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"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora" John William Cooke
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Nacionales - 12-09-2022 / 17:09
NO ES MUY DIFÍCIL DE COMPRENDER PORQUE LO HACEN

La derecha no mira con interés el diálogo político que ha lanzado el Frente de Todos

La derecha no mira con interés el diálogo político que ha lanzado el Frente de Todos
Las fuerzas políticas de derecha no miran con simpatía la propuesta de diálogo político que ha lanzado el gobierno del Frente De Todos. No es muy difícil de comprender esa posición: puede desconfiar de una determinada iniciativa política aquel sector político que se favorece con su negación. Quien rechaza el diálogo tiene necesariamente en su cabeza otro territorio más apto para resolver a su favor los diferendos.
Las fuerzas políticas de derecha no miran con simpatía la propuesta de diálogo político que ha lanzado el gobierno del Frente De Todos. No es muy difícil de comprender esa posición: puede desconfiar de una determinada iniciativa política aquel sector político que se favorece con su negación.
 
Quien rechaza el diálogo tiene necesariamente en su cabeza otro territorio más apto para resolver a su favor los diferendos. Si el lugar del diálogo político lo ocupa el incesante flujo desinformativo de las grandes cadenas mediáticas -sistemáticamente alineadas con los gobiernos de Estados Unidos y sus aliados de "occidente"- se entiende que los políticos-estrella de esa constelación y habituales partícipes de ese ruido seudo informativo se sientan más cómodos en ese terreno que en el de la conversación pública con sus adversarios.
 
Menos comprensible es la reacción adversa a la promoción de ese diálogo que circula en el Frente de Todos y sus adyacencias. En este caso, el rechazo a la propuesta se enlaza con la absoluta desconfianza en la conducta de sus adversarios en el interior de un escenario de diálogo.
 
Como el argumento que esgrime la derecha para su rechazo es exactamente el mismo en términos simétricos, podría aparecer una paradoja: como no confiamos en la conducta de nuestros adversarios coincidimos con ellos, "nada de diálogo". Para el caso, dos antagonistas que no coinciden públicamente en nada se ponen de acuerdo en rechazar el diálogo.
 
Por eso es muy importante la discusión en el interior del frente, porque puede dar lugar a una legítima controversia en materias generales (el lugar del diálogo en la vida política democrática) tanto como específicas (a través de qué caminos queremos llegar al tipo de sociedad que imaginamos y deseamos). Dicho de otro modo: ¿Cómo se enfrenta la ofensiva anti-política, anti-derechos y negacionistas?, ¿Cómo se ensancha la propia base de apoyo como no sea a través del convencimiento a su favor de millones de argentinos?
 

 
Fácilmente puede imaginarse el tenor de la respuesta más habitual a estos problemas: la cuestión no está en las palabras sino en la vida cotidiana y particularmente en el nivel de ingresos de las clases subordinadas del neoliberalismo. Parece un argumento fuerte.
 
Tiene de su lado una grande e ilustre tradición política que -proveniente del marxismo economicista y del populismo peronista- creen que la clave del derrumbe del neoliberalismo (o del propio capitalismo) solamente es pensable como una reacción popular y masiva contra la situación económico-social.
 
Ese determinismo puede -y a la vez necesita- de la prescindencia de los argumentos, de la información y, en última instancia, de las palabras. La realidad social, piensan algunos, es tan transparente para la política, como el cuerpo de un hombre enfermo para la medicina.
 
Demás está decir que la historia política está colmada de experiencias que niegan estos enfoques; alcanza con recordar que una de las páginas más gloriosas del movimiento obrero argentino-el "Cordobazo" de 1969 lo protagonizó el segmento que disfrutaba los mejores salarios de esa época, el de los metalúrgicos y los mecánicos. ¿No habrán tenido algo que ver en aquellas gestas las discusiones, las asambleas, los panfletos, los discursos de combate? La palabra, al fin de cuentas.
 
¿Cómo pensamos el renacimiento de la democracia (de los votos y de las libertades conculcadas por la barbarie terrorista) hace muy poco menos de cuatro décadas?
 
Es cierto que la nuestra es una democracia limitada por la concentración inaudita de los recursos, por la impunidad que se desprende del poder económico y por la existencia de los bien llamados "sótanos de la democracia" (curiosos sótanos, en algún caso, que moran en suntuosos edificios y usan toga). Pero justamente por eso hay que dialogar.
 
