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Nacionales - 12-11-2022 / 11:11
CUALQUIERA QUE SE INTERPONGA SERÁ BLANCO DE CAMPAÑAS DE DIFAMACIÓN Y PERSECUCIÓN JUDICIAL

El macrismo, sus jueces amigos y las corporaciones buscan llevar el país a una falsa democracia autoritaria

El macrismo, sus jueces amigos y las corporaciones buscan llevar el país a una falsa democracia autoritaria
El bloque de partidos que conforman el macrismo, más jueces de Comodoro Py, corporaciones y servicios de inteligencia buscan llevar el país a una falsa democracia autoritaria. Como sucede con Cristina, cualquiera que se interponga será blanco de campañas de difamación y persecución judicial.
Un sector importante del Poder Judicial encabezado por la Corte reafirmó su alianza con el macrismo y la corporación de medios contra el Gobierno, contra Cristina y contra cualquiera que pueda cuestionar el sistema de privilegios y desigualdad del que se benefician. Es un bloque de poder donde corporaciones de medios, servicios de inteligencia, funcionarios judiciales y el macrismo confluyen en defensa de intereses y privilegios corporativos o mafiosos, que buscan decidir la suerte de millones de argentinos.
 
Pocos días antes, habían reabierto causas en las que Cristina ya había sido sobreseída, desde Hotesur-Los Sauces, hasta la del memorándum con Irán y la fantásticamente inversa del dólar a futuro, donde los que se enriquecieron con la devaluación que ellos hicieron son los que denuncian a los que impidieron esa devaluación cuando fueron gobierno.
 
La presión por reabrir estas causas, que ya fueron juzgadas, coincide con la inminente reanudación de los alegatos fiscales en la causa de Vialidad. Las defensas de todos los acusados destruyeron cada milímetro de la acusación con informes técnicos, testigos y documentos. Pero los medios porteños, que difundieron con grandes titulares el alegato de los fiscales, mantuvieron silencio sobre la intervención de las defensas.
 
Resulta sorprendente que este renovado interés sobre causas que sólo sirven para campaña sucia mediática haya sido retomado poco después del atentado que sufrió Cristina. El intento de asesinato hubiera desatado un baño de sangre en el país si se hubiera concretado. Pero el atentado falló y además funcionó en sentido contrario al que buscaban. Podrían haber atemorizado a CFK o haber limitado su actividad para evitar riesgos. Provocó todo lo contrario.
 
El protagonismo que retomó Cristina la confirmó en el podio de los posibles candidatos para el 2023 y le devolvió un centralismo protagónico que impactó seguramente en las innumerables encuestas que ya se realizan para medir el día a día, para definir candidatos, discursos y formas de la campaña.
 
Esto se ve en la inmediata reacción de la maquinaria judicial de persecución contra la vicepresidenta, con recursos sacados de la manga, porque ni siquiera se dieron tiempo para inventar nuevas causas y tuvieron que acudir a las que ya habían sido descartadas, habría que inferir que empezó a romper el famoso techo bajo que daban las encuestas a su imagen positiva. Piso alto y techo bajo, decían. La imagen de esa avalancha de causas en chancleta es de temor. Como si buscaran cortar de raíz cualquier posible crecimiento.
 
La investigación del atentado demostró el vínculo de estos delincuentes con sectores del macrismo, hay fotos con Patricia Bullrich, con el diputado Waldo Wolf y con otros macristas. Además, comparten el mismo discurso de odio, embustero y violento. Y es cada vez más evidente que el grupo Revolución Federal, al que estaban ligados los autores del atentado, es financiado por empresas de la familia de Luis Caputo, el exministro de Finanzas de Macri.
 
