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Entre Ríos - 15-08-2022 / 10:08
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

En Entre Ríos no todos estuvieron comprometidos contra el covid-19

En Entre Ríos no todos estuvieron comprometidos contra el covid-19
La ministra de Salud de la Provincia Sonia Velázquez, analizó lo realizado por su área frente a la pandemia. Destacó la entrega y el compromiso de los trabajadores de la Salud, resaltó que en la provincia se registraron 72 muertes de personal afectados a la pandemia, valoró el acompañamiento y compromiso del gobernador Gustavo Bordet, pero lamentó del mismo modo que no todos los dirigentes supieron estar a la altura de las circunstancias.
La ministra de Salud de la Provincia Sonia Velázquez, analizó lo realizado por su área frente a la pandemia. Destacó la entrega y el compromiso de los trabajadores de la Salud, resaltó que en la provincia se registraron 72 muertes de personal afectados a la pandemia, valoró el acompañamiento y compromiso del gobernador Gustavo Bordet, pero lamentó del mismo modo que no todos los dirigentes supieron estar a la altura de las circunstancias. Aunque la pandemia no ha terminado, cabe hacer un breve balance provisional del tema.
 
¿Quiénes fueron los dirigentes que no supieron estar a la altura de las circunstancias? En primer lugar, sectores políticos opositores de la derecha que impulsaron el movimiento negacionista antivacuna. Desde el comienzo de la peste atacaron todas las medidas de cuidado sanitario dispuestas por el Gobierno. "Que se mueran los que tengan que morirse", fue el consejo de Mauricio Macri, a lo que le siguió la absurda denuncia penal de Elisa Carrió por "envenenamiento" con la vacuna. Y hasta apelaron a una Corte Suprema adicta para no cumplir con medidas sanitarias en medio de una pandemia.
 
Por su parte, y para perjudicar al Gobierno, el sector libertario, anti científico y extremista de Patricia Bullrich y Javier Milei sabotearon activamente la lucha contra la pandemia: convocaron y participaron en movilizaciones piruchas con argumentaciones conspirativas, anti intelectuales e inverosímiles, en abierto apoyo a quienes se oponían a todo cuidado, quemando barbijos, sosteniendo que el virus SARS-CoV-2 no existía, que las vacunas eran venenos, que las PCR y la vacunación no eran eficaces, que se entubaba a personas sanas y que los muertos eran una ficción. Y presionaban para que el Gobierno enfrentara la pandemia con los métodos de desprotección total de Donald Trump y Jair Bolsonaro.
 
En Entre Ríos, influidos por esos dirigentes, no faltaron personas indiferentes, desorientadas o ignorantes; oportunistas políticos, saboteadores que jugaron a favor del Covid-19, del contagio y las muertes, que trataron de sacar ventajas electorales de la calamidad colectiva, fomentando la desobediencia y utilizando el hartazgo por la prolongada pandemia. El sabotaje político fue el entorpecimiento intencional de las medidas de cuidado contra la pandemia; para desgastar al oficialismo o bien para beneficiar electoralmente a dirigentes de la oposición.
 
¿Cómo enfrentó la gestión de Bordet a las olas de covid-19? El enfoque fue construido alrededor de los consensos de la comunidad científica, y con el foco puesto en salvar vidas y contener los costos sociales de la parálisis económica. Con inversión en infraestructura sanitaria y personal médico, terminó hospitales como La Baxada y sumó camas de terapia intensiva en toda la provincia. Con cuidados, con vacunación, con la preocupación por los niños en las escuelas, al igual que los mayores de 50 años, recomendando el uso de barbijo y la higiene de manos. La vacunación demostró su efectividad, con ella y atendiendo las dos medidas anteriores, se limitó el número casos. Y si los hubo no fueron más severos, gracias a cada medida sanitaria que se tomó, al esfuerzo de la sociedad y a los equipos de salud. El accionar del gobierno, que consiguió las vacunas suficientes, tal vez no libró a todos de un contagio, pero sí se dio protección contra la internación, la enfermedad grave y la muerte.
 