Por supuesto que el diálogo es como el tango: hacen falta dos. Pero si no hay dos, el camino no es retirarse y que no haya ninguno. Por el contrario, hace falta que el rechazo del diálogo quede expuesto públicamente como la expresión de un sector político y no se diluya en la imposibilidad práctica del diálogo. Y además no debe descartarse que pueda lograrse que surjan actores impensados e impensables en otras circunstancias. Que se pueda empezar a romper con el modo filo-terrorista de hacer política.
 
Justamente porque el atentado mortal contra la vicepresidenta y líder de la principal fuerza política argentina introduce en la escena un aspecto crítico: si no se preserva un lugar para el diálogo (que es un lugar para la política) estamos expuestos a enormes amenazas.
 
Y quienes hemos vivido ya bastante con la experiencia del terrorismo de estado no tendríamos que darnos el "derecho" de no militar por una solución pacífica y política de la gravísima crisis en la que nos encontramos.
 
El país vive una grave crisis orgánica (socioeconómica, jurídica y política) al mismo tiempo que en el mundo se dan situaciones que podrían llegar a converger en una excepcional oportunidad para nuestro país, en la creación de condiciones materiales inmejorables para una política de unidad nacional, integración regional y transformación drástica del poder a escala mundial.
 
Pero esa oportunidad será tal si se actúa con mucha inteligencia y mucho patriotismo. En caso contrario se convertirá en una reproducción ampliada de nuestro atraso, de nuestra dependencia colonial y nuestra "ingobernabilidad" política.
 
Hay quien teme que la ocasión de un diálogo pueda debilitar el nervio transformador en el interior del campo popular. Que pueda servir para "adecentar" a ciertas derechas y darle certificado de probidad democrática a gente que ha mostrado su ausencia de compromisos en esa materia. No parece demasiado sensato ese temor.
 
El núcleo duro de la derecha clasista y violenta, ése al que hay que terminar de desenmascarar ante millones de ciudadanos y ciudadanas, no está en condiciones de dialogar. Ahora bien, ¿con quién dialogaríamos entonces? De eso justamente se trata, de correr el cerco, de restarle homogeneidad a un bloque social que crece más cuanto más inestable y peligroso se vuelve el clima político nacional.
 
El campo popular no tiene nada bueno que esperar del progresivo recalentamiento del clima político, inexorable si no se le oponen iniciativas políticas amplias y creadoras. Ciertamente estas iniciativas están bloqueadas por lo que se conoce como "la grieta" argentina. Pero esa grieta es solamente una forma que ha adoptado el conflicto político argentino y no una fatalidad como se suele considerar.
 
¿Quiere decir entonces que el antagonismo político argentino podría ser disuelto por una "conversación entre damas y caballeros? Nada de esto hay en el objetivo de estas líneas. El antagonismo argentino es tan viejo como la patria y no desaparecerá antes de parir un país diferente, es decir justo, libre y soberano. A este objetivo no se llega apoyando siempre un mismo camino, una misma táctica, una misma retórica.
 
Ninguna de las fuentes político-ideológicas del campo popular, ninguno de sus grandes líderes participó en esa visión esquemática de la vida política. Más bien fueron diversos tipos de sectas las que lo prohijaron y desaparecieron sin dejar rastro.
 
"La única verdad es la realidad", esta enigmática frase que Perón rescató de la tradición aristotélica parece hoy una guía política eficaz. Se la puede interpretar como una fuerte advertencia contra el voluntarismo político y contra los esquemas políticos o teóricos que permanecen incólumes frente a cambios bruscos de la realidad.
 
No es un llamado a la resignación con el estado de cosas. No es un argumento para justificar el miedo. Es la condición misma de la política. Su carácter cambiante, su naturaleza más profunda. Su condición de práctica que se coloca por fuera y por encima de dogmas y de frases hechas.
 
