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Nacionales - 24-09-2022 / 11:09
JUICIO CIRCO DE PROPAGANDA POLÍTICA EN COMODORO PY

Con jueces y fiscales vinculados a Macri, la situación de Cristina es de indefensión y extrema vulnerabilidad

Con jueces y fiscales vinculados a Macri, la situación de Cristina es de indefensión y extrema vulnerabilidad
Para cualquiera que haya seguido las alternativas de estos tres años de instrucción, el alegato final de los fiscales resultó una broma, una enorme tomada de pelo, una gran mentira del principio al final, porque tomaron las mismas acusaciones que habían sido desmentidas en forma contundente con testimonios y documentación. En la imagen: El juez y el fiscal en el equipo Liverpool durante un campeonato en la quinta de Macri
Algunos grandes medios macristas titularon que la vicepresidenta Cristina Fernández pidió que investiguen a los fiscales, otros que los denunció porque mentían, pero en realidad lo que hizo fue demostrar, sin lugar a dudas, que mintieron a consciencia.
 
Quedaron muy en evidencia cuando afirmaron que se había reunido con Lázaro Báez y mintieron cuando dijeron que hubo un "apagón" informativo en el Congreso sobre las obras cuestionadas, cuando éstas fueron autorizadas --están las firmas-- incluso por algunos de los legisladores de la oposición que después la acusaron.
 
El día que ellos decían que estaba con Báez en Santa Cruz, ella se encontraba en un acto público en Río Negro. Los fiscales ya sabían que eran acusaciones falsas, igual que muchas otras, pero las usaron de todos modos en el alegato final como si fueran ciertas.
 
Cristina acaba de salvarse de milagro de un atentado y afronta en la justicia causas en las que jueces, fiscales, más camaristas y cortesanos transgreden todas las garantías que aseguran un juicio justo a las personas. Rechazaron todos los planteos realizados por su defensa y permitieron todas las transgresiones realizadas por los fiscales, incluso la incorporación de prueba a último momento para impedir la respuesta de los abogados defensores.
 
"Los abogados defensores de las personas que intentaron asesinarme son asesores de un senador que se sienta a 20 metros de mi lugar en el Senado", explicó. Y los camaristas, los jueces y los fiscales que intervienen en las causas donde ha sido acusada juegan al fútbol en la finca Los Abrojos o iban a jugar al paddle en la Quinta de Olivos con Mauricio Macri, su adversario político y el inspirador del discurso de odio contra ella.
 
Cristina fue elegida dos veces presidenta de la República, senadora y vicepresidenta y sin embargo, esa descripción de su situación en el plano legal la muestra en un punto extremo de indefensión y vulnerabilidad. No es democrático despojar a una personalidad política de sus derechos y garantías para exponerla en un festival permanente de humillación y hasta de crueldad.
 
Después de los tres años de instrucción y de escuchar a decenas de testimonios, peritos y funcionarios, hay toneladas de motivos para que cualquier tribunal internacional que no esté impregnado de las influencias políticas que se mueven en el Poder Judicial argentino anule este juicio por inexistencia del delito.
 

 
Para cualquiera que haya seguido las alternativas de estos tres años de instrucción, el alegato final de los fiscales resultó una broma, una enorme tomada de pelo, una gran mentira del principio al final, porque tomaron las mismas acusaciones que habían sido desmentidas en forma contundente con testimonios y documentación.
 
Lo del encuentro que no existió con Báez, es apenas una muestra del grotesco: ese relato se montó sobre un artículo periodístico falso. Ese día Cristina Kirchner estaba en un acto público en otra provincia. Es un hecho físico, concreto, real, frente a una noticia falsa. Y los fiscales usaron la falsa. Todas y cada una de las afirmaciones del alegato de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola tuvieron esa falsedad.
 
Los medios hegemónicos no publican nada de los alegatos de las defensas. Si retuvieran algo de honestidad para sus comentarios, tendrían que hacerlo. Las acusaciones de los fiscales no resisten la más mínima observación. Equivocaron las atribuciones y las fechas en que estaban en actividad los ex funcionarios a los que acusan, o confundieron a la provincia de Mendoza con el apellido Mendoza, del gerente de una constructora.
 
