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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 13-11-2022 / 10:11
LOS GRITONES NO SIEMPRE GANAN

El error infantil de la ultra derecha gorila de pensar que el peronismo ya fue

El error infantil de la ultra derecha gorila de pensar que el peronismo ya fue
¿Basta con gritar barbaridades en contra del peronismo para ganar una elección? ¿Cualquier candidato que enfrente al Gobierno está destinado a ganar? ¿Haga lo que haga la oposición, al final del día la gente terminará votándola por el enojo que tiene contra el Gobierno? ¿Será inteligente decir que van a hacer “lo mismo pero más rápido”, cuando la sociedad recuerda los efectos de “lo mismo pero más lento”?
Las elecciones de Brasil y Estados Unidos reflejan que la ola de ultraderecha ha crecido de manera inesperada pero, al mismo tiempo, tiene un límite evidente. Los gritones no siempre ganan. Todos los estudios de opinión reflejan que el Presidente tiene un nivel de rechazo social muy alto y sostenido en el tiempo. La inflación es la más alta en varias décadas. El delito ha crecido significativamente y, con él, una angustiante sensación de inseguridad que se refleja, también, en las encuestas.
 
Para colmo, las apariciones del Presidente son toda una aventura para su equipo: muchas veces parece inconexo, se olvida de cosas, se pierde en medio de su discurso, se lo ve envejecido. Está claro para todo el mundo que se trata de un presidente de transición. Casi nadie -tal vez ni siquiera él mismo, aunque no lo confiese en público- imagina que pueda ser reelecto.
 
En este contexto, es natural esperar que, en cualquier elección, el oficialismo sea aplastado por la oposición. Sin embargo, esta semana, en los Estados Unidos -que es el país al que se refiere el comienzo de esta nota- eso no sucedió. Al contrario: contra todas las expectativas, ese presidente salió fortalecido. ¿Podrá suceder lo contrario en la Argentina el año que viene? ¿O, al revés, será el final del peronismo, como lo pronostican y desean importantes líderes de la oposición?
 
El resultado de las elecciones norteamericanas -más aún si se le suma a lo que ocurrió un par de semanas antes en Brasil- ratifica que el futuro es algo muy difícil de pronosticar y desafía a cualquier visión cristalizada. En los últimos tiempos, pareció consolidarse en la Argentina la idea de que el mundo se dirige, indefectiblemente, hacia la elección de líderes que combinan, de alguna manera, un mensaje económico fiscalista con la agitación en contra de los lugares comunes del progresismo (anti woke, se lo llama en los Estados Unidos).
 
En la Argentina, esa mirada ha sido representada con mucho énfasis por Javier Milei, pero también -dentro del PRO- por Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Tal vez el mundo vaya hacia donde estos dirigentes pregonan. O tal vez no. Pero el último martes, un presidente anciano, muy rechazado en todas las encuestas, que no logra controlar la inflación ni la inseguridad, que aparece confuso en sus discursos, consiguió habilitar el espacio para la duda.
 
Algunos estrategas de la oposición registraron el golpe. ¿Basta con gritar barbaridades en contra del peronismo para ganar una elección? ¿Cualquier candidato que enfrente al Gobierno está destinado a ganar? ¿Haga lo que haga la oposición, al final del día la gente terminará votándola por el enojo que tiene contra el Gobierno? ¿Será inteligente decir que van a hacer "lo mismo pero más rápido", cuando la sociedad recuerda los efectos de "lo mismo pero más lento"? Hasta el martes, las respuestas parecían claras entre los dirigentes opositores. Cuatro síes. Ahora no están tan seguros de que las cosas sean tan claras.
 

 
En Estados Unidos, el golpe más duro cayó sobre Donald Trump y su gente. Es interesante lo que ocurrió. Tan convencidos estaban de que Biden es un inútil y que la mayoría de los norteamericanos lo detestaba que, realmente, pensaron que no era necesario un esfuerzo extra. Además, los medios de comunicación que miran los trumpistas -especialmente Fox News- repiten todo el tiempo lo mismo: tanto que cualquiera se convence de que, efectivamente, la batalla cultural está terminada. Biden es un inútil. El progresismo ha muerto. El feminismo provoca rechazo. Los homosexuales no son gente normal. Pero había otra realidad.
 