Está demostrado el vínculo ideológico, el vínculo físico y el vínculo financiero de los autores del atentado con el macrismo. Esos vínculos no establecen culpabilidad, pero obligan a investigarlos. Los asesinos frustrados hablaban de "matar a Cristina" entre ellos y con todos. La idea del atentado estaba presente en esas vinculaciones. Los que no los denunciaron son cómplices. Y la jueza Capuchetti quiere cerrar la investigación del atentado terrorista más grave desde la recuperación de la democracia, en los "tres loquitos", como quiere Macri.
 

MÁS ALLÁ DEL ATENTADO  
 
El bloque de poder detrás de la persecución a Cristina Kirchner
 
Scaloni anunció el equipo y el país entero empezó a sumergirse en el reality absoluto y excluyente del mundial, al tiempo que el ministro Sergio Massa afilaba su estrategia contra una inflación hasta ahora inmanejable, y que un sector importante del Poder Judicial encabezado por la Corte reafirmaba su alianza con el macrismo y la corporación de medios contra el Gobierno, contra Cristina Kirchner y contra cualquiera que pueda cuestionar el sistema de privilegios y desigualdad del que se benefician.
 
 
El caso Nadia Schujman
 
Un ejemplo es la persecución inmoral y despiadada en Rosario contra la abogada de HIJOS, Nadia Schujman, reconocida defensora de los derechos humanos. Todos dicen que es cierto que la mafia de la droga tiene conexiones en la política, en la policía y hasta en bancos y empresas. Que Rosario es el principal campo de batalla de los narcos en el país lo aceptan y lo sufren todos los rosarinos. Hasta allí todos parecen coincidir, hasta que se pasa a los hechos como hizo Nadia Schujman como responsable de investigar complicidades policiales.
 
Schujman, conocida en Rosario por su trayectoria en los organismos de derechos humanos, se convirtió en blanco de una campaña feroz del multimedio local, propiedad del empresario Gustavo Scaglione, quien a su vez es querellante en una de las causas que abrieron contra ella desde que comenzó a investigar a la policía provincial y los entramados narcos. Por motivos políticos, en el mejor de los casos, el macrismo, los radicales y los socialistas y una parte del peronismo se sumaron a los ataques contra la exfuncionaria.
 
Estas fuerzas, que han sido cómplices del espionaje realizado durante el gobierno macrista a familiares de víctimas del ARA San Juan, al Instituto Patria, a Cristina Kirchner y a dirigentes políticos, se han colgado ahora de las denuncias sin pruebas sobre espionaje ilegal. No hay informes, documentos ni videos como los que existen en las causas contra el gobierno macrista que ninguno de esos sectores repudió.
 
Es un bloque de poder donde corporaciones de medios, servicios de inteligencia, funcionarios judiciales y el universo político del macrismo confluyen en defensa de intereses y privilegios corporativos o mafiosos. La urgencia dramática que adquiere esta situación en Rosario por el azote de las mafias de la droga, tiene su equivalencia a nivel nacional donde se repite este bloque de poder que busca decidir la suerte de millones de argentinos.
 
 
El papel de la Corte Suprema
 
La decisión de la Corte Suprema de rechazar la designación de un representante frentetodista del Senado en la Magistratura fue el anuncio abierto de cómo roncará esta alianza durante la campaña electoral.
 
Pocos días antes, habían reabierto causas en las que Cristina Kirchner ya había sido sobreseída, desde Hotesur-Los Sauces, hasta la del memorándum con Irán y la fantásticamente inversa del dólar a futuro, donde los que se enriquecieron con la devaluación que ellos hicieron son los que denuncian a los que impidieron esa devaluación cuando fueron gobierno.
 
La presión por reabrir estas causas que ya fueron juzgadas coincide con la inminente reanudación de los alegatos fiscales en la causa de Vialidad. Las defensas de todos los acusados, incluyendo la de Lázaro Báez, destruyó cada milímetro de la acusación con informes técnicos, testigos y documentos. Pero los medios corporativos, que difundieron con grandes titulares el alegato inicial de los fiscales, mantuvieron silencio o apenas cubrieron la intervención de las defensas. Y ahora renovarán el circo o provocarán alguna decisión judicial turbia aprovechando el preludio del Mundial.
 
