, el ministro de Justicia y Seguridad de Horacio Rodríguez Larreta, se difundieron mensajes donde Ramos y D'Alessandro intercambian frases amistosas. El juez trata de "Tano" al ministro, y este funcionario le llama "Seba".
 
La mentira sobre esa relación tuvo relevancia porque Ramos fue el juez que recibió, tras un trámite por demás turbio, la denuncia de los gobernadores por los mensajes entre Silvio Robles, el hombre de confianza del titular de la Corte, y D'Alessandro. Es el juez que rechazó la denuncia en menos de 24 horas, sin producir ninguna prueba ni investigar realmente el origen de esos mensajes relacionados con un fallo de la Corte que iba a favorecer a la ciudad de Buenos Aires en detrimento de todas las provincias.
 
Hubo varias denuncias sobre este tema, unas reales, como la de los gobernadores, y otras truchas para orientar el camino hacia el juzgado de conveniencia. El juzgado de Ramos fue el último donde recayó, tras pasar por otros que estaban de vacaciones o se declaraban incompetentes. El fiscal, cuya función es reunir prueba y acusar, como hicieron en todas las causas que involucraban a Cristina Kirchner, algunas sin sentido como las del dólar a futuro, en este caso pidió que se rechace la denuncia. Era Carlos Stornelli, el fiscal procesado en la causa del espía y falso abogado Marcelo D'Alessio.
 
Leer esos mensajes resulta repugnante, constituyen una burla enorme a las personas que creen en la democracia. Y contrastarlos con los dichos del juez aumenta la sensación de desprotección e impotencia. Los legisladores tendrían que estar ofendidos por esa corrupción y no porque la corrupción quede expuesta.
 
Alegar, para tapar la suciedad, que el hackeo del celular fue ilegal, los convierte en cómplices, porque los mensajes tienen detalles que impiden dudar de su veracidad. Ni D'Alessandro ni Robles negaron la veracidad de los mensajes y nunca ofrecieron entregar sus móviles para que sean peritados.
 
'/> Los macristas no se ofenden por la corrupción propia sino porque quede expuesta / La Opinión Popular
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                  13:07  |  Martes 31 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 25-02-2023 / 08:02
LA PODREDUMBRE JUDICIAL MAFIOSA AFECTA LAS BASES QUE SOSTIENEN LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA

Los macristas no se ofenden por la corrupción propia sino porque quede expuesta

Los macristas no se ofenden por la corrupción propia sino porque quede expuesta
Se refugiaron en que el hackeo fue ilegal, pero ni Robles ni D'Alessandro han negado la veracidad de los mensajes entre ellos ni ofrecieron sus celulares para demostrar inocencia. La corrupción judicial mafiosa impacta en las dos fuerzas políticas más grandes y afecta las bases que sostienen la convivencia democrática.
Encrucijadas de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos: Hayan sido capturados en forma ilegal o no, los mensajes de los jueces con dirigentes y funcionarios macristas son verdaderos. Por otro lado, el debate interno en el oficialismo empieza a mostrar puntos de desborde y desguace de la alianza. La esencia de ambas encrucijadas es la misma y tiene que ver con el Partido Judicial, cuya existencia no afecta sólo a las dos fuerzas, sino a todo el país y a su fundamento institucional.
 
El espectáculo que ofrecen los legisladores macristas en la comisión de juicio político de Diputados haciendo esfuerzos desesperados para tapar un escándalo que pone al descubierto el verdadero cáncer de la democracia en estos años, no puede ocultar los hechos y los incrimina como simples cómplices.
 
El debate en el Frente de Todos sobre si la vicepresidenta Cristina Kirchner está proscripta o no y sobre la convocatoria para el acto del 24 de marzo, asume, en algunos casos, ribetes sin retorno. Las fallas y diferencias en el seno de la alianza oficialista no tienen esa dimensión a la que son llevadas por interferencias externas y por historias previas que aprovechan semejanzas y situaciones sacadas de contexto. Estas encrucijadas se producen cuando ambas fuerzas están conmovidas por internas para resolver sus candidaturas.
 
"No señor". El juez Sebastián Ramos puso cara de juez, énfasis de juez en las dos palabras y toda su postura corporal era la de juez. Puro teatro. Una imagen construida a lo largo de años de historia judicial, en la que se supone que un juez debe más parecer que ser.
 
Pocos instantes después de esa respuesta a la pregunta sobre si tenía una relación "sistemática" --permanente o de confianza-- con Marcelo D'Alessandro, el ministro de Justicia y Seguridad de Horacio Rodríguez Larreta, se difundieron mensajes donde Ramos y D'Alessandro intercambian frases amistosas. El juez trata de "Tano" al ministro, y este funcionario le llama "Seba".
 
La mentira sobre esa relación tuvo relevancia porque Ramos fue el juez que recibió, tras un trámite por demás turbio, la denuncia de los gobernadores por los mensajes entre Silvio Robles, el hombre de confianza del titular de la Corte, y D'Alessandro. Es el juez que rechazó la denuncia en menos de 24 horas, sin producir ninguna prueba ni investigar realmente el origen de esos mensajes relacionados con un fallo de la Corte que iba a favorecer a la ciudad de Buenos Aires en detrimento de todas las provincias.
 
