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Internacionales - 02-09-2022 / 08:09
RACISMO EN WYOMING, ESTADOS UNIDOS, 2 DE SEPTIEMBRE DE 1885

Masacre de Rock Springs: Mineros blancos atacan a sus colegas chinos, matando a 28, hiriendo a 15 y forzando al resto a huir

Masacre de Rock Springs: Mineros blancos atacan a sus colegas chinos, matando a 28, hiriendo a 15 y forzando al resto a huir
La masacre de Rock Springs tuvo lugar el 02 de septiembre de 1885, en el condado de Sweetwater, Wyoming, Estados Unidos.
La masacre de Rock Springs tuvo lugar el 02 de septiembre de 1885, en el condado de Sweetwater, Wyoming, Estados Unidos. Los disturbios, que tuvieron como protagonistas a mineros inmigrantes chinos y mineros blancos, fueron el resultado de las tensiones raciales y de una disputa laboral que había en ese momento derivada de la política de la Union Pacific Coal Department de pagar menos a los mineros chinos que a los blancos.Esta política originaba que se contrataran más chinos que blancos, lo que enfureció a los mineros blancos y alimentó los disturbios. Las tensiones raciales fueron un factor aún mayor en la masacre.
 
Cuando finalizaron los enfrentamientos, 28 mineros chinos habían fallecido (algunas fuentes indican que fallecieron entre 40 y 50) y 15 estaban heridos. Los agresores incendiaron 75 casas de chinos, lo que causó una pérdida de 150.000 dólares por propiedad dañada (el equivalente a 3,83 millones de dólares de la actualidad). El periódico local defendió la masacre, al igual que otros diarios del oeste de los Estados Unidos.
 
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La tensión entre los blancos y los inmigrantes asiáticos chinos a finales del siglo XIX en el oeste de los Estados Unidos era más alta que nunca, en particular durante la década previa a la masacre. La masacre de Rock Springs fue el estallido violento tras años de una gran chinofobia en todo el país.
 
El Acta de Exclusión China en 1882 suspendió la inmigración china durante diez años, después de que miles de inmigrantes llegaran al oeste de EE.UU.
 
La mayoría de los inmigrantes chinos que llegaban al territorio de Wyoming primero buscaban empleo en los ferrocarriles, pero muchos terminaban trabajando en minas de carbón, propiedad de Union Pacific.
 
A medida que fue creciendo la inmigración china, también fue creciendo el odio hacia ellos por parte de los blancos. El grupo Knights of Labor, una de las organizaciones más fuertes que se oponían al empleo de los chinos inmigrantes, y la mayoría de los agresores de la masacre pertenecían a dicha organización. Sin embargo, nunca se hizo una conexión directa entre los disturbios y la organización nacional Knights of Labor.
 
Como consecuencia inmediata de los disturbios, se establecieron tropas federales en Rock Springs. Las tropas protegieron a los mineros chinos sobrevivientes que se habían trasladado a Evanston, Wyoming de regreso a Rock Springs una semana después de la masacre.
 
Los medios de la época reaccionaron rápidamente: en Rock Springs, el periódico local respaldó el resultado de los disturbios, mientras que en otros periódicos de Wyoming el apoyo a la masacre se limitaba a mostrar empatía con la causa de los mineros blancos.
 
La masacre de Rock Springs fue parte de una gran ola de violencia en contra de los chinos.
 
Fuente: Wikipedia
 
02 de septiembre de 1885 

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Masacre de Rock Springs: Mineros blancos atacan a sus colegas chinos, matando a 28, hiriendo a 15 y forzando al resto a huir
Soldados federales en la calle South Front, Rock Springs, 1885.
Masacre de Rock Springs: Mineros blancos atacan a sus colegas chinos, matando a 28, hiriendo a 15 y forzando al resto a huir
Una ilustración de la masacre publicada en un número del año 1886 de Harper's Weekly.
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En el Frente de Todos existe coincidencia en marcar la gran elección que hizo Lula da Silva, al llegar en primera vuelta al 48,5%. Pero también admitían la preocupación por la consolidación de un espacio de ultraderecha, una novedad en la política de la región. Para explorar las posibles consecuencias en la campaña argentina, aconsejaban esperar ver lo que quedaba de campaña y el resultado del segundo turno del 30 de octubre.
 
El triunfo de Lula sobre Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas dejó un sabor agridulce en quienes se identifican con una visión progresista de la sociedad y miran con preocupación el avance de las ultraderechas en la región y en el mundo. Las fallas groseras de la mayoría de las encuestas previas a los comicios fueron el principal alimento de esos sentimientos encontrados, ya que habían despertado grandes expectativas sobre un triunfo holgado del líder del Partido de los Trabajadores que, luego, las urnas no ratificaron.
 
En verdad, los sondeos previos acertaron, con buen grado de precisión, los votos que obtuvo Lula, pero subestimaron en por lo menos diez puntos los que cosechó Bolsonaro. De ahí que los cinco puntos de diferencia que finalmente sacó el expresidente tuvieron sabor a poco entre sus simpatizantes.
 
No deja de ser llamativo que ese resultado (48,4% de Lula contra 43,2% de Bolsonaro) se aproxima bastante al que se dio en Argentina el año 2019 (48,2% de Alberto Fernández contra 40,2% de Mauricio Macri). En ambos casos los oficialismos de derecha fueron vencidos por espacios populares que no alcanzaron, por poco margen, la mitad de los sufragios.
 
Pero en su favor debe reconocerse que superaron el 40% de los votos a pesar del sesgo antipopular de sus gestiones; un nivel muy alto que denota la consolidación del voto de derecha en la región y en el mundo. Esta realidad se ve reflejada muy bien en la frase -de una amarga ironía- que dice: "El producto más acabado del capitalismo es el pobre de derecha". Para lograr tan altos guarismos los representantes de la derecha neo (neoliberal con cuotas variables de neofascismo) recogen votos del electorado de origen popular que parece expresar así niveles crecientes de insatisfacción y desilusión, exacerbados por los grandes medios de la derecha.
 
Algunos datos de la realidad brasileña, especialmente los referidos a la brutal desigualdad social, quizás ayuden a entender algo mejor tan complejos procesos. Según la organización Oxfam el 5% más rico de la población de Brasil tiene los mismos ingresos que recibe el 95% restante; por otra parte es el tercer país más desigual de América Latina detrás de Colombia y Honduras, y el décimo más desigual del mundo.
 
El proceso de inclusión social que había iniciado Lula da Silva bajo su primera presidencia fue rápidamente neutralizado por el conservadurismo bolsonarista. Además el líder del PT había logrado ubicar a Brasil como la sexta economía mundial, logro que también arruinara la derecha al hacerla retroceder al décimo tercer lugar. Todo indica que la degradación social operó como tierra fértil para que germinen las semillas del autoritarismo más violento y retrógrado. Y en ese suelo debe sembrar hoy Lula da Silva su proyecto reparador.
 
El triunfo no parece lejano para el PT pues está a solo 1,6 puntos de la meta. Pero tendrá que resistir los embates del bolsonarismo que no reconoce límites a la hora de agredir con la violencia y la mentira. Son horas decisivas no solo para los brasileños sino también para toda Latinoamérica.
 
La Opinión Popular
 

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