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Nacionales - 18-09-2022 / 11:09
INTENTO DE MAGNICIDIO

La Nación y Clarín se desligan del atentado que provocó su campaña de odio y desinformación sistemática de la realidad

La Nación y Clarín se desligan del atentado que provocó su campaña de odio y desinformación sistemática de la realidad
Después del atentado criminal contra Cristina Kirchner, las grandes cadenas mediáticas oligopólicas tardaron algunos días en elaborar un relato capaz de capturar la lógica del acontecimiento. Tenían que hacerlo de tal modo que el odio antikirchnerista que sin solución de continuidad descargan esas mismas cadenas sobre su público no apareciera en el lugar central de fundamento de la violencia política.
Después del atentado criminal contra Cristina Kirchner, las grandes cadenas mediáticas oligopólicas tardaron algunos días en elaborar un relato capaz de capturar la lógica del acontecimiento. Tenían que hacerlo de tal modo que el odio antikirchnerista que sin solución de continuidad descargan esas mismas cadenas sobre su público no apareciera en el lugar central de fundamento de la violencia política.
 
La Nación, a través de Morales Solá y Clarín por intermedio de Wiñazki, produjeron, con diferencia temporal de pocas horas, sendos artículos que coinciden en una "explicación" de lo ocurrido en términos más o menos idénticos. Así como Clarín tituló la masacre de Puente Avellaneda en 2001 ("la crisis" causó dos nuevas víctimas) en el caso actual podría ser "la decadencia argentina causó el intento de magnicidio contra la vicepresidenta".
 
¿Cómo se llega a esa insólita elucubración disfrazada de profundidad sociológica? El camino es fácil de imaginar: había que descartar de entrada y sin rodeos, que el atentado tuviera que ver con la campaña de odio y desinformación sistemática de la realidad que desarrollan cotidianamente esas mismas maquinarias de la mentira. Tampoco había que dar lugar a la pregunta sobre cómo y por qué casi cuarenta años después del derrumbe de la última experiencia autoritaria y de establecido el pacto democrático para asegurar que nunca más se repitiera, pudo ocurrir lo que ocurrió: que varias figuras de primera línea de conducción del PRO difundieron una interpretación según la cual la víctima era la única responsable de lo ocurrido.
 
El artículo de Morales Solá es un aporte a la "teoría de la mentira ingeniosa". Su primera parte hace hincapié en el hecho de que supuestas encuestas indican que la mayoría de la ciudadanía no cree que la agresión se haya producido. Cualquier análisis político serio hubiera prescindido de esta insólita manera de acercarse al hecho: con poca sutileza se intenta que un supuesto informe de supuestas encuestas ocupe el lugar central desde el que se piensa el hecho. Es posible que al culto y democrático lector de La Nación le haya terminado pareciendo que el atentado no ocurrió.
 
Esta inferencia -empleada de modo tan central en el enfoque- permite lo principal de la estrategia: darle credibilidad al mito urbano del "autoatentado"; modo perfecto, por otro lado, para colocar a la víctima en el lugar de la culpa. Pero ya en el cierre, el periodista reconoce que el atentado existió, y su hipótesis es que los culpables son sectores marginales afectados por la difícil situación económico-social y que, por eso, repudian a los políticos.
 
Es decir, el hecho que no existió, en realidad existió, pero del examen de sus causas hay que excluir toda referencia a la barbarie del discurso mediático que tiene en la vicepresidenta el destino principal y casi excluyente de sus diarios ataques. 
 

 
En la misma dirección, Wiñazki, en el diario Clarín, habla de la "degradación argentina" como responsable exclusivo del crimen (siempre la metáfora y la abstracción en lugar del análisis concreto). Ese fenómeno -agrega- "va de la pobreza indignada pero digna, hasta el delirium tremens de un cortejo de abombados venenosos que deciden matar".
 
También en este caso, el discurso político de la derecha y la prédica diaria de los grandes medios de comunicación aparecen automáticamente sacados del centro del análisis. Y, de paso, la responsabilidad por la violencia se desplaza hacia los sectores más desprotegidos de la sociedad.
 
Ahora bien, aún en el caso en que el proceso judicial respaldara esta hipótesis (la responsabilidad excluyente de un grupo de marginales), no habría forma de eludir la pregunta realmente política: cuál es la conexión entre los "abombados venenosos" y la prédica mediático-política de odio antiperonista y antikirchnerista.
 