En Argentina hemos sufrido un intento de magnicidio, en la persona de Cristina Kirchner. No tenemos del derecho de seguir pensando exactamente igual que antes de este parteaguas histórico, el primero por su gravedad en toda la historia independiente de Argentina. Está en juego la democracia. Está en juego la patria.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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05-10-2022 / 09:10
La exministra de Seguridad de Mauricio Macri y actual presidenta del PRO fue denunciada por direccionar la compra de sistemas de seguridad para pasos fronterizos a una firma a la que le pagó 35 millones de dólares, 5 millones más de lo que ofrecían sus competidoras en la licitación, y a la que el Estado le pagó también el impuesto a las ganancias por 600 mil dólares a través de un ente cooperador.
 
La voluntad en los tribunales de Comodoro Py para investigar los negociados del macrismo con empresas amigas estará a prueba a partir de una denuncia que presentó la Oficina Anticorrupción, que le adjudica a la exministra y jefa del PRO, la bolsonarista Patricia Bullrich, el direccionamiento de la compra de sistemas de seguridad para pasos fronterizos en 2016 a una firma a la que se le pagó 35 millones de dólares, que eran 5 millones de dólares más que lo que ofrecían sus competidoras en la licitación, y a la que el Estado le terminó abonando también el impuesto a las ganancias (entre otros) por 600 mil dólares a través de un ente cooperador.
 
La denuncia por estafa, violación de los deberes de funcionario público y malversación de fondos no sólo está dirigida contra la polémica Bullrich, sino que también abarca al exsecretario de Seguridad Interior y actual diputado de Juntos por el Cambio, Gerardo Milman y al exsecretario de coordinación de la cartera Alberto Föhrig y al exjefe de gabinete, Marcos Peña.
 
"El monto finalmente pactado" con el consorcio Israel Aerospace Industries-Rafael SA "ascendió a USD 35.000.000, el que resultaba muy superior a los USD 28.901.000 ofertados originariamente, y superaba en USD 5.049.445 la propuesta de su competidora Aeronautics Ltd", dice la denuncia de la OA, que dirige Félix Crous.
 
La adquisición consistía básicamente en unas torres con cámaras y otras con sistemas de comunicación para captar llamadas. En un caso incluso las torres no funcionaban en Argentina porque estaban pensadas para territorio israelí y tuvieron que elevarlas. Fueron presentadas como sistemas integrales de seguridad para los pasos fronterizos de Foz de Iguazú, La Quiaca - Villazón, Aguas Blancas - Bermejo y Salvador Mazza.
 

04-10-2022 / 11:10
El diputado nacional de la UCR, Facundo Manes, volvió a cruzar al expresidente Mauricio Macri. El domingo lo había hecho en el segundo hogar del líder del PRO: en el programa de Luis Majul en LN+. Ahora lo hizo en el canal macrista del Grupo Clarín. Lo afirmó después de haber cuestionado la gestión del expresidente, que generó furibundas reacciones en Juntos por el Cambio.
 
"Prometió sanear la Justicia y quedó en deuda", dijo Manes sobre el gobierno de Cambiemos en TN. "El gobierno del expresidente Macri llegó con la obligación de sanear las cloacas de las servicios de inteligencia, ciertos aspectos de la influencia del poder político en la Justicia. Lamentablemente es una deuda que tenemos que reconocer", manifestó.
 
Sobre las críticas que recibió del PRO, Facundo Manes expresó: "No me imaginé que iba a hacer tanto lío. Me sorprendió todo lo que pasó porque no me pareció nada tan espectacular. No estoy tensionando Juntos por el Cambio".
 
"Hay que reflexionar sobre qué significa el populismo. En el gobierno anterior hubo un populismo institucional, es un problema crónico de la Argentina. Para mí, no hay crecimiento económico ni desarrollo si no hay una modernización institucional. Es una falla desde hace mucho tiempo", indicó el líder de un sector de la UCR.
 
En ese sentido, el diputado que ya ha mostrado varias críticas planteó: "Hablo como mente de científico. Cuando hacemos una investigación, vemos lo que se hizo antes. Si lo que hicieron los nuestros fue malo, no lo tomamos aunque sea de nuestro sector. Y si alguien de nuestros oponentes hizo algo bueno, lo tomamos. Mi mente es diferente a la de la política, donde todos son como tribus que si de este lado tenés que pensar igual".
 
"Yo creo que el gobierno de Macri tuvo una deuda con el saneamiento de la justicia y creo que sin eso la Argentina no se va a desarrollar", enfatizó Manes y remarcó: "El problema de esto es que está oculto lo que fue la deuda durante el macrismo porque el kirchnerismo es terrible. Es tan grave lo del kirchnerismo, es tan patético, triste e infinitamente peor, que frente a eso queda como algo mínimo".
 
