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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-11-2022 / 09:11
QUÉ DECISIONES PONE EN JUEGO EL PERONISMO

Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar

Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
El domingo 20 empieza, por fin, el Mundial de Qatar. Un mito urbano difundido en charlas de quincho pregona que "la política" hibernará, que la gente vivirá inmersa en la fiesta popular, que el estado de ánimo colectivo dependerá a fin de año de la suerte de la selección. Simplificaciones, exageraciones que niegan la vitalidad social, la persistencia de intereses, necesidades y derechos.
 
La gente dejará todo cuando juegue Argentina, en esas jornadas habrá apagón noticioso alternativo. Los jueces no tendrán que firmar sentencias mediatizables, ni los funcionarios hacer anuncios o convocar reuniones. Nada particular: lo que hacemos todes.
 
Por afuera de dichos trances la vida continuará cohabitando con Qatar mientras Argentina compita. La gente común seguirá laburando, cobrando lo que le toca, midiendo su carrera con los precios, preparando vacaciones si puede.
 
Transcurrirá el primer mes de Precios Justos. Los jueces federales y la Corte Suprema cometerán tropelías sin rebajarse a pagar impuesto a las ganancias. Se sellará el destino 2023 de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias nacionales (PASO). Avanzará o quedará trabado del impuesto a la renta inesperada. Las internas del Frente de Todos (FdT) y de Juntos por el Cambio se sostendrán, acaso con metamorfosis leves.
 
En estos días de previa, Alberto y CFK demarcaron esos escenarios. El ministro de Economía Sergio Massa lanzó el programa Precios Justos, un revival aggiornado de intentos fallidos. Se supone que ayudarán la App, el apoyo activo (e interesado) de los intendentes, el relativamente breve plazo de vigencia, la adhesión de grandes jugadores corporativos.
 
El 17 de noviembre se celebra medio siglo desde el regreso de Juan Perón a su patria tras doce años de proscripción y exilio. Cristina hará uso de la palabra en la celebración, el mensaje importará como es regla. La derecha la agrede, la persigue, los medios dominantes y la mayoría del Poder Judicial la quieren derrotada, presa, proscripta.
 
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
 

QUÉ DECISIONES PONE EN JUEGO EL OFICIALISMO
 
Todo lo que pasará durante el Mundial: La política que no se va a Qatar
  
El ministro de Economía Sergio Massa lanzó el programa Precios Justos, un revival aggiornado de intentos fallidos. Se supone que ayudarán la App, el apoyo activo (e interesado) de los intendentes, el relativamente breve plazo de vigencia, la adhesión de grandes jugadores corporativos.
 
Massa armó un ritual a su medida en el Centro Cultural Kirchner (CCK). Empresarios y gerentes del establishment lo acompañaron hasta en el escenario, lo aplaudieron bastante. Cuando terminó el discurso el primero en abrazarlo fue el secretario de Comercio Matías Tombolini, empoderado y elogiado. En segundo lugar se anotó Francisco de Narváez, emblema de la alta burguesía.
 
Massa enfatizó que el plan no terminará con la inflación, que se debe atacar en varios frentes. Pero le atribuyó potencial para llevar tranquilidad a la gente durante cuatro meses (el verano, pongalé). Enunció premios para los cumplidores, castigos para quienes burlen el acuerdo. Hay sortijas para los empresarios, no consignadas en el barroco texto de los decretos.
 
Dicho de otro modo: Massa acordó con las corpos que el toma y daca por permisos de importación y compra de dólares se pulseará día a día (midiendo las provisiones en las góndolas y los valores de venta).
 
Este cronista se abstiene de profetizar. El kirchnerismo banca al ministro. Otros oficialistas críticos como Claudio Lozano coinciden con el sentido común: se dio demasiado tiempo a los especuladores VIP para remarcar y hacerse un colchón. El Gobierno preavisó con cándida antelación, les dio oportunidad.
 
Como sea, Massa arriesga al mover ficha. Debe hacerlo porque nadie cree que el oficialismo será competitivo en las elecciones con esta inflación. La proyección política del ministro queda enlazada con la inflación.
 
Un descenso en los índices de precios, sensible en la cotidianeidad, podría mejorar el ánimo colectivo. Ojalá suceda, la gente común merece un fin de año grato o pasable, necesita tranquilidad (palabra clave). La Selección ganando y jugando lindo podría embellecer el cuadro o proporcionar alivio por un rato.
 
