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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 26-02-2023 / 09:02
LA INTERNA DE JUNTOS POR EL CAMBIO

Horacio y Patricia, vidas no tan paralelas y pocas diferencias con todos corridos a la derecha

Horacio y Patricia, vidas no tan paralelas y pocas diferencias con todos corridos a la derecha
Horacio Rodríguez Larreta ha perdido posiciones desde 2019. Dejó de ser el candidato “natural” de Juntos por el Cambio, se le chispoteó la pole position. De cualquier modo, está en carrera, aspira a ser candidato de la alianza que ganó tres de las cuatro elecciones nacionales sucedidas desde 2015. Debe enfrentar una interna contra Patricia Bullrich que jamás llora, como Shakira. Y en una de esa contra Mauricio Macri que lo mortifica y lima a diario.
Horacio Rodríguez Larreta ha perdido posiciones desde 2019. Dejó de ser el candidato "natural" de Juntos por el Cambio, se le chispoteó la pole position. De cualquier modo, está en carrera, aspira a ser candidato de la alianza que ganó tres de las cuatro elecciones nacionales sucedidas desde 2015. Debe enfrentar una interna contra Patricia Bullrich que jamás llora, como Shakira. Y en una de esa contra Mauricio Macri que lo mortifica y lima a diario.
 
Va una pregunta para inducir debates caseros o en tertulias de café. "¿Qué sería más difícil para el Pelado o para Pato? ¿la PASO o la subsiguiente votación nacional?" Los cambiemitas suponen que la interna lo que instiga gula, errores, desmesuras. De nuevo, cuatro años atrás el Jefe de Gobierno se insinuaba como candidato lógico en 2023. Único dirigente de PRO gobernando una provincia con Macri herido tras la desastrosa gestión presidencial. Muchos creían que el expresidente de Argentina y de Boca se retiraría o algo así. Entre ellos y a la cabeza Larreta, compañero de ruta de toda la vida.
 
"Mauricio" --explicaba su vice en cualquier café de avenida Libertador-- siempre fue un poco perezoso". Remontar la debacle no le atraería, la FIFA pintaba más atractiva. Sin valerse jamás de la ingeniosa imagen de la reposera, Larreta cimentaba la moraleja: no vuelve más. Durante años, con paciencia de artífice, venía instalando una idea: el Jefe de Gabinete fue el pilar de la gestión en la Ciudad, quien se levantaba temprano, conocía los nombres de los hospitales, los de las estaciones de subte (menester sencillo para quien no amplió las redes).
 
Como Enrique Olivera respecto de Fernando de la Rúa: el segundo que pavimentaba con sudor propio los escasos metros que separaban la antigua sede de la Municipalidad y la Casa Rosada. El sueño húmedo en el que naufragó el exintendente Carlos Grosso y que concretaron dos no peronistas, gorilas ambos.
 
Pocos recuerdan ese pasado (en Argentina dos décadas se asemejan a siglos): Bullrich compitió contra los dos: Macri y Larreta. Le complicó la vida a Macri en un debate en el programa A dos Voces, lo chuceaba, interrumpía. La ex ministra cambió de camiseta con asiduidad, se sabe. Si fuera jugadora de fútbol y honrara ciertos códigos (dos hipótesis improbables) no gritaría los goles casi contra ningún rival... pediría disculpas a la hinchada con lealtad de ex (otras dos hipótesis chocantes).
 
Conviene no exagerar, la relativamente nueva presidenta del PRO encontró en la madurez su domicilio existencial. Es figura de la derecha argentina y global, aliada de la DEA, propulsora de sus ideas y valores. Selló pactos de sangre (valga la expresión) con integrantes de la Gendarmería y la Prefectura.
 
No se puede hablar de halcones y palomas; se descree de dicha ornitología. La pretendida "paloma" reprime ferozmente en la CABA desde hace años, es enemigo cotidiano de la educación y de la salud pública, le hace la venia al Tío Sam cada vez que puede. Los intentos para "afuera" aluden al tono, a la necesidad de mostrar un estilo oratorio distinto a Bullrich-Macri, a armonizar con el sector no encuadrado del padrón electoral. De ahí a ser paloma...
 
Solo el corrimiento a la derecha de la política en el mundo y en nuestro país habilita a que Larreta se diferencie un poco. A la derecha de Larreta, Bullrich. A la de Bullrich nadie, ni siquiera el diputado Javier Milei.
 

LA INTERNA DE JUNTOS POR EL CAMBIO
 
El lanzamiento de Horacio Rodríguez Larreta: ¿Se equivocó la paloma?
 
Corría el año 2015. Horacio Rodríguez Larreta aspiraba a ser Jefe de Gobierno porteño. Competiría con Gabriela Michetti en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). El dedo de Macri había señalado a "Horacio". "Gabriela", quien decidió competir igual, se quejaba con pucheros: "Mauricio" la maltrataba, incentivado por (y a la zaga de) Horacio.
 
