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Nacionales - 01-10-2022 / 13:10
LO QUE HAY DETRÁS DE LAS SUBAS DE PRECIOS

Insaciables: empresarios que ganaron fortunas y solo quieren aumentar su rentabilidad

Insaciables: empresarios que ganaron fortunas y solo quieren aumentar su rentabilidad
La escalada inflacionaria ya no apunta a mantener rentabilidad ni a frenar políticas distributivas, sino a incrementar ganancias que ya superan marcas históricas. El conflicto en el gremio del neumático fue un indicador claro: las empresas han tenido ganancias altísimas y ni siquiera quisieron cerrar las paritarias anteriores, con lo cual ahora estaban discutiendo a las malas dos paritarias al mismo tiempo.
El aumento indetenible de los precios ya no se justifica por factores externos o de demanda interna, sino por las empresas que intentan aumentar su rentabilidad a pesar de que ganaron fortunas en los últimos años. Inflación y conflictividad van de la mano.
 
Entre las empresas que aumentan en forma indiscriminada los precios y la conflictividad gremial de trabajadores que se defienden de esa escalada, el gobierno quedó encajonado en medio de una cada vez más fuerte disputa por el ingreso.
 
La escalada inflacionaria ya no apunta a mantener rentabilidad ni a frenar políticas distributivas, sino a incrementar ganancias que ya superan marcas históricas. El conflicto en el gremio del neumático fue un indicador claro: las empresas han tenido ganancias altísimas y ni siquiera quisieron cerrar las paritarias anteriores, con lo cual ahora estaban discutiendo a las malas dos paritarias al mismo tiempo.
 
Es un esfuerzo estéril tratar de tapar las consecuencias que conlleva una inflación tan alta que se come los aumentos salariales al día siguiente del que fueron acordados.
 
Los acuerdos de precios no han funcionado. En otras épocas tampoco han funcionado a largo plazo los controles rígidos de precios. Las cláusulas gatillo que plantean aumentos automáticos iguales a la inflación han sido correr el problema siempre desde atrás. Y el congelamiento salarial baja la demanda, frena la economía, genera más desempleo y provoca una alta conflictividad, inestabilidad y represión.
 
El aumento indetenible de los precios ya no se justifica por factores externos o de demanda interna, sino por las empresas que intentan aumentar su rentabilidad a pesar de que ganaron fortunas en los últimos años. Inflación y conflictividad van de la mano.
 

 
LO QUE HAY DETRÁS DE LAS SUBAS
 
A cualquier precio
 
Ya no se puede justificar por factores externos ni internos a una inflación que aparece incentivada por las empresas y que ha sido mostrada como un cuco en las elecciones de Brasil. Ni la pandemia, ni la guerra, ni la emisión, ni la brecha entre dólar oficial y el blue. El derechista Jair Bolsonaro muestra los índices argentinos y dice que eso pasará en su país si gana Lula, quien es amigo de Alberto Fernández.
 
Los periodistas le preguntan a Lula sobre el tema y el candidato en campaña está obligado a tomar distancia de cifras que asustan. Lo que Lula dijo es que no se puede estar en el medio y hay que saber para qué lado se gobierna. "El acuerdo con el Fondo fue malo", expresó. Fue también una forma de fortalecerse frente a su candidato a vice, Geraldo Alckmin, un neoliberal ponderado por los poderosos empresarios paulistas con los que tendrá que lidiar Lula si gana.
 
Las cosas no son lineales, hasta que lo son. Y en el caso de la disparada de los precios y el malhumor creciente en la sociedad, el gobierno no tiene demasiadas alternativas.
 
Es una problemática que otra vez ha puesto en crisis al gabinete donde el encargado de gestionar conflictos gremiales y problemáticas salariales, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y el más relacionado con el tema precios, el secretario de Comercio, Matías Tombolini, empiezan a transitar en la cuerda floja.
 
Y en ambos casos es por la intransigencia patronal en la discusión salarial o en el incumplimiento de los acuerdos de precios. Es una actitud que no se justifica en un contexto macroeconómico favorable y con altísimos índices de ganancia.
 
El crecimiento imparable de los precios generó mucho declaracionismo. En algún momento el ministro de Economía, Sergio Massa, cuestionó la inflexibilidad de la parte gremial, pero al día siguiente calificó de la misma manera al sector empresario. 
 