Salvo que hayamos "alucinado", un conjunto de acciones callejeras, activamente promovidas por varios cuadros dirigentes de la coalición de derecha y cubiertas intensamente por los grandes medios sin crítica alguna a espectáculos de abierta repugnancia antidemocrática.
 
Salvo que también estemos "alucinados" quienes creímos ver manifestantes portando bolsas mortuorias con los nombres de los enemigos de esos grupos políticos. Nombres que, además, son implacable y cotidianamente agraviados por los columnistas de los medios más poderosos.
 
En su reaparición, Cristina volvió a exhortar al diálogo político. Lo hizo con alusiones enfáticamente encomiosas a la generosidad de los políticos que ejercían puestos decisivos en las principales fuerzas políticas en los años inmediatamente posteriores a la reconquista democrática de 1983.
 
Es de esperar que la voz de la vicepresidenta que es, a la vez, la figura política central de la política argentina sea escuchada. Porque en el rumbo en el que estamos yendo, la política y los partidos van a terminar colocados en el duro lugar de responsables de un duro desenlace político.
 
Es necesario que la dirigencia política sepa eludir el lugar de partícipe fundamental de ese desenlace. Todos lo recordamos: "que se vayan todos" fue el grito popular durante la crisis de diciembre de 2001. Las elecciones posteriores de 2001 marcaron el punto más bajo de la adhesión política a los dos partidos históricamente más fuertes de la segunda mitad del siglo veinte.
 
La anti política es la forma más brutal de la antidemocracia. Porque apuntala objetivamente a los beneficiarios de las recurrentes crisis argentinas. Justifica sus privilegios, oculta sus responsabilidades.
 
Consiente con los lamentos por la pobreza, pero se opone a discutir la riqueza, especialmente la que se esconde en las guaridas fiscales, la que practica el contrabando, la evasión y elusión de impuestos, la que se considera fuera de la nación y su interés y suele unir su suerte a las potencias del "mundo occidental". La que hace de la especulación financiera su quehacer principal.
 
Reduce la justa insatisfacción con la democracia al acto salvaje e irreflexivo de sectores marginales, "loquitos sueltos" como se suele llamarlos en estos días. El diálogo político es lo único que puede frenar la dialéctica desestabilizadora de los poderosos del país. Sería la toma de la palabra por parte de la política.
 
El acto civilizado de hacerse cargo del conjunto del drama, de examinarlo con espíritu democrático y constructivo. No hay duda de que los partidos políticos tienen responsabilidades en las recurrentes crisis por las que atraviesa el país. Pero no puede ignorarse que el plan de la ínfima minoría privilegiada es terminar con los partidos tal como los conocimos históricamente y aún en las formas muy diferentes en las que actúan hoy.
 
El ideal del privilegio argentino es un mundo sin política, sin partidos. Con la tecnocracia del discurso único poniendo en acción lo "único posible" para el país: el dominio irrestricto del "mercado" (eufemismo para referirse al puñado insignificante, en términos cuantitativos, de especuladores financieros, de oligopolios incontrolados e incontrolables para la política y para el estado, de personas que trabajan para otros intereses que no son los argentinos y guardan su dinero en sitios que los esterilizan para cualquier utilización favorable al desarrollo y al bienestar argentino).
 
Los dirigentes partidarios tienen la oportunidad de salirse del lugar que el privilegio les tiene asignados como chivos expiatorios de las desgracias populares. Para ocupar la escena pública, cada cual con su "verdad relativa" (como le gustaba decir a Néstor Kirchner) y encontrar coincidencias básicas que permitan salvar a la Argentina de nuevas experiencias de autoritarismo y decadencia.
 
En el país ha ocurrido el principal intento de magnicidio que registra la historia. Hay que enfrentar a quienes quieren hacernos mirar para otro lado, de modo que no seamos testigos y artífices de un rumbo nacional en el interior de un mundo en proceso de enormes transformaciones de época.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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16-02-2026 / 09:02
Si algo faltaba para completar la foto de una ofensiva gubernamental a todo trapo, llegó con las medias sanciones de reforma laboral y baja en la edad de punibilidad. Triunfo político del Gobierno, sin dudas, con paliza para la oposición. Sin embargo, resta constatar si esa foto es parte de una película rumbo a ser concluida o si, al cabo, no es más que un recuadro.
 
