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Nacionales - 19-05-2023 / 10:05
INSISTIÓ CON LA NECESIDAD DE UN CONSENSO POLÍTICO PARA DEBATIR QUÉ HACER CON LA ECONOMÍA BIMONETARIA

Cristina sostuvo que la Corte viene a llevarse puesta la democracia y pidió renegociar el acuerdo con el FMI

Cristina sostuvo que la Corte viene a llevarse puesta la democracia y pidió renegociar el acuerdo con el FMI
Evitando definiciones electorales, Cristina reconoció la debilidad del peronismo al marcar el desafío de entrar al ballotage presidencial. Elogió a Sergio Massa, pidió un acuerdo de gobierno a la oposición, y evidenció que la inflación transfirió ganancias extraordinarias de los trabajadores a los grandes empresarios. Y denunció la persecución judicial macrista nuevamente contra su persona.
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ratificó su negativa a presentarse como candidata, volvió a pedir un acuerdo con toda la dirigencia para salir de la economía bimonetaria y volvió a insistir con "rediscutir el acuerdo con el Fondo Monetario". Fue durante una entrevista de poco más de una hora en los estudios del canal C5N, con el periodista Pablo Duggan, conductor del programa Duro de Domar.
 
Cristina sugirió qué debe ocurrir para que el Frente de Todos pueda tener chances en las elecciones de este año: "Depende de que volvamos a enamorar a la sociedad", aseguró y planteó que la clave de un triunfo pasa por "volver a convencer a la sociedad de que hubo un tiempo en que los argentinos tenían un salario que alcanzaba para ahorrar".
 
Sin hacer nombres, Cristina dio una pista sobre su rol y sus preferencias políticas de cara al futuro: "Este año voy a cumplir el papel de siempre, el de una militante política para que lo que considero es lo mejor que les puede pasar a los argentinos, les pase", afirmó, y de inmediato manifestó su deseo de que "los hijos de la generación diezmada", en la que se ubicó como dirigente, "sean los que tomen la posta".
 
El diálogo con el periodista tuvo momentos de profunda reflexión política y de intensidad emotiva, cuando le tocó abordar la intimidad de su familia. "Toda la vida dije que no venían por mí sino por el peronismo y por el sistema democrático", fue la primera definición que dio Cristina para explicar la decisión de mantenerse fuera de la carrera electoral.
 
"Con una cautelar de la Corte mantuvieron suspendida la aplicación de Ley de Medios. ¿Alguien tiene alguna duda después de lo que pasó con Tucumán y San Juan? 72 horas antes de que empezara la veda, suspenden dos elecciones, después de un fin de semana donde había habido elecciones que fueron muy desfavorables para Juntos por el Cambio, activaron el dispositivo. Y ahora parece que viene Formosa. Se van a animar a todo", agregó.
 
Cristina encaró el reportaje de manera directa sobre el tema del endeudamiento y el rol del Fondo. "La combinación de endeudamiento y alta tasa de interés es igual a proceso inflacionario", destacó. "Necesitamos revisar ese acuerdo con el Fondo", pidió. En una de sus varias alusiones a su gestión presidencial, Cristina recordó que "hasta diciembre de 2015 los argentinos podían comprar hasta u$s2500″. "Me puteaban en colores" recodó la vicepresidenta, y volvió a pedir "un acuerdo entre todos los partidos políticos que tengan expectativas de gobierno". Por otro lado, sobre la inflación sostuvo: "No hay que apostar a una economía primarizada, tenemos que ir por otro lado, por el lado del desarrollo". "La inflación genera una transferencia de recursos de toda la economía a los sectores más concentrados", sostuvo.
 
En cuanto al panorama electoral, la vicepresidenta sostuvo que la de 2023 "es una elección de tercios, así como en 2019 era una elección de techo, ahora lo importante más que el techo es el piso". En otro momento, Cristina pidió limitar "el ejercicio de la impunidad obscena" que se ejerce desde los medios de comunicación, que fomentan "el odio y la supresión" del otro y afirmó que vivió años de críticas contra su condición de mujer. "Fueron años y años de tapas, de agresiones, violencia mediática simbólica, deshumanización, fundamentalmente contra mi condición de mujer. Sin que se levantara ninguna voz feminista, por suerte eso ahora sería imposible", expresó.
 