En ese contexto Larreta fue reporteado por Chiche Gelblung quien lo sorprendió con una descripción jocosa: "es la competencia entre la Bella y la Bestia". HRL se tildó, quedó mudo, careció de reflejos para contestar algo ingenioso... no es lo suyo. El coaching de Jaime Durán Barba tampoco preveía el gracejo del periodista quien se entretuvo dejando a Larreta descolocado, prolongando el momento olvidado, sugestivo.
 
El lanzamiento de esta semana encasilló en parámetros más amigables para el ahora Jefe de Gobierno con aspiraciones a la presidencia de la Nación. Un spot profesional, el número 23 apareciendo por doquier, paisaje patagónico de fondo. Adversarios, especialistas en comunicación, gentes normales se entretienen señalando fallas. 
 
Parentescos posibles con Fernando de la Rúa aseverando "dicen que soy aburrido". La definición del faro es impropia, equivocada, hasta peligrosa para eventuales navegantes. No es imprescindible el ingenio de Gelblung para dejar expuesta la falta de atractivo personal que le enrostra, tan luego, un editorial de "La Nación" publicado el domingo pasado.
 
Rodríguez Larreta quiso desde niño ser presidente chimentan sus biógrafos autorizados. Hizo carrera en los suburbios del peronismo asesorando al exgobernador Ramón "Palito" Ortega. Trata de soslayar su paso como triunviro en el PAMI porque le enrostran opacidad y destrato al fallecido René Favaloro. Desde las divisiones inferiores aplicó el valor del dinero para imantar lealtades.
 
El Grupo Sophia congregaba materia gris y financiaba papers a ofertantes transversales que, agradecidos y burlones, la apodaban "Fundación Paganini" porque pagaba y bien. El precandidato continúa como practicante de esa fe, comunión diaria. Las entrevistas que afronta carecen de sorpresas, tipo Chiche Gelblung.
 
La pandemia, acontecimiento sorprendente dentro del mandato del presidente Alberto Fernández, pareció venirle bien a Larreta. Una primera etapa de cooperación entrambos cuando primaban el temor social y la solidaridad por abajo. Conferencias de prensa o anuncios conjuntos acompañados por el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
 
Andando el tiempo, diferencias en materia educativa ("abran las escuelas") y sanitaria lo ayudaron a diferenciarse a medida que se apagaba la estrella inicial del presidente. Un momento oportuno.
 
La ruptura, inesperada, aconteció cuando Alberto Fernández reasignó las transferencias del Estado nacional a la CABA, para mejorar la cuota de la provincia de Buenos Aires. Medida de emergencia para resolver un conflicto con la policía bonaerense que escaló a niveles temibles.
 
La movida marcó un punto de inflexión, de no retorno. HRL llevó el entredicho a la Corte Suprema, era jugada única. En ese hito de la historia reciente, cree vislumbrar el cronista, todavía punteaba en la virtual interna de Juntos por el Cambio.
 
Sería la culminación de un largo camino junto a Macri, iniciado con la derrota ante Aníbal Ibarra en 2003 por la dichosa Jefatura de Gobierno.
 
Apologista de la venta de armas y de la doctrina Chocobar la ex oportunista serial (que se arrimó a De la Rúa pergeñando informes fútiles para Fernando de Santibañes) dio con su lugar en el mundo. "Tiene una idea fuerza" adula el editorial de La Nación aludido líneas arriba. La narrativa de Bullrich abreva en fuentes varias, deplorables. La catilinaria contra los tibios remonta a monsergas pseudo bíblicas del presidente Carlos Menem.
 
La polarización electoral de 2015 y 2019 se metamorfosea tras las experiencias de gobierno de las coaliciones enfrentadas. La alternancia no propició riqueza ni potenció al sistema democrático. HRL ofrece un discurso no embravecido, habla de diálogos con el otro mientras descalifica a posibles contrapartes. Grita menos, se parece más a un dirigente de derecha que a un bienudo enojado o que a una sargenta.
 
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Macri goza: 
  
"Celebro y apoyo que Horacio haya presentado hoy oficialmente su precandidatura. Yo creo profundamente en la competencia" tuiteó Macri en modo bromista. 
 
El periodista Mariano D'Arrigo, sumó una interpretación preciosa. Tuiteó la frase antedicha y la ilustró con una foto de la serie Succession: el padre Logan Roy, apoyado en los hombros de su hijo Kendall Roy. Una pinturita. Una familia que es puro odio, un constructor de riqueza que se niega ser sucedido, un hijo que lo enfrenta y lo padece. Una tragedia griega que Macri goza.
 
El expresidente se mantiene en el ruedo. Mirará encuestas mal urdidas, prematuras, con informes astutos pensados para complacer. Casi todas, pues. A diferencia de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner no es ganador seguro si se presenta a las PASO: tendrá competencia seria porque Larreta no puede ser tan flojo como para desistir la candidatura.
 
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Emocionalidad, recuerdos del pasado: 
  
Hay trastos viejos bajo el sol. "La bomba" que dejará el gobierno fue denunciada por el empresario industrial Héctor Méndez y divulgada por Clarín en 2015.
 
La jugada de Larreta se orienta en las directivas de Durán Barba para candidatos cordobeses glosadas en esta columna hace ocho años.
 
