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"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
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Nacionales - 25-09-2022 / 07:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

De la ONU al BRICS: en un escenario de crisis global, Alberto pasó el examen geopolítico

De la ONU al BRICS: en un escenario de crisis global, Alberto pasó el examen geopolítico
Se comenzó contra el Estado de Bienestar y los derechos sociales; luego, la creciente concentración de la riqueza en pocas manos privó a las mayorías de derechos económicos. Ahora finalmente apuntan contra la democracia. Esa es una de las preocupaciones que Alberto Fernández llevó a la Asamblea General de la ONU y que tuvo eco en sus pares, aunque por motivos diversos.
Se comenzó contra el Estado de Bienestar y los derechos sociales; luego, la creciente concentración de la riqueza en pocas manos privó a las mayorías de derechos económicos. Ahora finalmente apuntan contra la democracia. Esa es una de las preocupaciones que Alberto Fernández llevó a la Asamblea General de la ONU y que tuvo eco en sus pares, aunque por motivos diversos.
 
La Argentina sigue practicando con cierta pericia el difícil arte del no alineamiento activo. El canciller Santiago Cafiero tuvo en Nueva York su cuarto encuentro bilateral en el año con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, y llegó al mismo número de citas con su par de China, Wang Yi. El país pone sobre la mesa su poder blando en áreas como derechos humanos, agenda lgbti y no proliferación nuclear, además de su potencial en recursos estratégicos. Estar en la mesa para no ser parte del menú.
 
Esta semana se dio un paso enorme hacia la incorporación en el BRICS, con la publicación de un documento oficial de la cancillería china que le da la bienvenida a la Argentina. Beijing ocupa la presidencia pro témpore hasta fin de año y existen expectativas que, una vez que quede atrás el 16 de octubre, día que Xi Jinping será reelecto por segunda vez (algo que nadie había logrado desde Mao), se pueda completar rápidamente el trámite. Si lo consigue, el presidente Fernández habrá logrado coronar una política de Estado estratégica, que comenzó Néstor Kirchner y profundizó Cristina.
 
El no alineamiento, un vínculo filudo y mutuamente provechoso con las potencias, una política de alianzas inteligente y amplia y el despliegue de poder blando como lubricante en un sensible concierto de naciones son condiciones necesarias para proyectar la soberanía argentina en las próximas décadas, pero no las únicas, como se encargó de recordarnos esta semana la filtración de documentos militares chilenos donde la cordillera de los Andes y la Patagonia vuelven a aparecer como hipótesis de conflicto. Es un debate crucial que se debe la sociedad argentina. El clima para afrontarlo no podría ser peor.
 

 
Nueva York volvió a recibir a mandatarios de todo el mundo para la Asamblea General de la ONU, después de dos años virtuales por el Covid, pero la ciudad a la que viajó esta semana Alberto Fernández nunca volvió a la normalidad. A pesar de que la pandemia quedó atrás y las consecuencias económicas de la guerra llegan asordinadas, con menos potencia destructiva que a otras partes del planeta, la ciudad todavía exhibe las cicatrices de la crisis y algunas heridas a flor de piel que todavía no curaron, y que conviven con la vida aparentemente normal de miles de personas que tratan de actuar como si no notaran la diferencia.
 
La inflación es tema de conversación entre la gente. Se refleja, principalmente, en el precio de los alquileres, históricamente altísimos y ahora inalcanzables para muchos que decidieron mudarse a las afueras o a otro estado. Todos tienen un conocido que ya no vive cerca. Los inmensos y carísimos rascacielos quedaron enormes cuando los empleados empezaron a optar por trabajo remoto.  Iluminadas por las luces enceguecedoras de Times Square, adonde no llegó, todavía, el racionamiento de energía, las vidrieras empapeladas y los locales vacíos, varios por cuadra, se volvieron parte de un paisaje que se repite en todo el centro de Manhattan.
 
Eso tiene un costo fiscal enorme. El contralor del Estado de Nueva York, el demócrata Thomas Di Napoli, lo estimó en 10 mil millones de dólares, si la tendencia se sostiene hasta el año 2026. La ciudad todavía tiene 160 mil puestos de trabajo menos que antes de la pandemia. La caída en la recaudación afecta, necesariamente, los servicios públicos. El alcalde Eric Adams ordenó a todas las agencias metropolitanas que efectúen un recorte del 3 por ciento en términos nominales a sus presupuestos, lo que culminará con una mayor desocupación. El panorama es sombrío.
 