La Opinión Popular
 

 
LA VICEPRESIDENTA LLAMÓ AL PERONISMO A "VOLVER A ENAMORAR A LA SOCIEDAD" PARA GANAR LAS ELECCIONES
  
Cristina Kirchner: "Espero que los hijos de la generación diezmada tomen la posta"
 
CFK reiteró que no será candidata y describió un escenario electoral "de tercios", donde la clave será el piso de votos para acceder al ballottage. Advirtió que la Corte Suprema y el "Partido Judicial" amenazan al sistema democrático. También insistió en la necesidad de revisar el acuerdo con el FMI y reclamó alcanzar un consenso con "todas las fuerzas políticas" para estabilizar una "economía bimonetaria" y enfrentar la inflación.
 
"Ganar las elecciones depende de que volvamos a enamorar a la sociedad, de que volvamos a convencerla de que hubo un tiempo en que vivimos mejor." La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró, por si hacía falta, que no será candidata este año y, aunque no dijo expresamente si apoyará a otro postulante, ni se pronunció sobre el debate primarias sí o primarias no, dio pistas sobre la estrategia que debería trazarse el oficialismo de cara a octubre, de cara a unas elecciones que definió como "atípicas, de tercios", en un escenario donde "la frustración" generó -respecto de 2019- el ingreso de una tercera fuerza (evitó pronunciar el nombre de Javier Milei): "Ahora, más importante que el techo es el piso. Lo importante es entrar al ballottage", dijo. También hizo un llamado a las fuerzas opositoras para estabilizar la economía, para enfrentar la inflación y la recurrente escasez de dólares: "Es necesario un acuerdo entre todos para decidir qué hacer con la economía bimonetaria", planteó.
 
A cuatro años de la fecha en que anunció la fórmula con que el Frente de Todos se impuso en las últimas elecciones presidenciales, la que integró junto con Alberto Fernández, CFK volvió a mostrarse en un canal de televisión. De traje verde y escarapela en la solapa, fue a C5N, donde concedió una entrevista al programa "Duro de domar".
 
"Hacer política en los sets de televisión y en los tribunales, es lo más fácil que hay, el problema es cuando llegan al gobierno", fueron sus primeras palabras, cuando se encendieron las cámaras y dejó de agitar su abanico. Eran las 21.30 pasadas y había llegado minutos antes a los estudios. En la puerta del canal la esperaban, hacía horas, grupos de militantes que se habían acercado a manifestarle su apoyo, a mostrarle una sonrisa o gritarle amor incondicional. "Ella o nadie", decía un cartel. Otro reclamaba "un paro por tiempo indeterminado hasta que renuncie la Corte mafiosa macrista". "En tiempos difíciles, ser peronista es un deber", rezaba una cartulina manuscrita en letras cursivas. Había vinchas celestes y blancas con su nombre, remeras con la leyenda "todos con Cristina" o "ni presa ni muerta, CFK presidenta".
 
La judicialización de la política fue el tema que abordó inicialmente la vicepresidenta. "Después de 2015, el Partido Judicial se ha convertido un dispositivo de persecución, en especial del peronismo", dijo. Definió como "brutal" la foto de Lago Escondido, el escándalo que mostró la connivencia de magistrados, dirigentes de Juntos por el Cambio y empresarios de medios, y apuntó luego a las irregularidades reveladas en el juicio político a la Corte Suprema que se lleva adelante en la Cámara de Diputados. El máximo tribunal "se ha constituido en una camarilla de tres personas", dijo, en alusión a la mayoría conformada por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda.
 
"Después de elecciones provinciales que habían sido objetivamente muy desfavorables para Juntos por el Cambio, activaron el dispositivo" y suspendieron los comicios en San Juan y Tucumán, donde el peronismo era favorito. "Ya no es persecución a una dirigente ni prejuicio con un movimiento político, vienen por el sistema democrático", alertó.
 
