La responsabilidad del liderazgo objetivo que tiene en el peronismo obliga a Cristina a encontrar propuestas creíbles y que renueven el entusiasmo de una sociedad golpeada por la carestía y en una militancia desmotivada porque no ha visto grandes avances estos años. El planteo es: no estamos bien, pero el macrismo creó las condiciones para esta crisis. Más macrismo será para todavía peor.
 
Muchos en el estadio de La Plata se conformaron con la confirmación de la conducción de Cristina. Otros salieron desilusionados porque esperaban el anuncio de su candidatura. Pero el juego recién empieza.
 
'/> Cristina propuso un acuerdo democrático a la oposición y criticó los discursos de odio / La Opinión Popular
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                  22:03  |  Miércoles 30 de Noviembre de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 19-11-2022 / 10:11
PERO NO LANZÓ SU CANDIDATURA COMO MUCHOS ESPERABAN

Cristina propuso un acuerdo democrático a la oposición y criticó los discursos de odio

Cristina propuso un acuerdo democrático a la oposición y criticó los discursos de odio
Cristina es la sobreviviente de un atentado político y el tono a su regreso fue una convocatoria a la paz, a retomar el debate de ideas y abandonar el discurso de odio. En un desafío abierto a la oposición, la vicepresidenta ocupó el espacio de la paz frente al odio, de las ideas frente a la violencia. Juntos por el Cambio no discute, difama e insulta. La consecuencia de ese discurso siempre es la violencia.
Cristina es la sobreviviente de un atentado político y el tono a su regreso fue una convocatoria a la paz, a retomar el debate de ideas y abandonar el discurso de odio. En un desafío abierto a la oposición, la vicepresidenta ocupó el espacio de la paz frente al odio, de las ideas frente a la violencia. Juntos por el Cambio no discute, difama e insulta. La consecuencia de ese discurso siempre es la violencia.
 
La vicepresidenta dedicó la primera parte de su discurso a subrayar la verdadera dimensión del atentado contra su vida. "Allí se rompió el pacto de convivencia democrática", dijo. No fue un atentado más. Se rompió una regla básica de convivencia. Es el camino de retorno a un país de violencia que se había dejado atrás. Fue un guante que arrojó a una oposición cuya principal estrategia ha sido el discurso de odio.
 
Cristina insistió en la necesidad de que los partidos democráticos acuerden en principios básicos que garanticen la paz. La crítica al discurso del odio y la convocatoria a este acuerdo de paz democrática, se convierten en dos caballitos de batalla del Frente de Todos, más allá de quienes sean sus candidatos. No hubo críticas al gobierno, pero hubo aclaraciones. Este no es el tiempo de hacerlas, dijo. Y explicó que cada vez que dio un consejo y formuló una advertencia, no fue para obstruir, sino para que las cosas se hicieran mejor.
 
Fue notable la presencia de gran cantidad de agrupamientos sindicales que respondían a numerosos sindicatos. Las dos CTA, y los sindicatos de la kirchnerista Corriente Federal y los del moyanista Frente Sindical por el Modelo Nacional se convirtieron en interlocutores a los que está dirigido también el mensaje de la vicepresidenta. Mostró la intención de buscar el respaldo del movimiento obrero. No esperar a que los gremios se pronuncien sino ir a buscarlos. Les habló a los trabajadores.
 
La esperanza es lo que moviliza a la política. Por su historia, Cristina tiene esa capacidad de generarla, lo que constituye un capital político tan valioso como la imagen que miden las encuestas. Cristina genera expectativa por la positiva, por una propuesta que puede mejorar la calidad de vida. La expectativa que genera Mauricio Macri, o los dirigentes de Juntos por el Cambio, no es por la positiva, sino por quién servirá mejor para ganarle a Cristina.
 
A diferencia de los discursos de Cristina, los de la dirigencia macrista se centran en la crítica al kirchnerismo sin mostrar un proyecto que mejore la vida de la sociedad en su conjunto. Insisten en el "fracaso argentino" y en la responsabilidad del peronismo por ese supuesto fracaso. Y tras esa idea plantean el desguace del Estado, la reprivatización de las jubilaciones, de YPF o de Aerolíneas. Insisten con un modelo neoliberal que ya fracasó en los '90.
 
