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Internacionales - 23-11-2022 / 08:11
23 DE NOVIEMBRE DE 1967

Atletas afro-estadounidenses boicotean los Juegos Olímpicos de 1968 protestando contra el racismo yanqui

Atletas afro-estadounidenses boicotean los Juegos Olímpicos de 1968 protestando contra el racismo yanqui
El 23 de noviembre 1967 cuando atletas negros estadounidenses reunidos en el Olympic Project for Human Rights (OPHR) decidieron boicotear los Juegos Olímpicos de 1968 para protestar contra el apartheid yanqui.
El racismo es un mal ancestral. Desde el siglo 17, en Occidente el racismo se asoció a la raza negra como consecuencia del tráfico de personas para trabajo esclavo, que hizo foco en África. Sin embargo, el racismo es mucho más profundo y generalizado. Es más: en el relato bíblico de Esther hay una detallada narración de un intento de descendientes de cananeos de hacer una limpieza étnica de judíos en el Imperio Medo Persa.
 
Hoy se cumple una fecha clave en el reclamo de igualdad de derechos y obligaciones de los afroamericanos en USA, una nación que alardeó con la libertad pero hasta la fecha mantiene nichos importantes de estigmatización de extranjeros y sus descendientes, de minorías socioculturales e inclusive de los afroamericanos.
 
En verdad, todo comenzó el 23 de noviembre 1967 cuando atletas negros estadounidenses reunidos en el Olympic Project for Human Rights (OPHR) decidieron boicotear los Juegos Olímpicos de 1968 para protestar contra el apartheid yanqui.
 
El OPHR apuntaba a mostrar al mundo cómo USA vendía una mentira al mundo a través de sus atletas. En verdad, la participación de atletas negros no era más que un intento de legitimar un discurso racista: un supuesto "enorme" avance por la igualdad, que no se compadecía de la realidad.
 
Los años '60 fueron muy difíciles en USA porque los "white, anglosaxons and protestants" (WASP) trababan la convivencia en igualdad de condiciones con los afroamericanos, un asunto sin resolver pese a la Guerra de Secesión, probablemente por la prematura muerte del presidente Abraham Licoln, asesinado apenas concluyó el conflicto y comenzando su 2do. mandato consecutivo.
 
Entre 1955 y 1968, el pastor Martin Luther King lideró, junto a otros exponentes de la época, un movimiento que luchó en forma pacífica por los derechos civiles, por la igualdad y el fin de la segregación. También ocurrieron reivindicaciones diferentes: en 1966 se conoció la expresión "Black Power" (Poder Negro), y nació el Partido Pantera Negra de Autodefensa, una organización negra socialista y antisistema.
 
La resistencia a los afroamericanos en ciertos grupos de blancos estadounidenses no era diferente al enfoque de 'apartheid' que desde 1948 ejecutaba en Sudáfrica el gobernante Partido Nacional, que sostenía que los ciudadanos de raza blanca eran los únicos que tenían derecho de voto, podían viajar libremente por el país, cobrar mejores salarioss, vivir en en los barrios de mejor calidad de vida y gozaban de mejor servicio médico, entre otros beneficios.
 
En los Juegos Olímpicos de Roma (Italia, 1960), Sudáfrica participó por última vez de estas competencias hasta 1992, cuando finalizado el apartheid se le permitió regresar.
 
En 1968 se esperaban los Juegos Olímpicos de México, complicadísimos porque había ocurrido el terrible terremoto en el Distrito Federal del país organizador, mientras crecía una atmósfera de violencia y presión propia de la Guerra Fría.
 
Hubo algo peor aún: durante 1968 ocurrió en México un movimiento de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), El Colegio de México, la Escuela de Agricultura de Chapingo, la Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, sus docentes, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales de Ciudad de México y Puebla, comandado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH).
 
El movimiento buscaba un cambio democrático, mayores libertades políticas y civiles, menor desigualdad y el cese del autoritarismo neodemocrático del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
 
 
Aquel 1968
 
El 02/10/1968 se perpetró la "Matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco", en el marco de la Operación Galeana ejecutada en forma conjunta por el grupo paramilitar Batallón Olimpia, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la Policía Secreta y el Ejército Mexicano, en contra de una manifestación convocada por el CNH. El responsable de la matanza fue el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz.
 
En tan conflicto escenario fue la primera vez que atletas afroamericanos estadounidenses amenazaron con boicotear los Juegos.
 
En verdad, todo comenzó el 23/11/1967 cuando atletas negros estadounidenses reunidos en el Olympic Project for Human Rights (OPHR) decidieron boicotear los Juegos Olímpicos de 1968 para protestar contra el apartheid estadounidense.
 
El OPHR apuntaba a mostrar al mundo cómo USA vendía una mentira al mundo a través de sus atletas. En verdad, la participación de atletas negros no era más que un intento de legitimar un discurso racista: un supuesto "enorme" avance por la igualdad, que no se compadecía de la realidad.
 
