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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Sociedad e Interés General - 11-03-2023 / 07:03
UNA NUEVA ARGENTINA CON JUSTICIA SOCIAL

Se sanciona la Constitución de 1949 que incorpora los derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad, de la educación y la cultura

Se sanciona la Constitución de 1949 que incorpora los derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad, de la educación y la cultura
El 11 de marzo de 1949, durante la primera presidencia de Juan Perón, se sanciona una nueva Constitución nacional conocida también como la Constitución de 1949. Heredera del 17 de octubre de 1945, del pueblo en la calle y movilizado en la construcción de una Nueva Argentina, de una sociedad con Justicia Social.
El 11 de marzo de 1949, durante la primera presidencia de Juan Perón, se sanciona una nueva Constitución nacional conocida también como la Constitución de 1949. Heredera del 17 de octubre de 1945, del pueblo en la calle y movilizado en la construcción de una Nueva Argentina, de una sociedad con Justicia Social.
 
Se inscribe dentro de la corriente jurídica del constitucionalismo social que, entre sus principales normas, incorporó en sus artículos los derechos de segunda generación (laborales y sociales), la igualdad jurídica del hombre y la mujer, los derechos de la niñez y la ancianidad, la autonomía universitaria, la función social de la propiedad e incorporó la elección directa del presidente y del vicepresidente y la posibilidad de su reelección inmediata.
 
La oposición antiperonista, de lamentable desempeño, se opuso y brindará los argumentos para que por un decreto militar fuera posteriormente abrogada. Inconsecuente consigo misma, y con sus argumentos, la oposición gorila propiciará el golpe de Estado militar de 1955, y legitimará el decreto de la dictadura de derogación a la Constitución popular.
 
Fue derogada el 27 de abril de 1956 por "proclama" del dictador militar Pedro Eugenio Aramburu, en la segunda etapa de la dictadura oligárquica cívico-militar autodenominada "Revolución Libertadora" que derrocó al presidente Perón, restableciéndose la Constitución Argentina de 1853 con sus reformas de 1860, 1866, 1898.
 
Los partidos políticos antiperonistas convalidarán después otro decreto militar de convocatoria de reforma constitucional, en 1957, con la mayoría peronista totalmente proscripta.

Batalla de Caseros: Triunfo de la Oligarquía y Derrota de la Patria 
Por Blas García para La Opinión Popular 

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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