La Opinión Popular
                  16:28  |  Miércoles 08 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 08-01-2023 / 13:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Alberto debe reconstruir su autoridad para dar la batalla más importante de su mandato contra la Corte macrista

Alberto debe reconstruir su autoridad para dar la batalla más importante de su mandato contra la Corte macrista
Dice el refrán que existen tres cosas que no pueden deshacerse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Alberto Fernández no tiene margen para perder más oportunidades; quizás por eso decidió usar la palabra y lanzar la flecha al flanco que dejó expuesto la mafia empresarial, política y judicial cuando comenzaron a salir a la luz sus vínculos promiscuos.
Dice el refrán que existen tres cosas que no pueden deshacerse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Alberto Fernández no tiene margen para perder más oportunidades; quizás por eso decidió usar la palabra y lanzar la flecha al flanco que dejó expuesto la mafia empresarial, política y judicial cuando comenzaron a salir a la luz sus vínculos promiscuos.
 
Ahora no hay vuelta atrás. Con el pedido de juicio político a los cuatro miembros de la nueva mayoría automática de la Corte Suprema se pusieron en marcha mecanismos y secuencias que ya no pueden detenerse y que, inevitablemente, transformarán el país, en un imprevisible efecto cascada. Para bien o para mal, la Argentina será un país distinto cuando concluya este año.
 
La contienda institucional en ciernes vuelve a darle al Presidente la chance de ocupar el centro del escenario, del que había sido desplazado, en los últimos meses, por el regreso de Cristina Fernández de Kirchner a espacios de mayor protagonismo en el debate público y por la gestión de Sergio Massa en el área económica. El apoyo de gobernadores a su iniciativa le restituye parte del protagonismo resignado en los tres años anteriores.
 
La presión mafiosa sobre los gobernadores del centro peronista (geográfica y políticamente hablando) consiguió privar a Fernández de algunos alfiles para su batalla, por ahora, pero todavía no hizo mella en la contraparte parlamentaria, donde el Frente de Todos tiene los patitos alineados, incluso aquellos que vienen de provincias donde el jefe del distrito decidió sacarle la cola a la jeringa. De nuevo: por ahora.
 
El próximo objetivo de los acusados, que procuran extender su impunidad hasta la llegada de un nuevo gobierno menos hostil, con el que pactar nuevas condiciones, será voltearle al oficialismo al menos un vocal en la Comisión de Juicio Político, donde se deberá votar la admisión de la denuncia, cada una de las medidas de prueba y los testimonios que se consideren necesarios para la investigación y por último la elevación del dictamen al recinto.
 
El Frente de Todos cuenta con 16 votos sobre 31 miembros de la comisión, suficiente para saldar cada uno de esos pasos. En tanto que la oposición tiene 14 votos y hay uno suelto del lavagnista Alejandro Rodríguez, que ya anticipó su rechazo al juicio político. Así las cosas, si por cualquier motivo, alguno de los legisladores del peronismo se ausenta o cambia el sentido de su voto, la oposición tendrá poder de bloqueo.
 
A esta altura del partido, la meta del oficialismo no es, aún, alcanzar los dos tercios de los votos de ambas cámaras para concretar el castigo sobre los cuatro supremos. Esperan, en cambio, que el proceso les permita seguir ventilando las miserias de jueces, fiscales, empresarios y dirigentes de la oposición. Todos, en los dos lados de la grieta, actúan asumiendo que las filtraciones todavía no exhibieron los secretos más comprometedores.
 

 
Un detalle se pasó por alto en el relato de las filtraciones y la guerra de bandas que protagoniza la interna opositora. En noviembre, cuando se denunció por primera vez el hackeo de teléfonos de Marcelo D'Alessandro y Diego Santilli, se ubicó la fuente de esa intrusión en la provincia de Misiones. Desde allí también se había montado, en 2007, la base desde donde se llevaron a cabo las escuchas ilegales que desataron el primer escándalo de espionaje de Mauricio Macri. Curiosidades.
 
Las ramificaciones posibles de este conflicto son demasiadas y difíciles de prever, por la cantidad de variables en juego. Sin embargo, una idea sobre el futuro inmediato puede ser un insumo valioso para el análisis. Tras una consulta con fuentes de distintos sectores del FdT y de JxC, las respuestas, diversas y sin cassette, giraron siempre en torno a uno de cinco escenarios base, ordenados aquí de peor a mejor para facilitar la lectura.
 