Aquí sucede algo parecido. Demasiada gente repite y escucha siempre lo mismo, con lo cual se hace difícil pensar que la realidad admite miradas alternativas. El populismo ha muerto. El año que viene desaparece el peronismo. Si alguien aplica la estrategia de gritar contra el peronismo, el populismo y la ideología de género, seguramente logre un lugar en este mundo. Puede ser que en la repetición compulsiva de esas consignas, algo se pierda.
 
Al día siguiente de la elección, The New York Times explicó la manera en que ese microclima fue el principal aliado de Joe Biden: el votante republicano cautivo -el que mira Fox News- eligió candidatos muy valorados por el núcleo duro del partido pero, al mismo tiempo, incapaces de atraer el voto independiente.
 
Los republicanos moderados ganaron mayoritariamente en sus distritos. Pero los trumpistas, los que negaban que Biden fuera un presidente legítimo, o respaldaban la invasión al Congreso, perdieron. Así, sobrevivió Biden. De esa dinámica -los duros ganan la interna y eso impide que triunfen en la general- surge una moraleja obvia para los candidatos argentinos.
 
El segundo elemento relevante que surge de la elección norteamericana y aplica sobre la política argentina es que la inflación puede ser altísima, pero no es todo lo que ocurre en la economía de un país.
 
En Estados Unidos, como en la Argentina, la inflación es insoportable. Pero resulta compensada, en ambos casos, por datos de crecimiento, de consumo y de empleo que han sido positivos o, al menos, no fueron una calamidad. Hay más trabajo con menos salarios. La repetición hasta el cansancio de los datos negativos, mientras se ignora los positivos, puede conducir hacia un mal diagnóstico: que el peronismo ha muerto, por ejemplo.
 
En una campaña inteligente el oficialismo puede explicar que la inflación es la contracara de la emisión a la que recurrieron algunos gobiernos, en todo el mundo, para evitar un daño mayor a la economía durante la pandemia: el precio a pagar por haber defendido el empleo y a miles de unidades productivas.
 
Esta afirmación es discutible y parcial. Pero en una campaña electoral es un argumento fuerte que obligará a la oposición a convencer a los independientes de que su plan no terminará en una mezcla de lo inútil y lo desagradable: inflación más una bruta recesión con pérdida de empleo.
 
Al mismo tiempo, si no todo lo que ocurre en una economía es la inflación, tampoco la economía es todo lo que se debate en una elección. Donald Trump es un hombre pendenciero, que ha desconocido un triunfo electoral legítimo, que ha respaldado un intento de golpe de Estado para evitar la asunción del candidato que lo derrotó, y que en su agresivo discurso antiprogre mezcla misoginia, homofobia y bravuconadas racistas en contra de los inmigrantes.
 
Todo eso junto parece haber provocado un reflejo defensivo en las fuerzas tradicionales de la democracia, que encontraron un cauce en el candidato menos agresivo, aun cuando no sea el más eficiente para gobernar, o genere muchos reparos. Tal vez las sociedades estén agotadas del bombardeo al que las sometió el progresismo en todas sus variantes, pero no estén tan convencidas al mismo tiempo de saltar al campo opuesto que contiene valores oscurantistas.
 
Eso se puede percibir en las elecciones norteamericanas y también en las brasileñas. Es impresionante leer en estos días a la misma prensa que enfrentó a Lula cuando era presidente y justificó su detención: el respaldo de esos medios a su viejo enemigo es total. Los triunfos de Emmanuel Macron en Francia obedecen a dinámicas similares. Las amenazas de Trump, Bolsonaro o Le Pen generan acercamientos impensados.
 
En cualquier caso, las elecciones de Brasil y Estados Unidos, y también las que ocurrieron en Chile, Colombia, Perú, Canadá, México, Bolivia -entre otros países del continente-reflejan que la ola de ultraderecha ha crecido de manera inesperada pero, al mismo tiempo, tiene un límite evidente. Sus discursos anclan en sectores de la población muy enojados. Pero los gritones no siempre ganan. Y cuando ganan, después son expulsados por el voto popular.
 
Mientras tanto, parece que mucha gente está dispuesta a defender los valores de la democracia occidental, que aparecen atacados -ahora- desde la derecha. Esos valores incluyen la libertad, los derechos de las minorías, el rechazo al racismo, la empatía hacia los inmigrantes, la idea de que armarse hasta los dientes no es la mejor manera de resolver los problemas, el rechazo al discurso único -sea populista o antipopulista-, el cuidado del medio ambiente, la separación entre la iglesia y el Estado, y también el apoyo estatal a los más vulnerables, que no son vagos y planeros sino -en su mayoría- víctimas de una sociedad injusta. En su medida y armoniosamente, parecen razonables.
 
