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Internacionales - 06-01-2023 / 08:01
6 DE ENERO DE 2021

Asalto derechista al Capitolio de los Estados Unidos

Asalto derechista al Capitolio de los Estados Unidos
Militantes de grupos de ultraderecha partidarios del presidente estadounidense Donald Trump invaden con violencia la sede de la Cámara de Representantes para impedir que convalidara el resultado de las elecciones presidenciales en las que su líder fue derrotado por el demócrata Joe Biden. Trump alentó las protestas de sus seguidores al afirmar que hubo un “fraude electoral''.
El 06 de enero de 2021, la democracia yanqui afronta un hecho sin precedentes en su historia: la toma del Capitolio. Una turba de extrema derecha, seguidores del presidente Donald Trump irrumpe en el edificio del Congreso mientras se llevaba a cabo la sesión que consagraba a Joe Biden como nuevo mandatario.
 
Azuzados por el propio Trump, bajo la creencia de que se había consumado un fraude en las elecciones de noviembre, los manifestantes asaltan el Capitolio y chocan con la policía. Hay cinco muertos y decenas de heridos y detenidos. Entre los asaltantes prevalecen miembros de grupos de extrema derecha, como QAnon y Proud Boys, e incluso flamean la bandera de la Confederación, un símbolo racista y supremacista.
 
Trump afronta un inédito segundo juicio político (el anterior había sido por la trama rusa, justo antes de la pandemia), del que es absuelto en el Senado después de haber dejado el poder. En el medio, Biden asume sin la presencia del magnate, cuyo acceso a las redes sociales quedó vedado desde lo que se considera un intento de golpe de Estado.
 
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OPINIÓN
 
Los Reyes Magos y los padres mentirosos
 
Además de su desembozado ejemplo de corrupción política, EEUU está promoviendo a través de sus multinacionales y de sus embajadas, los mismos métodos espurios para beneficiar a los partidos de derecha de todo el mundo.
 
Por José Albarracín
 
En la tradición cristiana el 6 de enero se emplea para recordar el pasaje del Evangelio de Mateo que narra la visita de los llamados "reyes magos" al recién nacido Jesús. El texto bíblico no habla de reyes, ni da sus nombres, ni dice que fueran tres. De hecho, en realidad, no eran ni reyes, ni magos: eran lo que en aquellas épocas podría calificarse como "científicos" provenientes de Oriente. No deja de ser una ironía, entonces, que el nuevo significado que ha pasado a tener esta fecha en Occidente, desde el año pasado, coincida con un brutal ataque contra la ciencia y contra la democracia: el asalto al Congreso de los Estados Unidos por los partidarios de Donald Trump, perdedor de las elecciones de 2020.
 
 
Es hoy.
 
Cuando se cumple su primer aniversario, apenas si se comienza a vislumbrar la gravedad del episodio que investiga un comité especial del Congreso, y que conmocionó al país del norte y al mundo entero. Hasta el momento sólo han sido condenados por el hecho algunos de sus participantes presenciales que, con la tecnología disponible, fueron fácilmente identificables como culpables de varios delitos.
 
Pero lo que aquel motín ponía en escena, era algo mucho más profundo, grave y preocupante.
 
Hoy se sabe que prominentes miembros del gobierno de Trump y varios abogados de renombre, trabajaron hasta último momento en diseñar una fachada "legal" para un autogolpe, que invalidara las elecciones presidenciales en las que triunfara Joe Biden, y perpetuara a Trump en el poder.
 
Se sabe, también, que varios periodistas "estrella" de la cadena Fox News, mientras en vivo minimizaban los incidentes en Washington, en privado enviaban mensajes a los colaboradores más cercanos del entonces presidente, rogándoles que hicieran algo para detener la batahola, a fin de "preservar el legado" de esa administración.
 
Es un hecho, por otra parte, que muchos de aquellos colaboradores de la Casa Blanca se han complotado para negar su colaboración en la investigación de estos sucesos, aún corriendo el riesgo de ser acusados de desacato y puestos en prisión.
 
Y está claro que el Partido Republicano, lejos de distanciarse de esos hechos sediciosos -y más lejos aún de condenarlos- lo que ha hecho, por el contrario, es expulsar de sus filas a los pocos dirigentes que se atrevieron a desafiar la evidente mentira en que se basaron, esto es, el supuesto fraude electoral. El mismo partido que cuando el presidente Richard Nixon fue acusado de actos bastante menos graves que los perpetrados por Trump, le soltó la mano y lo dejó caer.
 
 
Mesías.
 
La diferencia con aquellos episodios de los años setenta, está en los profundos cambios que ha experimentado el mundo, tanto en materia política, como tecnológica. Como dice ahora Francis Fukuyama -tratando de recular en su profecía del "fin del mundo" de hace treinta años atrás- el problema es que, a partir de internet y la atomización de la producción de "informaciones", las personas no sólo discrepamos en cuando a nuestros valores -como siempre hemos hecho- sino que, además, vivimos en universos fácticos distintos. Ya no se pelea tanto por las ideas, se pelea por capturar el relato de la verdad.
 
"Un partido político saludable, funcional, afronta sus derrotas electorales haciendo una autocrítica de sus errores, y redoblando sus esfuerzos para atraer más votantes la próxima vez. El Partido Republicano, como los movimientos autoritarios de todo el mundo, se ha mostrado incapaz de hacer esto. La retórica de sus líderes sugiere que se autoperciben como el único gobernante legítimo posible, y de ahí que describan la victoria de cualquier otro partido como el resultado de un fraude".
 