Hubo varias denuncias sobre este tema, unas reales, como la de los gobernadores, y otras truchas para orientar el camino hacia el juzgado de conveniencia. El juzgado de Ramos fue el último donde recayó, tras pasar por otros que estaban de vacaciones o se declaraban incompetentes. El fiscal, cuya función es reunir prueba y acusar, como hicieron en todas las causas que involucraban a Cristina Kirchner, algunas sin sentido como las del dólar a futuro, en este caso pidió que se rechace la denuncia. Era Carlos Stornelli, el fiscal procesado en la causa del espía y falso abogado Marcelo D'Alessio.
 
Leer esos mensajes resulta repugnante, constituyen una burla enorme a las personas que creen en la democracia. Y contrastarlos con los dichos del juez aumenta la sensación de desprotección e impotencia. Los legisladores tendrían que estar ofendidos por esa corrupción y no porque la corrupción quede expuesta.
 
Alegar, para tapar la suciedad, que el hackeo del celular fue ilegal, los convierte en cómplices, porque los mensajes tienen detalles que impiden dudar de su veracidad. Ni D'Alessandro ni Robles negaron la veracidad de los mensajes y nunca ofrecieron entregar sus móviles para que sean peritados.
 

 
La "mafia" entre sectores del Poder Judicial, la política y las corporaciones mediáticas quedó expuesta en estos mensajes y se reveló como el verdadero cáncer institucional de estos años. Cuando caduque este sistema, --como caducó en su momento el partido militar-- la complicidad del PRO, la UCR y el partido de Elisa Carrió pagará un alto costo político.
 
El Partido Judicial también está involucrado en el debate interno del Frente de Todos, donde se mezcla el proceso de selección de candidatos con la persecución judicial contra Cristina Kirchner. Negar, como hizo Aníbal Fernández, que Cristina Kirchner está proscripta, es pensar que la Cámara de Casación o la Corte, podrían rechazar la condena que le fue impuesta junto con la prohibición ad eternum de ocupar cargos en la función pública.
 
El debate sobre su proscripción no puede ser técnico, sino político. Alegar que todavía no tiene fallo en firme, porque falta que pase por Casación y la Corte, es desconocer la existencia del Partido Judicial. Es poco serio. Casación hará su trabajo a partir de abril. Y puede llegar a la Corte antes de octubre, cuando serán las elecciones generales.
 
Cristina Kirchner fue proscripta al ser condenada por un tribunal en el que el juez y el fiscal jugaban al fútbol en el mismo equipo de amigos y en la quinta de Mauricio Macri, el principal adversario político de la persona que condenaron a no hacer política. No se entiende ese debate.
 
Que Cristina Kirchner haya sido proscripta y haya que reclamar contra esa proscripción, no quita que el presidente Alberto Fernández aspire a su reelección, aunque haya partidarios de la candidatura de la ex presidenta. El Frente de Todos necesita arreglar esa discusión en términos políticos que le sumen y no que le resten. Lo mismo si surgen otros aspirantes, como Sergio Massa o Daniel Scioli.
 
Ese debate se desvió peligrosamente hacia el flanco de los derechos humanos, la convocatoria al acto del 24 de marzo y un supuesto enfrentamiento entre las Abuelas de Plaza de Mayo y la agrupación La Cámpora.
 
Cuando la vicepresidenta destacó la importancia de que el 24 de marzo los argentinos marcharan con el lema "democracia o mafia" hubo quienes entendieron que la marcha del 24 sería contra la proscripción de Cristina. Este martes, en la radio La Patriada, le preguntaron a Estela Carlotto y ella respondió que no creía que Cristina convocara el mismo día que todos los años lo hacen los organismos de derechos humanos.
 
Los medios macristas dijeron entonces que Estela había criticado a La Cámpora por la convocatoria. Fue como echar un fósforo a un debate muy impregnado por el kerosén de la interna. En forma simultánea, en las redes apareció gran cantidad de mensajes, supuestamente de miembros de La Cámpora, que atacaban en términos insultantes a la presidenta de Abuelas y en defensa de la vicepresidenta, lo cual motivó, a su vez, respuestas airadas contra la agrupación kirchnerista.
 
Inmediatamente, los dirigentes de La Cámpora se reunieron con las Abuelas y explicaron que no convocaban a ningún acto, sino que estaban esperando la convocatoria de los organismos de derechos humanos para sumarse. Estela aclaró que no tiene conflictos con la agrupación y que el acto se realizará con el eje en los derechos humanos, como todos los años. Por lo general, la convocatoria está encuadrada en un documento que también analiza la actualidad social, política, cultural y demás. En uno de sus puntos estaría incluido el rechazo a la proscripción de Cristina Kirchner.
 
Esta vez, la confusión no solamente apuntó a la interna del Frente de Todos, sino a embarullar la convocatoria a una manifestación popular que en varias ocasiones puso en jaque al Poder Judicial, como ha sido con la histórica exigencia de memoria, verdad y justicia.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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