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Sociedad e Interés General - 08-02-2023 / 08:02
8 DE FEBRERO DE 1827

La increíble batalla del Juncal contra el Imperio esclavista de Brasil

La increíble batalla del Juncal contra el Imperio esclavista de Brasil
El 08 de febrero de 1827 comenzaba la Batalla de Juncal. ¿El resultado? Fue increíble. Doce buques del Imperio de Brasil fueron apresados, tres incendiados y dos escaparon. Por su parte, la flota argentina no perdió ninguna nave.
El 08 de febrero de 1827 comenzaba la Batalla de Juncal. El Almirante Guillermo Brown, comandando las escuadras republicanas de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y el capitán de fragata Jacinto Roque de Sena Pereira al frente de la flota del Imperio esclavista de Brasil, se enfrentaban en el curso superior del Río de la Plata, ya que esta última intentaba obtener el control del Río Uruguay.
 
¿El resultado? Fue increíble. Doce buques del Imperio de Brasil fueron apresados, tres incendiados y dos escaparon. Por su parte, la flota argentina no perdió ninguna nave.
 
Así, la inteligencia militar y conducción por parte de las Provincias Unidas logró frenar el avance de la división brasileña que intentaba obtener el control de la zona para promover la separación de las provincias del litoral argentino. La batalla representó el mayor triunfo de la escuadra argentina, y Brown fue recibido con fogatas y orquestas. Se había convertido en el hombre más popular de la República.
 
La Opinión Popular


La increíble batalla del Juncal contra el Imperio esclavista de Brasil
 
Con doce buques apresados, tres incendiados y sólo dos que pudieron escapar, la batalla implicó una considerable pérdida para los brasileños y representó el mayor triunfo de la escuadra argentina.
 
En el escenario general de la guerra, frustró el intento de cortar las líneas de la fuerza expedicionaria y de liberar el río Uruguay para una ofensiva sobre el litoral argentino, que posiblemente hubiera puesto fin a la Confederación misma o, al menos, hubiera producido la escisión de sus provincias litorales.
 
En Buenos Aires, Brown fue recibido con fogatas y orquestas. Se había convertido en el hombre más popular de la República.
 
Sena Pereira quedó prisionero de Brown. Este reconoció su valentía y lo recomendó a su gobierno, "por su bravura e intrépida defensa, que lo presentan como un compañero de armas". No obstante, Sena Pereira se fugó, faltando a la palabra empeñada. A principios de 1829, sería uno de los que entregaran la plaza de Montevideo a los orientales.
 
La victoria naval republicana en Juncal fue seguida rápidamente por la terrestre del 20 de febrero de 1827 en Ituzaingó y la del 28 de febrero de 1827 en la Batalla de Carmen de Patagones.
 
A partir de ese momento, la situación del conflicto llegó a un punto muerto: el Imperio había sido vencido militarmente en varios frentes, pero las Provincias Unidas aún no lograrán controlar Montevideo y Colonia, las dos mayores ciudades de la Banda Oriental, que aún estaban bajo el control de Brasil.
 
Con la batalla de Monte Santiago, Brasil logró imponer supremacia naval: tras Monte Santiago ya no se podría combatir más en "línea de fila", ya no sería posible enfrentar abiertamente a unidades enemigas de mediano o mayor poder.
 
La flota argentina quedó reducida a unas pocas goletas y cañoneras que solo alcanzaban para defender el puerto, hostigar los avances imperiales sobre el puerto del Salado al sur y por el norte dar apoyo de convoy a los transportes de refuerzos y abastecimientos al frente oriental.
 
Esta situación conduciría finalmente a la firma de la Convención Preliminar de Paz, por la que la Provincia Oriental - se independizó como el Estado Oriental del Uruguay.
 
Fuente: Wikipedia 

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Guillermo Brown fue el primer almirante irlandés nacionalizado argentino de la fuerza naval de la Argentina, tanto en la cronología como en el prestigio, que consagró su vida al servicio de su patria de adopción por lo que es considerado el Padre de la Armada Argentina.
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Brown opto por navegar aguas abajo hasta cerca a de Punta Gorda, luego se dirigió a fortificar a la Isla Martín García. Enterado en formas permanente de lo que hacia el enemigo y que la escuadra Brasileña bajaba por el Río Uruguay decidió salir a su encuentro para dar batalla.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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