Los que no se quisieron vacunar, ocuparon en proporción muchísimo más alta las camas de terapia intensiva, provocando una afectación severa de los recursos económicos, que era evitable. Si estuvieran vacunados hubieran bajado notablemente los requerimientos de atención compleja y, con ello, las partidas presupuestarias que se distrajeron para atender a un sector de la población que se negó a ser inmunizada en forma gratuita.
 
La oposición extrema, con rasgos que lo unían con la ultraderecha de los Estados Unidos o Brasil, rechazó la vacunación contra el Covid en medio de una pandemia, y no fue inocua. Conspiró contra las condiciones sanitarias del conjunto social al reducir el número de personas inmunizadas y por lo tanto favorecer la circulación del virus, con lo cual entorpeció el regreso a la "normalidad", con sus graves consecuencias económicas. Además, obligó al Estado a disponer de más recursos fiscales para atender a la población no vacunada porque requirió, en una proporción muy superior, los cuidados de terapia intensiva, cuyo alto costo debieron ser afrontado por los fondos públicos, es decir por todos los entrerrianos. Esto sin tener en cuenta el costo mayor, que son las vidas perdidas por la irresponsabilidad de una minoría.
 
Los esfuerzos del gobierno de Bordet para afrontar la peste lograron atenuar sus efectos, pero los problemas económicos y sociales que provocó la pandemia fueron atribuidos a las decisiones oficiales. El cierre de comercios por las precauciones sanitarias, los impedimentos para traslados y vacaciones, y otras medidas necesarias de cuidado fueron antipáticas. Enfrentarse a la pérdida de familiares, a la incertidumbre laboral y social, y a los cambios en la forma de relacionarnos que impuso la crisis sanitaria, promovieron un clima de malhumor, que se expresó en el voto castigo al Gobierno en 2021.
 
El elemento más fuerte que provocó ese cambio importante en las tendencias del voto fue la pandemia, que instaló la bronca por el proceso traumático que implicó el mayor desastre sanitario de la humanidad de las últimas décadas. A pesar del desempeño aceptable del Gobierno en la lucha contra la enfermedad -que tarde o temprano será reconocido incluso por sus detractores- toda la sociedad resultó afectada ya sea en la salud, en el trabajo, en la educación o en la vida cotidiana. Las muchas cosas que sí se hicieron, evidentemente, no alcanzaron o no fueron bien explicadas, o las dos cosas.
 
La Opinión Popular
 


 En Entre Ríos no todos estuvieron comprometidos contra el covid-19 
 
Los desafíos de Sergio Massa
 
Los diferentes sectores del Frente de Todos (FdT) coinciden en que la llegada de Sergio Massa al Palacio de Hacienda implicó un "cambio de aire" para la coalición, cuya dirigencia se muestra enfocada en la gestión de las prioridades económicas mientras deja en un segundo plano el debate interno, al tiempo que observa cómo escalan las peleas en Juntos por el Cambio.
 
La puja de poder entre los socios del FdT había desembocado en una crisis que estalló tras la renuncia del ex ministro de Economía Martín Guzmán y golpeó de lleno a la debilitada economía nacional. Los resultados de la mala praxis política comienzan a reflejarse de manera inapelable en la estadística.
 
La inflación de julio, según el INDEC, fue de 7,4%, la más alta desde 2002 cuando el país salía de la hecatombe pos convertibilidad. En junio pasado el mismo índice había sido de 5,3%, la diferencia de más de 2 puntos porcentuales entre un registro y el otro no encuentra otra explicación que la citada crisis. En poco más de un mes, el dólar libre pasó del orden de los 240 pesos a los 300 y en los 13 días que van de agosto se perdieron más de 1.000 millones de dólares de las reservas.
 
No se trata de numeritos que impactan solo en las pizarras de los bancos y las financieras, son reflejos de un proceso de deterioro que golpea de lleno en la vida de los sectores más vulnerables de la población. Parte de eso fue reflejado por un reciente relevamiento de Unicef que indica que más de un millón de niñas, niños y adolescentes saltean al menos una de las comidas diarias y su dieta perdió en materia de valores nutricionales.
 
