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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-11-2022 / 09:11
QUÉ DECISIONES PONE EN JUEGO EL PERONISMO

Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar

Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
El domingo 20 empieza, por fin, el Mundial de Qatar. Un mito urbano difundido en charlas de quincho pregona que "la política" hibernará, que la gente vivirá inmersa en la fiesta popular, que el estado de ánimo colectivo dependerá a fin de año de la suerte de la selección. Simplificaciones, exageraciones que niegan la vitalidad social, la persistencia de intereses, necesidades y derechos.
 
La gente dejará todo cuando juegue Argentina, en esas jornadas habrá apagón noticioso alternativo. Los jueces no tendrán que firmar sentencias mediatizables, ni los funcionarios hacer anuncios o convocar reuniones. Nada particular: lo que hacemos todes.
 
Por afuera de dichos trances la vida continuará cohabitando con Qatar mientras Argentina compita. La gente común seguirá laburando, cobrando lo que le toca, midiendo su carrera con los precios, preparando vacaciones si puede.
 
Transcurrirá el primer mes de Precios Justos. Los jueces federales y la Corte Suprema cometerán tropelías sin rebajarse a pagar impuesto a las ganancias. Se sellará el destino 2023 de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias nacionales (PASO). Avanzará o quedará trabado del impuesto a la renta inesperada. Las internas del Frente de Todos (FdT) y de Juntos por el Cambio se sostendrán, acaso con metamorfosis leves.
 
En estos días de previa, Alberto y CFK demarcaron esos escenarios. El ministro de Economía Sergio Massa lanzó el programa Precios Justos, un revival aggiornado de intentos fallidos. Se supone que ayudarán la App, el apoyo activo (e interesado) de los intendentes, el relativamente breve plazo de vigencia, la adhesión de grandes jugadores corporativos.
 
El 17 de noviembre se celebra medio siglo desde el regreso de Juan Perón a su patria tras doce años de proscripción y exilio. Cristina hará uso de la palabra en la celebración, el mensaje importará como es regla. La derecha la agrede, la persigue, los medios dominantes y la mayoría del Poder Judicial la quieren derrotada, presa, proscripta.
 
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
 

QUÉ DECISIONES PONE EN JUEGO EL OFICIALISMO
 
Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar
  
El ministro de Economía Sergio Massa lanzó el programa Precios Justos, un revival aggiornado de intentos fallidos. Se supone que ayudarán la App, el apoyo activo (e interesado) de los intendentes, el relativamente breve plazo de vigencia, la adhesión de grandes jugadores corporativos.
 
Massa armó un ritual a su medida en el Centro Cultural Kirchner (CCK). Empresarios y gerentes del establishment lo acompañaron hasta en el escenario, lo aplaudieron bastante. Cuando terminó el discurso el primero en abrazarlo fue el secretario de Comercio Matías Tombolini, empoderado y elogiado. En segundo lugar se anotó Francisco de Narváez, emblema de la alta burguesía.
 
Massa enfatizó que el plan no terminará con la inflación, que se debe atacar en varios frentes. Pero le atribuyó potencial para llevar tranquilidad a la gente durante cuatro meses (el verano, pongalé). Enunció premios para los cumplidores, castigos para quienes burlen el acuerdo. Hay sortijas para los empresarios, no consignadas en el barroco texto de los decretos.
 
Dicho de otro modo: Massa acordó con las corpos que el toma y daca por permisos de importación y compra de dólares se pulseará día a día (midiendo las provisiones en las góndolas y los valores de venta).
 
Este cronista se abstiene de profetizar. El kirchnerismo banca al ministro. Otros oficialistas críticos como Claudio Lozano coinciden con el sentido común: se dio demasiado tiempo a los especuladores VIP para remarcar y hacerse un colchón. El Gobierno preavisó con cándida antelación, les dio oportunidad.
 
Como sea, Massa arriesga al mover ficha. Debe hacerlo porque nadie cree que el oficialismo será competitivo en las elecciones con esta inflación. La proyección política del ministro queda enlazada con la inflación.
 
Un descenso en los índices de precios, sensible en la cotidianeidad, podría mejorar el ánimo colectivo. Ojalá suceda, la gente común merece un fin de año grato o pasable, necesita tranquilidad (palabra clave). La Selección ganando y jugando lindo podría embellecer el cuadro o proporcionar alivio por un rato.
 