Manes fue tajante y frontal, derecho contra Macri. El PRO lo entendió. Y le saltó a la yugular. María Eugenia Vidal escribió un tuit: "No cuenten conmigo para limarlo, ensuciarlo o agredir a Mauricio Macri". Hernán Lombardi escribió vía tuit: "El que se suma al espacio debe venir a construir y no venir a destruir. Debe venir a sumar y no a restar". Y siguió: "Manes muestra una enorme confusión de tiempo y de lugar".
 

03-10-2022 / 17:10
Una declaración del diputado nacional por la UCR, Facundo Manes, volvió a encender la interna dentro de Juntos por el Cambio. El legislador, y uno de los nombres que suenan más fuerte para encabezar una fórmula presidencial, apuntó contra el ex presidente Mauricio Macri: "Tuvo operadores que manejaban la Justicia. Hubo evidencia de que espió a gente de su gobierno".
 
Manes hizo estas declaraciones nada más y nada menos que en La Nación Más, donde fue entrevistado por Luis Majul. El periodista le planteó que "algunos creen que el radicalismo es 'neopopulista'". "Macri es uno de ellos", agregó Majul luego de que Manes le preguntara "quién cree eso".
 
De este modo, el conductor hizo referencia a cuando, en junio pasado, Macri afirmó durante una conferencia en Brasil que "el populismo se originó en Latinoamérica y tal vez en Argentina es donde arrancó, primero con Yrigoyen y después con Perón y Evita". Ante esto, Manes disparó: "Macri debería reflexionar, porque en su gobierno tuvo populismo constitucional (sic). Tuvo operadores que manejaban la Justicia. Eso es populismo institucional. Hubo evidencia de que espió a gente de su gobierno".
 
"Así, trajo a cuentas el escándalo por el espionaje ilegal contra dirigentes tanto peronistas como de Juntos por el Cambio durante el propio gobierno de Macri, por el cual fue acusado su secretario personal, Darío Nieto, y su exsecretaria de Documentación presidencial, Susana Martinengo. El propio Macri, además, fue procesado por el espionaje ilegal a familiares de víctimas del hundimiento del ARA San Juan, aunque finalmente fue sobreseído", recordó.
 
Luego, el neurólogo y primer candidato radical bonaerense en las elecciones del año pasado profundizó en su definición de Macri. "El populismo institucional lleva al fracaso de las naciones. Hay populismo económico, que representa el kirchnerismo, y hay populismo institucional", diferenció, ubicando al expresidente en esta última categoría.
 
"Yo creo que Macri, con Cristina Kirchner, no nos permiten pensar un país", agregó ante la pregunta de Majul de si quiere "jubilar" al líder del PRO. "Hoy hay dos liderazgos. Uno es Cristina Kirchner, donde está Alberto Fernández, donde está Sergio Massa. Y hay otro liderazgo que es Macri donde está Larreta, donde está Bullrich. Creo que esa antinomia nos impide pensar un país", desarrolló.
 
Macri todavía tiene que resolver la interna del partido que fundó, el PRO, donde compite con el Jefe de Gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, que ya está metido en la disputa con el radicalismo para comandar Juntos por el Cambio. La UCR tuvo un subidón de autoestima con la llegada de Facundo Manes y pretende dejar de ser el furgón de cola de la alianza de derecha para pasar a ser la locomotora. Inmediatamente, los intolerantes "halcones" del macrismo contraatacaron: El Pro, la Coalición Cívica y hasta Javier Milei lo tildaron de "demagogo" y dijeron que si no le gusta JxC 2023, lo mejor es que "siga su rumbo".
 
La Opinión Popular

02-10-2022 / 09:10
El último 27 de septiembre el diario La Nación publicó una suerte de "editorial", atribuida su redacción a "destacados periodistas" del medio. La primera palabra del título ya adelanta su contenido y su objetivo político: ¿Atentado? es esa palabra inicial. Ya sabemos que estamos frente a una mirada negacionista, que reduce -sin ningún disimulo- el fallido intento de asesinato de Cristina a una maniobra de la propia víctima con vistas a una auto victimización para obtener ventajas en su situación procesal. Es decir, no se trataría de un intento de matarla sino de un "relato" K; más o menos -sugieren- como el que demostró el suicidio de Nisman.
 