Argentina ha entrado en el último año de una gestión oficial que, en todas las encuestas, genera altísimos -y por demás merecidos- índices de rechazo. A primera vista, el desenlace parece claro: el Gobierno va a perder, entre otras razones, porque no tiene una estrategia para salir del proceso inflacionario. Además, su dinámica interna es bochornosa y cansadora. Sus líderes moderados están atados de pies y mano frente al discurso de barricada y amenazante de la Vicepresidenta, y -sobre todo- de su hijo.
 
Pero, del otro lado: ¿qué proponen? ¿Saltar hacia donde?
 
La ex ministra Patricia Bullrich se ha transformado en una especialista en producir golpes de efecto y va desplegando un programa tan extremo como curioso: eliminar completamente retenciones, cerrar el PAMI, eliminar el plan de alfabetización, cerrar el Ministerio de Educación, no cerrarlo, mandar a los militares a combatir contra una veintena de mapuches desahuciados, terminar con los planes sociales, permitir que circule legalmente el dólar, no permitirlo, dolarizar, no dolarizar, amenazar con romperle la cara a quien la critique.
 
El ex presidente Mauricio Macri propone "hacer lo mismo pero más rápido". El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, prepara un plan de estabilización cuyos efectos sociales serán muy duros. ¿Bastará con esas ideas, con esos programas, para ganar? ¿Y para gobernar?
 
Diego Santilli, hace unas horas, apeló a una metáfora cuando le preguntaron por las peleas entre halcones y palomas dentro del PRO.
 
-Si seguimos así nos vamos a transformar en gansos.
 
Mientras tanto, el prestigioso columnista David Brooke, escribió luego de la elección norteamericana: "El resultado más importante de esta elección es el triunfo de los normales: líderes prácticos, tradicionales, que no están todo el tiempo gritándole a la gente lograron resultados excepcionales, a izquierda y a derecha... Los norteamericanos están muy descontentos con la marcha de su país. Pero su teoría del cambio parece haberse modificado. Menos novelitas histriónicas en los medios. Menos política alrededor de amenazas existenciales. Mejor busquemos a gente seria que pueda hacer bien las cosas".
 
Gente seria que pueda hacer bien las cosas.
 
No parece una mala idea para gobernar un país.
 
¿Habrá alguien así?
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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06-01-2026 / 12:01
Efecto motosierra. Denuncian que el Ejecutivo despidió a los especialistas que coordinan el plan a nivel nacional. Unos 7.000 bebés nacen con malformaciones cardíacas cada año. El cruel gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei vació el Programa de Cardiopatías Congénitas y miles de niños luchan por sus vidas. En 2023, el desquiciado Milei había votado en contra de la ley.
 
Un repentino recorte en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) encendió las alarmas en el sector de salud en toda la Argentina. Sin aviso previo, el Gobierno de Milei instrumentó un fuerte ajuste sobre el plan, que cada año asiste a unos 7.000 bebés que nacen con malformaciones en el corazón, y despidió al equipo de especialistas que coordina el proyecto en el país. Médicos advierten por la "situación crítica" en el área.
 
En los últimos días, el Gobierno libertario ordenó el desmantelamiento del PNCC a través de una medida imprevista como parte de los recortes en la órbita del Ministerio de Salud. El Programa fue creado en 2008 y ayudó a reducir drásticamente la mortalidad por causas de cardiopatías congénitas, según informó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) luego de que se diera a conocer la resolución.
 
En concreto, Milei autorizó la desvinculación de los profesionales especializados que conducen el plan a nivel nacional. En un comunicado publicado por la Asociación Argentina de Salud Pública, médicos y personal de salud denunciaron que "se procedió al despido de integrantes fundamentales para el sostén de las actividades" del área, lo que "desencadenó la dimisión del resto del equipo coordinador".
 
Dada esa situación, el PNCC quedó diezmado y ahora crece la preocupación por el futuro del Programa que ayuda a tratar tanto a niños como a adultos en todo el país. Cabe destacar que, en 2023, cuando todavía era diputado, Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas ya que "implicaba más presencia del Estado" y "más gastos", y, principalmente, el proyecto "interfería en la vida de los individuos". Una ridiculez.
 