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Cristina en el centro: 
 
En un sistema desbordante de palabras y fake news con audiencias segmentadas y en muchos casos incrédulas la palabra de Cristina es siempre un acontecimiento. Nunca es una oradora casual, protocolar... lo que dice impacta, renueva la escena. 
 
Dos menciones vinculables descollaron durante el acto en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La primera, ratificar que hizo bien cuando propició la fórmula con Alberto Fernández. Era lo adecuado o imprescindible en ese momento histórico. El futuro es un jardín de senderos que se bifurcan: nadie lo conoce ni determina plenamente de antemano. Este cronista que planteó años atrás la necesidad de algo así como un Frente popular contra el macrismo sigue pensando que la jugada fue correcta.
 
La segunda afirmación apunta a futuro y a presente: "haré lo que tenga que hacer". La interpretación queda abierta, el protagonismo y la voluntad remarcados. Impresionan el temple y la voluntad de la protagonista tras tantas pérdidas y dolores familiares, a menos de tres meses del atentado contra su vida. La vocación política contradice el cualunquismo de la época. Será candidata o intervendrá, ese es el margen de duda.
 
El 17 de noviembre se celebra medio siglo desde el regreso de Juan Domingo Perón a su patria tras doce años de proscripción y exilio. Haciendo frente a la dictadura militar miles de militantes desafiaron la represión, la toponimia, el clima impiadoso. Un triunfo más logrado que el otro retorno, el 20 de junio de 1973, cuando ya estallaban los conflictos internos y los golpistas lamían heridas mientras preparaban la vendetta.
 
Cristina hará uso de la palabra en la celebración, el mensaje importará como es regla. La derecha la agrede, la persigue, los medios dominantes y la mayoría del Poder Judicial la quieren derrotada, presa, proscripta. Aludimos a hechos no a valoraciones, he ahí el cuadro de situación.
 
La falta de comunicación con el presidente Alberto Fernández tuvo treguas breves: tras la renuncia del ex ministro Martín Guzmán, tras la tentativa de magnicidio. Contadas excepciones en circunstancias extremas. La falta de diálogo es un dato estructural, complicante. Massa mantiene interlocución con los dos: es el máximo común denominador.
 
El calendario corre, el aciago empate parlamentario traba muchas iniciativas: la estrategia cambiemita hace pie ahí. La hipótesis de suspender o anular las PASO se desinfla, está cerca de ser imposible. La Casa Rosada, da la impresión, impondrá su parecer.
 
Claro que si Cristina definiera que será candidata a presidenta, las PASO del FdT se volverían abstractas o virtuales o como queramos llamarlas. Ningún compañero o compañera podría enfrentarla sin exponerse a una goleada. Ni siquiera el propio Alberto Fernández.
 
Si la vicepresidenta señalara a otra persona el horizonte se torna más complejo. Un gobernador aliado, tal vez. El jefe de Gabinete Juan Manzur fantaseó con ese destino: se debilitó en la Casa Rosada aunque conserva ilusiones y consulta encuestas que miden su imagen. El gobernador chaqueño Jorge Capitanich es un postulante mencionado en las mesas de arena prematuras pero jamás desactivadas.
 
De nuevo: como cuando avisó en marzo de 2011 "no se hagan los rulos" Cristina maneja el enigma y las dobles interpretaciones mientras cimienta el liderazgo. En aquel entonces condujo la ansiedad de los otros, ganó tiempo para gobernar y construir la reelección. Las diferencias colosales entre las dos situaciones impulsan a la cautela de los profetas.
 
En 2019 Cristina hizo lo que debía hacer: el relativo paso al costado. Hoy en día, habrá que ver.
 
La victoria de Lula da Silva en las elecciones brasileñas favorece a las fuerzas aliadas en la región.  Oxigena las perspectivas de proyectos compartidos, deja de momento afuera al tenebroso ultraderechista Jair Bolsonaro. Los pueblos no se contagian, las cosas no son automáticas pero la simultaneidad explica mucho: es un avance objetivo para la Argentina, auspicioso para el FdT.
 
El triunfo de Lula comprueba que nada está sellado un año antes del comicio. Que la voluntad política incide. Nada es inexorable: ni la derrota antedatada... ni lo que aconteció.
 