La responsabilidad del liderazgo objetivo que tiene en el peronismo obliga a Cristina a encontrar propuestas creíbles y que renueven el entusiasmo de una sociedad golpeada por la carestía y en una militancia desmotivada porque no ha visto grandes avances estos años. El planteo es: no estamos bien, pero el macrismo creó las condiciones para esta crisis. Más macrismo será para todavía peor.
 
Muchos en el estadio de La Plata se conformaron con la confirmación de la conducción de Cristina. Otros salieron desilusionados porque esperaban el anuncio de su candidatura. Pero el juego recién empieza.
 

 
LOS PARALELOS ENTRE CRISTINA KIRCHNER Y JUAN PERÓN
 
La candidatura
 
Cierta reminiscencia con el retorno de Perón, cincuenta años atrás. Cristina Kirchner es la sobreviviente de un atentado político y el tono a su regreso fue una convocatoria a la paz, a retomar el debate de ideas y abandonar el discurso de odio. Desafío abierto a la oposición: la vicepresidenta ocupó el espacio de la paz frente al odio, de las ideas frente a la violencia.
 
Fue un discurso que no llenó las expectativas de muchos de las agrupaciones juveniles que acudieron al estadio de La Plata para escuchar un lanzamiento combativo de su candidatura, pero ocupó el centro de la política: Juntos por el Cambio no discute, difama e insulta. La consecuencia de ese discurso siempre es la violencia. Y en este caso desembocó en el atentado terrorista más grave desde el retorno a la democracia que, de haberse consumado, habría provocado un baño de sangre.
  
Las reminiscencias llegaron incluso cuando después de escuchar con una sonrisa, por décima vez, a las tribunas que cantaban "¡Cristina presidenta!", ella contestó con cierta ironía: "Todo en su medida y armoniosamente". Fue una frase de Perón que advertía a la Juventud Peronista sobre el peligro de tomar decisiones apresuradas.
 
La vicepresidenta dedicó la primera parte de su discurso a subrayar la verdadera dimensión del atentado contra su vida. "Allí se rompió el pacto de convivencia democrática", dijo.
 
No fue un atentado más. Se rompió una regla básica de convivencia. Es el camino de retorno a un país de violencia que se había dejado atrás. Fue el primer punto de su discurso. Hay que rehacer lo que se rompió. Fue un guante que arrojó a una oposición cuya principal estrategia ha sido el discurso de odio.
 
"Volvamos a discutir ideas, a ponernos de acuerdo en lo que se pueda y a disentir democráticamente". Insistió en la necesidad de que los partidos democráticos acuerden en principios básicos que garanticen la paz. Hizo mención al "Pacto de la Moncloa" que celebraron los partidos españoles a la salida de la dictadura franquista.
 
La crítica al discurso del odio y la convocatoria a este acuerdo de paz democrática, se convierten en dos caballitos de batalla del Frente de Todos, más allá de quienes sean sus candidatos. No hubo lanzamientos de candidaturas en el acto del jueves, pero es evidente que Cristina Kirchner se corrió de su lugar de vicepresidenta y asumió como conducción de una fuerza política que empieza a delinear su estrategia para una coyuntura electoral que se le presenta muy difícil.
 
La presencia de la mesa de Organismos de Derechos humanos con varias de las Madres de Plaza de Mayo, como Vera Jarach, Taty Almeyda y Lita Boitano, refrendó esa línea de recuperación de un consenso democrático.
 
No hubo críticas al gobierno, pero hubo aclaraciones. Este no es el tiempo de hacerlas, dijo. Y explicó que cada vez que dio un consejo y formuló una advertencia, no fue para obstruir, sino para que las cosas se hicieran mejor y se respaldó en la experiencia de Néstor Kirchner y la suya con tantos años en la función pública.
 