Resulta sorprendente que este renovado interés sobre causas que sólo sirven para campaña sucia mediática hayan sido retomadas poco después del atentado que sufrió Cristina Kirchner. El intento de asesinato hubiera desatado un baño de sangre en el país si se hubiera concretado.
 
 
Un atentado por la culata
 
El atentado falló y además funcionó en sentido contrario al que buscaban. Podrían haber atemorizado a la vicepresidenta o haber limitado su actividad para evitar riesgos. Provocó todo lo contrario. Cristina Kirchner reapareció en un acto histórico para el peronismo en pleno congreso de cinco mil delegados de la UOM. Y hará otra presentación multitudinaria para el día de la militancia, el próximo jueves.
 
El protagonismo que retomó Cristina Kirchner la confirmó en el podio de los posibles candidatos para el 2023 y le devolvió un centralismo protagónico que impactó seguramente en las innumerables encuestas que ya se realizan para medir el día a día, para definir candidatos, discursos y formas de la campaña.
 
Si se fuera a juzgar por la inmediata reacción de la maquinaria judicial de persecución contra la vicepresidenta, con recursos sacados de la manga, porque ni siquiera se dieron tiempo para inventar nuevas causas y tuvieron que acudir a las que ya habían sido descartadas, habría que inferir que empezó a romper el famoso techo bajo que daban las encuestas a su imagen positiva. Piso alto y techo bajo, decían. La imagen de esa avalancha de causas en chancleta es de temor. Como si buscaran cortar de raíz cualquier posible crecimiento.
 
En vez de repudiar en bloque, el macrismo habla como si hubieran realizado el atentado "tres loquitos sueltos". Tienen comentarios despectivos, como el diputado Gerardo Milman. "Cómo van a sospechar de mí -da por sobreentendido-que soy un hombre de la democracia". Pero este personaje fue jefe de la inteligencia policial cuando Patricia Bullrich era Ministra. El personaje se ríe de que sospechen, pero es sospechoso que unos días antes presentara un proyecto que hablaba de una especie de autoatentado de Cristina Kirchner. Y es sospechoso que dos días antes, un testigo lo escuchara decir que "cuando la maten yo estoy camino a la Costa".
 
 
Los vínculos del macrismo que nadie quiere investigar
 
La vicepresidenta hizo circular un video sobre las deficiencias en la investigación cometidas por la jueza María Capuchetti, que proviene de la familia policial. Los abogados que representan a Cristina Kirchner pidieron que profundice la investigación de los vínculos políticos de los acusados directos para buscar a los autores intelectuales.
 
La investigación demostró el vínculo de estos delincuentes con sectores del macrismo, hay fotos con Patricia Bullrich, con el diputado Waldo Wolf y con otros macristas. Además, comparten el mismo discurso de odio, embustero y violento. Y resulta cada vez más evidente que el grupo Revolución Federal, al que estaban ligados los autores del atentado, es financiado por empresas de la familia de Luis Caputo, el exministro de Finanzas de Mauricio Macri.
 
Está demostrado el vínculo ideológico, el vínculo físico y el vínculo financiero de los autores del atentado con el macrismo. Esos vínculos no establecen culpabilidad, pero obligan a investigarlos. Los asesinos frustrados hablaban de "matar a Cristina" entre ellos y con todos. La idea del atentado estaba presente en esas vinculaciones. Los que hubieran hecho bromas o sospecharon y no los denunciaron son cómplices.
 
Capuchetti ni siquiera convocó a declarar a Milman y circunscribió la pesquisa a tres personas, dos acusados de ser los autores y otro de ser cómplice. La jueza quiere cerrar la investigación del atentado terrorista más grave desde la recuperación de la democracia, en los "tres loquitos", como quiere Mauricio Macri. La recusación de la jueza es un pedido razonable, la jueza no cumplió su función y actuó en función de la política y no de la administración de justicia.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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