Lo que el oficialismo se anima a denominar como "modernización" de las condiciones laborales se vio impregnado por el despliegue represivo en los alrededores del Congreso. Hay que detenerse en este punto, porque algunos de sus rasgos son sustantivos para entender fondos de la cuestión.
 
Hubo una marcha de protesta -no impactante, sí muy numerosa- que se dispersó apenas diseminado el impresionante operativo policial. Esos manifestantes fueron ignorados por la prensa oficialista, desde ya. Pero resulta que los medios opositores, con escasas excepciones, también ningunearon a los manifestantes. Prefirieron centrarse en lo burdo de infiltrados y/o marginales que fueron a pudrirla, casi sin registro de quiénes, cuántos, con qué composición, habían ganado la calle.
 
Todo fue de manual. Cuando una manifestación es imponente y bien organizada, no hay services ni ocho cuartos capaces de empiojar. Hacía falta -y esto no se dice con el diario de lunes, sino con repetida evidencia- que los organizadores tomaran precauciones ante lo obvio. No lo hicieron, y lo obvio sucedió.
 
Primeros apuntes, entonces: una marcha justificadísima pero convocada sin mayor convicción, empezando por la otrora "central obrera", y unos marchantes que quedaron al arbitrio de ser operados en forma infantil.
 
Luego, adentro del Congreso ya estaba cocinado que la cúpula cegetista -no hablamos de toda la CGT- había conseguido retener sus cuotas de privilegios burocráticos en materia de aportes sindicales y empresariales. Ellos y los tránsfugas del peronismo "del interior" o "dialoguista", en reemplazo de otras definiciones que hoy resuman de qué se trata el peronismo por fuera de consignas clásicas.
 
Lo objetivo es que se medio-sancionó una reforma de la que, en primer término, una mayoría de la población no tiene o parece no tener ni la menor idea informativa. "Porque son todos iguales". "Porque gracias si me dedico a arreglarme como puedo". "Porque la política no me interesa" y, con sus variantes, sigue la lista de respuestas similares.
 
Viene la votación en Diputados. No debiera arriesgarse una sentencia concluyente porque, en un país político como éste que para bien y mal siempre depara sorpresas, habrá de verse si no falla alguna transa en el propio oficialismo. Por caso, es incierto que el ítem espeluznante de las licencias por enfermedad atraviese el filtro de la Cámara Baja.
 
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían.
 
Nadie en su sano juicio supone que esta reforma significará potenciar el mercado laboral, ni oportunidades de empleo, ni cosa que se le asemeje. Lo aceptan ellos mismos, los voceros del establishment, en sus diálogos reservados. Reconocen que se da trabajo cuando crece la economía y la gente tiene un mango en el bolsillo. No cuando se profundizan las condiciones contractuales entre el zorro y las gallinas.
 

15-02-2026 / 09:02
Hay algo que Javier "el Loco" Milei parece haber entendido con claridad y que demuestra que, más allá de cuán loco esté, tiene intuición política. Lo que Milei entendió es que la oligarquía: los sectores del poder fáctico de la argentina, los siete grupos empresarios aglutinados en AEA, los medios de comunicación hegemónicos, el Poder Judicial de la guarida de Cómodo Py, tienen un mismo jefe. Vive en Avenida Pennsylvania al 1600, en la Casa Blanca, ciudad de Washington. Milei puede decirle "señor chatarrín" al supuestamente todo poderoso Paolo Rocca porque tiene el respaldo abierto de Donald Trump. El líder del Grupo Techint jamás entraría en fricción con el inquilino de la Casa Blanca. Lo mismo se aplica a Héctor Magnetto de Clarín y a toda la cúpula judicial. 
 
El "gran empresariado argentino", a diferencia del brasileño, no tiene proyecto nacional. Una "burguesía nacional" se piensa a si misma rivalizando con otras por negocios y mercados. Eduardo Duhalde, cuando fue presidente interino, decía que había que cobrarle impuestos a los grandes empresarios, pero "aliarse con ellos" para rivalizar con las empresas de otras latitudes. Es la concepción básica del capitalismo nacional. El punto es que los grupos económicos locales no tienen una visión de país. Su imaginario es el de quien administra un territorio colonial. Tienen sus cuentas en EE UU y consiguen ahí el financiamiento. Entonces están sometidos a la legislación americana y a los jueces americanos que sólo un niño puede creer que son independientes.
 
