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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 02-10-2022 / 08:10
EL DIÁLOGO TE LO DEBO

La teoría de un solo demonio: relato de la derecha sobre los conflictos recientes

La teoría de un solo demonio: relato de la derecha sobre los conflictos recientes
La infatuada derecha autóctona viene acuñando “la teoría de un solo demonio”. El populismo, la izquierda, los pibes que ocupan escuelas, los planeros son culpables de todo disenso, carecen de legitimidad para reivindicar sus derechos. Extorsionadores, delincuentes, quedan excluidos del diálogo democrático aún de las tratativas usuales en toda pulseada por intereses.
Los conflictos de cualquier tipo (laborales, educativos, sociales, económicos siguen las firmas) pueden subestimarse o negarse; jamás evitarse. Una sociedad democrática se mueve a su ritmo. Por lo general son complejos, suceden dentro de un contexto histórico, arraigan en tradiciones, tienen precedentes.
 
En ningún país del mundo hay unanimidad; tampoco en la Argentina federal, diversa y pluralista. La infatuada derecha autóctona piensa distinto y viene acuñando "la teoría de un solo demonio". El populismo, la izquierda, los pibes que ocupan escuelas, los planeros son culpables de todo disenso, carecen de legitimidad para reivindicar sus derechos. Extorsionadores, delincuentes, quedan excluidos del diálogo democrático aún de las tratativas usuales en toda pulseada por intereses.
 
El diputado Javier Milei se esmera para quedar a la derecha de Juntos por el Cambio pero la principal oposición le deja poco margen. El Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se halconiza a diario en desesperada carrera para empardar a otros presidenciables.
 
Tal vez no lo consiga, tal vez esté destiñendo el perfil que quiso armar hace tres años... pero criminaliza a los estudiantes que formulan demandas del sector, tomando colegios. Un clásico de las luchas populares que se concreta cerca del aniversario de la Noche de los lápices.
 
La ministra Soledad Acuña ni se imagina armar una instancia de negociación, habla de denuncias penales. Miente porque no hay delito. El larretismo pijotea consigo mismo: denuncia contravenciones, manda policías de noche a los hogares de los chicos ocupantes.
 
Manifestarse es un derecho cívico, las normas argentinas estipulan priorizar el interés superior del menor. Acuña y Larreta se ne fregan. Comisionan policías que ingresan al Colegio Nacional Buenos Aires, la autonomía universitaria te la debo aunque ningún aliado radical cambiemita diga "esta boca es mía" o conmemore la Reforma universitaria.
 
Enviados de Larreta consultan a los jueces de su feudo, aquellos que son tropa propia. Le responden que no hay delito ni perspectiva de trasladar la responsabilidad penal o contravencional de los hijos a los padres. A "Horacio" no le importa ya que su afán es amedrentar.
 

CONFLICTOS RECIENTES, DESARROLLO Y LECTURA DE LA DERECHAS
 
La teoría de un solo demonio
 
Los medios dominantes doblan la apuesta. Una caterva de periodistas adultos reportea a jóvenes, los maltrata, no los deja hablar, les grita, les falta el respeto. El piberío replica con altura, argumenta, los golea en materia de debate.
  
Los reporteros se sacan, algunos putean a madres e hijos al aire. Un calificado exponente pide que corrijan un error de ortografía en un zócalo de tevé. Tuvo mala suerte porque esas fallas son plaga pero en esta ocasión estuvo bien. Errores de ortografía verbales, una novedad que junto a la violencia retórica pinta bien al periodismo hegemónico.
 
Como cuando HRL valló las cercanías del departamento de la vicepresidenta Cristina Fernández las agresiones contagian. Una mujer insultó y agredió a chicas y familiares del "Lengüitas". Más que en una loba solitaria cabe pensar en una persona que percibe contar con licencia social para agredir de palabra y de hecho a menores en la vía pública. Algo inimaginable en un pasado argentino no tan remoto.
 