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Cristina en el centro: 
 
En un sistema desbordante de palabras y fake news con audiencias segmentadas y en muchos casos incrédulas la palabra de Cristina es siempre un acontecimiento. Nunca es una oradora casual, protocolar... lo que dice impacta, renueva la escena. 
 
Dos menciones vinculables descollaron durante el acto en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La primera, ratificar que hizo bien cuando propició la fórmula con Alberto Fernández. Era lo adecuado o imprescindible en ese momento histórico. El futuro es un jardín de senderos que se bifurcan: nadie lo conoce ni determina plenamente de antemano. Este cronista que planteó años atrás la necesidad de algo así como un Frente popular contra el macrismo sigue pensando que la jugada fue correcta.
 
La segunda afirmación apunta a futuro y a presente: "haré lo que tenga que hacer". La interpretación queda abierta, el protagonismo y la voluntad remarcados. Impresionan el temple y la voluntad de la protagonista tras tantas pérdidas y dolores familiares, a menos de tres meses del atentado contra su vida. La vocación política contradice el cualunquismo de la época. Será candidata o intervendrá, ese es el margen de duda.
 
El 17 de noviembre se celebra medio siglo desde el regreso de Juan Domingo Perón a su patria tras doce años de proscripción y exilio. Haciendo frente a la dictadura militar miles de militantes desafiaron la represión, la toponimia, el clima impiadoso. Un triunfo más logrado que el otro retorno, el 20 de junio de 1973, cuando ya estallaban los conflictos internos y los golpistas lamían heridas mientras preparaban la vendetta.
 
Cristina hará uso de la palabra en la celebración, el mensaje importará como es regla. La derecha la agrede, la persigue, los medios dominantes y la mayoría del Poder Judicial la quieren derrotada, presa, proscripta. Aludimos a hechos no a valoraciones, he ahí el cuadro de situación.
 
La falta de comunicación con el presidente Alberto Fernández tuvo treguas breves: tras la renuncia del ex ministro Martín Guzmán, tras la tentativa de magnicidio. Contadas excepciones en circunstancias extremas. La falta de diálogo es un dato estructural, complicante. Massa mantiene interlocución con los dos: es el máximo común denominador.
 
El calendario corre, el aciago empate parlamentario traba muchas iniciativas: la estrategia cambiemita hace pie ahí. La hipótesis de suspender o anular las PASO se desinfla, está cerca de ser imposible. La Casa Rosada, da la impresión, impondrá su parecer.
 
Claro que si Cristina definiera que será candidata a presidenta, las PASO del FdT se volverían abstractas o virtuales o como queramos llamarlas. Ningún compañero o compañera podría enfrentarla sin exponerse a una goleada. Ni siquiera el propio Alberto Fernández.
 
Si la vicepresidenta señalara a otra persona el horizonte se torna más complejo. Un gobernador aliado, tal vez. El jefe de Gabinete Juan Manzur fantaseó con ese destino: se debilitó en la Casa Rosada aunque conserva ilusiones y consulta encuestas que miden su imagen. El gobernador chaqueño Jorge Capitanich es un postulante mencionado en las mesas de arena prematuras pero jamás desactivadas.
 
De nuevo: como cuando avisó en marzo de 2011 "no se hagan los rulos" Cristina maneja el enigma y las dobles interpretaciones mientras cimienta el liderazgo. En aquel entonces condujo la ansiedad de los otros, ganó tiempo para gobernar y construir la reelección. Las diferencias colosales entre las dos situaciones impulsan a la cautela de los profetas.
 
En 2019 Cristina hizo lo que debía hacer: el relativo paso al costado. Hoy en día, habrá que ver.
 
La victoria de Lula da Silva en las elecciones brasileñas favorece a las fuerzas aliadas en la región.  Oxigena las perspectivas de proyectos compartidos, deja de momento afuera al tenebroso ultraderechista Jair Bolsonaro. Los pueblos no se contagian, las cosas no son automáticas pero la simultaneidad explica mucho: es un avance objetivo para la Argentina, auspicioso para el FdT.
 
El triunfo de Lula comprueba que nada está sellado un año antes del comicio. Que la voluntad política incide. Nada es inexorable: ni la derrota antedatada... ni lo que aconteció.
 
Los lazos entre Lula y el centro derecha de su país ilustran una diferencia. Por acá no hay "un Fernando Henrique Cardoso" que defienda la democracia contra la ultraderecha de Bolsonaro o de su cofrade el expresidente Mauricio Macri.
 