No hubo referencia a medidas concretas de gobierno, no se planteó el aumento de suma fija que muchos reclaman. La vicepresidenta evitó cualquier alusión a ese debate de la coyuntura. Pero sí recuperó la experiencia de los gobiernos peronistas, incluyendo sus dos presidencias y la de Néstor Kirchner, con un gráfico donde mostraba los momentos en que la participación de los trabajadores en el PBI llegó a pasar el 50 por ciento.
 
Aunque los contingentes de la Cámpora suelen ser los más nutridos en estos actos, esta vez fue notable también la presencia de gran cantidad de agrupamientos sindicales que respondían a numerosos sindicatos. Las dos CTA, y los sindicatos de la kirchnerista Corriente Federal y los del moyanista Frente Sindical por el Modelo Nacional se convirtieron en interlocutores a los que está dirigido también el mensaje de la vicepresidenta.
 
Haber elegido el congreso de la UOM para el primer acto público después del atentado contra su vida mostró la intención de buscar el respaldo del movimiento obrero. No esperar a que los gremios se pronuncien sino ir a buscarlos. Les habla a los trabajadores. La referencia a la trayectoria accidentada del salario en la historia fue una señal: el que sea candidato de esa fuerza deberá representar ese momento. Fue clara cuando dijo que la pospandemia es muy dura y es lo que le tocó a este gobierno. Para convocar una nueva esperanza se remontó entonces a sus gobiernos.
 
La esperanza es lo que moviliza a la política. Por su historia, Cristina Kirchner tiene esa capacidad de generarla, lo que constituye un capital político tan valioso como la imagen que miden las encuestas. Casi no hay dirigentes que se equiparen en ese sentido. Cristina genera expectativa por la positiva, por una propuesta que puede mejorar la calidad de vida. La expectativa que genera Mauricio Macri, o los dirigentes de Juntos por el Cambio, no es por la positiva, sino por quién servirá mejor para ganarle a Cristina Kirchner.
 
A diferencia de los discursos de Cristina, los de la dirigencia macrista se centran en la crítica al kirchnerismo sin mostrar un proyecto que mejore la vida de la sociedad en su conjunto. Insisten en el "fracaso argentino" y en la responsabilidad del peronismo por ese supuesto fracaso. Y tras esa idea plantean el desguace del Estado, la reprivatización de las jubilaciones, de YPF o de Aerolíneas. Insisten con un modelo que fracasó en los '90.
 
Cristina defendió esas empresas estatales que el macrismo prometió entregar. Y planteó que se necesita una dirigencia política que sepa lo que pasa en el mundo. Se refería a la protección de las riquezas naturales propias como el litio, el agua, la navegabilidad del río Paraná y sobre todo a los yacimientos de Vaca Muerta.
 
El planteo es: no estamos bien, pero el macrismo creó las condiciones para esta crisis. Más macrismo será para todavía peor. Es un discurso que no está atado a la suerte de la inflación. Dio la sensación de que tiene poca expectativa en que se pueda bajar la inflación con las medidas que se están tomando. O que, en el mejor de los casos, bajar la inflación a cuatro puntos mensuales como ha planteado Sergio Massa tampoco sería un argumento electoral.
 
Es un momento crucial para el Frente de Todos. La responsabilidad del liderazgo objetivo que tiene en el peronismo obliga a Cristina Kirchner a encontrar propuestas creíbles y que renueven el entusiasmo de una sociedad golpeada por la carestía y en una militancia desmotivada porque no ha visto grandes avances estos años.
 
Ese camino deja muy poco espacio para otra candidatura. Si la referencia principal serán los gobiernos que encabezaron con Néstor, la representante más clara es ella. En este cuadro de situación el Frente de Todos no tiene muchas opciones. Alberto Fernández está en su derecho de presentarse a la reelección pero le resultará muy difícil diseñar un discurso con posibilidades. Sergio Massa está muy atado a lo que pase con la economía y con la inflación. Y sería raro que consiga resultados visibles cuando ya están prácticamente en campaña. Los candidatos ya tendrían que ir perfilándose.
 