Por mezquindad política o simple torpeza, les llevó más de un mes aceptar que Sergio Massa era el único dentro del FdT con el peso suficiente para encabezar una reunificación ordenada de esa variopinta coalición.
 
Después del paso de Silvina Batakis que extendió de manera innecesaria la incertidumbre pos renuncia de Guzmán, el súper ministro Sergio Massa asumió con el enorme desafío de poner orden entre sus aliados y al mismo tiempo, mantener a flote una economía que hace agua por todos lados.
 
La entronización de Massa, un hombre con fluidos contactos con el establishment económico y financiero y con llegada directa a la embajada de Estados Unidos, fue bien recibida por los mercados. Pero lo improvisado de su llegada en un contexto muy delicado, lo obliga a actuar contra reloj.
 
Asumió sin equipo y los economistas más renombrados relacionados a su espacio político prefirieron no acompañarlo en tan compleja tarea. A más de dos semanas de su designación, todavía no consiguió incorporar a un especialista en macroeconomía que lo respalde como viceministro, algo que sería muy deseable dado que Massa ni siquiera es economista.
 

En Entre Ríos no todos estuvieron comprometidos contra el covid-19 
 
Línea de acción general
 
Los anuncios que hizo hasta ahora el nuevo ministro, cuyos detalles técnicos de instrumentación todavía no están claros, están lejos de configurar un plan de normalización pero permiten vislumbrar una línea de acción general que mezcla ajuste ortodoxo con paliativos para los sectores más humildes.
 
Lo grueso del ajuste del gasto público pasará por un recorte en los subsidios a la energía, los pormenores se conocerán esta semana, el establecimiento de topes de gasto, redefinición de prioridades en todos los ministerios y una auditoría de los planes sociales.
 
Para intentar contener la suba de precios apelará a la contracción monetaria y a sostener tasas de interés positivas (el jueves el Central aumentó casi 10 puntos la tasa de referencia). La misma receta con la que la gestión de Mauricio Macri terminó duplicando la inflación heredada, elevando la cotización del dólar de menos de 10 pesos a más de 60 y planchando los niveles de actividad.
 
Para aliviar el impacto social del ajuste y hacer que el sapo de gobernar con el manual del enemigo sea un poco más digerible para el kirchnerismo, el súper ministro ya anunció un bono para los jubilados de la mínima y anticipó que convocará a centrales obreras y cámaras empresariales para otorgar aumentos salariales en las escalas más bajas. En los pasillos de Hacienda se rumorea que si la concertación no prospera, habría aumentos por decreto.
 
Recomponer reservas es la otra gran urgencia que enfrenta la nueva gestión a cargo del tigrense. El plan consiste en rezar para que suban las temperaturas lo antes posible y con ello se reduzcan las importaciones de energía, prenderle una vela al campo para que acelere la liquidación de exportaciones y practicar recitados del Corán a la espera de un préstamo qatarí.
 
Massa se muestra más dispuesto que Guzmán a otorgar concesiones al campo (némesis del kirchnerismo) con el objetivo de que las cerealeras liquiden exportaciones por 1.000 millones de dólares en las próximas dos semanas. El viernes se reunió con representantes de la Mesa de Enlace, pero el problema es que el campo huele la debilidad del Gobierno y pone sobre la mesa exigencias que hasta hace solo dos meses hubieran sido inimaginables, como cobrar dólar bolsa en vez del oficial.
 
El plan que todavía no terminó de definir el equipo de Economía genera dudas por lo improvisado de su elaboración pero también por el respaldo político que vaya a tener cuando el ajuste incremente los niveles de descontento.
 
