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Sociedad e Interés General - 22-11-2022 / 06:11
22 DE NOVIEMBRE DE 1861

Matanza de Cañada de Gómez: tropas unitarias porteñas, enviadas por Mitre, degüellan a 300 soldados federales

Matanza de Cañada de Gómez: tropas unitarias porteñas, enviadas por Mitre, degüellan a 300 soldados federales
Ajusticiamiento del general Venancio Flores, el degollador de Cañada de Gómez. Flores fue presidente de la República del Uruguay en los períodos de 1853-1855 y 1865-1868. Oleo de Juan Manuel Blanes
El 22 de noviembre de 1861, a 80 km al oeste de Rosario, poco antes de la medianoche, las tropas porteñas unitarias del Estado de Buenos Aires al mando del militar uruguayo Venancio Flores, enviadas por el general porteño Bartolomé Mitre, realizan una incursión sorpresiva y pasan a degüello a 300 soldados federales de unidades del ejército de la Confederación Argentina en la matanza de Cañada de Gómez. Se cumplía así el "consejo" de Domingo F. Sarmiento a Mitre"No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos".
 
Entre los sobrevivientes se encuentran José Hernández (autor del Martín Fierro), Rafael Hernández (fundador de la Universidad Nacional de La Plata) y Leandro N. Alem (fundador de la Unión Cívica Radical). Los que no sucumbieron durante esa noche fueron incorporados al ejército mitrista, pero desertaron en la primera ocasión. Por lo tanto en adelante ya no habría más incorporaciones forzosas, sino que todos los prisioneros federales serían degollados.
 
Los criollos gritan ¡Viva Urquiza! al morir, apretando la divisa rojo punzó. Seguirá la matanza en Mendoza, San Luis, la Rioja, Córdoba, mientras resuene el ¡Viva Urquiza!  Que viva Urquiza mientras mueren los federales. Y Urquiza, el Jefe traidor del Partido Federal, vive. Vive tranquilo en su palacio de San José y en su gobierno de Entre Ríos, porque ha concertado con Mitre que se le deje su hacienda y su gobierno a condición de entregar a los federales.
 
La Opinión Popular


Matanza de Cañada de Gómez: tropas unitarias porteñas, enviadas por Mitre, degüellan a 300 soldados federales
Bartolomé Mitre.

La batalla de Pavón, librada el 17 de setiembre de 1861, había marcado una victoria en el campo de batalla del ejército de la Confederación Argentina, pero una fuga de Urquiza que permitió al derrotado ejército del Estado de Buenos Aires, comandado por Mitre, que había retirado sus tropas hacia San Nicolás, rearmar sus fuerzas y avanzar sobre tierras santafesinas.
 
El avance mitrista comenzó más de 40 días después de Pavón. Las tropas del ejército de Buenos Aires comenzaron a moverse hacia Rosario limpiando la zona de todo hombre con edad de combatir.
 
La matanza
 
Mientas el general Mitre se internaba en la provincia de Santa Fe, el grueso del ejército confederado se encontraba al mando de Benjamín Virasoro en las proximidades de Cañada de Gómez, esperando un regreso de Urquiza que nunca llegaría.
 
Sobre la noche del 22 de noviembre de 1861, mientras las guarniciones federales dormían, las legiones del ejército unitario comandadas por Venancio Flores realizaron un ataque sorpresivo pasando a degüello a más 300 hombres.
 
Sobre los hechos, Juan Andrés Gelly y Obes -ministro de Guerra del general Mitre- le informó al gobernador delegado Manuel Ocampo:
 
El suceso de la Cañada de Gómez es uno de esos hechos de armas que aterrorizan al vencedor... esto es lo que le pasa al general Flores, y es por ello que no quiere decir detalladamente lo que ha pasado. Hay más de 300 muertos, mientras que por nuestra parte sólo hemos tenido dos muertos... Este suceso es la segunda edición de [la matanza de] Villamayor, corregida y aumentada... Para disimular más la operación confiada al general Flores se le hizo incorporar toda la fuerza de caballería de la División de Córdoba enemiga.
Juan Andrés Gelly
 
Los que no sucumbieron durante esa noche fueron incorporados al ejército mitrista, pero desertaron en la primera ocasión. Por lo tanto en adelante ya no habría más incorporaciones forzosas, sino que todos los prisioneros federales serían degollados.
 
Algunos de los que salvaron sus vidas
 
Entre los federales que salvaron su vida el día de la matanza se encontraban:
José Hernández (1834-1886), que sería el autor del Martín Fierro (1872).
Rafael Hernández (1840-1903), quien sería fundador de la Universidad Nacional de La Plata (1889).
Leandro N. Alem (1842-1896), quien fundaría la Unión Cívica Radical (1891).
 
Fuente: Wikipedia 

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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