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Nacionales - 31-10-2022 / 12:10
INTERNA EN LA OPOSICIÓN

Ricardo Alfonsín: No se puede hacer radicalismo en Juntos por el Cambio

Ricardo Alfonsín: No se puede hacer radicalismo en Juntos por el Cambio
El embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín, cuestionó el papel de la UCR en el interior de Juntos por el Cambio y afirmó que "no se puede hacer radicalismo" dentro de la coalición opositora. Alfonsín sostuvo que el partido debe recuperar su identidad que perdió hace muchos años.
El embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín, cuestionó el papel de la UCR en el interior de Juntos por el Cambio y afirmó que "no se puede hacer radicalismo" dentro de la coalición opositora. Alfonsín sostuvo que el partido debe recuperar su identidad que perdió hace muchos años. "Yo espero que reflexionen los afiliados y exigen que el partido recupere su identidad que perdió hace bastante años", afirmó.
 
El embajador en España detalló que durante el gobierno de Macri (entre 2015 y 2019) el partido apoyó políticas que no están ligadas al radicalismo; mientras que estos años se opusieron a políticas que deberían haber acompañado. "De 2015 al 2019 se acompañaron políticas que de radicales no tenían mucho", enfatizó.
 
En la misma línea, habló de las críticas del comité central del radicalismo tras los dichos de Manes: "Me llama la atención las reacciones del partido contra Manes porque ha dicho cosas que son de público conocimiento. Me parece que los radicales deberían exigir que se discuta en el interior de JxC, no debería transformarse en un cuartel donde no se puede discrepar".
 

 
En el marco de los 39 años del triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones presidenciales de 1983, la Unión Cívica Radical (UCR) realizó multitudinario acto en la Ciudad de Buenos Aires en el que exigieron para las elecciones de 2023 "fórmulas cruzadas" en Juntos por el Cambio, idea que apunta directamente al Pro.
 
Allí, el radical Martín Lousteau confirmó su candidatura a jefe de Gobierno porteño. "Yo soy candidato a Jefe de Gobierno de una coalición, no de un partido. Igual que pasa en Jujuy, en Mendoza, en Corrientes", anunciaba en Twitter.
 
En este marco, Alfonsín insistió en que no se puede hacer radicalismo en Juntos por el Cambio porque si se plantea el pensamiento radical se rompe la coalición. Sin embargo, según el dirigente en JxC "no se discute el liderazgo conceptual o pragmático". 
 
El embajador argentino en España había respaldado los dichos del diputado Facundo Manes sobre la gestión de Cambiemos en 2015. "Vengo reclamando que haya una discusión en el partido para que me den las razones por las cuáles debería continuar esta alianza que tenemos con el PRO. Con el mayor de los respetos hacia el PRO, creo que pensamos de maneras muy diferentes, lo vengo diciendo desde el 2015. La UCR no tiene nada que ver con el pensamiento liberal del PRO, pero he estado en minoría", expresó en La990.
 
En la misma línea, habló de las críticas del comité central del radicalismo tras los dichos de Manes: "Me llama la atención las reacciones del partido contra Manes porque ha dicho cosas que son de público conocimiento. Me parece que los radicales deberían exigir que se discuta en el interior de JxC, no debería transformarse en un cuartel donde no se puede discrepar".
 
"Eso no es bueno para el partido, la política ni la democracia. Hay que discutir todas las cosas y nadie debería enojarse por tener una mirada crítica de las cosas que se hicieron en 2015", puntualizó.
 
Fuente: El Destape
 

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09-08-2026 / 17:08
08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
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