                                                                       ***
  
Paritarias, antes y ahora: 
  
Durante la presidencia de Néstor Kirchner las convenciones colectivas recobraron dinamismo y sentido. En la década del '90 se pactaban a la baja como consecuencia de la flexibilización de hecho. A partir de 2003 mejoraron los salarios en particular y las condiciones de trabajo en menor medida. Hablamos de modo genérico pues hay matices y excepciones.
 
De cualquier modo, la tendencia hasta 2015 fue propicia para los trabajadores registrados y solía bastar una paritaria anual. La elevada inflación durante el actual oficialismo combinada con la voluntad de los gremios y del Gobierno para preservar el valor adquisitivo de los salarios impuso un cambio tan correcto como endiablado: reajustes cada vez más frecuentes, cláusulas gatillo.
 
El mecanismo encastra con la preocupación de la gente común que no llega a fin de mes, castigada por las remarcaciones constantes de precios de artículos de primera necesidad. El Gobierno no encuentra solución al problema que es su principal deuda, la peor mochila para enfrentar las elecciones de 2023.
 
Las paritarias entre el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) y las empresas del sector se empantanaron en los últimos meses. Se habla en plural porque se negociaban la del año 2022 y la del 2023. El secretario general del Sutna, Alejandro Crespo, milita en el Partido Obrero. Sus contrapartes, multinacionales gigantes, pertenecen a la crema del empresariado. Confrontan, pues, dos sectores que por motivos polarmente diferentes se oponen al gobierno del presidente Alberto Fernández.
 
La interesante nota de Natalí Risso publicada ayer en Página 12 traza coordenadas temporales: cinco meses de tratativas fallidas, nueve días de huelga con piquetes y ocupaciones. Cuando comenzó la puja Martín Guzmán todavía era ministro. Las patronales y el gremio polarizaron posiciones.
 
La cobertura convencional se esmeró en detallar que los laburantes ganan más que otros sindicalizados. No exploró las mega ganancias de las patronales, sus patrimonios suntuosos. Menos el impacto salarial en los costos globales. Enfatizó poco las condiciones de trabajo que saben ser de 54 horas semanales, turnos rotativos con contados francos semanales.
 
El Sutna logró años atrás cuando Pedro Wasiejko era secretario general, una cláusula latente, pensada por si había mejores tiempos: participación en las ganancias. Se concretó de modo reciente. El derecho está consagrado en el artículo 14 bis de la Constitución. Por añejas correlaciones de fuerzas no acostumbra transformarse en conquista concreta. Eppur existe. Una de sus ventajas colaterales que suele señalar el exdiputado Héctor Recalde es que habilita el acceso de los gremios a los libros de las empresas, información que está requete recontra encriptada, de ordinario.
 
Para la exministra Patricia Bullrich el mundo es más sencillo. El demonio es el otro. Rotuló  al gremio con liderazgo trotskista como "mafia sindical", mote que suele reservar a los peronistas. Se costeó hasta las fábricas para fotografiarse y hacer alharaca. Si criminalizamos que sea visible, su consigna.
 
El acuerdo tardó, llegó en la madrugada del viernes, precedido de reuniones en las que las partes no se juntaban un clásico de las conciliaciones laborales. Mediaron dirigentes sindicales del peronismo combativo y de la izquierda. El gobierno respiró aliviado.
 
Las críticas contra el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, tuvieron pinta de lugar común. Provinieron desde el Sutna. Los empresarios le dijeron de todo cuenta el periodista Francisco Olivera en el diario La Nación. Los sindicalistas kirchneristas le reprueban blandura y lentitud. Desde 2020 Cristina lo tiene marcado como un funcionario que no funciona. Ahora destiñe. Cada vez es más frecuente la comparación con el ex ministro Carlos Tomada cuyo desempeño fue incomparablemente superior, cualitativamente distinto.
 
Alberto Fernández defiende a Moroni. En torno del ministro chimentan que crecen sus ganas de renunciar pero que el presidente lo frena. Por causas diferentes, el ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta divulga su intención de dimitir y reasumir como intendente de Hurlingham.
 
