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Sociedad e Interés General - 22-09-2022 / 10:09
EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 1974 FALLECE EL INTELECTUAL PERONISTA

Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario

Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario
De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".
Escribe: Blas García
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García


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Blas García

Nacionalismo de izquierda
 
Diferenciándose del nacionalismo reaccionario de las grandes potencias y sus ideólogos, inspirado por "el miedo y el odio", el nacionalismo revolucionario es la doctrina de la autonomía, de la plena autodeterminación y soberanía económica y política, de una colectividad que reivindica sus derechos, su integridad y sus valores culturales como fundamentos de una Revolución Nacional, dirigida a superar la dependencia económica, política y cultural del imperialismo.
 
La noción de izquierda, en sentido amplio, remite a un conjunto de ideas de cambio social que impugnan el statu quo; y en sentido más estricto se refiere a las de inspiración marxista. 
 
Juan José Hernández Arregui filósofo, político y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955 inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista. Es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario" y de lo que hoy se denomina la corriente Nacional y Popular.
 
Hernández Arregui fue un pensador nacional que adhirió al Movimiento Peronista sin renunciar al marxismo, en tanto método de interpretación de la realidad, creyó necesario la creación en la Argentina de una izquierda nacional, en contraposición a la izquierda cipaya del socialismo y el comunismo que enfrentó al pueblo, que había adherido al yrigoyenismo primero, y al peronismo luego.
 
 

Biografía de Hernández Arregui
 
Nació en Pergamino el 29 de septiembre de 1913 y falleció el 22 de septiembre de 1974. Cursa Derecho en la UBA. En 1931 se afilia a la UCR yrigoyenista y escribió en sus periódicos Debate, Doctrina radical y La libertad.
 
Durante la década de 1940, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Córdoba, en la que tuvo como principal maestro a Rodolfo Mondolfo. Se doctora con la tesis: "Las bases sociológicas de la cultura griega" en 1944 con Diploma de Honor y Medalla de Oro.
 
En 1947, durante el gobierno de Perón, entra a participar del gobierno bonaerense de la mano de don Arturo Jauretche como Director de Publicaciones y Prensa del Ministerio de Hacienda.
 
En 1948 es profesor adjunto en la Universidad de La Plata y en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, hasta el golpe de 1955.
 
En 1964 lanza el movimiento CONDOR junto con otros intelectuales como Carpani. El 19 de octubre de 1972 sufre un atentado político en su domicilio. En 1973 es distinguido como Profesor Emérito de la UBA y en 1974 dirige la revista "Peronismo y liberación".
 
Entre sus obras se cuentan: Imperialismo y cultura (1957),  La formación de la Conciencia Nacional (1960), ¿Qué es el ser nacional? (1963),Nacionalismo y liberación (1969), y Peronismo y socialismo (1972)
 
Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario 
 
Foto: Libros de Hernández Arregui

La izquierda nacional
 
En el año 1947, tras renunciar al Partido Radical, se produjo su acercamiento al Peronismo de la mano de Arturo Jauretche, quien junto con Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo, Luís Dellepiane y otros, creó en los años 30 la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA)
 
Su formación fue influenciada por los planteos nacionalistas y antiimperialistas de Raúl Scalabrini Ortiz y también, por los cuadernos de FORJA con su plataforma democrática y antiimperialista, denunciando la corrupción del coloniaje económico y reclamando el ejercicio de la soberanía popular.
 
Él reivindicaba haber ideado la denominación "Izquierda Nacional" para esta tendencia, que concebía ligada al peronismo revolucionario. 
 
La izquierda nacional no conformó una corriente ideológica compacta pero quienes la integraron provocaron un cambio mental en amplios sectores sociales, particularmente en aquella clase media que en la década del 60 y 70 comenzó un proceso de nacionalización que la alejó de su pasado familiar gorila.
 
En el nacionalismo de izquierda argentino confluyeron intelectuales y grupos de diversa procedencia, que se situaron dentro o "al lado" del movimiento peronista.
 
Los orígenes de la gente que conformó esa corriente de pensamiento provino de distintos lugares, Rodolfo Puigros lo hizo desde el Partido Comunista, pero la mayoría llegó desde grupos trotskistas, influenciados por los escritos León Trotsky desde México, quién desarrolló ideas muy interesantes sobre el anti-imperialismo en un país dependiente. Ricardo Carpani y el grupo Espartaco, Jorge Abelardo Ramos y Jorge Eneas Spilimbergo, confluyeron desde este sector.
 
Otros, mantuvieron su posición de izquierda desde el mismo peronismo, tal el caso del John William Cooke y el mismo Hernández Arregui. También Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luís Duhalde, Conrado Eggers Lan y, en un período más reciente, Norberto Galasso. 
 
 
¿Qué es el nacionalismo revolucionario?
 
El eje de esta línea ideológica era el carácter nacional de la Revolución, entendida como culminación de las luchas históricas contra la dominación colonial y semicolonial.
 
Frente a los socialistas y comunistas que predicaban una reforma o revolución democrático-burguesa para superar el atraso feudal, la izquierda nacionalista concebía una revolución antimperialista, dirigida ante todo a romper las dependencias externas.
 
En ella podían concurrir sectores burgueses y del ejército, pero debía basarse primordialmente en las masas trabajadoras, a las que era necesario infundir una perspectiva socialista. "El nacionalismo toma las únicas formas que puede tomar hoy en día: formas socialistas" escribía Cooke a Perón a propósito del caso de Argelia.
 
 
Principales tesis políticas
 
Sus tesis políticas más importantes fueron la caracterización del radicalismo yrigoyenista como continuador o heredero de las rebeldías históricas del federalismo y, no obstante sus limitaciones, precursor de la política nacionalista y las reformas sociales del peronismo.
      
Y la caracterización del peronismo como un movimiento nacional y popular de potencialidad revolucionaria, que expresaba los intereses de la clase obrera a pesar de las distorsiones de la capa burocrática dirigente.
 
 
La causa de la revolución
 
Juan Perón, en carta del 10 de diciembre de 1969 en que le agradece el envío del libro de ese año, formula un cálido elogio de toda su obra. En uno de sus párrafos le dice: "Por todo lo que ustedes hacen allí con la difusión de la verdad tantos años oculta, yo deseo como argentino hacerles llegar, junto con mi encomio más entusiasta, mi felicitación más sincera. La causa de la revolución necesita de algunos realizadores, pero no menos de muchos predicadores  que, empeñados en la tarea de persuadir, no cejen en el empeño de incendiarlo todo si es preciso. 
 
Escribe: Blas García 

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Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario
Juan José Hernández Arregui y el nacionalismo revolucionario
Hernández Arregui es uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista. Es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario" y de lo que hoy se denomina la corriente Nacional y Popular.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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