Frente a tamaña interpretación conspiración, podrían esperarse argumentos y pruebas que la fundamenten. Nada de eso: la "prueba" es que en "las encuestas" posteriores hay una mayoría de "encuestados" que opinan de esa manera. De modo que las más mínimas reglas del oficio periodístico (investigación, testimonios, hechos objetivos...) son suplantadas por la "opinión de la gente", representada en este caso por algunas empresas que investigan la "opinión" pública.
 
Toda una novedad para la ciencia jurídica: una encuesta en el lugar principal del juicio sobre un magnicidio. Es la consagración de algo que viene sucediendo en los últimos años en el país: una denuncia de corrupción contra un funcionario (kirchnerista, claro) se convierte en una certeza mediática que demanda el castigo aún en la carencia de cualquier procedimiento jurídico. Es la dictadura de la opinión pública.
 
Pero resulta, además, que esa opinión no tiene nada de espontánea, tampoco de objetiva. Está alimentada por una maquinaria mediática que bombardea incansablemente las conciencias. Que tiene el semáforo rojo para diferenciar a los "justos" de los "réprobos". Este poder no democrático de los grandes complejos mediáticos no sería, sin embargo, tan grave si sus libres creaciones de culpabilidades enemigas tuvieran el obstáculo de un poder judicial independiente que juzgara los hechos con la ley y la constitución en las manos.
 
El sistema judicial acaba de desprocesar a D'Alesio y su banda después de que las constancias probatorias de sus delitos fueran ampliamente conocidas por todos los que tuvieron algún interés en el asunto.  ¡En cualquier momento La Nación puede titular algún otro de sus libelos "la sociedad cree en la inocencia de D'Alesio"!
 
El actual peso de los poderes fácticos, no reglados por ninguna ley, es tendencialmente mortal para la subsistencia del régimen democrático en nuestro país. Son poderes sustentados en las creencias sociales, como si estas creencias nacieran y se desarrollaran en un vacío de poder y de política. 
 

02-10-2022 / 08:10
Los conflictos de cualquier tipo (laborales, educativos, sociales, económicos siguen las firmas) pueden subestimarse o negarse; jamás evitarse. Una sociedad democrática se mueve a su ritmo. Por lo general son complejos, suceden dentro de un contexto histórico, arraigan en tradiciones, tienen precedentes.
 
En ningún país del mundo hay unanimidad; tampoco en la Argentina federal, diversa y pluralista. La infatuada derecha autóctona piensa distinto y viene acuñando "la teoría de un solo demonio". El populismo, la izquierda, los pibes que ocupan escuelas, los planeros son culpables de todo disenso, carecen de legitimidad para reivindicar sus derechos. Extorsionadores, delincuentes, quedan excluidos del diálogo democrático aún de las tratativas usuales en toda pulseada por intereses.
 
El diputado Javier Milei se esmera para quedar a la derecha de Juntos por el Cambio pero la principal oposición le deja poco margen. El Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se halconiza a diario en desesperada carrera para empardar a otros presidenciables.
 
Tal vez no lo consiga, tal vez esté destiñendo el perfil que quiso armar hace tres años... pero criminaliza a los estudiantes que formulan demandas del sector, tomando colegios. Un clásico de las luchas populares que se concreta cerca del aniversario de la Noche de los lápices.
 
La ministra Soledad Acuña ni se imagina armar una instancia de negociación, habla de denuncias penales. Miente porque no hay delito. El larretismo pijotea consigo mismo: denuncia contravenciones, manda policías de noche a los hogares de los chicos ocupantes.
 
Manifestarse es un derecho cívico, las normas argentinas estipulan priorizar el interés superior del menor. Acuña y Larreta se ne fregan. Comisionan policías que ingresan al Colegio Nacional Buenos Aires, la autonomía universitaria te la debo aunque ningún aliado radical cambiemita diga "esta boca es mía" o conmemore la Reforma universitaria.
 
Enviados de Larreta consultan a los jueces de su feudo, aquellos que son tropa propia. Le responden que no hay delito ni perspectiva de trasladar la responsabilidad penal o contravencional de los hijos a los padres. A "Horacio" no le importa ya que su afán es amedrentar.
 

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