En simultáneo con menos estrépito, el secretario general de la Bancaria Sergio Palazzo obtuvo un incremento superior a la inflación predecible, asimismo sujeto a actualización.

Con un pronóstico de inflación anual que ronda el 100 por ciento el horizonte de nuevas reaperturas y reclamos será agenda del último trimestre. Y los movimientos en el Gabinete insinúan otro dolor de cabeza para la Casa Rosada.

 
                                                               ***
  
La macro y la indigencia: 
  
El ministro de Economía Sergio Massa irrumpió en la recta final de la negociación amenazando con abrir las importaciones de neumáticos. La parcialidad fue cuestionada por el Sutna, con razón.

Massa anunció el saldo de otra pulseada inconfesa, la recaudación del llamado "dólar soja" que superó sus propias expectativas. Las consecuencias virtuosas macro son nítidas: alivio para las arcas fiscales, refuerzo de las reservas del Banco Central, el alejamiento de la hipótesis de corrida financiera catastrófica.

 
No es poco aunque se omite que lo colectado fue consecuencia de ceder ante las presiones de los exportadores-especuladores. En una de esas el retroceso era ineludible o necesario... igual es una concesión a los poderosos.
 
Otra contrapartida que figuraba en el decreto que creaba por un mes el dólar soja es el "bono soja", una transferencia de ingresos para los argentinos de menos recursos. Bienvenida siempre, jamás definitiva. Su alcance y valores se conocerán en este mes.
 
La divulgación de los porcentajes de pobreza e indigencia ratifican condiciones estructurales de la economía. Demasiadas mujeres y chicos nacen pobres y están casi condenados a no trascender esa condición. El gobierno perdió la chance de implementar años atrás un cuarto Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y no tiene en su caja de herramientas institucionalizar un programa de ingresos. 
  
Un notable trabajo de la economista Mercedes D'Alessandro (titulado "Ingreso familiar de emergencia: notas sobre una política pública a contrarreloj" https://t.co/alh7m3nBzA ) pone en valor las virtudes del IFE y ayuda a pensar en eventuales continuidades aprovechando sus enseñanzas.
 
Cristina Fernández de Kirchner tuiteó para alertar acerca de la suba de los índices de indigencia y vincularlo con las exorbitantes ganancias de las empresas. Resaltó que Economía trabaja duro pero el mensaje quedó claro.
 
El viceministro de Economía Gabriel Rubinstein le replicó sin identificarla, esgrimiendo su ortodoxo punto de vista.
 
Es el primer cuestionamiento de CFK a la gestión de Massa. En las próximas semanas o meses se sabrá cómo sigue esta discusión, de inicio delicado y preciso a la vez.
 
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Brasil decide: 
  
La Nación cometió un editorial sintomático esta semanaVersó sobre el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Puso en tela de juicio su existencia, se inclinó por considerar que la hipótesis más posible es un simulacro urdido por la propia Cristina. La teoría del demonio único, al extremo: la víctima es la culpable. Dale nomás.
 
En un cuadro mundial desplazado a derecha, el pueblo brasileño votará hoy para definir su futuro. La disyuntiva se polariza, dos proyectos antagónicos. El expresidente Lula da Silva presumiblemente no podrá repetir los logros alcanzados en sus mandatos y los de Dilma Rousseff pero como estadista popular tratará de encauzar la economía y la política de su patria, atenuar las desigualdades. El presidente Jair Bolsonaro, en cambio, repetiría y ahondaría todo el daño que ya ha hecho. Una ultraderecha primitiva y feroz.
 
Alguna vez, bromeando apenas, este cronista escribió que los argentinos deberían votar en elecciones de otros países porque de ellas depende una fracción importante de su futuro. Es una de las tantas variables fundamentales que inciden en la vida de los pueblos y en las posibilidades de los gobiernos sin que se pueda intervenir. Habrá que ver, esperar y leer el consabido diario del lunes.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar   
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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