Organizaciones científicas, asociaciones médicas y organizaciones de familias se encuentran promoviendo acciones de divulgación y plan de lucha para revertir esta inhumana decisión del miserable Gobierno de Milei que una vez más afecta a los más débiles.
 
La Opinión Popular
 

05-01-2026 / 11:01
El Congreso de Estados Unidos planteó reparos al swap de 20 mil millones de dólares que la administración de Donald Trump le otorgó al gobierno argentino. Los congresistas estadounidenses advirtieron que la gestión de Javier Milei aún no puede garantizar la sostenibilidad de sus reformas, el pago de la deuda a tiempo ni la relevancia como socio comercial.
 
Estos planteos fueron plasmados por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) estadounidense en un informe. El mismo se centró en la asistencia financiera del gobierno de Estados Unidos a Argentina, y expone que el principal obstáculo para la política económica argentina es la limitada disponibilidad de divisas.
 
En este sentido, el documento destacó que el swap se implementó en un contexto de presión sobre el valor del peso y creciente oposición en el Congreso argentino. Además, advirtió que dicho instrumento financiero es la principal fuente de divisas de Argentina, ya que el país "no cuenta con un superávit comercial sólido".
 
Dicho esto, el análisis alertó que "con el peso cerca del techo de la banda y pagos de deuda en aumento para los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar nuevos obstáculos para profundizar las reformas".
 
Asimismo, proyectó que "si el Gobierno queda sin fondos suficientes para los pagos de deuda y para sostener la política cambiaria, podría enfrentar decisiones difíciles, como un décimo default o permitir una mayor flexibilidad en el valor del peso".
 
En ese escenario, señaló que "el gobierno podría buscar apoyo adicional de Estados Unidos, el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros organismos", al remarcar que "las perspectivas de obtener ese apoyo no son claras, dadas las dudas sobre la disposición del FMI para ampliar la asistencia, considerando su alta exposición a Argentina en comparación con otros países miembros".
 
Al mismo tiempo, el informe sostuvo que "también existen dudas sobre la importancia de Argentina como socio comercial para Estados Unidos, ya que sus crisis previas no han tenido efectos de contagio significativos para la economía estadounidense ni global".
 
El CRS repasó la "larga historia de turbulencia económica" argentina y lo calificó como un país con una alta dependencia del FMI e historial de defaults. Asimismo, si bien destacó las reformas implementadas por la gestión de Milei, señaló que se vienen dando resultados ambiguos.
 
El escrito también exhibe las críticas de algunos congresistas estadounidenses sobre el swap. Los mismos señalan que desfavorece a los exportadores estadounidenses que compiten con Argentina, que utiliza dinero de los contribuyentes para financiar a un país con un historial de incumplimiento de pagos, y que podría ejercer una influencia indebida en las elecciones democráticas extranjeras o beneficiar a inversores privados.
 
El CRS concluye que el futuro de la estabilidad económica y el pago de la deuda argentina sigue envuelto en un manto de "duda", y aún está por verse hasta qué punto el Congreso estadounidense apoyará las medidas de asistencia económica de Trump.
 
La Opinión Popular
 

04-01-2026 / 17:01
La doctrina "Donroe" (Donald + Monroe) arrasa con la prevención que tuvo hasta George W. Bush para no ser confundido con la ilegalidad de los setenta en América Latina. Al amigo narco de Honduras, todo; al dictador "comunista" de Venezuela, ni justicia. Sin épica, ni coherencia, ni discurso; prima la violencia de los hechos. Milei se recluye en el papel que se asignó: rabia y goce.
 
Aunque Trump gaste algunas palabras sin convicción, no promete la victoria de la libertad frente al totalitarismo como en la Guerra Fría, ni la primacía de la razón en el choque de civilizaciones desatado tras la caída del Muro de Berlín. Vocifera la guerra contra el comunismo, un enemigo casi inexistente. En rigor, el magnate no dedica mucha energía al engaño: quiere asegurar(se) negocios.
 
Ayer se cumplió un mes del indulto de Trump a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión por un tribunal federal de Nueva York. Testimonios tomados en cuenta por el jurado indican que Hernández recibió al menos USD 1 millón del Chapo Guzmán y que se vanagloriaba de "meter la droga a los gringos en sus narices".
 