- El conflicto político e institucional vuelve a impactar en la economía y las finanzas, interrumpiendo la baja de inflación, condicionando la recuperación del poder adquisitivo y haciendo incumplibles las metas del acuerdo con el FMI. Una nueva espiral de inestabilidad amenaza el final del mandato de Fernández y la integridad del Frente de Todos, pero las esquirlas de la crisis pueden terminar arrasando también con la oposición.
 
- El cepo a la política que practica la oposición se endurece, fruto del enfrentamiento. Un bloqueo legislativo y judicial a cada iniciativa del gobierno termina causando una parálisis aún mayor que la actual. Sin cimbronazos pero sin éxitos tangibles en materia microeconómica, los meses hasta las elecciones serán una larga agonía supervisada, que desembocarán en una derrota electoral del peronismo.
 
- La investigación avanza, revelando nuevos detalles sobre la corrupción de la Corte Suprema, Comodoro Py, Juntos por el Cambio y Clarín. Se da un cambio sensible en la agenda y la sociedad, en la medida que sienta una mejora en su economía cotidiana, también irá revisando preconceptos sobre unos y otros. El peronismo, si puede resolver sus internas, llegará competitivo y con chances a las elecciones de octubre.
 
- La aparición de nuevas evidencias y/o el recálculo político ante una oportunidad inesperada causa un quiebre en el pacto opositor, aislando a los sectores de JxC más comprometidos. Esta nueva correlación de fuerzas permite avanzar, trabajosamente, en el juicio político y, quizás, también en otras iniciativas de reforma judicial en el Congreso antes del final de este mandato.
 
- Un escándalo de proporciones históricas que termine con renuncias masivas de los funcionarios judiciales y políticos involucrados y llegue a reordenar profundamente el escenario. Parece improbable, pero en este tipo de procesos, algunas cosas maduran de forma subterránea y cuando salen a la luz lo hacen con la fuerza imparable de un torrente que arrasa con cuestiones que parecían, hasta hace poco, inscritas en piedra.
 
Por caso: hasta el 23 de julio de 1973, un año, un mes y cuatro días después de que se detuviera a un grupo de espías a sueldo de la Casa Blanca pinchando teléfonos en oficinas de la oposición en el edificio Watergate, ningún legislador republicano había quitado su respaldo al presidente Richard Nixon. Ese día, el primero de ellos anunció que apoyaría un juicio político. Dos semanas más tarde, el 8 de agosto, acorralado, Nixon renunció.
 
Que el final de esta historia se parezca más a esto último y se aleje de los escenarios de pesadilla anteriores depende, en gran parte, de tres cosas. La primera es mantener estables las condiciones macroeconómicas y conseguir, en simultáneo, una mejora fuerte en el poder de compra de los salarios. La segunda es la interna en el Frente de Todos, que tarde o temprano deberá definir a qué está jugando. La tercera es el propio Fernández.
 
Desgastado después de tres años de gobierno pesadillesco, con una pandemia, una guerra de alcance global, un montón de fuego amigo y una pila de errores no forzados, el presidente necesita reconstruir su autoridad para sortear con éxito el desafío a los poderosos cortesanos. Un mandatario débil no podrá, en ningún caso, sostener durante un año la tensión que significa una batalla como la que decidió o se vio forzado a emprender.
 
En el plano interno, eligió a los gobernadores para construir su sostén. A pesar de los aprietes y embates, sumó la banca de once provincias y en la Casa Rosada confían en que en las próximas semanas pueden recuperar a alguno de los mandatarios provinciales que se bajaron en la última vuelta: apuntan a negociar con "los Sergios", el entrerriano Bordet y el sanjuanino Uñac y con el puntano Alberto Rodríguez Saa.
 
En simultáneo, con ocasión de la próxima cumbre de la CELAC, que se celebrará el 24 de enero en Buenos Aires, Fernández intentará importar a la Argentina parte de la red de apoyos y sociedades internacional que supo construir, con éxito, desde 2019. El encuentro también servirá como plataforma para el regreso del brasileño Lula da Silva a la arena exterior, en la primera salida fuera del país de su tercera presidencia.
 