Cristina recordó que en el '73 Perón no quería volver a la presidencia, sino que lo hizo obligado por las circunstancias. Fue una referencia casi personal, como una mujer que mantiene esa pugna interna y que si le fuera posible ya la hubiera resuelto por la negativa. Muchos en el estadio Maradona se conformaron con la confirmación de la conducción de Cristina. Otros salieron desilusionados porque esperaban el anuncio de su candidatura. Pero el juego recién empieza.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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30-11-2022 / 08:11
"Este no es un tribunal, sino un pelotón de fusilamiento". "Como lo dije el 2 de diciembre de 2019, al comienzo de este juicio, la sentencia está escrita. Lo que no sabía es que está tan mal escrita y que la acusación fue una serie de mentiras e incluso de hechos que no existieron". "La mujer que acompañaba a quien quiso matarme, Brenda Uliarte, seguía al fiscal Diego Luciani en las redes sociales. Eso muestra la ligazón entre este fusilamiento y el intento de fusilarme del 1 de septiembre". Estos fueron los conceptos esenciales de Cristina Fernández al hacer uso de lo que llaman "las últimas palabras" en el juicio por las rutas de Santa Cruz.

En una causa sin ninguna prueba más que las tapas de Clarín, la vicepresidenta eligió este enfoque global, político, porque las defensas ya habían contestado todas las acusaciones. Aun así, Cristina, instantes después, dio a conocer Las 20 mentiras de la causa Vialidad que fueron expuestas con tanta solidez por las defensas que los fiscales Luciani y Sergio Mola ni siquiera se atrevieron a responder. El Tribunal Oral Federal número dos fijó audiencias para el lunes y martes que viene. En este último día, el martes 6 de diciembre, se dará a conocer el veredicto.

Más allá del enfoque político, Cristina afrontó sorpresivamente y de manera directa uno de los estigmas que la alianza judicial-mediática-política viene instalando desde hace años en su contra: "el 10 de diciembre de 2015 me fui del gobierno exactamente con los mismos bienes con los que había llegado y que ahora quedaron para mis hijos. Tres jueces (Rodolfo Canicoba Corral, Norberto Oyarbide y Julián Ercolini) me investigaron por enriquecimiento ilícito y no encontraron nada. Vivo en el mismo departamento que cuando nos fuimos con Néstor a vivir a Olivos. En cambio, alguna otra dirigente importante de la oposición (en referencia a María Eugenia Vidal), vecina del barrio, un poco más para allá, en un lugar más selecto, La Isla, compró un departamento a mitad de precio, que además se lo vendió la hija de su contador y que además se lo vendió prestándole la plata. Pero la ladrona y la chorra soy yo. Esto es lo que se está viviendo en la República Argentina".
 
En el juicio, ambas acusaciones sufrieron una auténtica paliza. Empezando por el hecho incontrovertible de que todas las obras se hicieron, era falso que hubiera alguna ruta que no conducía a ningún lado y que no se pagó nada que no se hubiera construido. Eso fue certificado por dos auditorías, ambas encargadas por el macrismo. O sea, no pudieron acreditar ningún perjuicio para el Estado.
 
Respecto de la asociación ilícita, además de que el delito fue plantado para agrandar la pena, no hubo un solo testigo en tres años y medio que dijera que recibió un llamado, que le dieron una instrucción o cualquier maniobra para favorecer a Lázaro Báez. Las licitaciones se hicieron en Santa Cruz, igual que las adjudicaciones y el control de las obras, de manera que las autoridades nacionales -entre ellas Cristina- no tuvieron participación directa. Al haber comunicaciones sólo atribuibles a las funciones de gobierno, CFK señaló: "quieren calificar de asociación ilícita a un gobierno votado por los argentinos".
 
