentivo relevante, pero advierten que persisten dudas sobre la implementación del nuevo esquema, la estabilidad macroeconómica y la falta de políticas complementarias para reactivar la producción y el crédito. En sectores industriales, incluso, señalan que la reducción de costos laborales no alcanza si no hay demanda ni financiamiento.
 
Mientras el Gobierno ultra derechista exhibe el recorte de cargas patronales como una concesión histórica al empresariado, las principales cámaras evitan celebrarlo abiertamente, atrapadas entre el conflicto sindical, la incertidumbre económica y un modelo laboral que todavía genera más interrogantes que certezas.
 
Muchos empresarios están sensibilizados por los juicios laborales, pero hay que tener cuidado con la degradación de los derechos de los trabajadores, afecta la masa salarial, reduce el poder adquisitivo y por lo tanto achica aún más el mercado interno, con lo que a las Pymes les pega de lleno.
 
Los empresarios ni fu ni fa con la medida. En tanto, la CGT resolvió realizar un paro nacional para este jueves o el día en que se trate el proyecto oficial que destruye los derechos laborales de los trabajadores. El Gobierno libertario quiere que la Cámara de Diputados lo transforme urgente en ley, aunque si le hacen cambios volvería al Senado. La masividad de la medida está asegurada porque ya se sumaron los decisivos gremios del transporte.
 
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