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Internacionales - 20-03-2023 / 08:03
20 DE MARZO DE 1856

William Walker: Destino manifiesto imperialista y filibusterismo yanqui

William Walker: Destino manifiesto imperialista y filibusterismo yanqui
El 20 de marzo de 1856, en la Hacienda Santa Rosa (Costa Rica), el presidente Juan Rafael Mora Porras convoca a un grupo de militares costarricenses para echar del país al delincuente estadounidense Walker y sus filibusteros.
William Walker fue el más reconocido de los denominados «filibusteros» del siglo XIX. En esos años, en los Estados Unidos se encontraba en boga la racista Doctrina del Destino Manifiesto. Tal ideología respaldaba que el país se expandiera sobre los territorios no conquistados de Norteamérica y, en general, sobre el Hemisferio Occidental.
 
En 1855, junto a un grupo de reclutas conocidos como «Los Inmortales», Walker se dirigió hacia Nicaragua, país que se encontraba inmerso en una guerra civil, y luchó al lado del bando democrático, que pretendía derrocar al presidente legitimista Fruto Chamorro Pérez, intentado conquistar Nicaragua para anexarla a los EE.UU.
 
Debido a la amenaza que representaba su permanencia en Centroamérica, los demás países de la región iniciaron una ofensiva para expulsarlo del territorio, dando lugar a la Guerra Nacional de Nicaragua y la Campaña Nacional de Costa Rica.
 
El 20 de marzo de 1856, en la Hacienda Santa Rosa (Costa Rica), el presidente Juan Rafael Mora Porras convoca a un grupo de militares costarricenses para echar del país al delincuente estadounidense Walker y sus filibusteros. Walker claudicó en mayo de 1857 y abandonó el territorio centroamericano. A pesar de su derrota, organizó nuevas expediciones para apoderarse de Nicaragua, pero acabó fusilado en Honduras. 
 
Las invasiones de este filibustero provocaron no solo el nacionalismo nicaragüense y la unidad centroamericana, sino también un sentimiento de furia antiyanqui en amplios sectores. Y colaboraron a la formación del concepto de América Latina como una unidad diferenciada de EE.UU., en el marco del temor que despertaba la política expansiva yanqui.
 
La Opinión Popular



En esos años, en los Estados Unidos se encontraba en boga la Doctrina del Destino Manifiesto. Tal ideología respaldaba que el país se expandiera sobre los territorios no conquistados de Norteamérica y, en general, sobre el Hemisferio Occidental.
 
De acuerdo con este ideario, no bastaba la ocupación de territorios extranjeros como Texas o California, también era justificable conquistar países como Canadá, México, Cuba o los de Centroamérica. Cualquier medio era justificado para alcanzar este objetivo, desde la adquisición por compra, hasta la vía militar.
 
Esta doctrina no estaba exenta de racismo, pues consideraba que los habitantes estadounidenses eran superiores a los «mestizos» de los países vecinos ubicados al sur de la frontera, por lo que debían ser «regenerados».
 
En México, William Walker intentó conquistar los territorios de Sonora y Baja California, lo que lo llevó a fundar la «República de Sonora» que terminó en fracaso.
 
En 1855, junto a un grupo de reclutas conocidos como «Los Inmortales», se dirigió hacia Nicaragua, país que se encontraba inmerso en una guerra civil, y luchó al lado del bando democrático, que pretendía derrocar al presidente legitimista Fruto Chamorro Pérez. Sin embargo, a medida que avanzaba en sus campañas militares, logró asumir el poder mediante unas elecciones amañadas, en las cuales resultó elegido presidente de la nación.
 
Debido a la amenaza que representaba su estadía en Centroamérica, los demás países de la región iniciaron una ofensiva para expulsarlo del territorio, dando lugar a la Guerra Nacional de Nicaragua y la Campaña Nacional de Costa Rica. El conflicto también involucró a Estados Unidos, al Reino Unido y al empresario Cornelius Vanderbilt.
 
William Walker claudicó el 1 de mayo de 1857 y abandonó el territorio centroamericano. A pesar de su derrota, organizó nuevas expediciones para apoderarse de Nicaragua, pero acabó fusilado en Honduras. Las invasiones de este aventurero colaboraron a la formación del concepto de América Latina.
 
Las campañas de William Walker en Centroamérica provocaron no solo el nacionalismo nicaragüense, la unidad centroamericana, el conservadurismo político, la militarización, sino también un sentimiento de furia antiestadounidense en amplios sectores.
 
La aventura de Walker se vincula al imperialismo estadounidense, dado el apoyo de los Estados Unidos de América a sus campañas, o, según otros autores, es considerada parte del mismo. En ese caso Walker es calificado como «agente del imperialismo esclavista estadounidense».
 
En una visión más amplia y matizada, Robert E. May relaciona al fenómeno del filibusterismo con el expansionismo que caracterizó desde su origen a los Estados Unidos.
 
Fuente: Wikipedia 

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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