Cristina insistió -como lo viene afirmando desde el inicio del juicio- que la condena ya está firmada. Pero en sus últimas palabras, se concentró en los fiscales Luciani y Mola: "la increíble diatriba, porque no se le puede llamar alegato a los 20 días que los fiscales Luciani y Mola dedicaron a injuriar, agraviar, denostar y actuar, no conforme a derecho, sino tal cual un editorial de Clarín o La Nación. Durante 20 días inventaron hechos, ocultaron otros hechos, tergiversaron, mintieron. Y ese 22 de agosto termina el alegato y empieza a agolparse gente frente a mi casa que, finalmente, el 1 de septiembre, aparece una persona, acompañado por una mujer, dispara o intenta disparar. Disparó, lo que pasa que el tiro no salió. Doce días después, Clarín tituló "la bala que no salió y el fallo que sí saldrá". Miren la identificación con fusilamiento y esta causa".
 
La Opinión Popular

29-11-2022 / 09:11
Es excandidato del PRO, furibundo vocero de Cambiemos y expresidente del Consejo Administrativo del Hospital Garrahan, el médico macrista Carlos Kambourian, fue procesado por el juez federal Luis Rodríguez por usar fondos del hospital pediátrico para millonarios gastos personales y por violación de los deberes de funcionario público y malversación de caudales públicos. Kambourian había hecho uso y abuso de las tarjetas corporativas del hospital pediátrico para gastos personales que abarcaron desde cumpleaños de sus hijos y Cabifys domésticos diarios, hasta viajes al exterior, con transporte, estadía y comidas en lugares exclusivos.
 
En un documento presentado en tv, se explica la situación de Kambourian y Alan Norton, ex director Administrativo del Garrahan: "Fueron especialmente notificados de que la implementación de las tarjetas cuestionadas resultaba ser una forma gradual de sustituir el uso de efectivo y cheque, y que de ninguna manera ello implicaba una autorización para realizar gastos de manera arbitraria, sino que se debían observar, en cada caso concreto, las normas y reglamentaciones correspondientes".
 
En la misma línea, la investigación de la fiscal María Mángano detectó gastos reiterados en restaurantes: "En varias oportunidades los imputados aludieron a que los gastos realizados en restaurantes como Kansas Pilar, Alvear Palace Hotel, PF Chang San Isidro, Oporto Almacén, Roldán, Steak an Horses, Top of the Hub Boston, Fortnum & Maison United Kingdom, Hard Rock Piccandilly Circus London, TGI Fridays, El Burladero, entre muchos otros, fueron efectuados en el marco de reuniones institucionales".
 
Por otra parte, también se habrían efectuado diferentes consumos fuera de la Argentina. "Se detectaron gastos en el exterior: 400 dólares en el local de te Fortum & Mason de Londres, 700 dólares en un hotel, y 800 dólares por activación de licencias informáticas", informá el periodista Juan Amorín sobre el contenido de la causa que investigó el uso entre mayo de 2018 y enero de 2020.
 
En el acta de la causa se aclaró que "las autoridades del Hospital a través de los actos administrativos correspondientes ya se han expedido al respecto, y han indicado que esa no era una práctica habitual, que dichos gastos no estaban autorizados, que no se respetaron los procedimientos correspondientes y que todas las reuniones se realizaban en las oficinas públicas". Tras saltar a la fama como crítico de la campaña de vacunación en tiempos de pandemia ahora deberá responder en la Justicia.
 
La Opinión Popular
 

29-11-2022 / 08:11
Fiel a su costumbre, Luis Juez sigue paseando su gorilismo por los canales porteños de televisión y dejando frases para el archivo, mostrando abiertamente cuál es su pensamiento. Semanas después de asegurar en el programa de Mirtha Legrand que "ningún argentino puede decir que la democracia le cambió la vida", ahora el senador de Juntos por el Cambio totalmente sacado apuntó contra el pueblo argentino.
 