En tiendas oficialistas (con Massa a la cabeza pero no solo) maquinan que las corporaciones empresariales tal vez están empezando a ver lo que nunca entendieron. Que el actual Gobierno les permite ganar dinero y crecer mientras el macrismo genera riesgos. La gobernabilidad y la gobernanza pueden zozobrar, los flojos resultados de ultraderechistas en Brasil y en Estados Unidos emiten alertas. 
 
Sería algo asombroso, una burguesía nacional con conciencia de serlo. Hipótesis voluntarista que imagina el cambio de una constante histórica... Habrá que ver.
 
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Comodoro Py es Comodoro PRO: 
  
Los defensores de CFK recusarán a la jueza María Eugenia Capuchetti con sobrados motivos y escasas posibilidades en las instancias superiores.  El desempeño de la magistrada hace juego con su historial, con el serpentario de Comodoro Py que integra. La desidia o la mala fe o ambas transforman un expediente especial en un rosario de negativas, demoras y gestos desdeñosos.
 
Capuchetti tuvo de entrada apresados a los autores materiales, no le cupo mérito alguno. En todo lo demás, se dedicó a obstruir pesquisas paralelas. Se negó a explorar hipótesis sobre cómplices, financiamientos políticos. Rehusó acumular expedientes con vinculaciones probables o seguras.
 
La causa se sustancia como una más. Ni Capuchetti ni la Corte Suprema resolvieron ampliar la dotación de personal del juzgado como se ha hecho en otros juicios históricos. Se borraron pruebas, se tarda en resolver. Los pedidos de la querella se ajustan a derecho, rebotan como contra un frontón. La parcialidad sería chocante si no fueran conocida la mala praxis de Comodoro Py.
 
En otros estrados, a los que Cristina Kirchner comparece como acusada y no como víctima, el activismo es mayor. Choca la sobreactuación de jueces, camaristas y cortesanos, expresada en la inmortal imagen de un juez usando el mate con la camiseta de Liverpool.
 
La causa Vialidad entra en el tramo final. El fiscal Diego Luciani, cuyo alegato de cierre fue destrozado por las defensas, hará otra actuación circense que será elogiada por la Vulgata hegemónica. 
 
Ningún tribunal serio del planeta condenaría a Cristina. En nuestro sistema degradado esa es la hipótesis considerada más factible. La promiscuidad entre el Foro y la oposición explica la diferencia. El veredicto que determina condenas y absoluciones podría conocerse este año colando entre el Mundial y los días realmente hábiles. Los fundamentos quedarían para el próximo.
 
La resolución es recurrible en cualquier caso, quedan pendientes dos instancias más.
 
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Cierre con memoria: 
  
Alberto Fernández pasó por Europa y enfila hacia Bali para la reunión del G-20. Las relaciones internacionales le son más propicias que la política doméstica. Las comitivas que lo acompañan se reservan a su núcleo más cercano, un modo de repliegue. Regresará el 18 de noviembre cuando Cristina ya haya hablado.
 
Retornemos al inicio, hagamos memoria de Mundiales previos a elecciones. Hay un montón. Desde 1994-1995, las presidenciales. La memoria registra que los oficialismos no bailaron al son del éxito o el fracaso. En 1986 el presidente Alfonsín recibió a Diego Maradona y los campeones en la Casa Rosada, con sobriedad y un cachito de ilusiones (el optimismo es sano). El año 1987 fue letal para su gobierno en economía, en política, en derechos humanos y en las urnas.
 
El presidente Carlos Menem fue escrachado como mufa por haber asistido a la inauguración del Mundial de 1990... Argentina perdió con Camerún. El Mundial de 1994 fue desdichado para nuestro equipo. En 1995 el riojano fue reelecto por goleada.
 
Un equipazo criollo fue eliminado en la primera ronda del Mundial 2002, tras cartón de la catástrofe nacional en 2001. En 2003 el candidato del presidente Eduardo Duhalde, empero, llegó a la Casa Rosada. Néstor Kirchner levantaría vuelo y se despegaría del aliado, en política pasaron cosas...
 
Brasil, local en 2014 se quedó afuera, goleado ominosamente por Alemania. Se divulgaron denuncias sobre negociados. Antes de fin de año, tras tanto dolor y bronca, el pueblo reeligió a Dilma Rousseff.
 
A no creer en causalidades lineales, a seguir participando. La fiesta tiene su lugar y sus tiempos. En sociedades plurales y vivaces siempre es tiempo de todo.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar   
 

Agreganos como amigo a Facebook
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

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