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Nacionales - 07-03-2023 / 08:03
OTRO PAPELÓN DE LA DIPUTADA MACRISTA

Granata se disfrazó para recorrer las calles de Rosario y el tiro le salió por la culata

Granata se disfrazó para recorrer las calles de Rosario y el tiro le salió por la culata
Luego del ataque al supermercado de los Roccuzzo y la amenaza contra Lionel Messi, Amalia Granata –diputada provincial de Santa Fe, aunque vive permanentemente en Nordelta– apareció por las veredas de Rosario disfrazada con lo que parecía ser un chaleco antibalas. Pero en las redes hicieron foco a su vestimenta y detectaron que se trataba de una prenda de utilería para jugar al paintball. La ridícula puesta en escena fue completa.
Luego del ataque al supermercado de los Roccuzzo y la amenaza contra Lionel Messi, Amalia Granata -diputada provincial de Santa Fe, aunque vive permanentemente en Nordelta- apareció por las veredas de Rosario disfrazada con lo que parecía ser un chaleco antibalas. Allí charlaba con vecinos ante el atento retrato de un móvil de televisión. Pero en las redes hicieron foco a su vestimenta y detectaron que se trataba de una prenda de utilería para jugar al paintball. La ridícula puesta en escena fue completa.
 
Frente al problema de la inseguridad, la diputada le quitó seriedad al tema y decidió armar un show mediático usando un chaleco antibalas trucho. Además, hizo una comparación absurda de Rosario con Chicago. "Rosario había sido la Chicago Argentina, conocida por su cultura, por su noche", indicó, de forma errática, la funcionaria. ¿Por qué le dicen a Rosario la Chicago argentina?, por la mafia. Chicago en la década del ´30 estuvo marcada por la mafia de Al Capone, pero para Granata, la ciudad santafesina se compara con la yanqui por su noche y su cultura.
 
Evidentemente, Granata desconoce la historia en general y también la de una ciudad que se encuentra dentro de la provincia que representa en la Cámara de Diputados Provincial. Y también desconoce el tema de la inseguridad en Rosario, que por cierto es muy grave y fundamentado en el narcotráfico, que ha tomados visos, enfoques y aprovechamientos múltiples desde la oposición.
 
A poco que se analice el hecho contra la familia de Messi se advierte que no hubo motivación política en cuanto a los propietarios del comercio y que la amenaza para con el jugador buscaba -y obtuvo- una gran trascendencia noticiosa no del todo clara en su objetivo. Además, la coincidencia de ese acto con el discurso de inauguración del año legislativo por parte del presidente Alberto Fernández, más bien inclina a sospechar de alguna injerencia de la oposición política, o al menos de un contubernio entre los poderes político y delincuencial.
 
Si por un lado la oposición vocifera la necesidad de sacar tropas a la calle (una presunta solución que ya tuvo un estruendoso fracaso en México ante una situación similar) por otro el gobierno nacional subraya que el problema viene desde la administración anterior, que abundó en operativos antidrogas que después se demostraron falsos o ineficientes. Además, agrega, se ha llegado a una situación de inseguridad interna en la provincia que inclina a las fuerzas federales a no anticipar ni, eventualmente, darle participación de operativos a realizarse a la policía santafesina, al parecer ganada por la corrupción.
 
Lo cierto es que el gobierno santafesino, en manos justicialistas, lleva nada menos que cuatro ministros de seguridad cambiados y, a su vez, su equivalente nacional pronunció una frase polémica y peligrosa: "Los narcos han vencido", palabras que, aunque sacadas de contexto e interpretadas parcialmente, han permitido que la oposición se precipitara con críticas feroces sobre la política federal.
 
¿Tan grave puede ser la situación en Rosario? Parece que sí, porque de otra manera no puede entenderse que un conjunto -¿tres, cuatro mil individuos?- imponga su violento quehacer en la tercera ciudad del país, haciendo gala de una infraestructura de armas y vehículos modernos que ponen más en evidencia la ineficiencia de la policía provincial, que tiene varios ex funcionarios de alto nivel presos o que, increíblemente, no ha sido capaz de impedir la comunicación con el exterior de los jefes narcos encarcelados.
 
La Opinión Popular
 

 
LA DIPUTADA PROVINCIAL SE DISFRAZÓ PARA RECORRER LAS CALLES DE ROSARIO Y EL TIRO LE SALIÓ POR LA CULATA
 
Amalia Granata y el show del chaleco antibalas (de paintball)
 
Luego del ataque con tintes narcos al supermercado de los Roccuzzo y la amenaza contra Lionel Messi, Granata -diputada provincial de Santa Fe, aunque vive en Nordelta- apareció por las veredas de la ciudad disfrazada con lo que parecía ser un chaleco antibalas. Allí charlaba con vecinos ante el atento retrato de un móvil de televisión. Pero en las redes hicieron foco a su vestimenta y detectaron que se trataba de una prenda de utilería para jugar al paintball. "Fue algo simbólico para que se dimensione la violencia que se está viviendo", fue el justificativo de la expanelista.
 
Tras el ataque, con tintes mafiosos, que padeció la familia de Lionel Messi el pasado jueves en Rosario, varias imágenes quedaron en la retina colectiva. Por un lado, cámaras de televisión, móviles radiales y cronistas de diario recorrieron las inmediaciones del Supermarcado Único de los Roccuzzo, que padeció una balacera de, al menos, catorce disparos.
 
También dio vueltas la carta amenazante contra el Diez de la Selección y la acusación al intendente de la ciudad santafesina, Pablo Javkin. Una última también resonó, aunque más por el morbo y show televisivo: ese mismo jueves Amalia Granata recorrió el oeste rosarino disfrazada con un chaleco antibalas.
 
Lo que se supo por estas horas es que la puesta en escena le salió por la culata a la diputada provincial. Es que el chaleco era, en realidad, uno de utilería para jugar al paintball y tras las acusaciones en redes, desde su entorno debieron aceptar que se trató algo "simbólico".
 
Antes de que saliera a la luz su disfraz policiaco, Granata la había pasado mal en la recorrida por las calles de la Cuna de la Bandera. "Ahora se acuerdan del barrio y de Rosario. Habla de Rosario pero vive en Buenos Aires", espetó un vecino de 27 de Febrero y Avellaneda a la diputada cuando caminaba con un móvil del canal A24. Otro residente, en cambio, hizo hincapié en la vestimenta de la expanelista: "No seas caradura. ¿Qué tenés ahí? ¿La gente tiene eso que vos tenés? Estás haciendo una payasada", expuso. Y cerró: "Amalia, hace cuatro años que la votaron y no apareció nunca acá".
 
 
"Algo simbólico"
  
Las sospechas de la puesta en escena en cuanto a la vestimenta de Granata y el periodista que la acompañó empezaron a circular en redes sociales. Allí, los internautas detectaron que había publicaciones en Mercado Libre que vendían esa misma prenda -definido como "chaleco táctico"- por un monto de 20 mil pesos.  A ese detalle se le suma que la venta de chalecos antibalas no es libre en la Argentina y para poder utilizar uno es necesario tramitar un permiso en la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac) que justifique el uso de esa protección específica.
 
Ante esa situación, desde el entorno de la diputada provincial santafesina -aunque vive en Nordelta- deslizaron ante el medio Rosario3 la decisión de aparecer con chaleco fue algo "simbólico". "Para que se dimensione la violencia que se está viviendo en Rosario", fue el justificativo.
 
Fuente: Página 12
 

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08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
31-07-2026 / 21:07
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