Lula llegará un día antes para sostener una serie de actividades y una segunda bilateral con su par local, que ya lo visitó a principios de mes en Brasilia, en ocasión de la toma de mando. El encuentro servirá para firmar un acuerdo de más de treinta puntos entre ambos países, el acto de integración y coordinación más importante entre los socios estratégicos desde que Néstor Kirchner y el brasileño decidieron en simultáneo cortar lazos con el FMI.
 
La presencia de alrededor de 25 de mandatarios en Buenos Aires podría verse elevada tras la invitación que cursó Fernández a los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de China, Xi Jinping, para que participen de la cumbre. De difícil cumplimiento, la movida busca darle más relevancia a las relaciones exteriores que cultivó, no sin dificultades, el gobierno argentino durante los últimos años.
 
Las apretadas agendas de Biden y Xi son un obstáculo para concretar la visita con tan poco tiempo de antelación. Por ejemplo: el gobierno chino confirmó recientemente su participación en el Foro Asia Pacífico que se realizará este año en Estados Unidos en noviembre de este año, dentro de más de diez meses. La cancillería argentina trabaja por estas horas en un plan B: que los dos mandatarios participen del encuentro por zoom.
 
Además de la visita de dos docenas de presidentes (una nómina que incluye, junto con Lula, al mexicano Andrés Manuel López Obrador, el colombiano Gustavo Petro, el chileno Gabriel Boric y, probablemente, también el venezolano Nicolás Maduro), pasarán por el país en los últimos días de enero el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michell, y el ministro de Exteriores de Japón, Hayashi Yoshimasa.
 
Ninguno de ellos tiene voz ni voto en el juicio político a la Corte, pero Fernández intentará que sus logros en la arena internacional le den un renovado capital político y, sobre todo, contrarresten la imagen de un presidente aislado y sin poder. Y que le abran una salida diplomática si no busca la reelección al final de su mandato: la secretaría general de una renovada Unasur, cargo que supo ocupar, después de dejar la Casa Rosada, un tal Néstor Kirchner.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

Agreganos como amigo a Facebook
08-02-2023 / 10:02
El Gobierno vs. el discurso económico de Juntos; ya se mueven y contrastan datos con la gestión del macrismo. Los laderos del ministro de Economía, Sergio Massa, vieron el comunicado de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio avisando que, de ganar, tendrán una herencia económica "bomba" y varios se sorprendieron.
 
Comentaron que "ellos hipotecaron el país con una deuda escandalosa, que hablen de herencia es cínico". Según se reconstruyó, fue ése el primer capítulo de algo que se volverá un método y que también tiene bajada de línea a la tropa desde Presidencia.
 
El Gobierno, desde diferentes sectores del Frente de Todos, saldrá a dar la pelea discursiva, en el marco de la campaña, sobre los resultados económicos de las gestiones de Alberto Fernández y Mauricio Macri.
 
Aún en un escenario inflacionario preocupante, hay consenso para contrastar variables con la gestión de Macri, a la que identifican como plena de cifras negativas en un escenario sin guerra, pandemia ni sequía. Y la generadora, al fin y al cabo, del mayor problema de la macroeconomía: los 45 mil millones de dólares que le pidieron al Fondo Monetario para no terminar de manera anticipada el Gobierno y ser competitivos en las elecciones del año 2019.
 
"Lo mejor que nos puede pasar es que hagan comunicados instalando el debate sobre las variables económicas", contó un ministro de alto rango que prepara números y estrategia para la contienda. El mismo dirigente asegura que "nosotros no escondemos los problemas que tenemos, pero ellos son incapaces, en el mano a mano, de reconocer los datos que muestran que vamos por el buen camino".
 
Si bien Massa sabe que está al borde de incumplir con su promesa de llegar a abril con una inflación con el 3 adelante, la concordia política sobre el rumbo y la estabilidad post salida de Martín Guzmán reformularon el escenario y hoy, por necesidad, el centro parece estar en aflojar la metralla interna hacia los temas económicos.
 
"Las diferencias se resuelven, hoy, puertas adentro, todos coincidimos en que el salario tiene que ganar más terreno, y es la premisa número uno del año", se sinceró un dirigente albertista.
 
Así las cosas, más allá de las tensiones aún reinantes y la posibilidad de que se institucionalice el Frente en la mesa política que ya convocó el Presidente, el Gobierno llegó a un punto de acuerdo en la identificación del enemigo político en los próximos comicios.
 