Los lazos entre Lula y el centro derecha de su país ilustran una diferencia. Por acá no hay "un Fernando Henrique Cardoso" que defienda la democracia contra la ultraderecha de Bolsonaro o de su cofrade el expresidente Mauricio Macri.
 
En tiendas oficialistas (con Massa a la cabeza pero no solo) maquinan que las corporaciones empresariales tal vez están empezando a ver lo que nunca entendieron. Que el actual Gobierno les permite ganar dinero y crecer mientras el macrismo genera riesgos. La gobernabilidad y la gobernanza pueden zozobrar, los flojos resultados de ultraderechistas en Brasil y en Estados Unidos emiten alertas. 
 
Sería algo asombroso, una burguesía nacional con conciencia de serlo. Hipótesis voluntarista que imagina el cambio de una constante histórica... Habrá que ver.
 
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Comodoro Py es Comodoro PRO: 
  
Los defensores de CFK recusarán a la jueza María Eugenia Capuchetti con sobrados motivos y escasas posibilidades en las instancias superiores.  El desempeño de la magistrada hace juego con su historial, con el serpentario de Comodoro Py que integra. La desidia o la mala fe o ambas transforman un expediente especial en un rosario de negativas, demoras y gestos desdeñosos.
 
Capuchetti tuvo de entrada apresados a los autores materiales, no le cupo mérito alguno. En todo lo demás, se dedicó a obstruir pesquisas paralelas. Se negó a explorar hipótesis sobre cómplices, financiamientos políticos. Rehusó acumular expedientes con vinculaciones probables o seguras.
 
La causa se sustancia como una más. Ni Capuchetti ni la Corte Suprema resolvieron ampliar la dotación de personal del juzgado como se ha hecho en otros juicios históricos. Se borraron pruebas, se tarda en resolver. Los pedidos de la querella se ajustan a derecho, rebotan como contra un frontón. La parcialidad sería chocante si no fueran conocida la mala praxis de Comodoro Py.
 
En otros estrados, a los que Cristina Kirchner comparece como acusada y no como víctima, el activismo es mayor. Choca la sobreactuación de jueces, camaristas y cortesanos, expresada en la inmortal imagen de un juez usando el mate con la camiseta de Liverpool.
 
La causa Vialidad entra en el tramo final. El fiscal Diego Luciani, cuyo alegato de cierre fue destrozado por las defensas, hará otra actuación circense que será elogiada por la Vulgata hegemónica. 
 
Ningún tribunal serio del planeta condenaría a Cristina. En nuestro sistema degradado esa es la hipótesis considerada más factible. La promiscuidad entre el Foro y la oposición explica la diferencia. El veredicto que determina condenas y absoluciones podría conocerse este año colando entre el Mundial y los días realmente hábiles. Los fundamentos quedarían para el próximo.
 
La resolución es recurrible en cualquier caso, quedan pendientes dos instancias más.
 
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Cierre con memoria: 
  
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
 
Retornemos al inicio, hagamos memoria de Mundiales previos a elecciones. Hay un montón. Desde 1994-1995, las presidenciales. La memoria registra que los oficialismos no bailaron al son del éxito o el fracaso. En 1986 el presidente Alfonsín recibió a Diego Maradona y los campeones en la Casa Rosada, con sobriedad y un cachito de ilusiones (el optimismo es sano). El año 1987 fue letal para su gobierno en economía, en política, en derechos humanos y en las urnas.
 
El presidente Carlos Menem fue escrachado como mufa por haber asistido a la inauguración del Mundial de 1990... Argentina perdió con Camerún. El Mundial de 1994 fue desdichado para nuestro equipo. En 1995 el riojano fue reelecto por goleada.
 
Un equipazo criollo fue eliminado en la primera ronda del Mundial 2002, tras cartón de la catástrofe nacional en 2001. En 2003 el candidato del presidente Eduardo Duhalde, empero, llegó a la Casa Rosada. Néstor Kirchner levantaría vuelo y se despegaría del aliado, en política pasaron cosas...
 
Brasil, local en 2014 se quedó afuera, goleado ominosamente por Alemania. Se divulgaron denuncias sobre negociados. Antes de fin de año, tras tanto dolor y bronca, el pueblo reeligió a Dilma Rousseff.
 