Esta foto hizo historia.
Esta foto hizo historia.
El OPHR tenía 6 demandas claras:
 
> que se le devolviera el título de campeón del mundo de pesos pesados de boxeo a Mohammed Alí,
> quitar a Avery Brundage como presidente del Comité Olímpico Internacional,
> prohibir a los regímenes de apartheid de Sudáfrica y Rhodesia (hoy Zimbabwe) la participación en los JJOO y otras competiciones,
> que se contrataran más entrenadores negros,
> boicotear al New York Athletic Club, y
> la completa y total desagregación del New York Athletic Club.
 
El problema con Brundage llevaba años, cuando durante los JJOO de Berlín 1936, él era miembro del Comité Olímpico de USA, y fue uno de los principales defensores de aquellos Juegos que otros querían boicotear en rechazo de Adolfo Hitler. En cambio Brundage mantenía una relación cordial con Hitler.
 
Boicotear o no los Juegos Olímpicos de México provocó un debate muy intenso en el atletismo negro porque había atletas seguidores de la causa pero que habían destinado su vida a entrenar y prepararse para el evento. Resultaba harto complicado pedirles que permanecieran en sus casas mirando por TV la ceremonia de apertura en vez de estar compitiendo por las medallas. Por ese motivo resultó hasta lógico que la mayoría decidiera concurrir.
 
Tommie Smith, un atleta afroamericano y portavoz del boicot había dicho: "No podemos permitir durante más tiempo que este país utilice a unos cuantos de los denominados negros para mostrar al mundo cuánto progreso ha hecho en la resolución de sus problemas raciales, cuando resulta que la opresión de los afroamericanos es mayor que nunca".
 
Smith tenía otros planes en mente.
 
La apertura de los Juegos fue el 12/101968, año de
 
> la famosa ofensiva del Vietcong en el Tet,
> la Primavera de Praga y la invasión y represión de la URSS,
> el Mayo Francés, que forzó la renuncia del presidente Charles De Gaulle,
> el asesinato de Martin Luther King.
 
En medio de una feroz represión a los periodistas para que no informaran sobre la matanza, el sábado 12/10/1968, el presidente Díaz Ordaz inauguró los XIX Juegos Olímpicos, bautizados como 'la olimpiada de la paz'. Un grupo de manifestantes lanzó sobre el palco un papalote de color negro en forma de paloma, en repudio por la matanza del 02/10/1968.
 
El 16/10/1968 se entregaron las medallas de la carrera de 200 metros lisos, que había ganado el afroamericano Smith, quien finalizó por delante del australiano Peter Norman, y el también afroamericano John Carlos.
 
Al momento de subir al podio, ni Smith ni Carlos llevaron zapatos, para protestar por la pobreza que sufría la población negra en USA. Además, Carlos lució collares, forma simbólica de reclamar contra los linchamientos de negros. Ambos lucieron las insignias de la OPHR. Y el australiano Norman decidió unirse a la protesta luciendo también la insignia de la OPHR.
 
Luego se desplegó la bandera de USA y se entonó el himno estadounidense. En ese momento Smith sacó 2 guantes negros de su bolsillo, uno para él y otro para Carlos, y ambos atletas bajaron sus cabezas y alzaron sus puños cerrados al cielo: Black Power.
 
Fue un escándalo. Hubo abucheos en las gradas de los estadounidenses presentes y ambos fueron expulsados de la Villa Olímpica. ¿A quién podía importarle? Smith y Carlos habían hecho historia.
 
El 1er. uso del término Black Power como eslogan social y político fue realizado por Stokely Carmichael (posteriormente conocido como Kwame Ture) y Willie Ricks (Mukasa Dada), ambos organizadores y portavoces del Comité Coordinador de Estudiantes contra la Violencia (CCEV).
 
La 1ra. utilización conocida del término Black Power aparece en 1954 en el libro "Black Power", de Richard Wright. El 1er. uso del término en un sentido político pudo haber sido realizado por Robert F. Williams, escritor y editor del período 1950-1970.
 
El 1er. uso del término Black Power como eslogan social y político fue realizado por Stokely Carmichael (posteriormente conocido como Kwame Ture) y Willie Ricks (Mukasa Dada), ambos organizadores y portavoces del Comité Coordinador de Estudiantes contra la Violencia (CCEV).
 
El político neoyorquino Adam Clayton Powell Jr. utilizó el término el 29/05/1966 durante una conferencia en la Howard University: "Demandar estos derechos concedidos por Dios es buscar el poder negro."
 
El 16/06/1966, después del intento de asesinato de James Meredith durante la Marcha contra el Miedo, Stokely Carmichael dijo: "¡Es la 27ma. vez que me han arrestado y no pienso volver a la cárcel! La única forma de que los blancos paren de abusar de nosotros es tomando el poder. ¡Lo que vamos a decir ahora es poder negro!" (Black power).
 
Pero nadie logró el impacto de Smith y Carlos en México 1968.
 
Fuente: Urgente 24 

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07-01-2026 / 20:01
07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

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