Será un debate directo sobre la herencia del macrismo en todos los frentes, incluido el de la inflación, que según aseguran se duplicó en relación a la que dejó Cristina Fernández en 2015. 
 

08-02-2023 / 09:02
El juicio por el crimen de Lucio Dupuy, producido el 26 de noviembre de 2021 cuando el niño tenía 5 años, llegó a su fin. Los jueces de Tribunal de Audiencias de Santa Rosa, La Pampa, declararon culpables a la madre, Magdalena Espósito Valenti, y a la novia de ella, Abigaíl Páez, de los delitos de homicidio agravado. Para los jueces Alejandra Ongaro, Andrés Olié y Daniel Sáez no hay dudas: ambas mujeres fueron las asesinas.
 
Las condenas a Espósito Valenti y Páez por el asesinato de Lucio Dupuy, aun cuando no se conoce todavía el monto de las penas, llegaron para reparar, aunque sea en parte, el dolor de la familia del niño y la conmoción de una sociedad desgarrada por un acto de crueldad inaudito.
 
Las figuras penales que utilizó el tribunal para respaldar el veredicto permiten anticipar que, el próximo 13 de febrero, cuando los magistrados den a conocer el texto completo de la sentencia con todas sus consideraciones, les caería a las dos mujeres la condena a reclusión perpetua. Las declaraciones públicas de quienes más interesados estaban en el resultado de este juicio, especialmente los abuelos y el padre del niño, el abogado querellante y los fiscales se mostraron conformes por la resolución del tribunal.
 
La trascendencia que le dieron al caso los medios de comunicación más grandes del país hizo que coincidiera su cobertura periodística con la que viene recibiendo otro juicio resonante: el que investiga el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell por acción de un violento grupo de jóvenes.
 
La superposición temporal de ambos procesos judiciales, motivados por homicidios cometidos con derroche escalofriante de violencia -a pesar de las diferencias sustantivas entre ambos casos- generó una suerte de clima mediático propiciatorio para que se manifestaran voces desaforadas que corrieron el debate de los temas que más deberían interesar a la sociedad: la violencia doméstica, el sistema penal y carcelario, la presencia o ausencia del Estado a la hora de proteger a la niñez, las disputas paternas por la tenencia de menores, etcétera.
 
En muchos medios porteños, especialmente en la televisión, predominó el tinte sensacionalista, admonitorio y una fuerte carga de prejuicios. La orientación sexual de las entonces acusadas y hoy condenadas, o su presunta pertenencia al movimiento feminista ocupó un lugar central y, con ello, se desperdició la oportunidad de hablar en profundidad de los sucesos determinantes que rodearon al caso. El oportunista uso político de ambos crímenes fue otro condimento sobresaliente por estos días.
 
El Poder Judicial actuó con ejecutividad y resolvió el caso sin los tiempos morosos que se observaban antes de los debates orales. En el desarrollo de las audiencias supo preservar la intimidad en un proceso que sin dudas lo requería. Pero también es cierto que se filtraron elementos de prueba que alimentaron el morbo social y, asimismo, hubo accesos desmedidos a información reservada del caso en el sistema de salud pública, un tema que deberá merecer mucha atención en las autoridades del ministerio.
 
A pesar de la condena aún quedan varias asignaturas pendientes. La actuación de la jueza de Familia y el Menor de General Pico será evaluada, como todo lo indica, en un juicio político; pero también deben profundizarse las investigaciones sobre cómo fallaron en la detección precoz de la extrema violencia que sufrió Lucio el sistema de salud y el educativo, y, también, la policía provincial.
 
La Opinión Popular

07-02-2023 / 09:02
Fernando Báez Sosa fue y es la principal víctima de esta tragedia espesa, hiper mediatizada. Con él, su mamá Graciela y su padre Silvino. En charlas familiares o de café se los identifica por sus nombres de pila, que quizá mañana sirva para designar a una ley. Tradiciones de la democracia argentina, de eso se trata. Positivas en muchos sentidos aunque jamás perfectas. La solidaridad masiva con la familia de Fernando es tangible, rotunda, reconoce pocos antecedentes.  Sería necio o unidireccional atribuirlo solo al discurso predominante en los medios de difusión.
 