Lo que todos se preguntan por estos días es si el kirchnerismo tolerará medidas mucho más ortodoxas que las que no le permitió adoptar a Guzmán. Referentes del espacio que lidera la Vice, como su hijo Máximo Kirchner y el ministro del Interior Wado de Pedro, se cuidan de criticar a Massa y hasta lo acompañaron en distintas actividades, pero no dieron apoyo explícito a ninguna de las medidas anunciadas.

Cristina, más ocupada en resolver su situación judicial, por ahora calla pero no sabemos si otorga. Más allá del riesgo de terminar con una condena en su contra, el "Caso Vialidad" la somete a un alto costo político porque el martilleo constante, la desacreditación, la maniobra de colar a Máximo Kirchner en la causa constituyen un afán político de sacarla de la competencia electoral, sea mediante una sanción sea mediante un desprestigio construido desde varios estamentos de la coalición de derecha.

El reciente rechazo al pedido de recusación que presentó su defensa contra el juez y el fiscal que llevan adelante la causa significaron un duro revés porque garantizaron la continuidad del juicio.
 
De cualquier manera, en las últimas semanas el FdT comenzó a recuperar la confianza en que a pesar de la suba de precios y de los problemas económicos podrá ser competitivo en las presidenciales de 2023 y que, incluso, es posible ganar las elecciones: los nubarrones pesimistas, de ese modo, comenzaron a alejarse de la Casa Rosada.
 

En Entre Ríos no todos estuvieron comprometidos contra el covid-19 
 
El porteño Frigerio en la mira de Carrió
 
El oficialismo entrerriano observa cómo escalan las peleas en Juntos por el Cambio. Como suele ocurrir en la política nacional, la principal fortaleza electoral del oficialismo no radica en sus propios aciertos y virtudes sino en las falencias e inconsistencias de la oposición. Es que Juntos no luce mejor que el oficialismo en términos de unidad política, lo que quedó en claro con el revuelo que provocó Elisa Carrió en su reciente raid mediático.

 
¿Por qué Carrió hizo eso? Circulan varias hipótesis. Se dice que fue para marcarle la agenda al resto de la alianza respecto a posibles "desvíos" éticos; hacerle el trabajo sucio a Macri respecto a lo que quiere decir, pero no puede; volver a poner a Juntos por el Cambio en la tapa de los diarios, ya que tanta ausencia de protagonismo no era lo adecuado; o tapar el escándalo sobre el fiscal y el juez que juegan al fútbol en la quinta de Macri.
 
La fundadora de la Coalición Cívica le apuntó a quien fuera ministro del Interior durante toda la presidencia de Macri, el porteño Rogelio Frigerio, de quien dijo que "tenía una consultora antes donde trabajaba con los gobernadores y les dio todos los fondos de infraestructura federal". También lo acusó de manejar como una caja los recursos de AySA (Aguas y Saneamientos Argentinos) y de tener como testaferro a una amante. "Él me puso una amante en la lista de Capital y yo les dije: 'Señores, yo me bajo si no me sacan a la amante de Frigerio, que estaba de testaferro de Frigerio en Aysa'", señaló.
 
Toda la prensa nacional puso sobre el tapete los vergonzosos dichos de Carrió respecto a la "amante de Frigerio" (que sería Joanna Picetti), dejando de lado que dicha mujer, aparentemente y siguiendo con lo denunciado por la ex Diputada de la Nación, sería testaferro de Frigerio en AySA. De ahí viene una relación con actuales funcionarios o sectores del peronismo, según lo apuntado por Lilita.
 
Lo que hay que tener en cuenta es que toda la historia política de Carrió se construyó con la metodología de las denuncias contra sus adversarios. No se ha destacado como organizadora ni por su contacto con las bases, ni sobresalió como legisladora. Toda su carrera se basó en un discurso que hizo eje en un "honestismo" sobreactuado para ocultar la falta de pruebas de sus denuncias.
 