Entrevistado por Luis Majul en el canal ultra macrista LN+, el exembajador en Ecuador durante el gobierno de Macri se mostró enojado por la disputa interminable que mantiene con el Frente de Todos para ocupar un lugar en el Consejo de la Magistratura. Pero lejos de limitarse a analizar la situación, Juez sorprendió responsabilizando a la sociedad por no salir a reclamar en apoyo a su postura. El argumento, insólito, se completó con un ataque de sinceridad brutal: "Tenemos preparado el quilombo en la puerta si nos deja afuera Polonia, si no clasificamos a los octavos, pero te aparece un chanta y no nos movemos de casa... Somos jodidos los argentinos, qué pueblo de mierda, le exigimos más a un jugador de fútbol que a nuestros propios dirigentes". Cosa que tal vez hace él y considera que lo hacemos todos.

El halcón Luis Juez 
mostró la hilacha y no sorprende con este tipo de comentarios. El senador macrista hace tiempo que viene intentando levantar su perfil y como no puede decir lo que haría si llega al gobierno emite frases picantes y declaraciones "sin filtro", buscando entrar en la misma sintonía que el ala dura del PRO. Hace algunas semanas, en el programa de Mirtha Legrand, Luis Juez debatió con la analista española Pilar Rahola sobre su disputa para ingresar al Consejo de la Magistratura. El senador afirmó: "Vamos a cumplir el año que viene 40 años de democracia. Yo le puedo garantizar que ningún argentino puede decir que le cambió la vida". Y lejos de dejarlo ahí reivindicó el "estándar de vida que teníamos hace 40 años".


Juez fue integrante del gobierno de Mauricio Macri. Cumplió funciones primero como embajador en Ecuador, desde enero de 2016 hasta noviembre de 2017, donde protagonizó un hecho lamentable cuando durante una entrevista declaró que se cambió la camisa "para que no digan que este mugriento agarró hábitos ecuatorianos". La frase fue repudiada por la Cancillería ecuatoriana y el gobierno de Ecuador reclamó enérgicamente su salida del cargo, cosa que terminó ocurriendo. A su regreso al país, Macri le inventó un cargo a su medida al frente de la dirección del "Instituto de Capacitación Política".
 
Fiel defensor del ajuste neoliberal macrista, ahora despotrica en la televisión con su clásica demagogia hablando en contra "de la dirigencia política" de la que él forma parte desde el año 2003, cuando asumió la intendencia municipal de Córdoba. Como si no fuera suficiente, pretende cargar la responsabilidad en quienes han tenido que lidiar con el ajuste de su gobierno y, con el desprecio que lo caracteriza, para Juez la culpa la tiene este "pueblo de mierda". Lo del senador cordobés es cada vez más impresentable y confirma eso de que el macrismo quiere gobernar un pueblo al que detesta.
 
La Opinión Popular



27-11-2022 / 08:11
Los cien días que había planteado en su llegada al Palacio de Hacienda, a principios de agosto, tuvieron su propia inflación y ahora son doscientos. Sergio Massa apunta a marzo como punto de partida para una recuperación económica que se sienta en los bolsillos de forma contundente y sostenida, justo a tiempo para llegar a la temporada electoral en el momento de aceleración del despegue.
 
A partir del segundo trimestre del año que viene la inercia acompañará al oficialismo, según la hipótesis sobre la que trabajan sus equipos, proyectando tres años consecutivos de crecimiento de la economía, elemento clave para que el Frente de Todos llegue a las urnas con una propuesta competitiva.
 
Antes, hay que pasar el verano. Una temporada difícil para las cuentas argentinas, en particular cuando hay pocos dólares en caja, como ahora. La ecuación es fácil de entender y difícil de resolver. Para ganar la elección debe recuperarse, fuerte, el poder adquisitivo. Para que los salarios pasen a valer más, es imprescindible reducir la inflación.
 
Para que la inflación se calme, además de hacer la tarea con las cuentas públicas, como está haciendo el ministro de Economía, es necesario que las cotizaciones del dólar no sufran sobresaltos. Para eso, hacen falta reservas, sobre todo en estos meses de alta demanda y poca oferta de divisas. Un puente que permita llegar sin sustos a la próxima cosecha.
 