La economía fue el segundo gran tema. La expresidenta destacó explícitamente el trabajo de Sergio Massa en el Ministerio de Economía ("agarró una papa caliente") e insistió: "Necesitamos revisar el acuerdo con el FMI. El año que viene Argentina tiene vencimientos por 25 mil millones de dólares, solamente entre el Fondo, acreedores privados, deuda privada, sin contar organismos multilaterales". CFK explicó que "en una economía bimonetaria como la argentina, con el endeudamiento vertiginoso que hizo el macrismo, la combinación con tasas altas de interés, cuando se van los dólares se produce un proceso inflacionario".
 
Por eso, planteó que es "necesario un acuerdo" entre "todos los partidos políticos con representación parlamentaria" para resolver "cómo desatamos el nudo, qué hacemos con la economía bimonetaria, quién se lleva los dólares". De paso, mostró sus recaudos sobre las expectativas puestas en Vaca Muerta y el litio, en una economía primaria basada en la exportación de commodities, y abogó por "definir un desarrollo industrial que permita exportar tecnología y valor agregado", un modelo con más empleo y mejores salarios.
 
Desde ese lugar abordó el tema de las próximas elecciones. Recordó que "hasta 2015 teníamos el mejor salario de América Latina" y los trabajadores participaban del 51 por ciento del producto bruto. En eso se apoyó para afirmar que, para el oficialismo, "ganar las elecciones depende de que volvamos a enamorar a la sociedad, de que volvamos a convencerla de que hubo un tiempo en que los argentinos tenían un salario que alcanzaba para ahorrar. Ya lo hicimos y lo podemos volver a hacer", dijo. Y pidió "tener memoria de que algo diferente se puede hacer, es mentira que no se puede, hasta 2015 no estábamos así -remarcó-, el riesgo país estaba en 600 puntos, Argentina no estaba endeudada".
 
La exmandataria evaluó que las elecciones de este año serán "atípicas", con un mapa electoral organizado en "tercios", encarnados en el Frente de Todos, la alianza PRO-UCR-CC y la Libertad Avanza. En 2019, recordó, "la gente tenía memoria de cómo había vivido hasta 2015", y en aquellas elecciones entre el FdT y JxC reunieron el 90 por ciento de los votos. Es más, detalló que el FdT obtuvo una diferencia de 15 puntos en las PASO y que "después hubo cambio en la conducción de la campaña y perdimos puntos. Comenzaron a tallar otras voces", señaló, en alusión a Alberto Fernández y su entorno. De todos modos, puntualizó que el gobierno del FdT "fue infinitamente mejor de lo que hubiera sido otro gobierno de Mauricio Macri".
 
El actual escenario electoral "de tercios" lo atribuyó a "la frustración", que propició el crecimiento de una fuerza neoliberal como la de Milei. "No vamos a mejorar esto volviendo a recetas del pasado", afirmó CFK y observó que el "piso" de votos será más importante que "el techo" porque definirá qué fuerzas llegarán a la segunda vuelta. Cristina reiteró que no será candidata: "Está muy claro lo que publiqué el otro día. Es la ratificación de lo que había dicho el 6 de diciembre. Cuando hablo, sé que la palabra de una persona que fue dos veces presidenta y lidera una fuerza política debe ser ejercida con responsabilidad". Argumentó que, bajo amenaza del Partido Judicial ("estoy en libertad condicional", remarcó), no se puede arriesgar "a dejar en situación de debilidad al peronismo en un escenario electoral".
 
Cuando el periodista Pablo Duggan la consultó por su futuro político, la vicepresidenta se definió como una "militante de toda la vida" que forma parte de la "generación diezmada" de la que habló Néstor Kirchner en su discurso de asunción, el 25 de mayo de 2003. "Este año voy a cumplir el papel de siempre. El de una militante política para que lo que considero que es lo mejor que les puede pasar a los argentinos, les pase". Entonces deslizó que espera que "los hijos de la generación diezmada sean los que tomen la posta". Muchos interpretaron que, de los precandidatos del FdT, el único que entraría en esa definición es el ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro. CFK se cuidó de adelantar qué dirá en el acto del jueves 25, en la Plaza de Mayo, en el que será la única oradora. "Los espero a todos en la Plaza", dijo.
 
Fuente: Página 12
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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