A no creer en causalidades lineales, a seguir participando. La fiesta tiene su lugar y sus tiempos. En sociedades plurales y vivaces siempre es tiempo de todo.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar   
 

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25-02-2026 / 11:02
Mientras el Gobierno de Javier "el Loco" Milei apura el tratamiento de la reforma laboral en el Senado en el tramo final de las sesiones extraordinarias, el Gobierno libertario ya deja expuesto el próximo frente de conflicto que pretende abrir en el Congreso: un recorte al régimen de licencias médicas, bajo el argumento de combatir supuestos abusos. Insiste en recortar salarios y derechos laborales bajo el argumento de combatir "abusos" en las licencias médicas.
 
El anticipo llegó de boca del presidente provisional del Senado de la Nación Argentina, Bartolomé Abdala, quien confirmó que el Ejecutivo buscará impulsar durante el período ordinario una ley específica para modificar las licencias por enfermedad. Se trata del mismo capítulo que el Gobierno debió retirar de la reforma laboral original ante el rechazo generalizado de la oposición e incluso de sectores "dialoguistas" que suelen acompañar al oficialismo.
 
El eje de la polémica fue el artículo 44 del proyecto inicial, que introducía una rebaja en el pago de salarios durante licencias por enfermedades o accidentes no laborales. La redacción encendió alarmas por su impacto directo sobre los ingresos de los trabajadores y terminó siendo eliminada para evitar que naufragara el resto de la iniciativa.
 
Lejos de dar marcha atrás, Abdala admitió que la Casa Rosada planea retomar el tema más adelante. "Lo de las licencias es algo menor dentro de una ley mucho más amplia", intentó minimizar el senador puntano, al tiempo que defendió la reforma laboral que se votará el viernes 27 de febrero. Sin embargo, sus declaraciones dejaron en claro que el Gobierno no abandona la idea de avanzar sobre un derecho sensible, alineado con la lógica de ajuste y desregulación de la gestión libertaria.
 
Luego de que Patricia Bullrich admitiera que la retirada del cuestionado artículo 44 sirvió para "blindar" el FAL y otros puntos, el senador Abdalá adelantó que buscarán aprobar una ley en el período ordinario para recortar las licencias pagas. Según Abdala, en el oficialismo existe "preocupación" por licencias extensas, presuntos abusos y certificados médicos irregulares, tanto en el sector público como en el privado.
 
El artículo 44 que generó el escándalo proponía un esquema de pago diferenciado durante las licencias. Para enfermedades o accidentes no vinculados con el trabajo, el trabajador solo percibía una parte del salario. Si la dolencia era consecuencia de una acción considerada voluntaria y riesgosa -como una lesión deportiva-, el ingreso se reducía al 50 por ciento del sueldo por tres meses, o seis si tenía familiares a cargo. En el caso de enfermedades crónicas, además, se endurecían las condiciones para reconocer recaídas.
 
Cuando la causa no se atribuía a una conducta voluntaria, el porcentaje subía al 75 por ciento, aunque siempre con plazos limitados. El texto también aclaraba que eventuales suspensiones económicas o disciplinarias no interrumpían ese pago reducido, consolidando un esquema de menor protección para el trabajador enfermo.
 
Aunque el vergonzoso capítulo fue retirado del dictamen que llegará al recinto, el mensaje político es claro: el Gobierno de Milei solo postergó el conflicto. El debate por las licencias médicas volverá durante el período ordinario, como parte de una agenda que insiste en trasladar el costo del ajuste a los trabajadores, incluso cuando se trata de situaciones de enfermedad. Para el Loco Milei y su pandilla de explotadores, los trabajadores, no tienen derecho a enfermarse.
 
La Opinión Popular
 

24-02-2026 / 09:02
Por decisión unánime, el Comité Ejecutivo de la AFA suspendió la fecha 9 de La Liga Profesional, que va del 5 al 8 de marzo, en repudio a la denuncia de ARCA contra los dirigentes de la institución. La AFA sostiene que "está todo pago" y que, en realidad, el Gobierno del Loco Milei "le está declarando la guerra al fútbol para imponer las Sociedades Anónimas Deportivas que los clubes no quieren", y de la que el Gato Macri se quiere beneficiar. La Asociación refutó las acusaciones contra sus principales dirigentes y votó suspender las fechas que se iban a jugar entre el jueves 5 y el domingo 8. "Se está declarando una guerra contra el fútbol", expresó el presidente de Vélez.
 