Fernando era un pibe de una familia tipo, pongalé. Papá y mamá paraguayos, gente de laburo, con hijo único. Tal vez de un escalón social menos empinado que el de quienes lo mataron en un acto plagado de barbarie con cuotas de machismo y racismo. En otros casos, quizá, la vocación aspiracional de los sectores medios que "hacen" opinión pública hubiera acercado a mucho público a los acusados, gente presentable, "influyente", calificó algún vecino de Zárate. No oligarcas ni aristócratas pero personas bien ranqueadas.
 
No ocurrió ante este homicidio... consecuencia de sus características, divulgadas hasta el hastío en cualquier horario de desprotección al menor. La identificación con la familia se funda en una escala de valores querible, humana.
 
El fenómeno se ha repetido, Silvino y Graciela recorren un itinerario transitado. Lo estilizo. La víctima, los familiares lo son, se planta frente a un micrófono o una cámara y cuenta el origen de su desdicha. Es una persona común, no tenía antes compromisos políticos (o si los tenía, no argumenta en su nombre), algo rompió la inercia de su existencia, algo la cambió definitivamente. Es irreparable.
 
La vida de esa víctima ya nunca será la misma y por eso se dirige a personas que se parecían a ella (las más veces) o a él antes de la privación. De privación hablamos, porque las víctimas estaban mejor, en un sentido sustantivo, antes de que ese "algo" aconteciera.
 
"Yo era como vos", le dice la víctima al espectador de la televisión o la radio. "Lo que me pasó te puede pasar porque la gente común está en riesgo, si las cosas no cambian". "Yo no quiero venganza, quiero justicia". Justicia no es sólo sanción a los culpables sino un cambio de escenario, parcial pero ineludible. Justicia es que la muerte de Fernando no haya sido en vano, que "esto no se repita".
 
Una sentencia justa, severa, forma parte de ese camino imaginario. Desprovista de detalles o de espinas en los que entraremos más abajo, es una noble utopía republicana. Las instituciones funcionan, las leyes se aplican, los culpables tienen castigo impartido por un Estado imparcial... la sociedad mejorará. Casi no hace falta agregar que este cronista enaltece esos pensamientos aunque descree de que su resultado promedio sea tan virtuoso.
 
Los familiares, larga prosapia, renuncian a la mal llamada "justicia por mano propia". O, por mejor decir: a la violencia privada, a la vendetta. Acuden a la ley y a las instituciones que deberían regular proporcionalidad en los castigos y frenar la violencia entre particulares. Deberían.
 

06-02-2023 / 12:02
Uno de los errores políticos más importantes del gobierno del presidente Alberto Fernández fue no haber impulsado cambios en la Corte Suprema heredada del macrismo en los primeros 15 días de mandato. No haber seguido el ejemplo de Néstor Kirchner, que el 5 de junio de 2003, habiendo asumido hace menos de dos semanas y con sólo el 22,25% de los votos, tomó el toro por las astas.
 
Néstor hizo ese día una cadena nacional. Leyó un discurso de 6.25 minutos. "Hemos asumido el compromiso de reconciliar a las instituciones con la sociedad", dijo, entre otras frases. Uno de los primeros efectos fue la renuncia del presidente de la Corte, el riojano Julio Nazareno, emblema de la mayoría automática del menemato. Con esa decisión, Nazareno pudo conservar la cuantiosa jubilación que reciben los jerarcas del Poder Judicial, ya que la hubiera perdido si dejaba el cargo por la vía del juicio político.
 
La mayoría de los funcionarios judiciales, por supuesto que no todos, están constituidos por una alquimia que mezcla un sentimiento de supremacía, por encima de la ley y la Constitución, con el sueño del burócrata de ser jubilado de lujo: ir todas las semanas a un palco del Colón, vacacionar en Europa.
 
En un juicio político la relación de fuerzas es clave. Néstor había sacado el 22,25%. Sin embargo, además de ser un líder político excepcional, con una enorme confianza en la fuerza de la voluntad, sabía que el anti menemismo en ese momento era mucho más que el porcentaje que él había conseguido y que esa relación de fuerzas inclinaría la balanza. La Argentina tuvo después la mejor Corte Suprema de su historia. El gobierno peronista le dio al país algunos años de una calidad institucional desconocida.
 