De las 51 obras que conforman la causa, 47 fueron licitadas, administradas y controladas por la provincia. El juicio tendría que haber sido en Santa Cruz, pero allí hubiera sido más difícil convertirlo en un circo de propaganda política como en Comodoro Py.
 
Estos juicios se han convertido en un enorme espectáculo de descuartizamiento como el de Túpac Amaru, el mismo acto brutal y arbitrario, la misma finalidad disciplinadora, el mismo castigo a los que intenten cambiar el sistema de privilegios.
 
Al mismo tiempo que Cristina Kirchner alegaba en su defensa, el ex presidente Mauricio Macri, el que juega al paddle con los jueces y fiscales, el dueño de la quinta donde jueces y fiscales juegan al fútbol, anunció que si gana las elecciones, privatizará nuevamente a las jubilaciones, el gran negocio que perdieron las corporaciones durante el gobierno de Cristina Kirchner.
 
También dijo que privatizaría nuevamente Aerolíneas Argentinas, otro gran negocio que perdieron las corporaciones durante los gobiernos de Cristina Kirchner. Y aseguró que estaba dispuesto a reprimir las protestas que se produjeran por las pérdidas de fuentes de trabajo. "Un líder tiene que bancar lo que venga, incluso los muertos" amenazó.
 
En esa enumeración que hace Macri están algunas de las verdaderas causas de la persecución judicial contra Cristina Kirchner. Es una desmesurada demostración de poder en defensa de una sociedad de privilegios. En los años '70, Estados Unidos había convertido en guardianes de sus intereses y de una sociedad con enormes injusticias a las Fuerzas Armadas de los países latinoamericanos.
 
Estos juicios demuestran que ahora el rol de guardián para impedir una democracia con soberanía y justicia social lo cumplen jueces y fiscales respaldados por servicios de inteligencia y por el poder de las corporaciones mediáticas.
 
En las reuniones que hacía Edward Prado, el embajador que Donald Trump había designado en Argentina para apoyar la persecución judicial contra el peronismo, Claudio Bonadio, un juez con turbios antecedentes, era recibido como si fuera un héroe, con aplausos y vítores cuando hacía su entrada en los salones de la embajada. Era la punta de lanza de esta ofensiva y gracias a los radicales, el PRO y Carrió pasó de ser el juez con más pedidos de juicio político a héroe de la Justicia.
 
El espectáculo que se montó con estos juicios constituyó una vertiente para la gestación de los discursos de odio contra el peronismo. Se podía ver en los carteles que llevaban algunos de los manifestantes macristas. Ahora se sabe que los que llevaban estos carteles se hacían pasar por espontáneos pero eran militantes de grupos de odio como  Republicanos o Revolución Federal.
 
Los dos discursos, el de la persecución judicial y el de estos grupos ultraderechistas, se retroalimentan entre sí, y coinciden en su función de atemorizar. Evitan el debate democrático y las garantías de juicio justo. Se busca generar temor de manifestarse peronista o de gestionar en función de intereses populares. Si a alguien esta descripción le parece esquemática es porque no siguió honestamente la causa de Vialidad. Y aunque quieran estigmatizar a La Cámpora y a los movimientos sociales, lo concreto es que el discurso de odio es proferido por agrupaciones que se referencian con dirigentes macristas y no peronistas ni kirchneristas.
 
El discurso de odio tiene un origen muy claro. El macrismo en todas sus variables ha sido su promotor y a esta altura, el que no lo reconozca se convierte en cómplice. El "chorra, te robaste un PBI" o "muerte a la cretina" no tiene ninguna equivalencia en el peronismo o el kirchnerismo.
 
El discurso de odio generado por el macrismo está en un punto de resquebrajamiento institucional. Cristina Kirchner entendió que si no se corta de cuajo, la democracia no tiene destino y la tragedia puede volver a este país. La propuesta de diálogo fue un intento de romper esa lógica y tendió un puente de plata que la oposición rechazó. O son todos democráticos y rechazan los discursos de odio, o no hay democracia. Es la disyuntiva.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
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