Estas palabras del grave editorial de New York Times, pueden extenderse en realidad a todas fuerzas políticas populistas de derecha creadas a semejanza del trumpismo: El brasileño Jair Bolsonaro ya está adelantando que en las elecciones de este año -que perderá casi seguro- serán fraudulentas. El año pasado, la peruana Keiko Fukimori jamás reconoció su derrota electoral en las presidenciales, mientras en Argentina, antes de conocerse el resultado de las parlamentarias, la Alianza Cambiemos anticipaba que habría fraude electoral.
 
 
El problema.
 
En realidad, lo ocurrido en EEUU no hace más que desnudar lo que ya era un secreto a voces, y es que aquel país en realidad no es una democracia real, sino un sistema de gobierno aristocrático. Gracias al adefesio constitucional del Colegio Electoral, y a la atomización de la elección presidencial en 51 distritos, hace mucho tiempo que el voto popular ha perdido significado real. Biden ganó las elecciones por más de siete millones de votos: su triunfo fue tan aplastante que ni debería discutirse. Hillary Clinton, por su parte, había sacado más de tres millones de votos de diferencia sobre los que obtuvo Trump en la elección anterior, pero perdió la presidencia por la cantidad de delegados cosechados.
 
Lejos de encarar una solución razonable a este problema, los republicanos se han dado a profundizar sus prácticas antidemocráticas, tanto restringiendo o suprimiendo el derecho a votar de las minorías y los trabajadores, como redibujando los distritos electorales para asegurarse la victoria.
 
El problema no es tanto que EEUU desnude su profunda decadencia moral e institucional: es que, además de su desembozado ejemplo de corrupción política, está promoviendo a través de sus multinacionales y de sus embajadas, los mismos métodos espurios para beneficiar a los partidos de derecha de todo el mundo.
 
El peligro para la democracia es real. Y no se combatirá con magia. Hará falta mucha militancia para convencer a la mayor cantidad de gente posible, de que los Reyes Magos son, en realidad, los padres. Y que los padres nos han estado mintiendo.
 
Fuente: La Arena 

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Ex presidente Donald Trump.
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07-02-2023 / 09:02
El presidente neoliberal conservador Guillermo Lasso recibió un duro golpe en las elecciones regionales que se desarrollaron en Ecuador. El referéndum constitucional que impulsaba tuvo el 60 por ciento de rechazo y evita una serie de cambios que el Presidente buscaba instrumentar en sus últimos dos años de mandato.
 
Además, el correísmo se quedó con las gobernaciones y alcaldías más importantes del país en una confirmación de favoritismo de cara a las elecciones presidenciales de 2025. El partido de Rafael Correa obtuvo la reelección del estado de Pichincha de la mano de Paola Pabon y ganó la alcaldía de Quito con Pabel Muñoz, ex asambleísta y economista cercano a Correa que derrotó a Jorge Yunda, actual alcalde. 
 
Al mismo tiempo, Revolución Ciudadana dio el batacazo en dos bastiones históricos de la derecha tradicional como Guayas y su capital, Guayaquil, comandas hace décadas por el Partido Social Cristiano del cacique Jaime Nebot. En Guayas, la izquierdista Marcela Aguiñaga derrotó a Susana González la actual gobernadora y en Guayaquil, el correísta Aquiles Álvarez destronó a la alcaldesa y ex candidata a presidenta en 2021, Cyntia Vitteri.
 
Este triunfo arrollador de Revolución Ciudadana puede tener impacto en las presidenciales de 2025, tanto en lo que pueden ser dos años finales complicados para Guillermo Lasso que cuenta con muy baja popularidad y minoría en la Asamblea Nacional.
 
En este contexto, el panorama del correísmo pensando en una eventual vuelta al poder nacional suma nuevos nombres como el de Paola Pabón a la lista de posibles nombres como el ex candidato en 2021 Andrés Arauz o el periodista Caros Rabascall. "Es la idea", respondió un asesor muy cercano a Pabon envalentonado por la gran victoria.
 
El correísmo también ganó las gobernaciones de Manabí, Azúa, Imbabura, Sucumbíos y Santo Domingo y las alcaldías de Esmeraldas, Milagro, Santo Domingo, Quevedo y Puerto López. En este último resultó triunfador Omar Menéndez, asesinado durante la jornada de votación y tendrá como reemplazo a Verónica Lucas Marcillo.
 
De todas formas, el gran ganador de la jornada es el ex presidente Rafael Correa, inhabilitado para ser candidato y asilado en Europa por sus causas judiciales, pero que ha sido el arquitecto de todas las candidaturas y será el gran elector en las generales de 2025.
 
Sin embargo, el correísmo tiene otros desafíos por delante que no es para nada sencillo y está vinculado al acercamiento con el movimiento indígena, hoy alejado del universo de la izquierda y con chances de presentar candidatos propios. "Si logramos un acuerdo con ellos (los indígenas) nos aseguramos al victoria", reflexiona una fuente muy cercana al ex presidente ecuatoriano.
 
La magnitud de la derrota de Lasso hizo que el Presidente decidiera suspender el mensaje a la nación que estaba programado para el domingo a la noche. En el correísmo destacan la victoria en un contexto de "persecución" de más de 4 años que terminó con Correa exiliado y dirigentes detenidos por apoyar las marchas de octubre de 2019 contra Lenin Moreno. Una de ellas es la propia Paola Pabon, quien hasta hace poco llevaba una tobillera electrónica.
 
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