El enfrentamiento entre el Gobierno libertario y la alta dirigencia del fútbol argentino se recalentó este lunes a partir de la decisión del Comité Ejecutivo de la AFA de suspender toda la actividad del fútbol local entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo en protesta por la acusación de evasión impositiva hacia las máximas autoridades de la casa madre del fútbol. El parate, de características inéditas en la historia del fútbol argentino, abarcará a la novena fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional y a todas las restantes categorías, incluso formativas, que deberán ser reprogramadas oportunamente.
 
El jueves 5 de marzo, primero del cese de actividades futbolísticas, es el día en el que está prevista la declaración del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico en la causa abierta el 12 de diciembre pasado, a partir de una denuncia del ARCA, el ente recaudador a nivel nacional, por una presunta omisión sistemática en el pago de tributos y la retención de aportes previsionales entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. El monto estimado superaría los 19 mil millones de pesos.
 
El cronograma de audiencias indagatorias comenzará el jueves 5 con la declaración de Tapia y proseguirá un día más tarde con las de Toviggino y Gustavo Lorenzo, director general de la AFA. Mientras que el lunes 9 deberán presentarse Víctor Blanco Rodríguez, expresidente de Racing y anterior secretario general de la entidad, y Cristian Malaspina, actual titular de Argentinos Juniors. La pelota estará parada mientras duren estas audiencias.
 
La decisión de la alta dirigencia del fútbol argentino se disparó en la reunión de Comité Ejecutivo desarrollada en la mañana de este lunes en el predio Lionel Messi de Ezeiza. En ese encuentro, Gustavo Lorenzo, director general de la AFA y uno de los acusados, presentó una captura de la página oficial de ARCA que, de acuerdo con sus palabras, demostraba que la AFA no registra deudas ni tiene declaraciones juradas pendientes.
 
A partir de este documento, los dirigentes sostuvieron que la deuda que motivó la causa judicial no existe. Por lo cual, los representantes de la Primera División resolvieron impulsar el paro como señal de respaldo institucional e iniciar una ronda de consultas con las mesas de las diferentes divisionales para que adhieran a la medida.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2026 / 09:02
Como era de prever, el debate y votación por la reforma laboral ratificaron al Congreso en un rol de actor secundario frente a las ambiciones del gobierno de Javier "el Loco" Milei. Los tránsfugas del peronismo, sin siquiera sonrojarse, lo consiguieron nuevamente. Los cómplices -los que llegaron a la banca con discursos y valores opuestos- fueron claves para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales y, luego, para la media sanción.
 
La política, entre traidores y canallas, tras la votación de la reforma laboral libertaria. Fueron claves, primero, para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales. Diputados santacruceños, tucumanos, salteños, catamarqueños, misioneros, llegados a sus bancas en 2023 y 2025 gracias a pertenencias partidarias y/o discursos inversos a lo que sostuvieron, deberían acentuar el señalamiento acerca de la facilidad con que pasan de manos.
 
Myriam Bregman lo resaltó en su también destacada exposición, pero aportó cierto aditamento al remarcar que "cuando la conducta política se repite, cuando los de Tucumán y otras provincias estaban con Milei antes de las elecciones de octubre y vuelven a estar después, ¿no se aplica la reiterancia y reincidencia para la conducta política? ¿Por qué son traidores? Son canallas". Se preguntó qué pasaría "si a la clase política, a la casta política, les aplicaran lo mismo; a los que dicen que la vienen a combatir, y a los que les votan las leyes y la retroalimentan".
 
Traidores y canallas son términos complementarios, pero ese apunte de Bregman sirve para reforzar el cinismo "corporativo" (quizás sin comillas) de esos adefesios. Las bancas les pertenecen en su individualidad. Eso es correcto y debe quedar claro. Pero tal cosa no implica que la alianza o partido que les facilitó su acceso parlamentario no deba expulsarlos, sin más ni más.
 
¿Por qué no puede hacerlo? Porque, sin entrar a la discusión sobre cómo se conformaron Unión por la Patria y Fuerza Patria, ni tampoco a la de las contradicciones que surcan al peronismo, es objetivo que esa fuerza carece hoy de, casi, cualquier atisbo de conducción. Está virtualmente a la deriva y, como bien reconoció y advirtió Axel Kicillof una vez que se le ¿despejó? el camino de la interna bonaerense, lo que se (le) viene no es un año de campaña, sino de construcción. Pueden ir de la mano, pero no son lo mismo.
 