En un principio, las denuncias de Carrió fueron creídas por propios y ajenos. La exaltación de la honestidad y la república pone en el lugar de corrupto y antirrepublicano al que se anime a discutirla. Los medios hegemónicos y la justicia macrista la usaron como ariete en esas campañas de linchamiento y así hizo carrera. En realidad, con ese mecanismo de denunciar sin pruebas ella corrompe a la política y se hace cómplice de la corrupción de la información con las fake news (periodismo de guerra) y del Poder Judicial con el lawfare (persecución judicial por motivos políticos).
 
Voraz, la resucitada dirigente apuntó también contra Emilio Monzó, uno de los armadores de la candidatura de Patricia Bullrich. "¿De qué vive Monzó? ¿Por qué tiene una casa en Martindale (country club) y un piso en Montevideo si ya no tiene el sueldo de diputado?", se preguntó Lilita. Puesta en fiscal de la pureza ideológica, acusó a Cristian Ritondo, Gerardo Morales, Facundo Manes y al mencionado Frigerio de cultivar relaciones demasiado cercanas con Sergio Massa. Una campaña para denigrar, apartar y hundir a determinadas figuras jurando que lo hace por decencia y garantizando la unidad partidaria. Dos fundamentos flojos de papeles.
 
Las reacciones no tardaron en llegar, acusaron a Carrió de ser funcional al kichnerismo, de ventilar cuestiones que deberían discutirse puertas adentro y de salpicar a aliados con el único objetivo de ganar protagonismo. Ahora bien, mucho se discutió respecto a los motivos que impulsaron a la chaqueña a prender el ventilador, pero nadie se atrevió a negar la veracidad de sus dichos.
 
Casi todos los principales referentes de JxC salieron con los tapones de punta contra Lilita, el único que guardó sospechoso silencio fue el ex presidente Macri, sospechas que crecieron con un tuit de uno de sus principales colaboradores, Fernando de Andreis, quien mencionó que Macri y él creen que hay que "cuidar que JxC no se contamine con relaciones poco claras con el autodenominado panperonismo". Con lo que respaldó las críticas que hizo Carrió a dirigentes a los que acusó de estar o haber estado demasiado cerca de Massa.
 
Dirigentes de la UCR entrerriana salieron al cruce de Carrió. Uno de ellos fue Miguel Rettore, ex concejal de Paraná, quien disparó: "Es una lástima que Carrió utilice la diatriba, las injurias y la denostación para hacer campaña y tratar de mantenerse en una primera línea de Juntos por el Cambio". Otra de las voces provinciales fue la de Fabián Rogel, quien competirá en la interna por la gobernación contra Frigerio. No obstante, repudió los dichos de Carrió e indicó en sus redes sociales: "La imagen que tienen los entrerrianos de Frigerio la someteremos a la voluntad, pero no por ello podemos salir al agravio, a la descalificación de quienes estén mejor posicionados que nosotros en términos electorales".
 
El porteño Rogelio Frigerio arrastra en la mochila el funesto legado del gobierno de Macri que cerró con recesión tres de los cuatro años de su gestión, redujo la actividad 6,7%, consiguió duplicar la inflación, multiplicar por 6 la cotización del dólar, aumentar la pobreza y elevar significativamente el endeudamiento externo.
 
Dentro de Juntos por el Cambio existe una grieta ideológica muy grande y esa grieta no va a ser saldada hasta las primarias del año que viene (o sea, dentro de un año) porque no tiene sentido tratar de resolver algo irresoluble de corto plazo, ¿exponer las diferencias ideológicas ahora? ¿Para qué?
 
Además ningún bando está seguro cuál va a ser el escenario en agosto de 2023 (¿se radicalizará o se moderará?) Depende cómo la vaya a Massa y las ansias de control político por parte de Cristina; y por ahora nadie se corta adelante solo como para zanjar la cuestión, por ejemplo, ¿Macri juega o no?
 
Entre las cosas difíciles que tiene la política está la de explicar que algo era bueno cuando ya salió mal. Juntos por el Cambio nunca hizo un balance unificado sobre su desastroso gobierno 2015-2019, no definió si un próximo gobierno nacional suyo será de coalición o de un solo partido, y por tanto tampoco está en condiciones de definir liderazgos ahora.
 
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