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Sociedad e Interés General - 29-01-2023 / 08:01
CONTRATO ENTRE I.A.M.E. Y KAISER-WILLYS PARA ESTABLECER LA NUEVA INDUSTRIA

La industria automotriz nacional surge con el peronismo

La industria automotriz nacional surge con el peronismo
Juan Perón, de gorra "pochito", a bordo del auto justicialista. Circa 1955
A poco de asumir Juan Perón la presidencia, se reunió con los representantes de empresas automotrices extranjeras, a quienes expresó el deseo del gobierno de contar con su apoyo para la producción de automóviles en el país.
 
Los empresarios le manifestaron que nuestro país no estaba todavía preparado para ello. El brigadier Juan Ignacio San Martín, que asistió a la reunión, le dijo luego al presidente Perón"Señor, si usted me permite, yo le voy a fabricar automóviles en el país".
 
Y en un 29 de enero como hoy, pero del año 1955, queda formalizada la instalación de una fábrica de automotores en Santa Isabel, Córdoba, al concretarse el convenio entre el IAME y las empresas Kaiser-Willys para establecer la industria automotriz durante el gobierno peronista. Producirá camiones, autos, jeeps, camionetas y demás vehículos, que deberán ser totalmente argentinos.
 

La Legendaria Toma del Frigorífico Lisandro De La Torre 
Escribe: Blas García 
 


El primer paso fue la creación de la Fábrica de Motores y Automotores, en el complejo aeronáutico de Córdoba. Así quedó decidida la creación de las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (I.A.M.E.) que se convirtió en el soporte irreemplazable para la producción de tractores, automóviles y motocicletas.
 
En menos de tres meses se desarrollaron tres vehículos experimentales con todas sus partes fabricadas en el país; un sedán, una rural para seis pasajeros y un camión de setecientos kilos.
 
El primer automóvil de serie se llamo Institec "Justicialista". Se logró así la fabricación total de los primeros automóviles íntegramente argentinos. En 1952, en una barraca cedida por la Fabrica de Aviones, se produjo la motocicleta "Puma". También se produjo el Tractor "Pampa".
 
En ese momento, el parque automotor de 564.000 unidades resultaba insuficiente. La relación era de 33 habitantes por cada auto, la importación estaba restringida a 6.000 unidades anuales y la incipiente industria local producía 3.000 unidades, totalmente escasa para abastecer la demanda.
 
La propuesta hecha al Gobierno Argentino por Henry Kaiser incluía la formación de una sociedad mixta integrada por la empresa estatal IAME, Kaiser Motors Corp. y el aporte de grupos privados argentinos quienes participarían a través de la compra de acciones por un total de 160 millones de pesos.
 
El Estado otorgaría también a la nueva sociedad créditos por valor de 200 millones de pesos y permisos de importación de automóviles por otros 40 millones.

El plan fue aprobado por las autoridades nacionales y el 19 de Enero de 1955 se suscribió el respectivo convenio, constituyéndose unos días después, la empresa Industrias Kaiser Argentina S.A., con un capital inicial de 20 millones de dólares, de los cuales el 32% estaba representado por maquinarias y herramientas importadas de Estados Unidos.
 
Dos meses después, en un terreno de 200 hectáreas de la localidad cordobesa de Santa Isabel comienza a construirse la planta donde se instalaron 9.000 toneladas de equipos trasladados de Estados Unidos.
 
Al mismo tiempo, en Estados Unidos, la empresa madre se reorganizaba, dejando la producción de automóviles y transformándose en Kaiser Industries Corp.. Su subsidiaria, Willys Motors Inc. comenzaba a dedicarse en exclusividad a la producción del Jeep. En 1954, se importan los primeros Kaiser Manhattan modelo que constituyó la base del Kaiser Carabela.
 
Escribe: Blas García 

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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