Hasta que eso no comience a suceder, es de una ingenuidad supina imaginar que pueda haber alguna decisión, unificada, así sea respecto de cuestiones estratégicas. Para reiterar, lo subrayó que el bloque de Fuerza Patria se partió casi exactamente al medio en la votación sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Esa ausencia conductiva, de lo que aspiraría a ser una oposición auténtica, se revela también en la facilidad con que los Milei imponen la agenda de su desorden hasta ahora bien ordenado. O bien ejecutivo.
 
Desde ya que tienen sus "fugas" o sobregiros, como los del coloso Sturzenegger mandado por las suyas a elogiar el voto sobre las licencias por enfermedad. Despertó la reacción de opositores ¡y oficialistas!, a quienes en el Senado no se les ocurrió leer lo que votaban. Este aspecto, el de quedar presos de la ofensiva gubernamental en todas las direcciones sin saber privilegiar cuáles son los ítems principales, abarca al debate sobre la reforma laboral.
 
Hubo firmeza y muy buenas intervenciones desde el bloque de Fuerza Patria (Germán Martínez, Julia Strada, Vanesa Siley, Máximo Kirchner, entre otros), pero no alcanzó ante los cómplices gubernamentales.
 

22-02-2026 / 09:02
Todavía falta para que el desastroso gobierno de Javier "el Loco" Milei haga todo el daño que su restauración conservadora pretende. Ni siquiera se ha llegado a la mitad del camino. La reforma laboral que sancionó la Cámara de Diputados esta semana y que volverá a debatirse en el Senado es un punto central, pero todavía falta.
 
Hay un encadenamiento en la demolición. Se van derribando uno por uno los pilares civilizatorios de la sociedad argentina y la justificación para hacerlo se repite en todos los casos. Las universidades públicas, se argumentó en su momento, se financian con el IVA que pagan los sectores populares al comprar un kilo de pan. Y a estudiar asisten sectores de clase media. El razonamiento es que los pobres financian a sectores más pudientes. Entonces hay desfinanciar las universidades. Para el INCA, motor de la industria del cine nacional, se utilizó un argumento similar.
 
Luego llegó el turno de los industriales. El sector textil está siendo arrasado por el combo de la política económica de Milei, dólar barato en base al endeudamiento, aumento de los servicios públicos, apertura de las importaciones. Es la tormenta perfecta. Ya se sabe. Ya se hizo. Ya fracasó. El argumento para justificar la situación crítica del sector es que no se puede sacrificar a 50 millones de argentinos a comprar ropa más cara para sostener una industria en la que trabajan 500 mil personas. Lo dijo, entre otros fundamentalistas del neoliberalismo, el economista Miguel Boggiano.
 
En los próximos días se aplicará la misma excusa para el sector del neumático, la industria automotriz, la del calzado, y la lista sigue. La pregunta es: ¿dónde van a trabajar los argentinos? Si el razonamiento es que se está defendiendo a los consumidores, ¿cómo van a consumir los que pierden el empleo? Es tan obvio que parece absurdo decirlo. Pero la argentina mileísta tiene una buena dosis de delirio así que hay que explicar lo obvio. Quieren destruir la clase media y latinoamericanizar la Argentina. 
 
Un breve desvío del tema: es habitual que entre los fundamentalistas del supuesto libre mercado haya muchos nenes de papás que fueron funcionarios de los lugares más privilegiados del sector público. En el caso de Boggiano su padre fue ministro de la Corte Suprema, el lugar más selecto de la casta estatal. Puede agregarse el ejemplo del exmarido de la modelo Pampita, Roberto García Moritán. Su padre tiene el mismo nombre y tuvo una larga carrera como diplomático. Fue embajador en Suiza hasta 1987. Se ve que es fácil jugar al neoliberalismo habiendo crecido en una casa donde papá recibía en su cuenta un sueldo de miles de dólares todos los meses pagado por los contribuyentes.
 
Volviendo al tema, todavía falta para que Milei alcance sus objetivos de destrucción, si se toma en cuenta los modelos de país que sus funcionarios tienen como ejemplo. El actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo en el streaming Carajo que su modelo era Perú. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, estaba sentado al lado de Bausili y asentía con risa cómplice.
 