Cristina Fernández está presa por el deseo de venganza de la derecha argentina que quiere darle una lección a la clase política. Es cierto. Pero también es una perseguida política de un sector del poder estadounidense que hoy está gobernando. El anuncio del secretario de Estado Marco Rubio en marzo de 2025 de que le quitaba la visa a CFK para ingresar a EE UU fue la batiseñal para que el poder judicial argentino actuara. Y lo hizo de inmediato. El poder judicial es veloz cuando las órdenes vienen del jefe supremo. Hay que recordar el episodio vergonzoso del Boing 747 de la empresa venezolana Emtrasur que fue directamente robado por la justicia argentina por orden de EE UU. Los jueces le tienen terror a la CIA.
 
Incluso entre los políticos peronistas, si se mira con detenimiento, los que conservan buenas relaciones con Washington también tienen menos problemas judiciales. No es una crítica a esos dirigentes ni una acusación de cipayismo. Es una descripción de cómo funciona el poder en Argentina, de quién maneja los hilos detrás del telón. El economista Roberto Felleti sostiene la hipótesis de que Milei quiere reemplazar al gran capital argentino por uno de origen norteamericano. El único freno que ese proyecto podría tener está en el propio Estados Unidos. El gran capital local se entregaría sin ofrecer resistencia.
 
¿Cómo se libera a la Colonia Argentina? Liberarla del todo es imposible. Se pueden ganar márgenes de soberanía. Los 12 años de peronismo muestran que mientras más soberanía se gana mejor vive el pueblo. No existe la colonia próspera. Es la gran mentira de la derecha. Tampoco hay prosperidad enfrentándose por completo al imperio militar más poderosos que conoció la historia humana. Es un juego de equilibrios.
 
El documento que anunció la lista de unidad para elegir las autoridades del peronismo bonaerense es una luz en el camino. Se sabe que quienes lo firmaron no se quieren demasiado. No se reunirían para brindar en año nuevo. La política se trata justamente de construir entre los que no se quieren en pos de un objetivo superior. El documento tiene dos puntos clave: termina de posicionar a Axel Kicillof como jefe político y no como subalterno y pone el acento en la necesidad de lograr la liberación de CFK como objetivo estratégico. No hay recuperación de soberanía sin la liberación de Cristina. Y el peronismo no tiene sentido sin la búsqueda de soberanía.
 
La Opinión Popular
 

14-02-2026 / 10:02
Hace 12 meses, Javier "el Loco" Milei promocionó el lanzamiento de la memecoin $Libra: hizo perder decenas millones de dólares a inversores en distintos continentes. Quedan flotando en el aire al menos 20 preguntas distintas que el Jefe de Estado debería responder, pero en la causa $Libra, en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Eduardo Taiano quienes aún no han citado a ninguno de los sospechosos.
 
La inacción llegó a tal punto que la Sala I de la Cámara Federal que le imprimiera celeridad a una acción que tiene como imputados al norteamericano Hayden Davis y los argentinos Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. Por el escándalo están denunciados también el propio Jefe de Estado; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el empresario Julian Peh y Sergio Morales, ex funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
 
1-¿Por qué dijo que consiguió el código alfa numérico para hacer la inversión desde internet si esa fuente de números y letras nunca había tomado estado público antes que él posteara? Ahora, se sabe que el mensaje exclusivo nació en Dallas y contenía un código de 44 dígitos que alternaba mayúsculas, minúsculas y números.
 
Servía como llave para comprar la recién creada criptomoneda $LIBRA. Sin ese mensaje, el precio del token no se hubiese disparado. - ¿Por qué el ex jefe de gabinete Guillermo Francos tampoco respondió cuando fue citado por el Congreso Nacional cómo accedió Milei al "contrato"? La respuesta del experimentado funcionario fue tan escueta como inverosímil: "No sé dónde estaba ese código".
 
2-Si $Libra se creó el 14 de febrero a las 18:38 horas. ¿Cómo puede ser que a las 19:00 horas (22 minutos más tarde) 74 billeteras compraron US$ 13 millones en cripto antes del tuit de Milei? ¿Tenían información privilegiada? Uno de los grandes ganadores del truco financiero embolsó US$ 8 millones en ganancias. Cabe recordar que el tuit del Jefe de Estado se produjo a las 19:01, apenas un minuto después que las posiciones estuvieron consolidadas.
 