"No importa hablar de propuestas, importa emocionar a la gente que está escuchando, mostrar a los candidatos humanos, cercanos.
- (...) Pensar en el oyente y repetir el mensaje que querernos que el oyente escuche.
-Hablar de la gente.
-Tono conciliador, basta de peleas, la prioridad es la gente".
 
Nobleza obliga, con dato útil para el presente. El macrismo en campaña supo ser más dúctil que el célebre instructivo. Cambió el libreto en contingencias difíciles. Macri "se politizó" entre la primera y la segunda vuelta de 2015. Prometió continuidades del legado kirchnerista, trató de disipar temores acerca de ajustes y despidos.
 
Entre las PASO y las presidenciales de 2019 salió a la calle, puso el cuerpo, convocó a actos masivos desaconsejados por el gurú ecuatoriano. Abrevió la diferencia, bastante.
 
Juntos por el Cambio fue una coalición potente en campaña. Hoy en día predominan las peleas, los goles en contra, los arrebatos, la expulsiva subcultura internista. El porvenir sigue abierto, por eso entre otros factores.
 
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Almuerzos anticipados, rencillas que dañan: 
  
Ninguno quiere bajarse del tren de la victoria. Todes quieren ser la locomotora y reservan el furgón para los aliados. La certeza de ganar es prematura, hay quien almuerza la cena o vende la piel del oso antes de cazarlo. No es común que una elección esté decidida a ocho meses vista. Remember Macri, Alberto Fernández, Joe Biden, Lula da Silva, etcéteras para regalar.
 
Las querellas intestinas mellan las chances de JpC en elecciones provinciales. Las rupturas internas en Neuquén y Río Negro podrían ser irremontables. En Córdoba los correligionarios radicales siguen pulseando contra Luis Juez. En Mendoza van suturando de a poco las rebeldías del ex demócrata Omar De Marchi versus el radical Alfredo Cornejo quien busca ser reelecto tras haber dejado la gobernación hace cuatro años.
 
La Constitución provincial veda la reelección inmediata. Hasta ahora ningún mandatario provincial pudo revalidarse y los hubo de fuste como José Octavio Bordón y Julio Cobos. El sistema es adverso, la sociedad posiblemente también. Las reglas de juego condicionan pero no sellan el futuro. En Santa Fe Carlos Reutemann y Jorge Obeid consiguieron superar un escollo similar. En Entre Ríos, cuando existía esa restricción, Jorge Busti y Sergio Montiel lograron el difícil retorno.
 
Cornejo se repliega al terruño, desiste de candidaturas nacionales. Presidenciables boinas blancas y animosos quedan dos, acaso tres. El gobernador jujeño Gerardo Morales, el diputado Facundo Manes tal vez. En una de esas el senador Martín Lousteau.
 
En 2015 el ex senador Ernesto Sanz compitió con Macri en las PASO. Lo golearon, las consecuencias se notaron en el reparto de poder estadual. Los radicales se entusiasman con el resultado de una interna pampeana con escasa participación. Optimismo de la voluntad, extremo. 
 
Tal vez a la hora de la verdad puedan ser tentados para  integrar fórmulas bipartidistas, limitar las ambiciones a la presidencia y ahorrarse repetir la historia. De momento se muestran más optimistas, ambiciosos, requirentes.
 
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Basta de realidades, queremos promesas: 
  
Eso rezaba un notable grafiti en cualquier pared de nuestro Sur. Didáctico.
 
La avidez por repartir el botín acicatea a los cambiemitas a prometer sangre, sudor, lágrimas y ajuste. La estrategia, el vector de diferenciación para adentro y extramuros es "basta de kirchnerismos". "No queremos ser Cuba ni Venezuela".
 
¿Alcanza para seducir a una sociedad diversa, plural, federal acostumbrada a salir a la calle en defensa de sus derechos? Macri prometió mejoras, conservar derechos para vencer a Daniel Scioli o para remontar contra Fernández. Ahora explica que hará más rápido lo que lo llevó al fracaso. El problema, a su ver, fue la velocidad, no el rumbo ni las metas.
 
Los anuncios de "los políticos" asombran: cerrar YPF y Aerolíneas Argentinas. Desfinanciar a Tierra del Fuego. Hernán Lombardi engrosa el listado con los medios públicos.
 
Los economistas cambiemitas copan la parada. Carlos Melconian, con la sensibilidad social propia de la Fundación Mediterránea. Hernán Lacunza o Guido Sandleris sin autocrítica, propagando mensajes que huelen a revancha. Nos fue mal, doblaremos la apuesta... idea que tiñe las parcas intervenciones de Macri.
 
El oficialismo festeja esas torpezas, que todavía pueden ser reparadas. Alivian, por supuesto, pero no definen. Demasiado interés en el otro para ser oficialismo, peronista por añadidura.
 
Su futuro depende más de lo evidente, de mejorarle la vida a la gente común, de construir un año menos agobiante, de ampliar las expectativas, de mostrar luz adelante, un futuro. Realizar y también prometer. La gente común vota presente y futuro: es una regla de oro que conserva vigencia.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar 
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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