Los primeros escalones ya se colocaron. El swap ampliado con China, confirmado en el G20 de Bali, permitió sumar cinco mil millones de dólares a las reservas de libre disponibilidad, que ya duplican esa cifra. La segunda versión del plan soja, anunciada el viernes, aportará otros tres mil millones a las arcas del Estado antes de fin de año, estiman en el equipo económico.
 
Son parches con los que esperan calmar un mercado cambiario que se recalentó esta semana, llevando la brecha nuevamente a la zona del cien por ciento. Es importante frenar estos movimientos cuando todavía son incipientes, no impactaron en los precios ni determinaron un nuevo piso para la cotización.
 

27-11-2022 / 07:11
Mauricio Macri le pidió a Patricia Bullrich que tome distancia de su mano derecha, Gerardo Milman. El diputado que hasta hace muy poco era presentado por la presidenta del PRO como su jefe de Gabinete si llegaba a la Casa Rosada, desapareció de los actos y conferencias de Bullrich. "Lo borró", sintetizó una fuente del PRO. El cúmulo de indicios que de alguna manera lo ponen en contacto con el intento de asesinato de Cristina y el mundo marginal que lo instrumentó, llevó a Macri a recomendarle a Bullrich que lo margine, al menos hasta que se aclare la situación.
 
El impacto de las acusaciones es tan evidente que Milman incluso dejó de cumplir sus obligaciones como diputado. En la sesión de este jueves no se lo vio en la cámara baja. Este diputado fue mano derecha de Bullrich durante su gestión en el Ministerio de Seguridad, donde afianzó su relación con el mundo de la inteligencia y las fuerzas de seguridad. Un rol clave que se mantuvo ya en el llano, cuando Patricia asumió como presidenta del PRO.
 
El diputado quedó en el ojo de la tormenta cuando un asesor del diputado Marcos Cleri, reveló que lo escuchó anticipar en el bar Casablanca el atentado a la vicepresidenta. "Cuando la maten yo voy a estar camino a la costa", afirmó el testigo que le escucho decir a dos de sus asesoras, una de ellas una ex miss argentina que durante la gestión de Macri colocó al frente de la Escuela Nacional de Inteligencia.
 
Las cámaras de la zona confirmaron que a esa hora y ese día estuvo en el bar con sus asesoras, pero ellas negaron la frase. Sin embargo, alimentó las sospechas que semanas previas al atentado, Milman exhibió una extraña obsesión por conocer en detalle cómo se conformaba la custodia de Cristina. Esto llevó a la vicepresidenta a recusar a la jueza María Eugenia Capuchetti, por no citarlo a declarar ni profundizar la investigación de la "pista Milman".
 
Este viernes la Cámara Federal Porteña rechazó la recusación de la magistrada, pero le ordenó que profundice la investigación del vínculo del diputado con el atentado. Capuchetti es una de las pocas juezas federales de Comodoro Py que logró nombrar el macrismo y siempre se la vinculó estrechamente a Daniel "El tano" Angelici.
 
Si bien al inicio de las acusaciones, Milman recibió un comunicado de respaldo del bloque de Diputados PRO, cuando Cristina hizo propia las denuncias, no se lo vio más por el Congreso. Bullrich reaccionó con virulencia al video de Cristina contra su mano derecha y calificó las acusaciones de "bullshit", pero dejó de mostrarse junto a él.
 
En el bloque del PRO ahora temen que la lupa se pose sobre una gran cantidad de contratos que recibió el diputado apenas asumió, de una envergadura similar a las de un jefe de bloque, al parecer como parte del acuerdo alcanzado en su momento para bajarse de la pelea por la conducción de la bancada. Como parte de ese despliegue trascendió que habría contratado a la ex titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, "la enamorada de Mauricio", como asesora con un sueldo de 400 mil pesos.
 
Frente a esta suma de escándalos de ñoquis de alto rango a la prostitución VIP, y la inquietud que genera lo que puede detectar la justicia en la investigación del atentado a Cristina, es que finalmente Bullrich aceptó, al menos por ahora, dejar de mostrarse con quien hasta hace poco era su mano derecha y principal armador político.
 
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