La ciudad está más sucia y el mantenimiento de algunos espacios públicos que siempre lucían impecables ahora es deficiente. El número de personas que vive en la calle, que siempre fue alto, se multiplicó en los últimos años. Según datos oficiales, al menos 50 mil personas duermen cada noche en refugios y pasan el día a la intemperie. Otros, no menos de 3500, permanecen las 24 horas en la vía pública, ya sea en la superficie o en las estaciones de la red de subterráneos, que no cierra durante la noche. 18 fallecieron durante este año por las condiciones climáticas.
 
Una breve recorrida alcanza para hacernos recordar, con humildad, que nadie salió ileso de este tramo del siglo XXI. Ni siquiera la metrópolis que aún ostenta el título de capital del mundo. Un mundo que cambia a un ritmo enloquecedor, en una espiral centrífuga que arrasa con los consensos sobre los que se construyó el ordenamiento occidental en las últimas décadas: se comenzó por el Estado de Bienestar y los derechos sociales; luego, la creciente concentración de la riqueza en pocas manos privó a las mayorías de derechos económicos. Ahora finalmente apuntan contra la democracia.
 
Esa es una de las preocupaciones que Alberto Fernández llevó a la Asamblea General de la ONU y que tuvo eco en sus pares, aunque por motivos diversos. En Estados Unidos, porque ven la mano de Vladimir Putin detrás de esas derivas autoritarias que surgen en distintas partes del mundo, incluyendo a Estados Unidos. En Europa porque temen que las penurias que asoman en el horizonte, un invierno de guerra y escasez, lleven a países que hasta hace meses eran ejemplos de institucionalidad barranca abajo por esa cuesta. Un mundo más peligroso para todos; en especial para los que tienen cosas que perder.
 
Uno que tenía mucho para perder era Mauricio Claver-Carone, un viejo conocido de los argentinos que en pocos años trazó el arco completo: ascenso súbito, caída abrupta. Ayer, la Argentina emitió su voto para desplazarlo de la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo. Su suerte estaba sellada desde el martes, cuando se conoció el informe de un comité independiente de ética que resultaba lapidario al evaluar su relación con una empleada, explícitamente prohibida en los reglamentos. Ese día algunos reportes ya indicaban que la representación de Estados Unidos en el directorio votaría por su remoción; clausurando su mandato.
 
Claver-Carone, nacido en Florida, descendiente de cubanos, exasesor de primera línea de Donald Trump, fue el ideólogo del préstamo récord del Fondo Monetario Internacional al gobierno de Mauricio Macri, con el objetivo de evitar el retorno del peronismo al gobierno, según él mismo confesó en una reunión con banqueros chilenos que quedó grabada. El día de la asunción de Fernández protagonizó un patético paso de comedia cuando abandonó teatralmente el Congreso de la Nación durante la ceremonia a causa de la presencia de un funcionario del gobierno venezolano.
 
Meses más tarde se candidateó para presidir el BID, a pesar de que una regla no escrita le reservó siempre ese asiento a alguien de América Latina. El gobierno argentino postuló, en cambio, a Gustavo Béliz, en una aventura de considerable dificultad que terminó naufragando a último momento. Es difícil decir hasta qué punto la hostilidad de Claver-Carone a la Argentina en los últimos dos años era a causa de este desafío; eso no excusa a Béliz, cuya labor al frente de la secretaría de Asuntos Estratégicos todavía resulta inexplicable, con el diario del lunes.
 
Durante meses pisó un desembolso de 800 millones de dólares para la Argentina que ya había sido aprobado por el directorio. Era en los momentos de reservas vacías y corrida cambiaria. El presidente del BID e ideólogo del préstamo por 56 mil millones a Macri se excusó en julio de este año a través de una columna de opinión del Wall Street Journal donde decía que detenía los desembolsos por la "falta de transparencia e integridad" del gobierno del Frente de Todos. El mismo texto luego mencionaba el episodio del avión venezolano retenido en Ezeiza como motivo de preocupación.
 
La llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía pareció que iba a destrabar el asunto. En su visita a Estados Unidos, Claver-Carone lo recibió como "un amigo" y no sólo prometió destrabar los créditos que esperaban desde hace meses su firma sino que prometió aportar 1200 millones de dólares adicionales para fortalecer las reservas. No era un súbito arrepentimiento o un ataque de confianza a partir del recambio de equipo o por las dotes diplomáticas de Massa. Sabiendo que enfrentaría la sentencia del directorio, el halcón salió desesperado en busca de aliados. La plata, de todas formas, nunca se giró.
 
La ejecución sumaria del desplazamiento de Claver-Carone se articuló con cabecera en Washington, donde la conducción demócrata del Departamento de Estado encontró la forma de deshacerse de un problema incómodo en una jugada que alineó rápidamente a Brasilia, México, Buenos Aires y Bogotá. Un eje interesante compuesto en todos sus eslabones por gobiernos, de izquierda, de centro y de derecha, no alineados en su política exterior con Estados Unidos, que pudieron dejar de lado las diferencias para hacer una jugada que resulta beneficiosa a todas las partes.
 
Mientras el final de la carrera de Claver-Carone en el BID se precipitaba, el director de otro organismo de crédito internacional, el norteamericano David Malpass, presidente del Banco Mundial, también recibió varios pedidos de renuncia a partir de que declinó a contestar una pregunta sobre su convicción respecto al cambio climático. Hace algunos meses, la titular del FMI, Krystalina Georgieva, pasó momentos de incertidumbre, acusada de haber favorecido a China en la confección de algunos informes. Son tiempos difíciles para cargos que históricamente gozaban de estabilidad.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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06-12-2022 / 09:12
Como es público, todas las semanas a lo largo de más de tres años y medio, los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola protagonizaron un auténtico papelón: les declararon en contra hasta sus propios testigos. Y no sólo fue una debacle de los fiscales, sino también de los que instruyeron la causa entre 2016 y 2019. Acusaron a los 13 imputados por fraude contra el Estado sin una sola pericia que indicara qué ocurrió con las obras, dónde estuvo el fraude.
 
Al final del juicio el saldo es el siguiente:
 
·         Todas las rutas licitadas se construyeron y la construcción fue de buena calidad.
·         No se pagó nada que no se hubiera construido. Lo señalaron una auditoría convocada por el gobierno de Mauricio Macri y una consultora privada, Consulbaires.
·         Resultó falso que hubiera rutas que no conducían a ningún lado. Hubo un solo caso que llevaba a un parque industrial, pero ocurrió lo contrario: la ruta se construyó y el parque industrial tardó más en construirse.
·         Las empresas de Lázaro Báez ganaron 51 de los 81 tramos en licitaciones que no fueron objetadas y en las que participaron empresarios que, en verdad, odiaban a Báez. El santacruceño no era parte de la Cámara de la Construcción y ofrecía precios más bajos.
·         En numerosas provincias la construcción de rutas se concentró en empresas de la zona: es costoso mover el personal y la maquinaria a enormes distancias. Más aún en el caso de Santa Cruz, a 2.800 kilómetros y con un clima adverso.
·         Todas las obras fueron votadas en los presupuestos de cada año en el Congreso Nacional. Fue falso que había obras que no estaban en el presupuesto.
·         En 2011 y 2013, la oposición presentó presupuestos alternativos. En ambos casos, figuraron las mismas obras a los mismos valores.
·         Los peritos del tribunal y de la fiscalía naufragaron de manera evidente cuando quisieron probar sobreprecios. Además, una Presidenta no tiene la menor relación con el valor, los presupuestos, de las obras.
·         Todas las obras se licitaron, adjudicaron, controlaron y pagaron en Santa Cruz. Y los fondos fueron administrados por los jefes de Gabinete, no por la Presidenta.
·         En tres años y medio de juicio no hubo un solo testigo ni documento en el que se evidenciara la existencia de una instrucción para favorecer a Báez.
 
Como ocurrió con Lula en Brasil o Rafael Correa en Ecuador utilizarán la justicia para la política, para intentar sacar de la cancha a las figuras que no se disciplinan ante los poderes fácticos internacionales y nacionales. Lo que se viene es una nueva batalla. Una más. Nada demasiado distinto a lo que ya viene siendo. 
 