La amenaza de abrir la importación de neumáticos tampoco fue la mejor manera de afrontar el conflicto, donde el abuso evidente estaba en el lado empresario, independientemente de la adscripción partidaria del dirigente del gremio.
 
Pero también hubo mucho movimiento subterráneo y público. Camioneros y los gremios afines, más los de la Corriente Federal plantearon un aumento de cifra fija de 30 mil pesos, además de reabrir paritarias, aumentar el salario mínimo y las jubilaciones y subir el piso del impuesto a las ganancias.
 
Pero los llamados independientes y los Gordos rechazan la suma fija. Alberto Fernández se reunió con los dos sectores, aunque tampoco simpatiza con la idea de un aumento por decreto y prefiere que la puja se resuelva en paritarias. Ya se está hablando de un bono para los sectores más vulnerados.
 
Los aumentos de suma fija tanto como los que salgan de paritarias, además de los bonos, no tienen impacto en un amplio sector de trabajadores informales y cuentapropistas en los que sí impactan los precios. Y a los trabajadores en blanco tampoco les servirá de mucho si al día siguiente aumentan los precios.
 
Los mensajes que difundió por Twitter Cristina Kirchner apuntaron también en ese sentido: los precios y las patronales constituyen los factores disonantes sobre los que el gobierno tiene que actuar con las herramientas que sean necesarias.
 
Así como hubo muchos que trataron de subestimar el conflicto del neumático con macartismo, hubo una situación similar en el conflicto de los estudiantes secundarios porteños por la vianda, las falsas pasantías y el abandono de las escuelas: "De padres de mierda, hijos de mierda", sentenció un opinador de radio después de escuchar a un padre que defendía la toma de las escuelas.
 
Es un reclamo legítimo, pero en otros medios se trató de subestimar el problema también haciendo macartismo: "La sobrina de un legislador de la Cámpora, detrás de la toma del Mariano Acosta", tituló Perfil.
 
La piba es la presidenta del Centro de Estudiantes. No estaba detrás, sino delante. Los pibes no ocultaron nada y el reclamo que plantean no solamente es legítimo, sino que además pone en evidencia el desinterés del gobierno de la ciudad.
 
En vez de escuchar los reclamos los aprovechan para su campaña electoral, endurece su rechazo al diálogo y envía amenazas a alumnos, padres y docentes, judicializa el conflicto, manda policías a las escuelas y las casas de las familias, no escucha ni plantea soluciones.
 
Esa táctica electoral de mostrarse inflexible ante los reclamos posiciona al jefe de gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, en una interna en la que Mauricio Macri acaba de amenazar que se presentará como candidato. "Si al final del camino, uno (por él) garantiza el cambio y otro no, me presentaré", afirmó.
 
En la jerga del macrismo "garantizar el cambio" significa privatizar las jubilaciones, Aerolíneas y hasta YPF, flexibilización laboral y más ajustes. Sobre las aspiraciones presidenciales de Larreta, Macri ha dicho que lo ve "muy dialoguista".
 
Larreta prefiere pagar tres millones de dólares por la indemnización de trabajadores de grúas que fueron despedidos por empresas privadas, que poner esos tres millones de dólares para mejorar los edificios de las escuelas y la alimentación de los estudiantes.
 
La ministra Soledad Acuña no es maestra ni pedagoga ni tiene algún conocimiento que la habilite para la función. Se especializa en "Reforma del Estado". En términos macristas, "reforma" significa achicamiento. Es su función en un distrito donde todos los años quedan cientos de niños fuera del sistema público porque no tienen lugar. Y a pesar de esa necesidad estructural, no se construyen nuevas escuelas ni aulas. Es el distrito más rico del país.
 
La reacción destemplada del gobierno de la Ciudad con los estudiantes trata de sintonizar con una idea muy retrógrada que explica los problemas de la educación porque los estudiantes y los docentes serían vagos y no por las malas políticas.
 
Es un pensamiento que encolumna discursos de odio al estilo de los grupos de odio como Equipo Republicano o Revolución Federal que rodean al macrismo. En la noche del jueves, en la puerta del Lengüitas, una pareja se dedicó a insultar a estudiantes, a escupirlos y hacer exhibición de un cuchillo. Desde el gobierno porteño --que mandó policías para amedrentar a los estudiantes-- explicaron que "no podían hacer nada" frente a esas agresiones.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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