3-¿Por qué borró su posteo a las 00.36 horas del sábado 15 de febrero si la baja estrepitosa de la cotización ya llevaba más de 4 horas "masacrando" inversores que confiaron en Milei a lo largo y ancho de todo el mundo? Alcanzó un monto de US$ 280 millones la recaudación en apenas 5 horas de la nueva cripto.
 
4-¿Por qué su posteo se materializó un viernes de San Valentín a una hora de la tarde/noche cuando los mercados estarían cerrados hasta las llegada del lunes 17 de febrero de 2025?
 
5-¿Por qué promocionó un producto de un "empresario" como Hayden Davis, quien ya tenía antecedentes negativos en el mercado cripto? Este pseudo financista, minutos después de la publicación de Milei en redes, hizo movimientos de blockchain: 2 transferencias por US$ 507.000 cada una enviadas a una billetera virtual perteneciente a un hombre de 75 años, señalado como intermediario en la conversión de criptos a moneda tradicional.
 
6-¿Tampoco conocía los antecedentes de Novelli y Terrones quienes estuvieron involucrados en "esquemas ponzi"?
 
7-¿Por qué no se pusieron los hermanos Milei a disposición inmediata de la justicia y la comisión parlamentaria investigadora del caso? ¿No hubiera ayudado su completa colaboración en lugar de plantear chicanas para evitar que Karina tuviera que comparecer en el Congreso Nacional?
 
8-¿No le llamó nunca la atención que todos los involucrados en $LIBRA haya escogido el silencio absoluto frente a los requerimientos de la Comisión Investigadora y todavía no fueron citados por la Justicia?
 

13-02-2026 / 10:02
Con un discurso que es música para los oídos de los ricos empresarios, el gobierno ultra derechista de Javier "el Loco" Milei aprobó en la Cámara Alta el proyecto de Reforma Laboral esclavista que es la continuidad de la Motosierra aplicada desde su asunción. Empezó con el DNU 70/2023, siguió con la Ley Bases y otros engendros como el desfinanciamiento en Educación y en Discapacidad; y ahora remata con el recorte y hasta la eliminación de conquistas históricas de justicia social obtenidas tras décadas de lucha obrera y resistencia popular, que costó muchas vidas.
 
La reforma laboral del Gobierno ultra derechista de Milei destruye el derecho de las y los trabajadores por tres grandes vías. Ataca el contrato individual -con la creación del banco de horas, el fraccionamiento de las vacaciones o el recorte a las licencias por enfermedad-, debilita la acción sindical -con los límites al derecho a huelga, o la prohibición de las asambleas- y por último, también ataca a la justicia laboral -con, por ejemplo, el traspaso a los tribunales a la Ciudad de Buenos Aires-.
 
Una encerrona a la que la administración del fascista Milei pretende llevar a los empleados formales, pero también a los informales, a los que deja tanto o más desprotegidos de lo que estaban hasta ahora. Ni trabajadores de aplicaciones ni monotributistas, el proyecto libertario no tiene beneficiarios entre la masa trabajadora.
 
"Si te lastimaste jugando al fútbol, tu jefe no tiene nada que ver". La frase del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, resume el argumento libertario para romper con un derecho histórico: las licencias por enfermedad. Si la ley se sanciona, aquella persona que tenga una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de las tareas laborales cobrará solo el 50 por ciento del sueldo que percibía al momento del accidente durante 3 meses o 6 si tiene personas a cargo.
 
Los libertarios fueron un poco más generosos con aquellos que padezcan "enfermedades no voluntarias", es decir, que no sean consecuencia de actividades voluntarias riesgosas. En ese caso, el empleado tendrá derecho a percibir el 75 por ciento del salario. Una situación a la que la senadora de Fuerza Patria Cristina López calificó como "esclavitud laboral". "Si te enfermás, perdés. Si tu cuerpo no da más perdés, igual que en el siglo XIX", dijo.
 
El proyecto que Bullrich logró sancionar en el Senado habla de una "negociación dinámica" del salario, es decir, que los gremios o los trabajadores particulares pueden acordar con las empresas extras como bonos o compensaciones que estén vinculados a niveles de productividad o de objetivos. También habilita el "banco de horas", que hace que el empleado sume las extras y acumule una especie de saldo para después canjear por días libres o jornadas de trabajo reducidas.
 
Es decir, pone a trabajadores y empresarios en igualdad de condiciones para poder negociar en una relación que es desigual, en la que las fuerzas son distintas. Para el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, Matías Cremonte, "la ley lo que hace es volver a desequilibrar la balanza en favor de los empresarios". Al modificar la Ley de Contrato de Trabajo, el Gobierno busca que las vacaciones se fraccionen por un mínimo de 7 días (antes eran por 15) y que el trabajador tenga, al menos, un período de vacaciones en verano cada 3 años. Una complicación a la hora de combinar con el ritmo escolar en los casos de quienes tienen hijos.
 
Su aprobación es una dura derrota para el movimiento obrero y los trabajadores precarizados, no se crearán más puestos de trabajo, sino que habrá más precarización laboral y superexplotación, generando más riquezas para los empresarios y más penurias para quienes no tienen más que su fuerza de trabajo.
 
La Opinión Popular
 

12-02-2026 / 10:02
El aire pica, arde, lastima la garganta. No se puede respirar. Lágrimas y ojos rojos. Corridas. Un rato antes de las cuatro de la tarde, la calma tensa de la Plaza del Congreso estalló en pedazos. A mansalva, el pelotón de gendarmes dispara sus escopetas desde la avenida Entre Ríos mientras los camiones hidrantes escupen agua para despejar lo que la política no pudo convencer. Llueven las bombas lacrimógenas sobre una plaza que, apenas una hora antes, era un hervidero de trabajadores protestando contra una reforma laboral que se dice moderna pero es esclavista y decimonónica: un viaje sin escalas al siglo XIX.
 
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
 
A las dos de la tarde, las columnas de los gremios empezaron a ganar la calle, y para las tres, la Plaza ya era un mar de banderas y espanto bajo un sol tremendo. Los gendarmes, alineados con una simetría maníaca, exhiben botas con un brillo obsceno, casi un espejo donde podés peinarte antes de que te partan el alma. Estaban agazapados tras las vallas, custodiando un Congreso enjaulado como pajarera de lujo.
 
En el corralito antes del Palacio, el ingenio popular intentó ganarle al cinismo: un cartel gritaba "Saluden a las horas extras que se van", mientras otro advertía: "Con el banco de horas despedite de tu familia". Hay carteles más directos que se agitan sobre las cabezas: "Quitar derechos laborales viola la Constitución Nacional".
 
Bajo un celeste furioso, los paraguas de los ferroviarios servían para taparse del sol mientras una señora repartía estampitas de la Virgen de Luján "para que nos salve". Luis, operario metalúrgico de Quilmes, buscaba un resto de sombra bajo un ombú: "Si te pueden pagar el sueldo con fideos o fraccionarte las vacaciones, lo único que liberan es la mano del patrón para apretarnos más fuerte". Gabriel Espósito, delegado de ATE en Atucha, miraba las vallas con preocupación: "Estamos peleando para tirar atrás esta reforma que nos regresa cien años en el tiempo. Es un capítulo más de un proyecto que quiere ver a los sectores populares de rodillas".
 
Mientras en la calle se ponía el cuerpo, en los pasillos del Senado se pulía el desguace. El clan Caputo y los Menem cerraron el canje de Ganancias por la Reforma Laboral. La perversión es quirúrgica: se derogan estatutos y se liquida la indemnización plena. Pablo Luna, jubilado de YPF, no lo podía creer: "Se están pasando el 14 bis por las pelotas. ¡Qué futuro les espera a los chicos!".
 
Antes de que el gas lo cubriera todo, un solo grito unificaba las columnas: "¡Paro, paro, paro... paro general!". Era el reclamo de la calle que el Parlamento se negaba a escuchar. Pasadas las cuatro, el escenario mutó en pesadilla. Un grupo de encapuchados protagonizó incidentes contra el vallado, la excusa perfecta para que la represión se volviera cacería. El avance de la Gendarmería y de los cosacos de la Ciudad convirtió la Plaza en un territorio ocupado. El "modelo Milei" consiguió su victoria de papel entre nubes de tóxicos.
 
En el asfalto caliente, donde todavía flota el ácido del gas pimienta, el aire se volvió irrespirable. Adentro del Congreso brinda la casta mileísta; afuera, el pueblo mastica el polvo de una traición. La patria no se vende, se defiende, y esta tarde la defensa se escribió con el cuero aguantando el fuego del amo. Pero no seremos su esclavo: sean eternos los derechos que supimos conseguir.
 
La Opinión Popular
 

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