06-12-2022 / 08:12
El presidente Alberto Fernández fijó por cadena nacional la posición oficial frente al escándalo desatado por la filtración del chat entre jueces, ex espías macristas, empresarios de medios y altos funcionarios del gobierno porteño. El Presidente impulsará la investigación penal del viaje conjunto y que se abra un sumario a los jueces en el Consejo de la Magistratura. Es que el poder en las sombras fue puesto en evidencia. Y esta vez mediante pruebas que hablan del entramado mafioso que une a jueces federales, la gran prensa corporativa porteña, funcionarios del macrismo y la elite de los empresarios más ricos y poderosos.
 
Los audios y chats que se filtraron constituyen prueba ostensible de la reunión que mantuvieron el 13 de octubre, en Lago Escondido, en la mansión de Joe Lewis (el magnate inglés amigo de Mauricio Macri) dos altos directivos del Grupo Clarín: Pablo Casey (sobrino de Héctor Magnetto) y Jorge Rendo; los jueces federales Julián Ercolini, Pablo Yadarola, Carlos Mahiques y Pablo Cayssials; el ministro de Justicia de la CABA, el macrista Marcelo D'Alessandro; el exjefe de Legales de la SIDE, Leonardo Bergroth, y el publicista experto en campañas en redes sociales, Tomás Reinke.
 
En las conversaciones divulgadas, jueces, directivos de Clarín y D'Alessandro intercambian mensajes para organizar una operación tendiente a contrarrestar las informaciones referidas a aquel viaje. Con tal propósito proponen adquirir facturas truchas para justificar los gastos del vuelo en avión y la contratación del hospedaje y transporte en el sur que, todo indica, no fueron pagados por los viajeros lo que cabría calificar como "dádivas" según el Código Penal. También hablan de presiones sobre una fiscal de Bariloche para que la causa que investiga los hechos sea enviada al serpentario de Comodoro Py, y mencionan a varios periodistas que podrían prestarse para divulgar la versión interesada de los propios confabulados.
 
Uno de los jueces que integró la comitiva y participó de los intercambios para borrar huellas del contubernio, Julián Ercolini, es un viejo alfil del Grupo Clarín; de hecho archivó la causa que investigaba la transferencia de Papel Prensa durante la última dictadura, encabezó la persecución al Grupo Indalo y a Cristina en la causa Vialidad. Otro juez, Pablo Cayssials, no es menos solícito con la empresa de Magnetto, ya que evitó el proceso de desinversión para adecuarla a la Ley de Medios Audiovisuales.
 
Pero no solo con pedidos de investigación de dudosa eficacia se combate esta mafia en la democracia, porque el aparato de la justicia federal de Comodoro Py está cooptado por este poder en las sombras. A horas de conocerse la sentencia contra Cristina por la causa trucha Vialidad, con la que Cambiemos apuesta a una condena para enterrar los chats del lawfare, se requiere de mucha mayor determinación por parte del Frente de Todos y sus aliados para enfrentar esta gangrena que degrada a la democracia. Es con más política, más concientización y movilización para no dejar que el tema sea ocultado por la gran prensa dominante, como se puede afrontar esta decisiva pelea de fondo. Con mafia no hay democracia.
 
La Opinión Popular
 

05-12-2022 / 11:12
Este martes el Poder Judicial Macrista de Comodoro Py dará una nueva estocada contra la democracia argentina. Todo indica que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner será condenada y que la proscripción volverá a posarse sobre el liderazgo peronista, 67 años después del golpe de 1955. No es como si la historia se repitiera. Es peor: parece la película El día de la marmota, en la que el protagonista no puede evitar despertarse y volver a vivir el mismo día una y otra vez.
 
Sobre ese tema, la vicepresidenta brindó una entrevista al diario brasileño Folha de Sao Paulo en la que se expresó sobre el veredicto que se conocerá este martes en la causa Vialidad y sobre el avance del lawfare en la Argentina. "Acá el lawfare estuvo encarado desde la cúspide del poder", aseguró y apuntó: "Es imposible que se caracterice a gobiernos democráticos como una asociación ilícita".
 
Cristina remarcó que el "partido judicial" surgió en la región contra "aquellos gobiernos que fueron más allá de lo que el establishment les permitía en cuanto a inclusión y beneficios para los sectores más postergados".
 
"El 6 van a dictar la sentencia. El 7 de diciembre va a ser publicada en los diarios. Ese día, el 7D, fue un emblema de nuestro gobierno con la ley de medios, que establecía que los dueños de medios que tenían demasiada concentración mediática debían desinvertir", dijo la expresidenta al referirse al fallo que emitirá el Tribunal Oral Federal 2 en la causa por supuestas irregularidades en la adjudicación de obra pública.
 