El fallo del jurado fue unánime, pero, como Hernández es derechista y su delegado en la elección reciente de Honduras, Nasry Asfura, promete seguir la agenda ultra, Trump lo dejó en libertad. Maduro será trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico en los próximos días. Probablemente le tocará el mismo tribunal que juzgó a Hernández, pero éste lo mirará desde alguna finca de lujo entre Florida o Tegucigalpa.
 
Tampoco hay que prestar atención a los versículos sobre el amor por la democracia y contra los crímenes de lesa humanidad. Ello no está en la agenda real de Trump ni de Milei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional por sus supuestos crímenes de lesa humanidad, mientras Israel como Estado es juzgado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia.
 
Son procesos que se rigen por el derecho internacional, con acusaciones, testigos, expertos y defensas garantizados por la ley. El presidente estadounidense no sólo desconoce esos procesos, sino que activa sanciones abusivas contra investigadores, jueces y fiscales que los llevan a cabo.
 
Maduro se transformó en un dictador y está acusado de delitos contra la humanidad, pero nadie puede sospechar que un mandatario, Trump, que dispara misiles contra barcazas y coquetea con supremacistas de su país tiene alguna intención real de combatir el narcotráfico ni los abusos de los derechos humanos. Qué decir de Milei, gozador patológico con los apaleamientos a jubilados y familiares de discapacitados, y negacionista del terrorismo de Estado.
 
El Presidente y los suyos entraron en éxtasis ayer por la mañana. Agustín Romo, presidente del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y uno de los fieles de mayor peso de gurú Santiago Caputo, se sintió poseído por un protagonismo hollywoodense para explicar la razón real del ataque de Trump a Venezuela.
 
"Why? Because we fucking can. And if we can, we do" ("¿Por qué? Porque podemos, carajo. Y si podemos, lo hacemos"). Su segundo mensaje fue contra Axel Kicillof. "Sos un zurdo hijo de puta que defiende dictadores, asesinos y narcotraficantes. No metas a los bonaerenses en tu mierda, forro", posteó el jefe de la oposición de la principal provincia argentina ante la condena del gobernador de Buenos Aires a la intervención armada yanqui.
 
No se trató de un arrebato circunscripto a un integrista católico enardecido como Romo. Pablo Quirno, veterano del JP Morgan, ahora ocupa el cargo de canciller. También se dirigió a Kicillof a través de un reposteo. "Ya que les gusta tanto el derecho, empezá por cerrar bien el orto, enano comunista". La brutalidad de la época avergüenza, pero la historia demostró que no concluye en sus destellos más revulsivos.
 

02-01-2026 / 10:01
El 26 de abril de 1933, en Alemania, Hermann Göring establece la policía secreta nazi Gestapo. Fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi. En los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal. La función de la Gestapo era la de investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Gobierno. Tenía autoridad para investigar los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los casos de ataques al Partido oficial y al Gobierno.

La norma de 1936 que regulaba su actuación le otorgó carta blanca y la situó por encima de la ley al excluirla de cualquier forma de control judicial. El poder de la Gestapo que más le permitía abusar era la Schutzhaft o custodia preventiva, un eufemismo para designar los encarcelamientos sin procedimientos legales, típicamente en campos de concentración. La persona encarcelada incluso tenía que firmar su propio Schutzhaftbefehl (documento donde declaraba su deseo de ser encarcelada). Esto se lograba sometiéndola a tortura.

El demente argentino que nos preside, copiando al demente alemán que perdió la Segunda Guerra Mundial, creó su propia Gestapo, una SIDE que puede detener, desde este viernes, a cualquier ciudadano en base a una reforma del sistema nacional de inteligencia impuesta por la vía unilateral e inconstitucional del decreto de necesidad y urgencia (DNU). 
Además, a la SIDE se la ha sumado un cuantioso presupuesto de gastos reservados, sin rendición de cuentas, para sobornar, legisladores, jueces y periodistas.


Tal vez por las dificultades que el Gobierno vislumbra en el futuro cercano, acaso por los efectos políticos y sociales que podría tener un brutal ajuste que no puede dejar de replicarse, posiblemente por su creciente tendencia a la política de hecho y el autoritarismo o por una combinación de todos esos factores, el Gobierno arranca el año con el DNU 941/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

Es nefasto que una reforma sobre una materia tan delicada y de contenido tan controvertido haya trascendido primero, durante el feriado de Año Nuevo, en medios y círculos políticos, y su articulado circuló ampliamente en las redes sociales. ¿Pero cómo no habría de ser así cuando en la Argentina gobernada por la extrema derecha los servicios de inteligencia contarán con autoridad para arrestar gente en contextos diversos, potestad que evoca las vigentes en la última dictadura?

Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un DNU que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas".
 
Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Fuerza Patria, el socialismo, la Coalición Cívica y el FIT coinciden en señalar que el espionaje político estará a la orden del día. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
 
Hay cinco puntos especialmente graves: la posibilidad de detener sin orden judicial; que las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad van a poder hacer tareas de inteligencia interior cuando la SIDE lo requiera; que los militares van a negociar el presupuesto y los recursos con el jefe de la SIDE; la eliminación de la DNIEM, que profundiza la politización de la defensa militar; y la contrainteligencia que investigará las fugas de información, en lo que será una maniobra para perseguir al periodismo crítico.
 
La Opinión Popular
 

 

01-01-2026 / 21:01
Primero, el gobierno para los ricos de Javier Milei arremete contra el poder adquisitivo de sectores medios pisando salarios, destruyendo empleos de calidad y con políticas que alteran los precios relativos en detrimento de la demanda a través la liberalización brusca de precios en rubros de gastos insustituibles que aumentan considerablemente más que la medición oficial de inflación (como en salud, tarifas de servicios públicos, combustibles y alquileres).
 
De esa forma, consiguieron neutralizar el boom del consumo en rubros distintivos del paisaje urbano nacional, como en este caso del sector gastronómico, asimilando progresivamente el perfil local de consumo al común de las ciudades latinoamericanas que carecen de sectores de ingresos medios nutridos.
 
Sus sociedades son mucho menos integradas, es habitual la existencia de circuitos exclusivos para la clase alta y otros para la clase baja y casi no hay espacios comunes, como los que están depredándose hoy en Argentina. Liquidados estos negocios por el derrumbe de las ventas, las propiedades pueden ser compradas con menor dificultad. Es un primer obstáculo eliminado en favor del negocio inmobiliario.
 
Un segundo paso necesario para alcanzar los objetivos del gobierno de Milei es exhibir un desconocimiento absoluto del problema distributivo negando terminantemente sus efectos e inclusive, para intentar validar su relato, manipulando las estadísticas oficiales. Desde el oficialismo, repiten hasta el hartazgo que el consumo no cae y atacan a todo aquel que lo insinúe. Ricardo Darín puede dar fe.
 
Los medios de comunicación más influyentes tampoco hacen eco del drama de la gran mayoría de los comercios. No sólo de gastronomía. Es muy difícil encontrar un rubro en los dos últimos años, no vinculado al negocio financiero, de extracción de recursos naturales o de energía, que hoy se salve de la depresión.
 
Con un estilo más sofisticado que el de Guillermo Moreno, mejor tecnología y blindaje mediático operan sobre el Indec. Lo principal no radica en una medición subestimada de la inflación que, por caso, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 arrojó 18,5 puntos porcentuales menos de aumentos de precios que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí no está el grueso del ocultamiento del deterioro de los ingresos.
 
El gobierno se concentra en aplicar cambios metodológicos en áreas de impacto en los grandes números de la economía, pero donde, al mismo tiempo, existen dificultades de medición rigurosa. De esa forma, evitan que surjan estudios frecuentes y consistentes que puedan contradecirlos de forma contundente.
 
Sin embargo, los cambios metodológicos en el cálculo de la evolución de los salarios de los trabajadores informales derivan en resultados grotescos. Esconden el drama social de disminución del consumo e inciden de forma determinante en una virtual disminución de la pobreza.
 
Según los datos oficiales, la informalidad laboral alcanzó el 43,3% en el tercer trimestre de 2025. No obstante, en base a la medición salarial del Indec, el crecimiento de la informalidad debería entenderse como algo natural y que inclusive debería haber sido considerablemente mayor (en el cuarto trimestre de 2023 era de 41,4%).
 
Esos trabajadores, según las mediciones oficiales, a lo largo de los dos últimos años consiguieron vencer por goleada a la inflación y lograron también aumentos salariales muy superiores a los obtenidos por los trabajadores registrados, tanto del sector público como del privado. Todo eso a pesar de haber tenido que soportar una crisis que incluyó en diciembre de 2023 la segunda mayor devaluación en 35 años y picos históricos de inflación.
 

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