Perú tiene 70,1% de trabajadores informales según las últimas estadísticas del INEI (el INDEC peruano). La Argentina tiene 43%. Creció desde que asumió Milei. Todavía faltan 27 puntos para llegar a la meta, unos 4 millones de trabajadores más deben pasar a la informalidad. Desde el punto de vista político la situación de Perú es caótica. Del 2016 a febrero de 2026 hubo 9 presidentes. Al último, José Jerí, lo removieron del cargo el martes de la semana pasada.
 
¿Qué es lo bueno? Desde la óptica clásica de la derecha argentina lo positivo es que la economía está centrada en los productos de exportación, principalmente la minería, que no hay desarrollo industrial y por lo tanto no hay sindicalismo que pueda generar una puja distributiva potente. Además, se cumplen las instrucciones del sistema financiero internacional. ¿Podría Perú disminuir ese 70% de informalidad? Con ese modelo parece imposible. Lo están aplicando los últimos 30 años y los resultados están a la vista.
 
Por Demián Verduga
 

21-02-2026 / 10:02
Mundo desequilibrado. Discuten el futuro de Palestina para convertirla en una Miami del Medio Oriente, pero no consultan a los palestinos. En Argentina, el gobierno de Javier "el Loco" Milei organiza el trabajo como una Disneylandia para empresarios, y no consulta a los trabajadores. A diferente escala, porque en el primer caso se oculta un genocidio. Pero los argentinos trajinan sus propias tragedias con el cierre brutal de empresas y miles de trabajadores lanzados a la calle.
 
El jueves, cuando en Buenos Aires Diputados aprobaba la reforma laboral, en el marco de un paro nacional muy masivo, en Washington el cipayo Milei, se deshacía en elogios al mandatario estadounidense Donald Trump, que se autoproclamó presidente vitalicio del Consejo de la Paz. Trump habló de sus proyectos inmobiliarios de pacificación en Gaza, sin hablar de desmilitarizarla primero, al mismo tiempo que amenazaba, pacíficamente, con bombardear a Irán.
 
En este Occidente en decadencia y tan desigual y desequilibrado suceden cosas insólitas. En medio de su relajado discurso, en el que insistió que "no me interesa el premio Nobel de la Paz, me importa salvar vidas, que quede claro", Trump detuvo su alocución para piropear al presidente paraguayo, Santiago Peña: "un joven hermoso y apuesto, pero a mí no me gustan los hombres jóvenes y apuestos, a mí me gustan las mujeres".
 
Al Consejo de la Paz se unieron 27 países, aunque a la reunión del jueves asistieron también representantes de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, que prefirieron mantenerse en calidad de observadores.
 
El martes, cuando Milei abandonó el país, la empresa FATE anunció que cerraba las puertas de su fábrica de neumáticos y dejaba en la calle a 920 obreros. La mayoría de ellos tenía varias décadas de antigüedad en una empresa que se fundó hace 80 años y ha exportado neumáticos a Estados Unidos y Europa, pero no pudo resistir la apertura de las importaciones.
 
La destrucción de la Argentina productiva avanzó a velocidad de la luz con Milei. Primero fue la industria textil, después la de electrodomésticos, y ahora tocó el turno a industrias más consolidadas, como Techint de Paolo Rocca, o Fate de los Madanes.
 
Techint se trasnacionalizó, pero el sesgo progresista distinguió el crecimiento de Fate, con Aluar. El ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard fue socio de los Madanes en Aluar, cuando la empresa acogió a científicos que habían sido expulsados de Ciencias Exactas e Ingeniería por la dictadura de Onganía, como Manuel Sadovsky, Carlos Varsavsky y el ingeniero Humberto Ciancaglini.
 
En ese momento los titulares de la empresa eran Adolfo y Manuel Madanes, quien impulsó la participación de Gelbard y después las de Sadovsky y Varsavsky. Adolfo se resistía a las implicancias políticas que tenía el proyecto de su hermano. El actual dueño, Javier Madanes, es hijo de Adolfo y sobrino de Manuel.
 
Desde la gerencia de Investigación y Desarrollo impulsada por Sadovsky y Varsavsky se crearon mecanismos propios para la producción de aluminio, y se convocó a un grupo de ingenieros que décadas más tarde formaría parte del que fue el emprendimiento privado más estratégico de innovación tecnológica.
 

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