En ese marco, añadió: "La tapa de 'Cristina condenada' y el 7D van a coincidir. Es una suerte de regalo para Magnetto". "Que estaba la sentencia escrita lo dije el dos de diciembre del 2019 la primera vez que declaré en el juicio", añadió.
 
Cristina también apuntó contra el juez Julián Ercolini. "El juez que instruyó esta causa es el mismo juez que siete u ocho años antes, en la misma causa, con las mismas obras, con las mismas denuncias de la oposición había dicho que no era competente, que había que remitirlo al sur. Se investigó allá, hubo sobreseimiento, lo que acá se denomina cosa juzgada", recordó.
 
"Durante todo el juicio que duró tres años en audiencias, todas las pruebas testimoniales, todas las pruebas documentales, todas las pruebas periciales dicen que es una absoluta falsedad el querer involucrarme", afirmó la exmandataria y remarcó: "Es imposible que se caracterice a gobiernos democráticos como una asociación ilícita".
 
El sector del aparato judicial de Comodoro Py viene a cumplir el rol que tuvo el partido militar en el siglo XX y a garantizar lo que esos militares no pudieron hacer por la restauración democrática. La función del Partido Judicial Macrista es garantizar una democracia tutelada. La voluntad popular podrá avanzar solo hasta el punto en que la lapicera de un juez lo permita. En esa democracia tutelada los grandes medios porteños del establishment cumplen un rol fundamental, estigmatizar al campo popular y mantener a raya a los propios.
 
El martes darán un nuevo paso, cuando sentencien, sin prueba alguna, que la política argentina que más respaldo popular concita debe ir presa y nunca más ser candidata.
 
La Opinión Popular
 

05-12-2022 / 11:12
La revelación de que jueces federales, dos directivos del Grupo Clarín, un ministro macrista porteño, el jefe de los fiscales macristas de CABA y un empresario con pasado entre los espías macristas de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) coordinaron a través de la aplicación Telegram difundir una versión falsa para justificar la participación de varios de ellos en un vuelo privado a Bariloche más una estadía de lujo en la estancia del millonario Joe Lewis abrió un escándalo por "dádivas" por parte de magistrados y funcionarios.
 
La conducta de los implicados quedó expuesta este domingo en base a una filtración realizada por un hacker a una línea de celular (adjudicada al sitio https://breached.vc) accedieron al intercambio de mensajes de audio de Julián Ercolini (Juzgado Federal 10), Pablo Yadarola (Penal Económico 2), Pablo Cayssials (Contencioso Administrativo 9), Carlos Mahiques (sala II de Casación Penal), el ministro de Seguridad y Justicia porteño Marcelo D'Alessandro -propietario de la línea- y el procurador de CABA Juan Batista Mahiques.
 
Otros dos involucrados en la filtración, cuyas voces quedaron registradas en audios difundidos este domingo son el director de Asuntos Legales e Institucionales del Grupo Clarín, Pablo Casey, y el CEO del multimedios, Jorge Rendo, quienes -según se desprende de los mensajes de voz difundidos- habrían organizado y solventado el costo del vuelo privado y la estadía posterior en Lago Escondido.
 
El viaje de los jueces se concretó el jueves 13 de octubre en un charter de la empresa Flyzar. El hecho curioso de que cuatro jueces, un ministro de CABA, un empresario especializado en campañas digitales y un exmiembro de la AFI de Cambiemos llegaran todos juntos en un avión privado a Bariloche para trasladarse luego a la propiedad del británico Joe Lewis circuló enseguida en las redes sociales de la zona, y dos concejalas del Frente de Todos se hicieron eco, Roxana Ferreyra (Bariloche) y Rosa Monsalve (El Bolsón).
 
Esta es la prueba más contundente de la estructuración de una connivencia mafiosa entre Clarín, jueces y fiscales argentinos, y el partido oficial de la derecha, que es el PRO. Tras la difusión de la lista de pasajeros del vuelo 26.917, en el Consejo de la Magistratura ingresó una denuncia del penalista Luciano Almonacid por "mal desempeño de sus funciones" contra Ercolini, Mahiques, Cayssials y Yadarola, a quienes el letrado acusó de incumplir normas constitucionales, legales y reglamentarias e incurrir en "graves desórdenes" de conducta en tanto magistrados.
 