Alberto partió de la base de que la Corte se iba a adaptar a los nuevos vientos por instinto de supervivencia. Apostó a que los ministros que habían convalidado el lawfare dejando que se practique la violación a los derechos constitucionales iban a dar un volantazo y corregir el rumbo, similar a lo que ocurrió en Brasil. No pasó. Los procesos políticos en Brasil tienen esa tradición histórica. Argentina no es Brasil, para bien y para mal.
 
La Corte no se adaptó a los nuevos vientos que auguró el triunfo del FdT. Reaccionó de modo corporativo. Encubrió los delitos que habían realizado los tribunales inferiores: las extorsiones para conseguir las delaciones que le dieran carnadura a las acusaciones por supuesta corrupción, las violaciones al debido proceso para encarcelar y generar puestas en escena que les sirvieran a los grandes medios para construir shows y condenas mediáticas.
 
Luego, en 2021, tras la derrota electoral del peronismo a nivel nacional, el Máximo Tribunal dobló la apuesta. Los cortesanos se sintieron fortalecidos por la victoria de Juntos por el Cambio y se consolidaron como la Corte que defiende a los grandes grupos económicos que operan en la Argentina y al sector antiperonista de la política, con el respaldo de la embajada yanqui. Las causas contra Mauricio Macri no avanzan ni un centímetro. Están congeladas como Walt Disney.
 
La Corte y la Procuración General, ocupada por el interino Eduardo Casal, han sido durante estos tres años las trincheras del macrismo dentro de la estructura del Estado. Cuando Macri ganó las elecciones de 2015, su consultor Jaime Durán Barba solía decirle algo que se puede aplicar al FdT: "Tomamos el gobierno, pero todavía no el poder". El FdT ganó el gobierno, pero faltó la decisión política de desmontar la Corte macrista.
 
El juicio político impulsado ahora, disparado por el pornográfico fallo sobre coparticipación que financia la campaña de Horacio Rodríguez Larreta, se produce en un contexto de debilidad del peronismo, comparado con el inicio del mandato de Alberto. Pero en la política -y en la vida- se pelea por lo que puede pelear, aunque sea haya empezado tarde. 
 

06-02-2023 / 11:02
El presidente Alberto Fernández se ha declarado dispuesto a armar la "mesa electoral", una denominación que no dice gran cosa con relación a las tareas y el poder de decisión que el organismo asumiría.
 
La cuestión se desplaza -con algo de ingenuidad- a la creación de algo así como un foro de discusión pública en el que cada representante haría público su punto de vista sobre la "política electoral"; la indefinición es muy evidente y nada casual: se procura evitar la puesta en escena de distintos tipos y formas de cuestionamiento a la actual política gubernamental bajo la forma de "propuestas electorales".
 
Esto es lógico y muy criterioso: si la "mesa" se convierte en un coro de voces críticas desde distintas lógicas y perspectivas políticas poco podría acumular a favor de un impulso de unidad de acción a la que se supone una exigencia mínima de cualquier pretensión de triunfo electoral.
 
Además, para la elección presidencial faltan varios meses todavía. Pero es muy importante que los organizadores sean conscientes de que tarde o temprano el balance del gobierno de estos cuatro años de gobierno deberá hacerse. Y no solamente eso, sino que ese balance deberá ser estructurado en una clave política que permita que todas las voces -o la mayoría, las más influyentes, las más representativas- se expresen públicamente.
 
Es impensable que una "mesa" jerarquice los puntos de vista de unos sobre los de otros: lo mejor sería dejar todas las interpretaciones abiertas. Porque el momento decisivo de un eventual renacimiento del frente debería ser el de las primarias abiertas. Allí será donde se organicen los acuerdos y las diferencias, el balance y la proyección futura de la coalición.
 
Una mirada "ideal" aconseja ese orden: primero el balance que cada sector hace de la marcha de la experiencia de gobierno, una evaluación pública, plenamente abierta a la discusión de todo aquel que quiera sumar su punto de vista. No habría posiciones "buenas o malas", la etapa establecería los contornos de la discusión, los acuerdos y los desacuerdos.
 
Ahora bien, la "mesa" debería abstenerse de establecer jerarquías entre los puntos de vista. Este circuito tiene una enorme ventaja respecto de lo que fue práctica del FdT desde su fundación: el cierre de las primarias a un puñado de actores. Todos tendrían derecho a defender su punto de vista desde la plataforma que existe y tiene fuerza legal precisamente por esa virtud: la de someterse a la prueba de la voluntad del electorado. 
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar