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Sociedad e Interés General - 15-09-2022 / 09:09
NACIÓ EN CÓRDOBA, EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1937

Fernando De la Rúa, un presidente incapaz

Fernando De la Rúa, un presidente incapaz
Fernando De la Rúa. Si bien su mandato se extendía hasta el año 2003, renunció al cargo el 20 de diciembre de 2001 cumpliendo 2 años y 10 días de gobierno, en medio de numerosas protestas sociales durante la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
El 15 de septiembre de 1937, en Córdoba, nacía Fernando De la Rúa. Fue un abogado y político de la Unión Cívica Radical, que fue el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, además de haber sido tres veces senador nacional, una vez diputado nacional y candidato a vicepresidente de la Nación en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973.
 
Fue presidente de Argentina, asumiendo por la Alianza el 10 de diciembre de 1999, sucediendo al segundo gobierno de Carlos Menem. Si bien su mandato se extendía hasta el año 2003, renunció al cargo el 20 de diciembre de 2001 cumpliendo 2 años y 10 días de gobierno, en medio de numerosas protestas sociales durante la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
La consecuente acefalia presidencial obligó a la reunión de una Asamblea Legislativa que determinaría quién debía continuar ejerciendo el cargo, siendo reemplazado por Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y finalmente Eduardo Duhalde en el curso de trece días.
 
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La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue una crisis económico-financiera generada por la restricción a la extracción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro denominada "corralito", que empujó a las calles a ciudadanos que padecían en carne propia las consecuencias del neoliberalismo.
 
Tras esas medidas económicas impulsadas por el entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, la reacción popular fue muy negativa, especialmente la de la clase media (teniendo en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 1.000 dólares mensuales era superior a los ingresos de la mayoría de la población), por lo que la crisis económica también desembocó en una crisis política.
 
Y las protestas no tardaron en llegar. Fue así como durante todo diciembre hubo reclamos y también se produjeron saqueos a supermercados. El 19 de diciembre el presidente Fernando de la Rúa decretó el Estado de Sitio, medida que no fue acatada por la población, que siguió ocupando las calles dejando a las claras la pérdida de legitimidad del gobierno.
 
La mayor parte de los participantes que salieron a las calles a protestar, fueron auto convocados y no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. El lema de la rebelión popular fue "¡Que se vayan todos!". La respuesta del gobierno nacional fue la represión.
 
Lamentablemente, en esos hechos murieron 39 personas por la represión de las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años. Y mientras esto sucedía,  De la Rúa renunció a la Presidencia y huyó de la Casa Rosada en un helicóptero. La renuncia del Presidente de la Nación, el 20 de diciembre de 2001, llevaron a una situación de acefalia presidencial. Culminaba así, la experiencia desastrosa de la Alianza y de De la Rúa. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
En nuestra provincia la represión del autoritario gobernador Sergio Montiel dejó como saldo las muertes de Rosa Eloísa Paniagua, una nenita de 13 años; Romina Iturain, una adolescente de 15 años y José Daniel Rodríguez, un militante social de 25 años; a manos de las fuerzas de la represión, comandadas por el radical Montiel, su Ministro de Gobierno, Enrique Carbó, y el Jefe de Policía, Victoriano Ojeda.
 
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Carlos Menem y Fernando De la Rúa
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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