Este fue el contexto en el que los cuatro jueces, más el procurador Mahiques, D'Alessandro y los directivos de Clarín Casey y Rendo, intercambiaron audios en el grupo de Telegram para instalar una única explicación -a juzgar por los propios mensajes, falsa- y evitar que prospere la denuncia contra los magistrados por el delito de "dádivas" (recibir regalos o prebendas que son entregadas "en consideración de su oficio" y mientras se está en ejercicio del cargo), que está previsto en el artículo 259 del Código Penal.
 
En los mensajes que se cruzaron por Telegram muestran su confianza en que podrán condicionar a la fiscal federal subrogante de Bariloche, María Cándida Etchepare, para que envíe la causa a los tribunales federales de Capital Federal, en Comodoro Py. En otros audios queda a la vista cómo jueces, fiscales y directivos de Clarín comparten ideas para fijar una coartada que parezca creíble -proponen y desechan la versión de que habían llegado a Bariloche para un viaje de pesca con "mosca", al no ser temporada-, y además aceptan adulterar pruebas al proponer comprar recibos o facturas antedatados para argüir que los pasajes en avión y la estadía en la estancia no eran regalos.
 
La Opinión Popular
 

04-12-2022 / 09:12
La patética puesta en escena con la que un grupo de diputados, incluyendo a jefes de bloque, interrumpió el funcionamiento de la cámara de diputados el jueves por la tarde, con insultos, amenazas y golpes en los escritorios del recinto, es un nuevo paso firme hacia adelante en la estrategia de tierra arrasada de Juntos por el Cambio: que el Estado no funcione y el gobierno no pueda gobernar. Busca la debacle absoluta del peronismo.
 
Desde que Horacio Rosatti dio un golpe institucional y asumió para sí la rectoría del Consejo de la Magistratura, se paralizó ese órgano de control sobre el Poder Judicial. Ahora la oposición intenta aprovechar la dificultad recurrente del Frente de Todos a la hora de conseguir mayorías en la cámara baja para ponerle un cepo al Congreso y no dejar que funcione. Ni siquiera para sacar proyectos de consenso, como estaba previsto este jueves.
 
Al mismo tiempo, los jueces toman para sí facultades que no les asigna ninguna ley ni artículo de la Constitución. La Corte se arroga opinión sobre cómo se conforman las bancadas legislativas, un juez frena con una cautelar eterna la explotación de recursos naturales estratégicos, otro prohíbe la promoción de vacunas para niños. Este martes, habrá que ver, quizás resulte que otros decidan proscribir a Cristina Fernández.
 
Se trata de un avance insidioso y orquestado ya no sobre la democracia sino contra la idea misma de política en tanto herramienta para que una sociedad sea, hasta cierto punto, artífice de su propia fortuna o desgracia. El vaciamiento de los poderes elegidos por el voto popular y su reemplazo por sentencias judiciales viciadas de parcialidad, que benefician siempre a los mismos, decanta en un desguace de la cosa pública, pieza por pieza.
 
Los funcionarios del Poder Judicial que conforman la fuerza de choque de este blitzkrieg no están solos. Son parte de una alianza conformada por jueces y fiscales, dirigentes opositores, sindicalistas quebrados, figuras mediáticas, intelectuales de tercera línea para abajo, financistas turbios, youtubers, empresarios y espías, aunados por una causa común. Un verdadero partido antipolítico que se propone fagocitar al sistema democrático desde adentro.
 
Su objetivo lo conocemos, no solamente porque lo dijeron en público y porque se filmaron ellos mismos confesándolo en una sala del edificio Banco Provincia, sino también, y sobre todo, porque es el mismo desde 1955: la eliminación del peronismo y de cualquier expresión política, sindical o social que constituya un obstáculo para la voracidad de los dueños de los negocios más importantes del país, no precisamente una constructora en Santa Cruz.
 
Sin embargo, a pesar de todos los problemas que tiene este gobierno y las circunstancias infaustas que le tocó administrar, no es sencillo conseguir que la mitad del país vote en pos de los intereses del 0,02 por ciento, por tomar como universo aquellos que fueron afectados por el impuesto a la riqueza. De ahí las dificultades de la oposición para que la realidad se acerque al relato que armaron y se creyeron, con final feliz en la Casa Rosada.
 

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